Cambio de habito II

¡Comparte!

Un grito indicó que ya la tenía adentro por primera vez, la chiquilla sentía lo que era tener sus dos orificios llenos, luego bajó a mi conchita y dejó su colita más expuesta a su noviecito que no dejaba de disfrutar de ese culito de putita, siguió dándole al ritmo que yo le marcaba con mis estocadas en la chuchi, la bebota llegó a su máximo calor y acabó al mismo tiempo que nuestro hombrecito.

Córdoba: dos gatitas lecheras.

Bueno después de lo sucedido en el estudio (a los que no lo sepan por favor lean, Cambio de habito, si no lo pueden tomar como otro relato)

Este relato está dedicado a Agustina (la gatita lechera) y como todos saben a la Chechu solo le gustan las nenas, pero en este caso decide probar algo distinto y se une a su amiguita Agus en hacer disfrutar al novio de la damita, esta jovencita tenía un hábito muy peculiar, le gustaba chupar pija tanto como comer un chocolate, a tal punto de  poder vivir alimentándose a esperma, en este relato Ceci cambia un poco sus hábitos y se decide a probar nuevamente con los hombres,  pero de a poco la fantasía de Agustina era estar conmigo y su novio y después de mucho insistir termina por convencerme y accedo, con la condición que comenzaríamos estando primero las dos solitas  y el novio se sumaría cuando la temperatura estuviese bien elevada como para hacerme olvidar de lo que hiciera.

Mis cosas con mi pareja andaban bastante mal y necesitaba dispersarme con algo y la verdad con las cosas que me contaba Agus me vinieron ganas de chuparme una buena pija cosa que nunca había hecho, hasta unas semanas antes en mi oficina me encontraba excitada y quería tener esa bebita de 18 añitos entre mis fauces, me calienta por demás las sub. 18 y nunca me le animé a una, esperaba hacer un doble debut, el estar con esta bebota y hacer un trío con un hombre,  de manera muy loca fui hasta su casa  como para preparar todo, llegué, toqué su timbre, se asomó por la ventana y me hizo pasar, la encontré bañada en sudor, estaba haciendo gimnasia y se encontraba completamente transpirada y excitada, pero no era solo el ejercicio, el roce de su pantalón la había excitado y sabiendo que estaba por llegar su cuerpito quería poder estar conmigo.

El viaje a Córdoba me había dejado molida, solo quería descansar, pero como convencer a ese volcán que llevaba Agustina dentro, tímida me miró, no sabía que decir, tanto esperar ese momento, que mezcla de emoción, excitación y desorientación, se quedó quieta, le brillaban sus ojitos como si hubiese visto a su ídola de tv, le tomé la cara y la besé, sus labios respondieron inmediatamente a los míos como si no formaran parte de ese estático cuerpo, nuestras lenguas se entrelazaron en un largo beso que terminó por despertarla, tomó mi mano y me arrastró, su traspiración dejó mis labios con una mezcla de la dulzura de una joven  y lo salado de su esfuerzo

– Esperá loca, ¿dónde vamos?  – Vení dale, quiero estar con vos.- Esperá, recién estabas dura y ahora desesperada.  – Sí, es que estoy… – Acelerada, sí, estate tranquila que no me voy. – Perdóname, no sé lo que hago, estoy temblando. – Está bien, pero sentate y tranquilízate. – Ay que emoción, Ceci está acá conmigo.- Si estoy acá, tranquila no soy la Susana Giménez. – No pero sos la Ceci; ¿querés tomar algo? – Dale, lo que tengas. – Tengo new age para vos mi amor.- Mmmm que rico, que sorpresa para entonarme, dale. – Ya te traigo.

Salió rumbo a la cocina como una tromba y regresó con una copa de vino en su mano, llegó y me besó.

– Su vino señora.- Gracias Agus no hacía falta, con un poco de jugo alcanzaba.- No, estoy muy traspirada y vos muy agotada, necesitamos un baño.- Uuuy, ¿te parece?- Si después seguimos con el brindis.

Me llevó a empujones hasta el baño, dejé que jugara conmigo, me quitó una musculosa blanca que dejaba notar mi estado de excitación, sobre todo porque no traía nada abajo, dejó mis pechos al descubierto y le sonreí, no aguantó y volvió a besarme como desesperada, acarició mis senos, los besó, era mi turno, le quité un sostén deportivo color celeste que al igual que a mí se le  trasparentaban sus erectos pezones; retiré muy lentamente su short  y un ínfimo hilo dental  cubría su parte inferior, completamente mojada de excitación me empujó bajo la ducha helada que acababa de abrir, un suspiro esbozaron mis labios al sentir el agua tan fría caer en mi acalorado cuerpo,  se abalanzó sobre mi sin importarle nada,  la temperatura del agua nos hizo abrazar para protegernos del helado chorro.

Pasaron solo minutos y el agua comenzó a sentirse placentera, no sé si por el agua misma, la temperatura que irradiaban nuestros cuerpos o el acostumbramiento, giré, la apoyé contra la pared y comencé a besarla, mis manos de forma instintiva se posaron en sus pechos, los recorrí muy lentamente, pasé mi mano y enjaboné su espalda, seguí el recorrido de su cuerpo hasta llegar a la muy apetitosa colita, corrí la diminuta tanguita que aun tenía puesta, pasé la mano hacia delante y acaricié su clítoris…

Comenzaron los gemidos y las inmensas ganas de ser penetrada de Agustina, mientras bajaba me fue besando y saboreando todo mi cuerpo, llegó a mi entrepierna y comenzó a chupar con desesperación, era la primera vez que tenía una mujer en sus brazos y para mí una bebota como ella, las nenas de dieciocho que tanto me excitan y nunca me animé a encarar, después de enloquecerme por un rato con su lengüita se acostó en el piso del  baño para que ambas podamos darnos placeres femeninos, nos enredamos entre nuestras piernas.

Como si todo estuviese preparado se escuchó golpear la puerta, el novio de Agus que la venía a ver, sabía que yo vendría pero no que llegaría hoy, y menos esperó encontrarnos así, mi temperatura interior marcaba 100 grados, mi sangre en ebullición y mi cabeza le daba la prioridad a mi entrepierna para pensar, y cuando esto sucede estoy dispuesta a todo, mi gatita salió muy apresurada a abrir, ni atinó a taparse, sus ganas de estar de vuelta a mi lado y la calentura que llevaba no secó ni sus pies, se acercó a la puerta, espió por la mirilla y si era Leonardo que tocaba el timbre, como si las cosas siguieran planeadas le dijo, dame unos minutos y entrá al baño, él ni se imaginaba la sorpresa que le esperaba.

Entró al baño  donde me encontraba aseando mi conchita de manera muy delicada y suavemente penetrando mis deditos como para no perder el clímax, sabía muy bien en que terminaría esto, de hecho a eso había venido pero jamás pensé que ni llegaría a bajar las valijas del auto antes de estar completamente desnuda y a merced de tan bella pareja, tengo que confesar que el miedo me invadió pero esta era mi nueva vida, Agustina llegó con una venda que en este caso si tenía preparada para esta situación, me besó apasionadamente y retomó sus caricias, en un ratito nos traen la merienda mi amor me dijo Agus, no me pareció raro ya que estábamos casi en ese horario, vamos a tomar la lechita juntitas como lo venís soñando gatita lechera me dice, y ahí terminé de entender, cuando el novio se aprestaba a entrar lo hace esperar, coloca la venda en mis ojos y me hace arrodillar.

Cuando Leo  entra y me encuentra empapada por dentro y por fuera, de rodillas y vendada, su miembro desarrolló su máxima expresión, se acercó, me acarició, primero mi pelo, recorrió mis mejillas y continuó hasta estrujar mis senos, no aguantó y me besó, respondí gustosa al beso cosa que no me había pasado en Buenos Aires; los ojitos de Agus observaron de otra manera, tenía celos de ambos, su novio estaba besando a su máxima fantasía y ella solo miraba, bajó sus pantalones y el bóxer que llevaba, sacó ese delicioso miembro que tantas veces había oído hablar a mi nenota, lo apoyó en mis labios y sin dudar lo introduje en mi boca, lo tomé con mis manos y empecé hacer lo que creí era lo que más le gustaría, era mi segunda mamada, el tener los ojos vendados me excitó más, ya estaba a pleno, Agus me había dado el calor necesario como para realizar cualquier cosa, llené mi boca de pija y no dejé de chupar y besar esa inmensa presa.

En ese momento Agustina se unió a mí mientras me besaba apasionadamente en los labios y deleitábamos a su novio juntas, mientras yo chupaba con desesperación Agustina estimulaba mi clítoris y me mamaba las tetas, al cabo de un rato noté que Leonardo estaba por acabar y apuré el ritmo al igual que con mi gatita, mis deditos, que se encontraban dentro de ella, encendieron su pasión, se empezó a desesperar yo estaba a pleno la damita sabía muy bien que hacer con su boquita, la levanté y me apronté a la descarga de su novio, juntas logramos que estallara, nuestras caritas se llenaron de semen y juntas continuamos compartiendo esa hermosa pija y el jugo que de ella salía, cuando tomamos hasta la última gota de su semen seguimos deleitándonos juntas y saboreando los restos de lechita caliente que quedaba en nosotras.

Como dos gatitas lecheras nos besamos y recorrimos nuestros cuerpos con toda pasión, por unos minutos nos olvidamos de nuestro compañero de baño,  acaricié sus senos con mucha delicadeza, posé mi mano en su entrepierna y la penetré con dos de mis deditos, entraba y salía con mucha euforia  mientras a la vez acariciaba su clítoris y estimulaba sus pasiones, sentía en su cuerpo un volcán en erupción, un fuego interno a punto de salir al exterior, volvieron las contracciones, me senté en un banquito que  había en el baño, abrí mis piernas y Agus invadió mi vagina con sus dedillos dos, tres, cuatro y a gozar, me recosté contra la pared mientras era besada por la preciosa niña que quedó inclinada y con su colita dispuesta, Leo  notó esto y mientras yo seguía estimulando su chuchi el novio la penetra salvajemente por su culo.

Un grito indicó que ya la tenía adentro por primera vez, la chiquilla sentía lo que era tener sus dos orificios llenos,  dejó de besarme para saborear mis senos  y luego bajar a mi conchita y dejar su propia colita más expuesta a su noviecito que no dejaba de disfrutar de ese culito de putita, siguió dándole con mucha pasión al ritmo que yo le marcaba con mis estocadas en la chuchi, la bebota llegó a su máximo calor y acabó al mismo tiempo que nuestro hombrecito, se volcó en ella llenando su cola de una segunda tanda de lechita caliente, la tierna jovencita sacó a empellones a su novio del baño sin dejar que se pudiera secar, continuamos duchándonos mientras solo nos besábamos.

Cuando terminamos de ducharnos nos secamos y fuimos a su pieza a cambiarnos, mientras Leo terminaba de bañarse me senté en la cama y la jovencita no dejaba de seducirme, me volvió a besar, acarició por enésima vez mis tetas y casi me obligó a acostarme en su cama, -No mi amor vos sos la huésped y tenés que ser la que más disfrute, se arrodilló a un costado de la cama, me abrió las piernas y empezó con lo que mejor sabía hacer, enloquecer a cualquiera con su lengüita y sus labios, la boquita de Agustina podía deleitar a quien estuviese a su alcance, disfrutó de mis jugos vaginales y yo del placer que me propinaba.

Cuando ya estaba en mi cumbre me introdujo su mano hasta perderla en el interior de mi vagina, me gozó como toda una puta y yo encantada de lo que me estaban haciendo, me retorcí en su cama hasta no dar más y caer rendida, mi excitación había llegado a su fin, me quedé recostada mientras la damita se vestía para ir por mi equipaje para poder cambiarme ya que mi ropa estaba aun en el auto, y lo que traía puesto al llegar se encontraba completamente mojada, cerré mis ojos y me quedé dormida, como a las tres horas desperté y mi ropa estaba acomodada en su cuarto y las valijas vacías y lo que me pondría en una silla al costado de la cama, todo acomodado como si me quedara a vivir ahí.

Cuando me estaba cambiando mi anfitriona se aparece con un rico vaso de leche con chocolate y galletitas, acá tenés tu merienda amor, y como siempre me besa en los labios, se sienta a mi lado y me invita a comer a un restaurante,   le digo que acepto, pero que yo pago, después de conversar un rato volví a cambiarme como para salir a cenar y ahí fuimos solas las dos, al regresar a la casa ya estaban sus padres, pero por la hora dormían, entramos a su cuarto, cerró con llave, me desnudó y entramos en su cama, volvimos a repetir cada beso y cada caricia, a extasiarnos de placer en su cama, un 69 de principio nos llevó a lo más alto del éxtasis, los deditos penetrando nuestras conchitas terminaron por hacernos acabar, nuestros gritos y gemidos terminaron por despertar a sus padres que ni se imaginaron lo que sucedía en esa habitación, al grito de, sssssssss, silencio, de su padre salieron de nosotras solo carcajadas que terminaron de confundir más a los padres, chicas dejen dormir, fue el próximo grito y cundió el silencio, nos abrazamos y nos quedamos dormidas.

Así terminó la noche, mi primera noche de la semana que me quedé con el novio, lo volvimos hacer una vez más, de la misma manera, primero las dos solitas y él se sumaba después pero juntas pasamos todas las noches que me quedé.

Después de esas mini vacaciones en Córdoba decido volver a Bs. As a reencontrarme con un viejo amor pero este será otro relato, besitos y sigan fantaseando.

Autora: La señorita misteriosa.

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

Escrito por Marqueze

¿Te gustan nuestros relatos? No olvides compartir y seguir disfrutando :P

2 Comentarios

Dejar un comentario
  1. Por ejemplo este como la primera parte soy la autora y no se si llegue a publicar las siguientes partes 3 , 4 ,5 , y l final la 6 .

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.