Atención personal

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Mi amigo ni corto ni perezoso, no esperó dos veces que le dijeran lo mismo, le abrió las piernas y se instaló en su cuca, ella lo apretaba con sus grandes piernas y gemía: que rico, mi amigo le chupó los pezones, le besó el cuello, todos explotábamos e inmediatamente la penetró.

He leído esta página y me parece muy interesante. Quisiera contar una vivencia que me ocurrió hace varios días. No soy precisamente un literato o escritor de tal suerte, que relataré en función del recuerdo que mantengo de esta experiencia inédita, al menos para mí, pues nunca la habia vivido en mis 31 años de vida. Soy peruano, tengo 31 años, mido 1.91, peso 86kilos, cabello negro ensortijado, blanco, ojos miel y soy arquitecto.

Desde hace dos años, convivo con una linda vedette de striptease, ella tiene 24 años, mide 1.82, sus medidas son 90-65-90, tiene un cuerpo espectacular, producto de 4 horas diaria de rigurosa gimnasia. Mantenemos una buena relación entre ambos, respetándose cada uno sus espacios, bien, entro en materia:

El día viernes 9 de julio, a eso de las 8 de la noche, llegué a mi casa en compañía de un amigo y colega, con el fin de elaborar unos planos que debíamos presentar días después. Al entrar, nos encontramos en el pasillo con mi mujer, la cual acabo de describírtela, la misma se encontraba vestida con una micro minifalda negra muy ceñida al cuerpo, la cual dejaba ver sus generosas formas, calzaba zapatos de taco bastante altos, que permitían resaltar más aun su gran estatura. Luego de los saludos de rigor, nos dirigimos al lugar donde trabajaríamos esa noche. Ella se despidió de las empleadas del servicio doméstico y en pocos minutos nos alcanzó, preguntándonos si se nos ofrecía algo, a lo que respondimos: dos coca colas.

Pasaron unos minutos y volvió con lo solicitado, a mi amigo lo noté algo inquieto, pues no le sacaba la vista de su hermoso cuerpo, parecía desnudarla con ella, hecho que no me incomodó, pues no soy celoso, dimos las gracias por su gentileza y ella antes de retirarse agregó, los atenderé personalmente uno a uno. No reparamos mayormente en el contenido de sus palabras.

Mi mujer se retiró, nosotros, empezamos a tratar el tema del proyecto, durante algunos minutos, estábamos enfrascados en nuestra conversación, cuando la puerta se abrió y ella mostrando la cara, nos preguntó: ¿se puede?, ambos respondimos que si, fue en ese el momento de la gran sorpresa.

Mi vedette se apareció en un hilo dental negro y brassier del mismo color, con sus zapatos de tacón, el hilo dental dejaba al descubierto su bien formado trasero, al ver nuestro asombro ella nos dijo:¿se les ofrece algo más? , no nos reponíamos de la sorpresa, y agregó: ¿acaso se les comió la lengua el ratón?

En ese momento dejamos de mirarnos mi amigo y yo, el corazón me latía a mil por segundo y tomé la iniciativa. Avancé rápidamente al lugar donde se encontraba, la tomé de sus nalgas y me agaché para besarle la cuca, le bajé la mini tanga y nuevamente le besé su bella cuca empujándola a un sofá, donde cayó de espaldas, procedí a sacarle su calzón y le metí la lengua hasta el fondo, lamiéndole el clítoris y también se lo mordía.

Ella gemía, me decía que nunca me habia visto tan excitado, tan caliente y abrió sus lindas piernas, me las puso en mi hombro y se la mamé apasionadamente. Mi amigo se acercó para sacarle el brassier, pero ella lo impidió: espera tu turno acotó, él le preguntó: ¿y que hago?, ella burlonamente le respondió: hazte una paja.

Estábamos completamente desnudos y calientes, mi mujer es organizadora e inmediatamente, me pidió que me sentara, acto seguido lo hizo sobre mí. Empecé a penetrarla por su gran vagina (es bien abierta, pese a que no ha tenido hijos), ella hacía todo, subía y bajaba a gran velocidad y gritaba, culeame, soy tu puta y ahora vas a ser un gran cornudo, son esas frases que se dicen cuando se está muy excitado. Esta vez se acostó boca abajo, yo le pasé la lengua por el cuello, espalda, por su rica nalga y sus piernas, penetrándola en el acto.

Ella se viró, se puso de espaldas contra la alfombra, volvió a abrir sus lindas piernas y me dijo: culeame, haz conmigo lo que quieras y mirando a mi amigo le expresó: tú también me vas a gozar, ten paciencia, la tomé de las nalgas y se las apretaba con todas mis fuerzas, de pronto ella me dijo: cuando quieras, y acabamos en ese instante.

Me hice a un lado, ella se levantó, se aseó su cuca y cuando salió del baño, miró a mi amigo y le dijo: ven, reviéntame. Mi amigo ni corto ni perezoso, no esperó dos veces que le dijeran lo mismo, le abrió las piernas y se instaló en su cuca, ella lo apretaba con sus grandes piernas y gemía: que rico, mi amigo le chupó los pezones, le besó el cuello, todos explotábamos e inmediatamente la penetró.

Ella se arqueaba desde el suelo, y en pocos momentos (quizás por la excitación), mi amigo se chorreó y la dejó a medias, ella burlándose le dijo: no me digas que eso era todo, lo hizo a un lado, nuevamente se lavó su preciado tesoro y volvió del baño, esta vez me tocó el turno a mí, se puso de lado y la penetré por la vagina (aunque les parezca mentira, no se deja coger por otro lado) yo le decía: que cosa más rica que tienes puta linda.nos pusimos frente a frente, ella se acercó y sentado la penetre, duramos un buen rato así, hasta que nos vino el segundo orgasmo.

Esta vez mi amigo no esperó a que ella se lavara, me hizo a un lado y mi mujer se puso de lado, luego cambiaron de posición, ella encima de él, prácticamente se lo cogía, mi amigo le apretaba las nalgas y le chupaba los pezones erectos, hasta que se vino en pocos minutos. Otra vez volvió a lo de siempre: lavarse la vagina y cuando salió me tocó el turno, abrió sus piernas, me las puso en el hombro y me dijo: cogeme así, lo hice, la penetré con todo, ella me decía: con bolas y todo, no me hagas el amor, culeame, culeate a tu puta, yo le saqué el pene, me masturbé (si se quiere) y le eché toda la leche en su pubis.

Mi amigo seguía impaciente y ella se puso en cuatro, le cogió el pene y se lo colocó en la vagina, mi amigo la penetraba con mucha arrechera hasta que se vino, mi mujer le decía que no tenía autocontrol. Esta vez fui yo el que no la dejó ir a lavarse pues la noté ya muy excitada y me le subí, ella se movía como una batidora, hasta que ambos acabamos.

Estábamos jadeantes y ella se levantó, seguía completamente desnuda, solo con sus zapatos y fue al baño nuevamente. Cuando salió, agarró su linda braga y se la obsequió a mi amigo diciéndole: guárdala como trofeo, esta fue la primera y última vez que me cogiste. Mirándonos a ambos expresó: me los cogí a los dos y lo hicieron bien.

Se retiró del lugar completamente desnuda, antes de marcharse le dijo a mi amigo: dale un beso a mi cuca, pues la has disfrutado. Posteriormente, mi amigo se retiró, fui a la habitación para ducharme (ella ya lo habia hecho) y abriendo sus largas piernas me dijo: dale otra vez. Lo hicimos sin parar un par de veces más y ambos quedamos muy contentos.

Así terminó esta atención inesperada y esta historia inédita, ya que jamás la había vivido.

Autor: Arquitecto.

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Escrito por Marqueze

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