Bailando agarrado a mi hermana Ana

bailando ana

¡Comparte!

Estos frios dias invernales encienden mi libido y mi mente comienza a fantasear.
Nada mas erotico que sexo prohibido.

Bailando agarrados, quiza demasiado, para el resto de clientes de la discoteca.

La observo a lo lejos, rodeada de sus amigas. Es las mas guapa con diferencia. Alta, tipazo, piernas torneadas, tetas perfectas para su altura y complexion, una melena salvaje y negra, larguísima que le alcanza la cintura.

Nunca sale de casa sin aplicarse la sombra de ojos, la raya y carmín brillante, con aspecto de húmedo que sugiere saltar sobre ella a morder y masticar, aunque debo reprimirme.

Además hoy se habia puesto un vestido floreado, con tirantes, muy delicado, que marcaba cada curva de su espectacular cuerpo adolescente.

A pesar de sus 18 años su cara angelical aparentaba una lolita de piel blanca y sedosa.

A pesar de ser mi hermana la deseo con locura. Ya se que es pecado, o como se diga, pero no puedo evitarlo, no lo decido yo. Cada vez que nos cruzamos en casa la persigo con la vista, saboreando su caminar sensual, su contoneo sexy. Inevitablemente me masturbo soñando con ella, las veces que aguanto. Menos mal que los sueños son libres, al menos de momento.

Además disfruto de la ventaja de que, de vez en cuando, la veo salir de la ducha con una pequeña toalla cubriendole apenas la cintura y el pecho, con sus tremendas piernas húmedas y apetitosas caminando a mi lado, rumbo a su habitación, donde supongo se dedica a aplicarse una crema hidartante corporal por todo su cuerpo angelical, como si le hiciera falta. A ver si un dia de estos me pide ayuda y la froto la espalda, y todo lo demás.

Hola Asier, me dice, ¿Hace mucho que has llegado? estoy con unas amigas, pero mi novio no se donde está. El muy cabrón no aparece cuando mas lo necesito. Llevo un calentón que no veas.

Pues si quieres podemos bailar juntos un rato, hasta que venga. Esta canción de Pink Floyd es perciosa, aunque menos que tu.

Ana sonrió y se acercó a mi, agarrándome por el cuello y acercándose para permitirme estrechar su cintura.

Comenzó el balanceo, charlando animadamente. Yo le susurraba cosas al oido, muy cerca de la oreja, para que el calor de mi respiración surtiera efecto. Ella se acercaba, aproximando la cara lateralmente, rozándome con su mejilla. De evz en cuando, con la disculpa del balanceo, la besba en la oreja, chupando su lobulo.

Ella sonrió, – ¿que haces, cerdo? Me has lamido la oreja? Eso no se hace, que luego pasa lo que pasa.

– Pues tu diras, ese perfume que te pones es super excitante, Azur de Puig, y me recuerda a la priemar chica que me comió la polla.

– Vaya, no lo sabía, me dijo sonriendo, apoyando su cara en mi hombro.

– Yo bailaba con ella así, su cuello era parecido al tuyo, delicado y apetitoso.

– ¿Eso crees? ¿Te parece deseable?

– No me jodas Ana, te lo voy a comer por partes, a escondidas, para que disfrutes lo que te mereces. Y le lancé un bocado a la yugular, paladeando con la lengua mientras sorbia su sabor exquisito durante varios minutos, interminables.

– Joder hermano, que gustirrinin, ese beso me ha gustado un montón, eres un indecente, dijo mientras recostaba su cabeza sobre la otra mejilla. Por supuesto yo me lancé al cuello con mas frenesí si cabe, lamiendo su cuello mientras la música nos envolvía y Police marcaba los primeros compases.

La atraje hacia mi, disfrutando de su cuerpo juvenil, de sus tetas puntiagudas y su culito duro y respingón, que comencé a magrear. Mi polla parecía estallar, salir de su escondite, y empece a frotarme con el vientre de mi hermana.

Ella no dijo nada, se agarró a mi con más fuerza y sus tetas parecían querer taladrarme mientras mis manos recorían su culo en todo su esplendor y mi boca, una vez marcado el cuello por ambas caras, proporcionaba placer y saliba a sus labios. Como pude introduje mis dedos entre la goma de su braguita, todo lo que el vestido me permitía, bajando las bragas hasta que Ana, sonriendo me indicó que parase.

Seguiamos dando vueltas abrazados, morreandonos y metiendo la mano todo lo que el sitio y la discrecion permitian, ampujando el rabo contra su pelvis, para hacerla sentir el tamaño y grosor de mi deseo por ella.

Separamos nuestos labios y acostó su cara contra mi hombro, mientras el dulce balanceo acompasado al ritmo de las notas de Phil Collins nos hacia difrutar de nuestros cuerpos en contacto, separados por la delicada y suave tela de su vestido, a la espera de repetir la operación sin los impedimentos del momento.

– Joder hermanito, que bien sabes besar, y tampoco eres manco bailando, al estilo pulpo. Me has dejado las bragas encharcadas, y creo que tu novia te ha visto cogerme el culo, durante un buen rato que me ha parecido corto.

No creo que cuele lo del accidente. Pero ese pedazo rabo que escondes en tu pantalón necesita un tratamiento adecuado. Si tu novia Silvia no sabe o quiere hacerse cargo, cuando llegue a casa podremos encargarnos del asunto, si no te has dormido.

Me estampó un beso húmedo, a tornillo, en la boca, breve pero intenso, y se alejó en busca de sus amigas. Yo me acerqué a Silvia, le dí un beso cariñoso y me puese a observar al personal danzante, pensando en como despistarla para llegar pronto a casa y rematar la faena.

Seguro que Ana me hace una paja larga y sensual, y quizá consiga que me chupe la polla hasta hacerme eyacular. Ya pensaré como convencerla, aunque algo tendré que darle a cambio, que nada es gratis. Las tias buenas siempre salen caras de contentar y satisfacer, aunque duerma en tu misma casa en la habitación contigua y sea tu hermanita.

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

Un comentario

Dejar un comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.