Buscando trabajo 2 parte

Llegué al edificio de la empresa de mi hija y, tras respirar hondo, me adentré. Mi valentía poco a poco se iba disipando, cada paso que daba sentía la necesidad de dar media vuelta y no seguir, mantendría oculto lo sucedido…pero seguía caminando, necesitaba el trabajo, pero también necesitaba aclarar lo ocurrido. Nunca hubiera imaginado lo perversa que podía ser mi hija.

Cogí el ascensor, marqué el piso de destino y esperé que las puertas se cerrasen. Iba sólo en el ascensor…empezó a subir…primer piso…segundo piso. Se paró el ascensor, se abrieron las puertas…y apareció tras ellas la secretaria de mi hija, me miró fijamente, entró en el ascensor y se puso a mi lado.

–          Buenos días – me dijo muy friamente

–          Buenos días – respondí de manera educada – voy a…

–          Si, a la entrevista… – me cortó de modo que me quedé sin habla.

El ascensor subía lentamente, o al menos a mi me parecía el ascensor mas lento del mundo, los pisos marcados en una pantalla encima de la puerta parecían no andar… Se respiraba un ambiente tenso.

Finalmente el ascensor llegó a la planta. Ambos fuimos a la misma zona y yo me senté en la sala de espera. La secretaria de mi hija entró en el despacho y cerró la puerta. Tras unos 10 minutos, la puerta nuevamente se abrió, salió mi hija, se acercó a mi y dándome dos besos me invitó a pasar al despacho. Creo que era signo inequívoco de que mi hija me pedía perdón y mas el salir a buscarme era un signo de respeto y cordialidad. Me tranquilicé, todo sería mucho más sencillo.

Me levanté con una sonrisa evidente y la acompañé dentro del despacho. Ahí estaba su secretaria, sentada en uno de los sillones, muy seria.

–          El otro día no hicimos las presentaciones – comenzó hablando Alejandra mientras cerraba la puerta- te presento a mi secretaria Sandra.

Ambos asentimos con la cabeza esgrimiendo una pequeña mueca de aprobación. Cada vez tenía mayor sensación de que aquello sería mucho mas sencillo. Me quedé en pie, mi hija se sentó en su mesa y me invitó a sentarme. Yo en un primer momento decliné la invitación, quería hablar,

–          Permítanme unas palabras antes de empezar la entrevista – comencé serio, rotundo, sin nervios – Lo sucedido ayer y a lo cual creo que no debo mencionar, en mi modo de pensar ha sido un error. Creo que dos chicas jóvenes han visto en sus manos un poder rotundo, el cual han aprovechado con cierto ímpetu.

La cara de atención me transmitía cada vez mas seguridad, no obstante yo fui un directivo importante en mi empresa y estos tiempos los manejo muy bien, aparte que está claro que ellas saben que escogieron a la persona equivocada. Continue…

–          Voy a intentar no dar importancia a lo ocurrido, y, aunque no espero una disculpa formal, si espero obtener las mismas oportunidades que el resto de entrevistados.

Dicho esto, tomé asiento, muy a gusto conmigo mismo, sabiendo que había hecho lo correcto y que ahora, de verdad, empezaba mi carrera por el ansiado puesto de trabajo. Mi hija se quedó pensativa un rato importante, Sandra, la secretaria la miraba de reojo, esperando su deliberación. Estaba claro que no tenían nada acordado entre ellas o bien no esperaban mi discurso.

–          Bien – empezó hablando – es cierto que la situación del otro día fue un poco surrealista. Es por ello que te pedimos perdón. También es cierto que comentaste que querías el mismo trato que los demas…pero seguramente todo fue un gran error.

Se levantó de su asiento, y se dirigió a un pequeño armarito. Lo abrió y descubrí que era un minibar. Sacó tres vasos, ella se sirvió un whisky solo con hielo, en otro vaso sirvió ron…

–          ¿ Un whisky papa? – me preguntó – se que te gusta, no te preocupes, es por relajar un poco el momento y hablar con tranquilidad.

–          Está bien, pero ponme 3 piedras.

La situación parecía absolutamente controlada, sin problemas. Se acercó con el vaso y me lo dio. Sandra la secretaria se fue un momento del despacho, supongo que tendría trabajo o algo pendiente. Mi hija se sentó frente a mi, encima de su mesa, con media sonrisa. Estaba realmente preciosa, unos zapatos de tacón alto, unas medias transparentes que se perdían por debajo de su falda azul marino que le llegaba hasta las rodillas. Una camisa blanca que en ciertos movimientos traslucía un sujetador morado. Bebía a pequeños sorbos…Volvimos a tener un silencio incómodo.

–          Mi secretaria ha ido a por el test – hablaba mientras saboreaba el estupendo whisky que se había servido.

Estuvimos esperando por la secretaria como media hora, mientras tanto conversábamos sobre temas varios y seguíamos bebiendo. He de decir que el whisky era de los mejores que había probado. Fui notando que mi hija se estaba poniendo un poco contenta, y que se iba riendo cada vez mas.

Pasado un tiempo, escuché los pasos de tacón detrás de mi, debía ser la secretaria que regresaba con el test…En un momento noto que coge mi mano y me ata con una esposa a la silla, yo intento levantarme y mi hija se abalanza encima de mi y entre ambas me aprisionan la otra mano. No podía levantarme. Me ataron los pies…¿ Qué sucedía? ¿ MI hija y su secretaria me habían secuestrado? Empecé a gritar..

–          Socorro – gritaba desesperado

–          Tápale la boca – ordenó la secretaria a mi hija

–          Un poco de silencio…papa – me dijo mi hija con voz angelical.

Una vez atado de pies y manos y con la boca tapada, ambas se pusieron delante de mi. Me observaron detenidamente. La secretaria buscó una silla, se colocó con la suficiente panorámica para ver la imagen al completo…suspiró.

–          Desabróchate la camisa – ordenó con voz de sargento

Mi hija empezó a desabrocharse el primer boton de arriba de la camisa…el segundo…lo hacía muy lento, como intentando seducirme. Al desabrochar el botón central, pude observar el sujetador azul marino, que tapaba los pechos que se apreciaban lindos de mi hija Alejandra. Continuó desabrochándose hasta dejar parte de su cuerpo al desnudo… Podía observar que mi hija tenía un pequeño piercing en el ombligo.

La secretaria se levantó pausadamente, se colocó al lado de ella y subió una de sus manos hasta los pechos de mi hija, que se mantenía con la camisa abierta. Empezó a acariciar por encima del sujetador, acariciaba de modo muy suave. Subió la mano y agarrándola por el cuello la besó, entrelazando sus lenguas, saboreándose la una a la otra. Mi hija mantenía las manos abajo, era absolutamente dominada por su propia secretaria. Seguían besándose…en un momento las manos de Sandra, la secretaria, volvieron a los pechos de mi hija y esta vez sus caricias no eran suaves, sino bruscas, apretando…mi hija gemía casi en silencio…. En ese momento, dejaron de besarse y los ojos de la secretaria se voltearon hacia mi, mientras no quitaba sus manos de los pechos.

–          Vaya… a tu padre le ha gustado… – dijo mientras con su lengua humedecía sus labios…

Tan paralizado me dejó aquel momento que no me había percatado que en mi pantalón se evidenciaba un bulto. Era una situación, que pese a que no estaba cómodo, era muy excitante. Mi cabeza pensaba que aquello era denigrante…pero mi polla no opinaba lo mismo…

Sandra dejó de tocar a mi hija y lentamente se fue acercando a mi…me dio un beso en la frente, se sentó en el suelo, a mi lado. Sus manos se posaron sobre mi entrepierna y empezaron un masaje suave, como hace un momento en los pechos de mi hija…

–          Quítate la camisa! – estaba claro quien dominaba…

Mi hija empezó a deshacerse de su camisa…yo notaba las manos de Sandra por encima de mi pantalón, acariciando suavemente y mezclando con pequeños apretones que marcaban mi paquete en el pantalón. Noté una cierta humedad…bajé mis ojos y podía ver que Sandra me lamía mi pene por encima del pantalón, dejando restos de saliva…me miraba a los ojos, quería excitarme…a mi me costaba asimilar aquel momento…

–          El sujetador!! – gritó  a mi hija…

Mi hija llevo sus manos a su espalda…me sonrió y lentamente dejó caer su sujetador morado…dejando a la vista dos pechos redondos, blancos, perfectos, ni muy grandes ni muy pequeños…ella me sonrió. Tenía los pezones totalmente tiesos, y ella estaba absolutamente excitada…La humedad de los lametones de Sandra la empecé a sentir en mi polla…cosa que si me excitó sobremanera.

–          Tócate los pechos…- seguía dando ordenes.

Alejandra empezó a amasarse sus pechos, retorciendo sus pezones, subía sus pechos hasta su lengua, que la estiraba lo posible para lamerse a si misma…gemía, cada vez le era mas difícil disimular…

Noté que la cremallera de mi pantalón bajaba…y una mano se adentraba buscando el tesoro…apartó mis calzoncillos…y sacó fuera mi polla…Sandra, empezó a masturbarme muy lento y con su cara tan cerca que podía sentir su aliento en mi polla. Cada vez me estaba excitando mas… Mi hija tenía los ojos cerrados mientras se seguía tocando..cada vez con mas ansia, pero sus manos no se despegaban de sus pechos, tal y como había sido ordenada…

Comencé a notar una humedad intensa en mi polla, Sandra me había escupido y acercándose lentamente, sacó su lengua, húmeda…y se posó en el tronco de mi polla, comenzando a subir muy lento, impregnando mi polla de su saliva…cuando llegó al capullo, abrió aún mas su boca y de un golpe se la metió entera, casi se atraganta debido a la velocidad con la que se la metió. De los bordes de sus labios salía saliva sin parar, el ritmo era frenético…MI hija seguía con su baile desnuda de cuerpo hacia arriba…

Empecé a gemir, aunque no como quisiera debido a que mi boca estaba tapada, mi goce no era completo…Sandra seguía con un ritmo infernal…

–          Córrete cabrón!! – me gritó, nunca en mi vida me habían insultado…

Comencé a tener espasmos, mi corrida era inminente…no podía aguantar mas, intenté hacer un gesto para avisar de mi corrida…Sandra, dándose cuenta…aumentó el ritmo…

Comencé a bombear dentro de su boca, ella seguía mamando sin piedad…se tragaba cada gota…Cuando ya no salía nada mas de dentro de mi…sacó mi polla de su boca y comenzó a lamérmela para no dejar nada…finos hilos de semen salían de su boca…se levantó y se acercó a mi hija…dándole un beso en toda la boca…compartiendo mi semen con ella…el semen de su padre.

Yo asistía mirando fijamente como se besaban…como se tocaban…como degustaban mi semen…

–          ¿ Te gusta? – preguntó Sandra

–          Si…- contestó mi hija timidamente.

Sandra cogió de la mano a mi hija..la acercó a mi…ella solo podia ver a su padre atado de pies y manos, con la boca tapada y con la polla fuera del pantalón, toda pringosa por la mezcla de semen y saliva…mi hija aún se relamía…

–          Cómesela…

Esa orden de Sandra me hico estremecer, se atrevería mi hija a chuparme la polla por orden de otra mujer? Mi hija me miró… sonrió…

(CONTINUARÁ)

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