Asuntos Familiares I

Amor filial, Incesto. Haciéndole compañía a mi tía Carolina

Hola a todos tengo 21 años y soy un chico como cualquier otro; de tez blanca, delgado y por ser durante mucho tiempo hijo único bastante consentido . Especialmente por Anita; esa fabulosa chica que junto con la abuela Sofía –Era madrina de Anita y siempre vivo con ella-, y con tan sólo 8 años de edad -Yo era un bebe-, se hizo cargo de mi. Y si quiero ser sincero debo comenzar a reconocer que fue un arranque de niño mimado lo que me llevo a los 18 años de edad a estudiar medicina a los Estados Unidos. Por supuesto becado. Donde vivían en un poblado cercano unos tíos lejanos Enrique y Carolina.

Por cierto mi nombre es Ángel y esto que a continuación les traeré sucedió hace poco más de medio año que como cada que tenían una celebración mis tíos me habían invitado a celebrar con ellos en una fiesta vecinal el fin de año en su casa. Durante la cual y aunque en condiciones normales mi tío Enrique era una persona bastante afable; ya con el licor en las venas se le pasaba entre copas bajándole el cielo y las estrellas a las vecina; por mi parte me dedique hacerle compañía a la tía Carolina que rondando cerca de los 40 años de edad me parecía aun una muy atractiva mujer con rasgos orientales ella y el amor platónico de cuanto estudiante que la conocía <Tenían un negocio de comida rápida frente a un colegio>. Bailamos un rato, nos tomamos un par de tragos y hasta en determinado momento después de ir a dejar a sus papas a su casa y nos encontrábamos en su carro en el estacionamiento cuando le comenzaron a aflorar los sentimientos hasta le preste mi hombro para que pudiera llorar <A causa de mi prima Natalia que se quería ir a vivir con el holgazán del novio>.

¡Vamos tía tranquila! ¿Si quiere yo mañana hecho una platicadita con la prima? A ver que arreglamos.

¡Pues te lo agradecería! Si al menos fuera como tu que diferente seria.

¡No sabe lo que dice! La juventud nos hace cometer errores y yo no soy la excepción.

La tía Carolina ya no me dijo nada; se veía como sumergida en un trance que la hacia verse relajada, como receptiva y quizás fue por eso que cuando en un acto de cariño pose mi mano directamente sobre uno de sus muslos <Ante el constante movimiento de los pedales se le había subido por completo el vestido>; no solamente no me dijo nada, si no yo creo que sintiendo como su rajita se contraía de ganas me abría aun mas sus muslos mostrándome a todo su esplendor sus sexy transparentes bragas y mi mano sin poder evitar la invitación deslizándose entre la sedosidad de su piel le aplicaba la caricia anhelada masajeando su trémula intimidad hasta que estremeciéndose con suavidad apretaba mi mano con sus muslos por segundos; para después sin comentario alguno marcharse con un intenso rubor en su rostro un tanto avergonzada.

Por lo que queriendo pensar que lo ocurrido en el auto había sido algo que simplemente sucedió; yo no le dije nada, ni hice intento de seguirle y solamente fui a hacerle un rato compañía al tío Enrique que de lo ebrio que ya se encontraba y con la ayuda de un vecino como pudimos lo convencimos de seguirla en su casa <Quedándose apenas y se sentó en una silla del comedor casi inconsciente de lo ebrio que estaba>; percatándome como sin poder evitarlo el vecino al marcharse miraba de reojo las bien torneadas piernas de la tía Carolina que cubierta en una fina bata de seda apenas y desapareció el vecino dejando aun lado la revista parecía leer con atención con las piernas entre cruzadas; con ese cadencioso andar que tienen las hembras en celo al caminar se acercaba a mi al mismo tiempo como si contrayéndose su rajita de ganas posaba con suavidad su abultado monte de Venus sobre mi muslo al tomar de entre mis dedos mi copa de vino.

Mientras que por mi parte sintiendo una rara excitación que invadía todo mi ser al tener a mi disposición a esa bella mujer prácticamente en las propias narices de mi tío Enrique fue en tanto ella sorbía la copa de vino que como si fuera la más natural con todo descaro le abrí su fina bata de seda recorriendo como una serpiente hipnotizando a su presa con lujurioso detenimiento cada rincón de su bello cuerpo, cada uno de sus bellos atributos apenas cubiertos por su sexy ropa interior; con lujuria, como un macho en brama provocando que su sexo ausente por mucho tiempo de intimidad se contrajera de ganas y sus húmedas bragas se terminaran de mojar por completo al aplicarle bajo sus bragas esa caricia que desde hacia rato, tanto ya anhelaba nuevamente; frotando con gran ímpetu su ya muy ardiente rajita, haciéndola temblar de pasión y gemir de pies a cabeza de placer cuando de un firme jalón le arrancaba las bragas, al mismo tiempo que yo al enterrársele sintiendo por segundos como estas se enterraban en su intimidad, con firmeza me apretaba mi ya muy duro miembro que ya había liberado y tanto deseaba.

Percatándome como debido a la forma en que le había arrancado las bragas de alguna manera temblando de nerviosismo y excitación esperaba que se la metiera con violencia en vez de eso con ternura la recosté boca arriba en la mesa <A centímetros del rostro de mi tío >; besando con caricias y avances tiernos entre sus muslos dirigiéndome con lentitud hasta llegar a su rajita, sabiendo que era mía y su cuerpo que ya me pertenecía respondiendo a tan generoso placer que le estaba dando, como mi mujer, como mi hembra que ya era y que no deseaba otra que seguir disfrutando, me abrió más sus piernas dejando a mi disposición su ardiente rajadita; la cual lamiendo y succionando con gran ahínco la hacía estremecer, palpitar de pasión y sus senos endurecerse; ya no le importo nada; simplemente quería seguir disfrutando de ese inmenso placer que mis labios como brazas ardientes lamiendo, chupando y mordiendo en cada pliegue de su vulva, en todo el interior le estaban dando comiendo con voracidad todo lo que encontraba a mi paso, hundiendo mi lengua succionadora se hundía en lo mas profundo de su intimidad; haciéndola sentir desbordar de pasión y entre espasmos no tardo en sacudirse otorgándome un intenso orgasmo que apulso ya me había ganado y que con placer disfrutaba de cada gota que su ardiente sexo me otorgaba en tanto la tía Carolina gimiendo como gata en celo acariciando la cabellera de mi tío Enrique le decía.

¡Aaaah! ¡Oooouuuh! ¡Que rico me estoy viniendo maridito! ¡Uggggrrrh…, cuanto placer! ¡Que delicioso me esta haciendo venir nuestro sobrino! ¡mmmmh! ¡A-así papito! M-métemela ya de una buena vez que desde ahora también soy tu mujer.

-¡Yo no quiero compromisos tía! Sólo es algo bonito que se dio y nada más- Respondí.

-¡Como quieras pera ya métemela de una buena vez cabrón!- Dijo suplicante.

Aclarando que yo no tengo un miembro de un kilómetro <Si acaso apenas entre 17 y 18 cm. pero si bastante gorda que la hace verse más pequeña que lo que en realidad es>, ni mucho menos un experto en el arte del kamasutra; pero si muy seguro de mi sexualidad y que hay momentos para dejar llevarse que sin perder mi posición y como si se tratara la tía carolina como una muñeca de trapo con sus bien torneadas piernas entre mis hombros la arrincone contra un muro descendiéndola hasta que al llegar a la altura adecuada y dejando caer todo el peso de mi cuerpo sobre ella de un firme envión la penetraba por completo haciendo gemir como bestia herida a la tía Carolina que como un naufrago a un salvavidas se sujetaba con firmeza por mi cuello disfrutando de mis rítmicas pero fuertes envestidas; se la metía y se la sacaba una y otra vez; al mismo tiempo que cuando no la tenia penetrada con mi duro miembro frotaba con intensidad su ardiente clítoris haciéndola gemir con intensidad hasta que sintiendo como de lo mas profundo de su ser se comenzaba a formar un intenso orgasmo fue a pesar de sentir que en cualquier momento se me doblarían las piernas que aumentando el ritmo de mis fuertes envestidas la penetre con mas fuerza hasta que en el justo momento que íbamos a explotar en potentes orgasmos empujándome con suavidad la tía Carolina fue me separo de ella recibiendo mi semen ardiente en su abultado monte de Venus; diciéndome algunos según después al recuperar el aliento.

¡Estoy ovulando! Cabrón; por poquito y te vienes dentro de mí; pero fue muy rico papacito; nunca me lo habían hecho así-Dijo con voz entrecortada.

-¡Para mí también fue mi primera vez en esta posición! Creo que la tengo que practicar un poco más pero no con usted; No se ofenda pero no es bueno lastimar a los seres queridos.- Le dije volteando a ver a mi tío Enrique.

¡Supongo que ese comentario tiene que ver con lo que te trajo huyendo de México! ¿Verdad?

¡Algo hay de eso! Pero no creo que sea este el momento adecuado.

¡Tienes razón! Por cierto te puedes quedar en el cuarto de tú prima no viene hoy.

Continuara

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