Carla una chica especial

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El día anterior había llegado a Trujillo, había conseguido la meta y ya para la noche me había conectado en Internet y conseguido una cita para la mañana siguiente, ya a eso de las 11 y 30, en la habitación no sabia que pensar, tal vez era una broma, o no se, solo tenía muchas expectativas muchas ganas de conocer a esa chica, me llamó a las 12, medianoche exactos, y escuché su voz por vez primera, se presentó, charlamos, me pidió el nombre del hotel y la habitación y me comentó que estaría lo mas pronto posible a la mañana siguiente, la esperaba como para las 10 de la mañana de ese día.

A eso de las 10 y 5 minutos, sonó el teléfono de la habitación, era de la recepción, notificándome la presencia de una señorita que me buscaba, a lo que dije que por favor le permitieran subir hasta la habitación, yo estaba despertándome, aun dormido, desnudo como me gusta dormir, por lo que sin darme cuenta de la realidad no me fui a vestir y me trajo en si nuevamente el toque de la puerta, uff… era verdad, no sabia que hacer, me arropé con la sabana de la habitación y me fui hasta la puerta, la entre abrí, y estaba ella, cara angelical, de bustos grandes, de labios sensuales, una musa de la belleza, digna representante de la diosa Venus. He he.. medio tartamudo, le dije que estaba en paños menores, que si prefería que me vistiera o que si no le importaba, a lo que respondió que no le importaba, la hice pasar y confirmé lo que ya les dije, era bellísima, le dije que me pondría un short y que así me sentiría yo mas cómodo, y ella acepto. Empezó el proceso de romper el hielo, nos acostamos en la cama, y parecíamos dos amigos con un montón de años que no se ven, pero apenas nos estábamos conociendo. Hablamos de todo, de chicas, de hombres de sexo, y se fue dando el contacto, suavemente, así me gusta hacerlo cargado de romanticismo, le acaricié el pelo, las mejillas, hasta que nos besamos en un largo y profundo beso, intercambiando fluidos, saliva y frotando nuestras lenguas. Comencé a desvestirla suave sutilmente, y ella me ayudó en esa tarea, primero quedó en ropa interior, con un conjunto de hilo y sostén rojos, que se veía divino sobre su piel blanca, sus senos quedaron descubiertos cuando ella misma se desabrochó el sostén, sus pezones rosados erguidos, internamente, mentalmente, daba gracias a la naturaleza por esculpir tan especialmente el cuerpo femenino, tomé sus senos, con caricias suaves blandas, y ella en seguida sintió los efectos, una corriente recorría su piel, se le ponía la piel de gallina al sentir mis labios contra sus pezones, sus senos que apretaba firmemente, fui bajando una de mis manos, primero a su vientre, luego a la altura de su bello púbico, noté que no estaba, ausente totalmente divino, suave, delicado, bajé aun más, y descubrí bajo su ropa interior pliegues de piel, que estaban cargados de humedad, busqué cono empezó a pasar su lengua por todo el tronco de mi pene, desde su base cerca de los testículos hasta la cabeza o glande, bajaba, y subía, acariciándome con su lengua, con sus manos impartió presión y movimientos circulares a mis testículos que estaban que explotaban con todo esto.

Comenzamos la penetración en la posición típica del misionero, me movía con furia, en otras suaves, me sentía bien, no desvanecido ni nada, pero la chica estaba dura de acabar, me esmeraba y nada, ella me dijo que para acabar tenia que ser penetrada analmente, y me hizo acostar a mi en la cama, se colocó sobre mi, se sentó sobre mi pene y se lo dejó ir en su vagina, allí lo tuvo un rato, moviéndose dándose duro, y yo gozando un mundo, en eso se levantó hasta sacarlo por completo, y se lo dirigió al ano, le dolía y se veía su sensación de dolor, era mi primera vez que tenia una penetración anal, insistía y en ocasiones retrocedía de dolor, yo estaba sin experiencia en esta área, me sentía un bobo, pero ávido de experiencias nuevas, ella me dijo que cambiáramos de posición, se colocó en posición de perrito, en 4 patas, me coloqué detrás de ella, y apunté mi pene, apunté y presioné contra su culo, en esa posición se veía divina rica, manejable, sumisa, más conseguí demasiada resistencia, en ocasiones ella misma empujaba hacia atrás, para luego retroceder presa del dolor, en total desistimos, la penetración anal no fue exitosa, me dirigí a su conchita, divina rosada, depilada suave, húmeda, me coloqué dentro de ella, entraba y salía con pausa y en otras ocasiones con violencia ella solo recibía, gemía y pedía mas, parecía una demonia sedienta de sexo, una vagina indomable, nos convertimos en uno solo y ya después de 2 horas y media de sexo, sudor, saliva, el ambiente olía a sexo, a mujer deseosa, a genitales lubricados, yo me acerqué al orgasmo y ella lo notó, me dijo que estaba por venirse, pero que quería que le acabara en el pecho, así lo hice, retiré mi pene de su vagina, ella continuaba masturbándose, se daba duro, parecía querer romperse la vagina, eyaculé, acabé y chorros de semen de mas de 2 horas de sexo cayeron sobre sus pechos, en sus pezones, se deslizaron por la piel de sus senos, ella sintió este fluido tibio deslizando por su piel y acabó, nos sentimos desmayar, estábamos agotados, caímos uno al lado del otro nos abrazamos, sabes que eres especial reina, sabes que eres fantástica, sabes que siempre te recordare mi reina.

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Escrito por Marqueze

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