El casting de Brenda y Jade

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Con varios de mis amigos fuimos a Benidorm a un bar liberal. La entrada para chicos cuesta 30€ e incluye una bebida. Estuvimos un rato pero no había demasiado ambiente así que decidimos marcharnos a buscar diversión a otro sitio. Mientras estuvimos en el bar, en la barra había una pareja. Un hombre corpulento de unos cincuenta subidos y una mujer menuda.  Una MILF de 32 años, que resulto llamarse Brenda. Una gringa que apenas chapurrea el castellano,  delgada que mide 1.60 de estatura, y tiene unos senos exquisitos medianos y duritos, y unas nalgas paraditas. Al salir del bar ellos lo hicieron también. El hombre se nos acercó y nos dijo con acento extranjero, si me dais 20€ cada uno les dejo que le hagan un bukake a mi mujer. Los chupara a todos y luego podéis correros en su cara, pero no quiero ninguna foto ni que nadie se pase de ahí.

Al principio nos sorprendió pero después vimos que el hombre iba en serio. Le dimos el dinero y fuimos todos al baño de una gasolinera. Enseguida ella comenzó a chupársela  a Mario. Poco a poco la cosa se fue calentado, y mis amigos empezaron a animarla “Vamos puta chupa”. Algunos en su turno la agarraban de la cabeza metiéndole sus pollas enteras dentro de la boca, alguno estuvo a punto de hacerla vomitar. Poco a poco todos fuimos corriéndosnos, Brenda se tragó una buena parte de las corridas pero parte del semen estaba en su pelo, sus ojos, e incluso en el escote.

Después de la bukake el tío le dijo algo en ingles a Brenda tras lo cual nos propuso que por 50€ cada uno los cuatro podíamos ir a su chalet y follarnos a Brenda. Como disponíamos de dinero y tiempo lo aceptamos. Nos dio su dirección y se fueron en su auto. Nosotros buscamos un taxi y llegamos después que ellos al chalet. Al entrar a la casa Brenda tenía puestos unos taconazos negros con una malla de red hasta el cuello con apertura en el coño y el culo y las tetas. Sentada en el sofá nos esperaba. Nuestro anfitrión al recibirnos nos ofreció unos tragos y nos dijo que si no nos molestaba que nos filmaría fallándonos a Brenda. Nosotros ingenuamente dijimos que adelante, sin darnos cuenta que habíamos pagado por participar de un casting de actriz porno que el tío (al parecer un director de cine porno) le estaba haciendo a Brenda y a otras chicas durante esa semana.

Enseguida varias manos empezaron a tocarle todo el cuerpo a Brenda. Le empezamos a lamer el cuello los pezones la boca y el coño. Brenda parecía disfrutar. Enseguida nosotros nos desvestimos y ella cogió dos penes con sus manos. Carlos agarrándola de la cabeza dirigió su polla a la boca de Brenda, y ella empezó a mamar succionando cada vez más polla hasta llegar a introducírsela hasta tocar los huevos con la punta de su lengua. Después de unos minutos Carlos se corrió en la boca de ella y dejó paso a otro chico al que ella mamaba fuertemente a la vez que pajeaba otra polla y yo le comía el coño. El hombre maduro entonces se acercó y me dijo. Toma meterle esto en el coño. Y me dio una polla de silicona gorda y larga. Nada más metérsela, Brenda se empezó a correr. A la vez que Carlos y Manuel volvieron a correrse en la boca de ella uno detrás del otro.

Después la cogimos de los brazos y la tumbamos a cuatro patas en la alfombra, y empezamos a lamerme el culo y a meterle los dedos en el, mientras ella seguía con el dildo en el coño. De pronto yo puse el capullo a la entrada de su ano y de un golpe se la metí entera. Antes de correrme me quite y se la metí en la boca dejando el culo para el siguiente. Así Mario y Manuel le fueron follando el culo y yo termine corriéndome en la boca de Brenda.

Después nos pusimos a tomar cervezas y a ver el video que el tío había filmado mientras Brenda se daba un baño. Entonces el dueño de casa nos dijo si nos gustaría follarnos una asiática, que por 50€ más cada uno él nos traía una. Aceptamos y el tío hizo una llamada en inglés. Al rato llego una mujer asiática acompañada por dos hombres, uno de raza negra y otro mulato. La china, Jade, era más joven que Brenda y realmente hermosa: bajita, de pelo negro, parecía muy delgada pero tenía unas curvas exquisitamente proporcionadas y un par de nalgas redondas y firmes. El dueño de casa le ordenó que se desnudara y le dijo a uno de sus amigos que le separara las piernas y le pusiera los brazos detrás de la nuca; exponiéndola completamente para todos. Varios de nosotros nos acercamos a Brenda para comenzar a sobarle el cuerpo. Mientras eso sucedía, Jade se mantenía haciendo equilibrio con las piernas bien separadas y las manos en la nuca, sin ninguna voluntad, rendida a nosotros.

Entonces el mulato tomó a Jade por la mano y la llevó hasta una mesa muy pesada ubicada en el centro del salón. Ella lo siguió dócilmente. El mulato la hizo poner de bruces sobre la misma, con el pecho y el vientre pegado a ella. Luego le separó las piernas todo lo que pudo y fue a buscar algo en una bolsa que estaba en una silla cercana. Regresó con unos trozos de cuerda, con los que ató los tobillos de Jade a las patas de la mesa. También usó otras cuerdas para atarla a la altura de los muslos, dejándola inmovilizada de la cintura para abajo. Pidió que alguien sujetara a Jade por los brazos. Entonces empezó a acariciarle las nalgas y a separárselas dejando a la vista su estrecha abertura anal. De golpe le dio un rudo manotazo a una de ellas. Jade se agitó y lanzó un agudo grito. El mulato siguió acariciándola y alternando manotazos en su delicada cola y ella siguió aullando con cada golpe y gimiendo con cada caricia. Estuvo dándole ese tratamiento durante unos diez minutos; al cabo de los cuales por fin deslizó sus dedos entre las nalgas, introduciéndolos en la vagina de Jade. Los sacó, mostrándoselos a todos que estaban totalmente empapados.

Luego desató a Jade y la hizo incorporar, para tumbarla de espaldas sobre la mesa. El negro la sujeto por los brazos. El mulato entonces rebuscó en su bolsa y sacó una especie de vara de madera flexible, de varios centímetros de ancho. Luego se acercó a ella y, sin previo aviso, le soltó un sonoro golpe con esa vara a la vulva de Jade. Ella se retorció de dolor sobre la mesa y soltó un grito. El hijo de puta le dio unos diez golpes, dejando la vulva al rojo vivo. Luego anunció a los demás que era suficiente por una noche. Dejó la vara a un lado y tomó entre sus dedos el enrojecido e inflamado clítoris de Jade. Lo acarició durante unos segundos y luego lo soltó. Miró al dueño de casa, diciéndole que Jade ya estaba lista para lo que se les antojara hacer con ella. Entonces el anfitrión paso la cámara al negro, se acercó a Jade,  se bajó los pantalones y dejó ver una tremenda erección en una polla que parecía la de un poni. Se acercó a Jade blandiendo su endurecida polla y empezó a frotar la punta entre los enrojecidos labios vaginales. Entonces el hombre se impulsó hacia adelante, metiéndole a Jade esa tremenda polla hasta el fondo, en una sola estocada. Ella se estremeció y abrió la boca, pero no pudo articular ni siquiera un gemido. Estaba con sus ojos cerrados y su expresión facial parecía ser de intenso placer, mientras el hombre comenzaba a moverse dentro de ella, bombeándola cada vez con más ritmo. Luego tomó las piernas y apoyó los tobillos Jade en sus anchos hombros, logrando que la penetración fuera todavía más profunda. Luego de un buen rato de resoplar y montar el pequeño cuerpo de Jade, finalmente la sacó y se pajeo hasta acabar. Finalmente lo hizo expulsando el chorro de semen caliente al pubis Jade, que ahora parecía estar desmayada. Entonces se retiró, dándose por satisfecho y volvió a coger la filmadora.

Durante la escena había vuelto Brenda quien después de bañarse lucía un batín de seda. El personal estaba más que caliente. Así que la desnudamos y la pusimos a cuatro patas sobre una cama. Entonces delante de ella se puso de rodillas el negro, tenía la polla más grande y gorda que jamás había visto en mi vida. Ella se la empezó a mamar, y alguien se puso a lamerle el coño. El mulato se puso al lado del negro y también le ofreció su polla. Brenda empezó a intercambiar de una a otra como si estuviese desesperada por tragarse las dos. A la vez Carlos continuaba dándole placer con la lengua hasta que ella se corrió.  Entonces el negro se puso debajo ella. Su polla empezó a entrar en el coño, por momentos pensé que no entraría nunca, pero no fue así. A la vez Carlos empezó a lamerle el culito con delicadeza, embadurno su orificio con abundante saliva y comenzó a penetrarle el culo. El mulato le decía que no parase de mamársela. El placer de Brenda era indescriptible, se volvía loca de gusto, mientras seguían fallándola sin parar. De repente el mulato se tensó y una gran cantidad de leche caliente cayó sobre los labios de Brenda, quien abrió la boca todo lo que pudo para tragarse la leche. Entonces el negro salió con gran habilidad del interior del coño y se puso al lado del mulato y meneándosela se corrió en la boca de Brenda. Carlos hizo lo mismo. Las leches de los tres hombres se mezclaron en la boca, garganta, tetas, y labios de Brenda.

Cuando ellos terminaron Mario trajo a Jade a la cama. La puso en cuatro patas y se puso a comerle el coño. Yo me puse delante de ella quien se puso sin cesar a mamar mi polla.  Jade comenzó a gemir, a mover y empujar el coño lascivamente contra la boca de Mario que se lo estaba follando con la lengua. Entonces Mario la agarró de los tobillos, levantó y separó sus piernas al máximo y con un par de embestidas le clavó la polla en el coño, tras lo cual comenzó a bombear fuerte. El cabrito estaba tan excitado que en menos de un minuto se corrió, gruñendo de gusto y eyaculando dentro del coño de Jade. Quien seguía mamando con adoración mi polla, recorriéndola de arriba abajo. Yo sentí que me estaba por correr me puse detrás de ella y la agarre de los riñones, le levante el culo y comencé a penetrarla vaginalmente. Nada más sentir mi polla penetrar en su cuerpo Jade comenzó a gemir de puro gusto y con las primeras embestidas se corrió gritando sin pudor. Yo la bombee con fuerza hasta correrme dentro del coñito de la china. Entonces Manuel la agarro de los pelos y le dijo toma mi polla, asquerosa puta, trágatela entera y sácame toda la leche, cerda, trágatela toda.

Carlos por su parte estaba con Brenda, le pegaba golpecitos en las tetas y en el rostro con la polla. El mulato al mismo tiempo le empujaba un dedo dentro del ano. Brenda se puso a mamar la polla de Carlos consiguiendo que este eyaculara en su garganta. El negro entonces acostó a Brenda boca arriba  y  procedió a colocar una rodilla a cada lado de su pecho para quedar sentado sobre él. Gruñendo como un cerdo restregaba furioso la polla y los cojones sobre las tetas de ella, la pasaba entre ellas follándolas mientras esa furcia las apretaba con las manos contra la polla, y buscaba golosa el glande con la boca para mamarlo cada vez que este llegaba hasta su cara. El moreno no tardó en correrse gritando como un animal. Las dos primeras lanzadas de esperma cruzaron toda la cara Brenda para ir a aterrizar en su pelo. La muy puta, al ver la polla escupiendo leche, no dudó en agarrarla, pajearla fuerte con ambas manos y llevarla de nuevo hacia su boca, por lo que algunos chorros de semen le cayeron sobre los labios e incluso dentro de la boca abierta, dejándole la lengua, que siguió relamiendo la polla lechosa. Entonces Manuel se acercó a Brenda y le dijo toma cerda, cómete esta, vamos puta. Obediente, ella se giró hacia él y comenzó a darle chupetazos en el glande. Manuel no tardó en enviar una abundante eyaculación por toda la cara de Brenda. Después de ello los hombres nos dirigimos al frigorífico de la cocina, del cual sacamos unas latas de cerveza.

Cuando volvimos al salón las mujeres están en un sillón. El negro se colocó entre las piernas abiertas de Jade. Sin decir una palabra le metió un par de dedos en el coño, haciendo ciertos movimientos de rotación adentro. Sacó sus dedos y la llevo en brazos hasta la mesa, la acostó sobre ella boca abajo, quedando su firme y redondo trasero a su entera disposición. Le separó bien las nalgas e intentó meterle la polla por el enrojecido ano; pero se le hizo muy difícil, porque tenía una polla muy gruesa. El mulato le alcanzó un pote de gel lubricante. El negro se untó generosamente la cabeza de su polla. Acto seguido volvió a apuntarla a la entrada anal de Jade y esta vez fue perdiéndose despacio dentro de ese estrecho orificio, Jade lanzó un suave gemido al sentir su trasero invadido; como si se le hubiera escapado el aire de los pulmones con semejante embate que le acababan de clavar. Él negro le mantenía las nalgas bien abiertas, así que todos podíamos ver cómo su polla entraba y salía del culo de la mujer, se la sacaba hasta que solo la punta quedaba apuntando a la entrada anal y después se la metía de un solo golpe hasta que sus bolas chocaban contra Jade; haciéndola gemir cada vez más intensamente. El negro entonces la levantó de la mesa apoyándosela contra su pecho y sin sacarle la polla del culo se giró apoyándose entonces él en la mesa. Las piernas de ella quedaron colgando sin llegar a tocar el suelo, a los lados de las de él. Esa era toda una invitación a que la falláramos por delante y así fue: enseguida me ubique entre los muslos de Jade y poco a poco se la fui metiendo por el humedecido coño. El negro se quedó quieto y comencé a darle unos tremendos golpes de pelvis contra el pubis de ella, que se retorcía de placer con dos pollas clavadas en su cuerpo. De pronto, me corrí y me salí de la vagina. El negro entonces la tomó por las rodillas y le levantó las piernas hasta su pecho y ahora sí, todos pudimos ver cómo entraba y salía ese ariete del culo de Jade. En un momento se quedó quieto y gruñó, dando a entender que había acabado en el trasero de Jade. La levantó por la cintura como si fuera una pluma y su tremenda polla todavía dura abandonó el ano de ella chorreando a borbotones.

Durante las dos horas siguientes yo y mis amigos follamos a las dos hembras por donde se nos antojó y como se nos antojó. El dueño de casa filmaba y sus amigos bebían cerveza. Tras tanta follada nosotros estábamos exhaustos y las dos hembras también. Jade quedo tumbada sobre la cama mientras Brenda fue a darse otro baño.  Entonces el mulato se tumbó en la cama y le separó las piernas a Jade; luego, sin ningún miramiento se la metió de un solo golpe, comenzando a follarla con furia, de manera rabiosa. Coloco los tobillos de Jade sobre sus hombros y de repente la penetró por el culo, hasta el fondo, haciendo que ella comenzara a gemir y jadear. Estuvo así un buen rato, alternando entre el coño y el culo de Jade; dejándole ambos orificios más dilatados que nunca. De repente aulló y acabó en la vagina de Jade que se había desmayado tras llegar al orgasmo.

Finalmente el dueño de casa se acercó a Brenda. Su paquete quedó a la altura de la cara de ella. Quien desabotono el pantalón y bajo la cremallera. Aquello era un espectáculo descomunal. Todavía morcillón medía más de 25 cm. Brenda empezó a lamerla, puesto que resultaba verdaderamente difícil metérsela en la boca; sólo era capaz de chupar el glande rojo como un enorme fresón. Entonces el la volteo y la dejo boca abajo y le abrió el trasero. No pasaron ni dos minutos y aquel hombre ya estaba empujando su polla dentro del culo de Brenda, la cual soltó un tímido grito de dolor. A la tercera embestida la polla del hombre ya entraba en el culo de Brenda hasta los huevos. Ella se contorsionaba como si la partieran en dos. Por mucho que se quejara Brenda, aquel hombre seguía embistiéndola por detrás sin piedad. Los gritos de dolor de Brenda cada vez eran más fuertes. El recogió unas bragas que había en el suelo y se las metió en la boca para silenciarla. Después la siguió enculando por casi cinco minutos. Entonces él se recostó sobre el cuerpo de Brenda y le sacó las bragas de la boca de Brenda y las lanzó al suelo. Le dio una orden en inglés y ella, dolorida, se agachó como pudo frente a él. En cuanto abrió unos centímetros la boca el hombre le metió la polla de golpe. Cogiendo a Brenda de la parte posterior de su cabeza, la movió fuerte hacia adelante y hacía atrás hasta correrse.  Brenda tragaba como podía, casi atragantándose con tanta corrida. Había tanta que unas gotas brotaban por la comisura de su labio. Cuando por fin el hombre dejó de eyacular, ella consiguió tragar todo lo que tenía en la boca. El hombre soltó la cabeza de Brenda y agarró su polla para luego dar un par de bofetadas con ella en la cara de Brenda, que cogía aire.

Después las dos mujeres estaban exhaustas sin embargo el negro y el mulato las llevaron a la mesa y las acostaron de espaldas sobe ella. Luego metieron un vibrador en el coño a cada una mientras el dueño de casa filmaba la escena. Enseguida les levantaron las piernas y le fueron metiendo los dedos en el culo a cada una de ella. Enseguida cuatro dedos entraban perfectamente gracias a que los culos ya estaban dilatados. El quinto dedo no fue algo diferente. Luego girando para conseguir un buen ángulo fueron deslizando la mano dentro de los rectos de ambas mujeres. Ellas solamente temblaban y emitían gemidos pero parecían haber perdido la conciencia entre tanto dolor y placer. Finalmente los dos hombres retiraron sus manos y abrieron las nalgas de las mujeres para que el dueño de casa pudiera filmar sus culos abiertos por los que podía entrar una manzana. Los esfínteres de ambas palpitaban después de tremenda penetración. Finalmente los dos hombres se masturbaron corriéndose sobre las tetas y la cara de ambas mujeres. Tras ello fuimos a beber alguna cerveza más y Brenda y Jade quedaron en la mesa temblando  con los vibradores dentro de sus coños.

Después de casi media hora tuvieron fuerza para retirar los dildos de los coños. Con dificultad se incorporaron y lentamente se fueron a bañar y a vestirse. Con seguridad las dos tenían sus anos desgarrados. Una vez vestidas, el dueño de casa llamo un taxi para que las lleve a su hotel. Al despedirlas les entrego doscientos euros a Jade y doscientos ochenta a Brenda (el dinero que nosotros habíamos pagado). Yo y mis amigos nos fuimos en otro taxi con la curiosidad de si Brenda o Jade terminaran filmando películas porno o de si simplemente fueron dos de las tantas chicas que el maduro y sus amigos se benefician antes de elegir las que filmaran películas comerciales.

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