Cansada de mi marido

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Me encanta la carne joven y viril, los jóvenes bien musculosos todo lo contrario a Alberto ya que en él vi otras cualidades. En el gimnasio todos me desnudan con la mirada. En varias ocasiones me han dicho cosas atrevidas delante de Alberto y con lo celoso que es se enoja mucho pero no dice nada ya que es muy sumiso, por mi lado me encanta que me digan cosas, más cuando él me acompaña.

Hola, mi nombre es Mónica, soy de Argentina, esta historia es 100% real, pasó hace 2 años atrás cuando todavía estaba casada, hoy actualmente separada y feliz de vuelta. Para comenzar esta historia voy a contarles que soy una mujer de 36 años, pelo negro lacio, de tez blanca unos labios bien carnosos, unas tetas grandes por la operación que me hice y un culo bien rico que es lo que más me destaca. Muchos en la calle me dicen cosas: de mi amor hasta puta hermosa etc, cosa que me encanta aunque no me doy vuelta.

La historia comienza cuando Alberto me propone matrimonio. El es un hombre mayor de unos 57 años de edad, al principio no quería saber nada con él pero luego lo fui conociendo y vi que tenía muy buena posición económica y yo en ese momento estaba pasando por una mala situación. Trabaja en un estudio, es abogado, él me consiguió trabajo en su oficina pagándome muy bien. A los 3 meses de estar trabajando ahí me llevó a cenar y me propuso matrimonio y no dudé en decir que si ya que me parecía buen hombre además de estar bien económicamente.

Cuando me casé con Alberto parecía que todo iba a marchar bien, a decir verdad todo marchaba bien menos en lo sexual. Al casarnos no tuvimos mucho sexo, se quedaba dormido o llegaba tarde por lo que se me ratoneaba la idea de engañarlo, pero nunca lo hice, aunque mil oportunidades he tenido: cuando me tomo el colectivo lleno más de uno me apoya su verga en mi culo, todos me pasan su celular o en muchas ocasiones me invitan a salir hombres de todas las edades y contextura, eso me calienta.

Al decir verdad me encanta la carne joven y viril, los jóvenes bien musculosos todo lo contrario a Alberto ya que en él vi otras cualidades. En el gimnasio todos me desnudan con la mirada. En varias ocasiones me han dicho cosas atrevidas delante de Alberto y con lo celoso que es se enoja mucho pero no dice nada ya que es muy sumiso, por mi lado me encanta que me digan cosas, más cuando él me acompaña.

Un día decidí actuar ya que mi marido no lo hacía. Nos levantamos temprano para ir al supermercado, yo me puse unos pantalones de jean súper ajustados y una remerita escotada también acompañado de una supertanga hilo debajo de ese apretado jean blanco, a su vez me maquillé más de lo común. Al entrar al super vi como todos me miraban, cuando iba recorriendo las góndolas se me ocurrió agacharme para agarrar un aceite haciendo ver mi hermosa tanga a aquel chico que estaba trabajando. Alberto parece que se dio cuenta pero yo me hice la tonta, me encantó la situación y obviamente al chico también.

Al salir del super vi un chico muy guapo apoyado sobre la pared muy atractivo, fui directo hacia él, al notar que estaba fumando le pedí un cigarrillo, le pedí fuego dándole las gracias con mi sonrisa. Con esta situación Alberto se puso loco: ¿Cómo pudiste haber hecho eso? ¿Hacer que? le dije, No te hagas la otra Mónica… No se lo que me decís. ¡Vamos a casa! (la situación me hacía tiritar de placer).

Cuando llegamos a casa me gritó y dijo que no soportara que me vistiera así… haciéndome la victima corrí a mi habitación llorando. Al rato subió Alberto y me pidió perdón por lo sucedido y me preguntó que es lo que la haría sentir bien:

-Mi amor, ¿que te haría sentir bien?-Mmmm no se… le dije solo quiero divertirme. -¿En que sentido? -No se, salir a bailar, pasarla bien… (en eso momento deseaba decirle que tenia ganas de tener sexo salvaje con un macho joven). -Bueno mi reina si usted quiere baile al baile vamos…

En esa semana Alberto necesitaba reparar el jardín por lo que contrató a un jardinero para hacer el trabajo, me dijo que necesitaba que estuviera en casa para recibirlo. A eso de la tarde tocaron el timbre, cuando atendí la puerta vi a un hombre o más bien un joven de no más de 26 años con tremendos músculos, muy atractivo y tatuado como a mí me gustan.

-Hola soy Alex, hablé con Alberto su padre para reparar el jardín… en ese momento reí y dije: -Alberto es mi marido, entra y fijate bien lo que tenés que hacer. Mientras Alex trabajaba se sacó su remera, no podía creer lo bueno que estaba.

En ese momento empecé a calentarme como nunca, empecé a tocarme, noté que mi tanga estaba muy mojada. En ese momento llegó Alberto:

-¡Hola mi amor! -Hola le dije. -¿Que pasa que estás traspirada y agitada? -No nada mi amor me maree un poco. -Ah bueno, ¡ya llegó mi jardinero! -Sí ahí está trabajando el macho… eeeeehhh, el chico perdón.

Todas las mañanas que venía Alex me vestía muy provocativa: falditas cortas, pantaloncitos cortos, escotes, tacos altos etc. Cualquier clase de insinuación que en él pudiera despertar excitación. Ese día estaba afuera con una zapa trabajando bien duro y no dudé en preguntarle:

-¿No queres pasar a tomar algo a casa?

Alex sin pensarlo me dijo que sí.

Yo no me podía resistir la calentura, llevaba puesta una mini de jean con una supertanga de hilo y mi remerita escotaba y mis labios pintados de rojo…muy provocativa. Mientras Alex me miraba no paraba de seducirlo haciéndole mostrar mi culo y mi tanga mientras buscaba las cosas para tomar el café.

Le pregunté de todo en que trabajaba hablamos mucho, en ese momento me prendí un cigarrillo y disimuladamente fui arrojándole el humo en la cara, me lo quería comer vivo, estaba sedienta de sexo. Yo creo que no me hacía falta ir a bailar para calentarme si lo que quería era sexo duro.

En ese momento Alex se paró y me abrazó fuertemente, me besaba mientras sus manos recorrían mis piernas y mi pancita sin ni siquiera tocar mis entrepiernas, me fui mojando increíblemente las piernas, me chorreaban mis jugos y ni siquiera me había tocado…comencé a gemir fuerte y chillaba como una puta, y Alex ni siquiera me habia penetrado, parece que me hacía falta bastante una buena verga…

De repente me metió toda su terrible verga y lancé un grito tan fuerte de placer…me clavó bien al fondo. Esa tarde estuvimos haciéndolo por muchas horas, me hizo acabar más de 4 veces…nunca me voy a olvidar de lo bien que me garchó. Al tiempo me separé de Alberto ya que se dio cuenta de que Alex, ya arreglado él jardín, venía a verme en varias oportunidades, y no precisamente por el jardín o sus plantas, más bien venía por el otro jardín, el que tengo entre mis piernas…

Pueda ser que les haya gustado mi historia. Besos.

Autora: Mónica

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Escrito por Marqueze

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4 Comentarios

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  1. Tu relato me hizo acordar a una compañera de trabajo, q cumple con casi todas tus descipciones, una mujer muy muy hermosa, dueña de muchas fantasias, la unica diferencia es q ella actualmente esta casada, mis saludos me encanto tu relato

  2. monica si necesitas otro jardinero tengo 23 y soy bastante atractivo y no solo de la cara tambien de la otra cara tu comprendés

  3. hola moni, muy buena tu historia!!!! tambien soy de argentina y me encantaria ser tu jardinero!!! no soy tan joven pero bue! un beso

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