Bellas y nuevas emociones II

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Ambos nos colocamos adoptando la postura del 69. Le chupé su verga de la forma que a él le gustaba. Reteniéndola unos segundos en mi boca y sacándola, de forma que un hilo de saliva y líquido preseminal unían su verga con mis labios. Mordiéndole el glande, chupándoselo y derramando saliva sobre el.

Cuando entré en el cuarto de baño, ya me estaba esperando. El agua recorría su cuerpo moreno hasta desembocar en una verga hermosa y circuncidada. Me recibió con un gesto obsceno y provocativo, pero que me excitó considerablemente. Pasándose la lengua por sus labios:

-Tranquilo, acércate, te voy a hacer unas cosas tan ricas y placenteras, que jamás te vas a olvidar de mí.

Me abrazó y empezó a comerme la boca, noté como su lengua se encontraba con la mía chupándola como si fuese un caramelo. Recorriendo mi cuello y descendiendo hasta que llegó a mi sexo. Se agachó introduciéndoselo en su boca, reteniéndolo dentro de ella durante algunos segundos. Hasta que se lo sacó para continuar nuevamente haciéndome una mamada alrededor del glande, no pude más y eyaculé acompañado de un fuerte gemido. Jamás me habían hecho el sexo oral de esta forma tan deliciosa.

Me agarró de la mano y nos dirigimos a la cama. Allí nuestros cuerpos, aun mojados, estaban sedientos de placer, cariño y entrega por parte de ambos. Ahora fui yo el que quería ser activo con él. Él permaneció de pie mientras yo me agaché para meterme su verga en la boca. Era la primera vez que hacía el sexo oral con un chico, sin embargo me excitaba recorrer su sexo con mis labios, sentirlos mojados con su líquido preseminal, fue una primera experiencia que en absoluto me desagradaba, es más me ponía muy caliente y más aún cuando veía que a él mis chupadas le llenaban de gozo, él permaneciendo de pie empujaba su verga dentro de mi boca, como si esta fuese un sexo femenino. Se sentó en la cama, sin embargo yo continuaba saboreando su rica verga, alternando la mamada con caricias con la mano en torno a su glande. Sin embargo llegó un momento en que teniendo su verga dentro de mi boca se corrió. Pudiendo sentir como su cálido semen se deslizaba por mi barbilla.

Tras un breve descanso lleno de abrazos y lascivas miradas, donde nuestras manos permanecían entrelazadas, nuestros cuerpos no sólo demandaban sexo, sino amor y especialmente vivir ese momento al máximo, ya que ambos sabíamos que nuestra relación no sería muy duradera, sino que más bien en cuestión de pocos días llegaría a su fin. Al cabo de unos momentos se levantó para regresar con un dildo y un bote de lubricante.

-¿Qué vas a hacer? – le pregunté. -Ya verás, ahorita colócate boca abajo.

Hice lo que me ordenó, estaba seguro que algo malo no me aguardaría, como así fue.  El se situó encima de mi espalda, noté como su verga erecta se me clavaba entre mis nalgas y cómo su lengua se deslizaba por mi nuca y empezó a recorrer mi espalda hasta que se detuvo entre mis nalgas.

– Colócate a cuatro patas, mi amor, me dijo con su dulce voz.

Abriendo mis nalgas sentí como su lengua recorría mi orificio anal recorriéndolo sin cesar y dejando caer saliva dentro de el, lo lamía con ansia mientras yo me acariciaba mi verga. Después me coloqué boca arriba, me introdujo un dedo, y a continuación dos, para acabar penetrándome con el dildo. Me lo dejó dentro del orificio anal, mientras se dispuso a hacerme una nueva mamada, sin embargo dejó de hacérmela para continuar follándome con el juguete erótico, mientras que yo procedí a masturbarme. ¡Ahhh…! que deliciosa sensación la de correrme con el dildo.

Esa noche no me penetró, lo dejamos para el siguiente día, él fue mi primer hombre, quien me penetró enseñándome los  placeres del coito anal, sin embargo me dolió al principio, pero ese malestar se disipó al ser sustituido por una sensación de felicidad, porque noté cómo él estaba dentro de mí y como él disfrutaba. Nos quisimos correr juntos, mientras él me penetraba yo me masturbaba evitando eyacular.

– Espérame cielo, tú me avisas cuándo te vayas a correr. Aguanta un poquito y lo hacemos los dos al mismo tiempo. -Ya, amor mío – me dijo y quitándose el preservativo los dos nos sacamos la leche conjuntamente pajeándonos al mismo tiempo. Caímos tumbados, el uno junto al otro, empapados de sudor y borrachos de amor.

La última noche que permanecimos juntos apenas si pudimos mantener la emoción como consecuencia de la partida. Permanecimos los dos abrazados en nuestro lecho de amor. Aquel que fue testigo de tantas y bellas emociones, de infinidad de caricias que desembocaron en orgasmos compartidos, donde el amor invitaba al sexo, donde yo era feliz proporcionándole placer a mi hombre, viendo como con mis caricias le hacía gozar. Esa última noche, yo lo penetré, dentro de él lo sentí mío, incluso un sentimiento de egoísmo y de dominación me invadió. Lo penetré como él me enseñó, como él me lo hacía a mí: despacio, sin movimientos fuertes, pero deliciosos. Pero especialmente con ternura, delicadeza y mucho amor. Me quité el preservativo y eyaculé junto a él emitiendo un fuerte grito de placer. Acabamos abrazados como siempre, y besándonos. Al cabo de unos momentos me dijo:

-Quiero que tengamos nuestro último gesto de amor: Verás, me gustaría que te tragaras mi semen y yo haré lo mismo con el tuyo, así llevaremos nuestra semilla siempre. – Cielo, por ti soy capaz de hacer cualquier cosa.-le dije.

Ambos nos colocamos adoptando la postura del 69. Le chupé su verga de la forma que a él le gustaba. Reteniéndola unos segundos en mi boca y sacándola, de forma que un hilo de saliva y líquido preseminal unían su verga con mis labios. Mordiéndole el glande, chupándoselo y derramando saliva sobre el. Nos conocíamos y cuando sentía que me iba a correr le daba una nalgada para que parase y poder aguantar la eyaculación.  Era nuestra consigna para que en ese momento cesáramos de hacer el sexo oral durante algunos segundos y poder continuar nuevamente. Ambos llegamos a controlar nuestras eyaculaciones y corrernos juntos. Al cabo de unos momentos me tragué su semen y al igual que él hizo lo mismo con el mío.

Mi estancia en Perú fue maravillosa, porque conocí a una persona que me enseñó a descubrir otra sexualidad, la cual yo tenía adormecida.

Un beso a [email protected]

Autor: encuentroeneltropico

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Escrito por Marqueze

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2 Comentarios

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  1. Hermano, me encanto tu relatos… espero con muchas GANAS el proximo. jujuy
    P/D: como hago para contacterme con vos?

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