Buscando trabajo 3 parte

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Alejandra se arrodilló antes mi, me miro fríamente a los ojos, apoyó sus manos en mis rodillas. Sandra, su secretaria, se hizo a un lado, siempre con una visión perfecta. Mi hija me seguía mirando fijamente, sus manos apretaron contra mis rodillas, podía sentir sus uñas casi atravesando mi pantalón. Se elevó un poco y me dio un beso en la cinta que me tapaba la boca…

–         No te he dicho que lo beses – le dijo Sandra

Y diciendo esto le pegó una cachetada en el culo…a lo que mi hija respondió con ligero gemido, entre el placer y el dolor, como el sumiso que sabe que ha hecho algo que no debía y al recibir su castigo lo disfruta porque siente que quiere a su amo. Mi hija estaba poseída por su propia secretaria, no era capaz de hacer algo, la acción mas insignificante sin que su ama se lo ordenase.

Volvió a su posición de rodillas frente a mi, con sus manos apretando mis rodillas, volvió su mirada fija a mis ojos. Lentamente su cabeza empezó a dirigirse hacia mi pringosa polla…no apartaba su mirada de la mía…siguió bajando…Se detuvo a escasos centímetros, podía notar su aliento…abrió su boca y mi polla, que estaba en estado de coma, desapareció, yo solo pude dar a la cabeza hacia atrás. Notaba como su lengua jugaba dentro de su boca con mi polla…empezó a chupar…Mi polla quería empezar a despertar…yo intentaba contenerme, ¿ cómo podía excitarme con mi hija?

Alejandra siguió con su ritual…Sacó mi polla de su boca y la escupió…volvió acercarse y con la lengua lubricó de su saliva mi ya vivo miembro, el cual poco a poco iba mostrándose más poderoso…

–         Parece que a papaíto le gusta que se la chupe la nena… – dijo Sandra con voz un tanto crecida.

En ese momento mi hija ya estaba absolutamente implicada en mamar mi verga, que ya estaba absolutamente tiesa, marcando sus venas. Alejandra chupaba con ansia, para ella ya no existía nada mas que mi polla.

Sandra se levantó, se acercó a mi y me susurrándome me dijo…

–         Nunca le vi chupar una polla con tanta devoción…se nota que te quiere…

Me dio un beso en la mejilla y me quitó muy lentamente la cinta que protegía mi boca, de modo y manera que si quisiera podría gritar. Pero la situación me envolvía y era incapaz de pedir auxilio.

–         ¿ Te gusta? – Sandra me preguntó en el oido, mientras me pasaba su lengua.

Yo no respondí, cualquier respuesta hubiera tenido un desenlace extremo…A los pocos instantes, con su mano derecha me dio un cachete en la cara…

–         ¿¿¡¡ Estas sordo!!?? – me gritó – ¡ Quiero que me respondas!

La miré fijamente a los ojos, no tenía escapatoria. Si le decía que si…me estaría negando a mi poder como padre y persona adulta, a la par que derribaba todos aquellos valores que me habían inculcado de pequeño y que siempre defendí y respeté…Pero si le digo que no, no sabría las consecuencias de esa respuesta.

Mientras tanto, mi hija parecía ajena aquella situación y seguía saboreando mi falo, lo degustaba con pasión, lamiendo, chupando…desde mi tronco hasta la punta…todo…Sus manos agarradas a mis rodillas apretaban cada vez mas, podía sentir sus uñas y en ciertos momentos sentía daño, pero con una extraña mezcla de placer que incluso me excitaba sobremanera.

–         Si… – respondí con voz ténue

–         No te he oído – me pedía mi humillación

–         Si…- respondí con un tono mas claro

Me agarró del cuello con una mano…

–         ¡¡¡¡ Mas alto!!! ¿¿¡¡ Te gusta o no!!?? – me gritó

–          ¡¡¡¡SIIIIII!!! – le grité a la cara

No podía mas, tenía que gritarlo, aquella situación me estaba destrozando, pero a la vez me excitaba mas y necesitaba mas. No me reconocía a mi mismo.

Sandra sonrió, se apartó de mi, acarició a mi hija en el pelo y se fue hasta la mesa del despacho..se agachó…abrió un cajón y sacó una caja…Con ella en la mano se acercó nuevamente a nosotros….Abrió la caja y sacó lo que parecía un cinturón con un enorme falo de plástico…

Lentamente se quitó su camisa, y posteriormente su sujetador, dejando unos enormes pechos al aire. Me sonreía, yo era incapaz de hacer una mueca. Se bajó la falda verde que llevaba y pude observar que llevaba un minúsculo tanga rojo, que apenas dejaba libertad a la imaginación. Se abrochó alrededor de su cintura el aparato…se agachó…y con sus dos manos subió la falda de mi hija…dejando su culito a la vista…

–         Muy bien Alejandra  – con voz feliz – has sido buena y obediente…Me gusta cuando vienes sin ropa interior…

Diciendo esto, alargó una de sus manos y empezó a acariciar entre las piernas de mi hija…volvió a sacar su mano y se acercó a su boca y, sacando la lengua, saboreó.

–         Estas empapada…que puta eres, con tu propio padre – se relamía de gusto- y que rica sabes cuando te excitas…

Mi hija gemía. Sandra se acercó mas a ella, de rodillas…volvió a perder una de sus manos entre la piernas de Alejandra, y se notaba que movía la manos con mucha rapidez…mi hija esgrimió un gemido…se retorcía…por momento paraba de mamar, pues no podía…

Sandra se acercó un poco mas…con la otra mano cogió el falo de plástico…lo fue acercando…me miró, me sonrió…y me dijo…

–         Asi disfruta tu niña…

Y poco a poco, esa gran polla de plástico, atada al cinturón que tenía Sandra, se fue perdiendo en la entrepierna de mi hija…se la estaba follando!!

–         Aaahhhhh – mi hija se retorció violentamente.

–         Ya te has corrido?? – preguntó Sandra sarcásticamente – hay que ser puta..

Y diciendo esto empezó un bombeo rápido, sin pausa…se mezclaban los sonidos de los líquidos de su coño, que por el sonido se presumía muy húmedo. Se meclaban los sonidos con gemidos y chupadas de mi hija y mis pequeños gemidos.

Éramos un tren en perfecta sintonía. Yo estaba sentado, atado, presenciando como mi hija me comía mi polla de rodillas ante mi y como su ama la follaba con una polla de plástico por detrás de ella.

–         Quítale las esposas… – ordenó Sandra-

Mi hija dejó de mamarme, debajo de la silla, pegado con esparadrapo se encontraba la llave de mis esposas, me desabrochó las dos manos…era medianamente libre.

–         Ahora – siguió Sandra – usa tus manos y sigue con tu trabajo.

Alejandra acarició mi prepucio lentamente, bajó hasta el tronco…y apretó fuerte. Yo salté un poco, me hizo daño…pero a la vez bajó su boca y prosiguió con su fuerte mamada…con lo que la unión de dolor y place fue un cúmulo de sensaciones que casi me hace explotar..

Sandra dejó de follarse a mi hija…se puso de pie…y se acercó a mi…acercó su boca a la mía y me besó, en primera instancia no la correspondí, pero tras unos momentos tensos…le devolví el beso, entrelazamos nuestras lenguas. Cogió una de mis manos y la colocó en la cabeza de mi hija…

–         Guiala…

Tras un primer momento sin saber como reaccionar, empecé a guiar a mi hija en sus movimientos…le agarré por el pelo y cada vez le imprimía mas velocidad…por momentos sentía como si se atragantase… Cuando empecé a gemir de modo claro…

–         Parad – ordenó a ambos- no quiero que se corra…Tu, puta, ponte en pie y bájale los pantalones…

Así lo hizo mi hija, dejó mi polla tiesa, apunto de correrse, lleno se saliva, dura…Me desabrochó el pantalón…y con cierta ayuda me lo bajó hasta los tobillos, mas no se podía debido a que seguía atado de pies.

–         Bésale…

Mi hija acercó su boca a la mia y lentamente nos fundimos en un beso…yo busqué su lengua…ella buscaba la mía…se encontraron…mezclamos líquidos…la agarré con mis manos para apretarla contra mi…

–         Cabálgale despacio…mirándole hacia él…sin besos… – ordenó a mi hija.

Mi hija se colocó encima mia, una pierna a cada lado y mirándome se fue dejando bajar muy lento…Yo noté que una mano me cogía mi polla…era la de Sandra…la cual estaba colocando para que la penetración fuera limpia…

Noté como una humedad me llegaba a mi polla y a cada centímetro que mi hija bajaba el calor aumentaba en mi pene, yo gemí…ella gimió…Bajó hasta el fondo…una vez llegado abajo…volvió a subir…me estaba follando…

Empezamos un bombeo lento…pausado. Ambos gemíamos a la vez.

–         Tú, papito, tócale los pechos…tú puta…quédate quieta.

Empecé amasar sus pechos…acariciar sus pezones…ella gemía cada vez mas, por momentos se retorcía de placer. No entendía porque tenía ella que parar …hasta que entonces…Sandra se colocó detrás de ella…y empezó a lamerle el ano…mi hija seguía en éxtasis…Sandra se puso de pie, cogió la polla de plástico y colocándose de modo mas cómodo…colocó la polla en la entrada del ano de mi hija…empezó a empujar…mi hija gritó levemente…eran gritos mezclados con gemidos…

Poco a poco el movimiento de Sandra se hizo mas rápido, una vez dentro fue todo mas sencillo…mi hija empezó a moverse, ya le era imposible estarse quieta. Estaba siendo penetrada por el coño por su padre y por el culo por su ama. Los movimientos fueron ordenados, a la vez…todos gemíamos…era un gran gemido…

–         Me voy a correr…. – grité para avisar, pues no había protección de por medio…

–         Córrete dentro – ordenó Sandra-

Por un momento dudé, pero no tenía otra salida…y…

–         ¡¡¡¡¡Ahhhhhh!!!

Un grito al unísono entre mi hija y yo inundó el despacho. La llené de mi leche, ella dejó de moverse…

Nos quedamos todos quietos durante unos minutos…Sandra sacó la polla del culo de mi hija y mi hija se puso en pie. Por sus muslos caían hilillos de mi semen, mientras que mi situación era extasiado, con mi polla llena de líquidos…

Cuando nadie lo esperaba, Sandra habló…

–         Muy bien Papito… viste que puta es tu hija? – lo decía como retándome. Pero aún no te va a dar el puesto de trabajo…debes acabar de ganártelo por el plantón de ayer…

–         ¿ qué quieres? – le pregunté confundido

Ella sonrió, miró a mi hija, la besó… y volviendo a mirarme me dijo…

–         Ya te enterarás…

Me liberaron los pies y me fui caminando a casa…

( CONTINUARÁ)

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