BUSCANDO TRABAJO 5 PARTE

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Yo miraba a mi esposa, y mi esposa me miraba a mi. Un silencio incómodo embriagaba la habitación. A mi derecha, tumbada, mi hija, con pequeños hilos de mi semen saliendo de sus labios. En la puerta, mi mujer, la cual vio la escena…Y detrás Sandra, de la cual sus labios esgrimían una ligera sonrisa, pícara, irónica, traicionera.

Ella sabía que había acabado con mi matrimonio, que aquello resultaba imposible de explicar. Mi hija yacía tranquila a mi lado, ella las miraba.

Mi mujer lentamente dio dos pasos atrás y se fue por el pasillo. Yo me puse en pie, cogí el pantalón y me vestí.

–          Papa – empezó mi hija hablarme – déjala. Digas lo que le digas no te escuchará.

Realmente tenía razón. Poco podía yo hacer, pues la escena que acababa de ver mi mujer era imposible de explicar, básicamente, porque no tenía explicación. Ha visto como su hija le hacía una mamada a su padre, siendo muy disfrutado y con un beso muy íntimo posterior…no había explicación.

–          Sandra, me quedo yo con papa, vete a ver a mi madre, porfavor.

Sandra se perdió por el pasillo en busca de mi madre, no me gustaba mucho la idea, pero se que era lo mejor. Yo me senté en un borde de la cama y mi hija se arrimó a mi, me cogió la mano y me dio un beso en la mejilla

–          Tranquilo papa – me dijo con voz inocente – seguro que se arregla, se nos ha ido de las manos…

Durante casi una hora mezclamos conversaciones con silencios. La sensación era de impotencia por parte de ambos. Un silencio absoluto reinaba en la casa.

–          ¿ Estarán bien? – pregunté en voz alta

–          Si quieres vamos a ver…hace ya rato que se fueron…igual está mas tranquila

Asentí con la cabeza y dando un ligero resoplido me levanté. Acompañado de mi hija nos dirigimos al salón, donde creíamos que estaban ellas. Yo iba delante, y mi hija seguía mi ritmo por el pasillo.

Al llegar al salón pude comprobar que no había nadie. Buscamos en la casa y no había rastro y faltaban las llaves…habían salido.

Mi hija fue a buscar su móvil y llamó…

–          Sandra, soy yo – su voz era de preocupación – ¿ Está mi madre contigo? – en ese momento mi hija sonrió, por lo que supuse que si estaba con ella. – Vamos papa y yo ahora…

Mi hija fue a su cuarto, y volvió con las llaves, el bolso y me dijo

–          Están en casa de Sandra, vamos a ir, pero quiero que estés tranquilo…sino te quiere escuchar…no la atosigues…

Salimos rápidos de casa, pedimos un taxi y nos dirigimos lo mas rápido posible a casa de Sandra. El taxi se detuvo, yo pagué. Nos bajamos, mi hija sacó unas llaves, abrió el portal y subimos escaleras.

–          ¿ Estás tranquilo?

Resoplé a modo de respuesta, realmente estaba nervioso, quería recuperar a mi mujer.

Llegamos al piso y mi hija abrió la puerta, fuimos al salón y no había nadie, al baño, a la cocina, estaba desesperado.

–          Papa, creo que están en esta habitación, oigo ruidos…

Raudo y veloz entré, una vez dentro, mi hija entró, cerró la puerta de llave y las luces se apagaron

–          ¿ Hola? – pregunté al aire – ¿ se ha ido la luz?

No obtuve respuesta, pero sin embargo sentí al menos dos respiraciones, una detrás de mi, supuse que era mi hija, pero otra justo delante de mi. Yo me quedé inmóvil.

Empecé a notar que una mano me acariciaba el cuello…me tocaba las orejas y sentí que unos labios se posaban sobre los míos y hacía fuerza por introducir su lengua dentro de mi. Yo opuse resistencia.

Unas manos que venían por detrás me rodearon y empezaron a desabrocharme el pantalón, primero el cinturón, después los botones…y el pantalón se vino al suelo. Tanto las manos como la boca que intentaba besarme dejaron mi cuerpo…y pude empezar a escuchar besos, ruidos de salivas mezclándose…Estaba intentando imaginar aquella escena, cuando una mano, desconocida, empezó a tocarme por encima de mis calzoncillos y poco a poco mi polla empezaba a crecer bajo esas caricias intensas. La misma mano empezó a recorrer mi cuerpo, se posaba sobre mis pezones, los cuales acariciaba, después recorría mi cuello, volvía a mis pezones…y bajaba a mi polla. Yo podía seguir oyendo los besos y pequeños gemidos en la sala, que se mantenía totalmente a oscuras.

Esa mano anónima, pero pícara empezó a introducirse por dentro de mi calzoncillo…bajándolo suavemente y dejando mi polla, ya bien tiesa, al aire…

Esas manos volvieron a desaparecer, como se dejó de oír esos besos lascivos. Un instante después volví a notar pequeños gemidos y nuevamente tímidos besos. Yo permanecía inmóvil…cuando sentí una mano recorrer mi cuerpo…hasta llegar a mi polla…empezó a masturbarme muy lentamente…yo me estaba excitando por momentos, pese a no saber quien tenía delante, quien me hacía gozar. Empecé a notar un calor húmedo que me envolvía la polla…y que me masturbaba de modo lento…una lengua jugaba y recorría todo el tronco…

Varias manos empezaron a acariciarme mi cuerpo mientras seguía esa mamada espectacular. Me agarraban del cuello, de las orejas, del culo…una boca nuevamente quería besarme…poco a poco accedí y mezclé con su boca toda mi saliva, era una pelea de lenguas.

La situación era morbosa, impredecible…sentía dos manos acariciandome…una boca chupando mi polla y otra boca besándome…todo esto en las mas absoluta oscuridad, aunque cada vez en menos silencio, pues se iban oyendo cada vez de modo mas notorio pequeños gemidos…

Dejé de notar que me chupaban la polla, y las manos me guiaron por la habitación a oscuras. Era incapaz de adivinar quienes eran, si eran dos, tres o mas personas…Mi mente estaba corrupta y me dejaba hacer, de todos modos mi vida estaba acabada. Me sentaron en una especie de sofá…

Un mano empezó a pelarme mi duro miembro…y empecé a notar unos pezones recorrer mis labios..Abrí mi boca…saqué mi lengua y empecé a lamer aquellos pezones. Se paseaban por mi boca, eran dulces, duros…ricos…muy ricos…empezó a subir ese cuerpo que saboreaba…lamí su ombligo y pude oler un exquisito olor a sexo…alargué mi lengua y empecé a saborear aquel manjar…estaba rico, húmedo, tenso… Ella se movía, y se oían grandes gemidos…su cuerpo se movía mas y mientras la mamada que me estaban degustando notaba que cada vez se mas gracia y oficio, llegándome a un éxtasis total…

Estuvimos así un buen rato…y en un momento determinad, una palmada sonó en al habitación, ambas pararon…La que me estaba mamando se detuvo, la que yo saboreaba se bajó del sofá y me quedé solo…

Sentí unos pasos acercarse a mi…lento…muy lento. Se detuvo ante mi, su respiración podía sentirla cerca…y noté que me empezaba a besar, con mucha suavidad…yo respondí a esos besos cálidos…se sentó encima de mi y comenzó a moverse…restregando su cuerpo…su culito y su húmedo coñito contra mi polla…me masturbaba con su cuerpo…

Una mano ajena a nosotros dos, agarró mi polla, la chica que tenía encima se levantó un poco y mi polla quedó en la entrada…y de un golpe entró.

–          ahhhhhhhhhh – fue el grito al unísono que se pudo escuchar en ese momento.

Empezó a moverse rápido, como con furia…yo la agarré por los pechos, por su culo…mis manos se movían por toda ella…era una furia en persona…

De golpe paró…me besó y se bajó de mi…

Noté otra boca…otra lengua…y yo besé de nuevo…se sentó encima de mi…y agarrando mi polla se la introdujo muy lentamente…era otro modo…sensual…sexual…los gemidos eran acompasados… estaba llegando al extremos del placer…

–          Me voy a correr – exclamé

En ese instante se paró, me besó y se salió de mi…no podía mas..era una tortura atroz, horrible…pero llena de placer…

Se bajó de encima de mi…y otra boca ocupó el lugar de esos besos…La boca estaba llena de líquidos…y ese sabor me era familiar… esos labios habían estado lamiendo el mismo coño que yo hace unos minutos…me excitó sobremanera…estaba deseando correrme…

Me hizo ponerme de pie…yo sentí que ella me daba la espalda y arqueaba su cuerpo…se agachó poniendose a 4 patas…yo me agaché…busqué con mi mano su coño…rasurado, sin un pelo…húmedo…intenso…

Me cogí la polla y la coloqué…ambos nos fuimos juntando..empujando el uno contra el otro…y empezamos un vaiven…yo se que no aguantaría mucho…estaba deseando correrme…empecé a acelerar…momento inequívoco de mi situación…

Se escuchaban gemidos por toda la habitación…de repente….se hizo al luz…tras un primer momento de ceguera…pude observar que mi hija estaba delante de mi…con las piernas abiertas de par en par…tumbada en el suelo y estaba siendo comida por mi propia esposa…ambas gemían…

Y yo me estaba follando a Sandra, justo lo que ella buscaba desde un principio…

–          Córrete – exclamó Sandra…

Aceleré…mas fuerte…gimiendo sin límites…

Cuando me iba a correr, ella salió de mi..mi hija y mi esposa dejaron de comerse y vinieron hasta mi situación. Las tres me miraban a los ojos, con la boca abierta…

Me puse de pie…empece a masturbarme ante su atenta mirada y…

–          Ahhhhhhhhhhhh

Empecé a echarles mi semen por sus caras…disfrutaban…mi hija…su amante…y mi mujer…

Comenzaron a besarse…a introducirse sus lenguas, a saborearse…

Sandra se levantó…y me susurró al oído…

–          Ya somos una familia…

Yo me senté en el sofá aceptando aquella situación. Era una nueva vida y una nueva familia de la cual…yo ya no era la cabeza…Todo éramos esclavos de Sandra…y del sexo…

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