Cogida por el diablo

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Uno de sus dedos empezó a abrir mi culo, no sentía dolor solo placer, el tamaño de su dedo era parecido a cualquier miembro que haya tenido dentro de mí, él sacó su hermoso pene de mi vagina y lo dirigió a la entrada de mi culo, de un solo empujón me sodomizó, yo para ese entonces ya había logrado bastantes orgasmos y quería más y más, no quería que esa fornicada terminara jamás.

Así es, ardo en la las llamas del infierno por ser pecadora del sexo, yo siempre deseé ser poseída por los hombres más viriles y mejor dotados del mundo, siempre me entregué al sexo como una perra que soy, así me presento y les escribo estas líneas desde el infierno donde purgo la mejor de las condenas, ser la amante del diablo, me llamo María Eugenia, viví siempre en el pecado del sexo.

Supe lo que era tener sexo gracias a un primo mío que me invitó a una fiesta y ahí perdí mi virginidad, de ahí en adelante solo pensaba en el sexo, con mis compañeros de la secundaria.  Les enseñaba a coger de lo lindo en los salones desocupados, a varios les enseñé lo que era una buena mamada, hasta penetrarme con furia, también con mi maestro de ciencias tuve sexo ya que saqué una mala calificación y para pasar esa asignatura me acosté y le hice  un trabajo sensacional, realmente me convertí en una zorra muy barata.

Mis compañeros me invitaban a fiestas solo para terminar cogiendo con ellos, era un grupito a los cuales les di las nalgas toda las fiestas que asistimos, una vez que terminé la preparatoria, lógicamente ahí fue cuando mi despertar sexual fue mayor, maestros, compañeros y amigos tuvieron su oportunidad de cogerme, llegué a un límite de exageraciones y vicios que me mandaron a lo más bajo de este mundo, tomaba alcohol y hasta me acostaba con quien fuera con tal de conseguir dinero para satisfacer mis otros vicios, que más que vicios eran mi perdición a un mundo del cual yo no quería salir, me sentía tan realizada, tan llena, que más podía pedir a la vida, sexo y alcohol.

Una vez terminada la preparatoria entré a estudiar secretaria bilingüe tres años, ahí conocí lo que fue el sexo entre mujeres, como eran pura compañeras en el internado, teníamos que satisfacernos entre nosotros, ocupábamos infinidad de objetos para penetrarnos, una amiga mía, mi hermana y yo.

Mi hermana se llama Rosario, era igual de puta que yo, pero de esa perra hablaremos después, una vez que me gradué me dediqué a buscar trabajo más que nada para poder comprarme ropa más sensual, tuve varios jefes con los cuales tuve relaciones sexuales, con tal de aumentar mi sueldo, fui la amante de uno de ellos por más de 4 años, él fue el que me llevó a otro mundo más bajo de lo que todavía había hecho, yo tendría como 26 años en ese entonces.

En el departamento que me obsequió, organizábamos fiestas a las cuales asistían sus amigos, los míos y una que otra amiga mía, mi hermana nos acompañó en varias de estas orgías que se organizaban, ella conoció a un alemán y se fue con él a vivir al país natal de este. Hasta donde tenemos entendido, ella trabaja de prostituta en las calles de Alemania, yo me dediqué a complacer a mi novio en todo lo que él quería, tal era mi degradación que me introducían cualquier objeto en las  entradas de  mi cuerpo, desde pequeños lápices hasta objetos grandes, pero yo era muy feliz, una vez y con eso ustedes verán como llegué a ser la amante del diablo, y comprenderán el por qué estoy aquí ardiendo entre llamas y fornicada durante toda la eternidad por el mejor de mis amantes, el diablo.

Hubo una fiesta en la cual asistimos mi novio y yo y él me dijo que no era una fiesta normal, que esta sería distinta a todas las demás, en ella practicaríamos un ritual, con el cual invocaríamos al Satanás para que viniera esa noche a tener sexo conmigo y otras dos mujeres que sus amigos llevaban, como yo no creía en ese tipo de cosas me reí y le dije que aceptaba con la condición de que si se aparecía el mismísimo Satán me entregaría a él para la eternidad, yo burlándome pensando que no iba a suceder nada, llegamos a una casa muy retirada de la ciudad, bajamos del auto y mí novio me dijo que me pusiera una bata negra y que solo llevara ropa interior debajo de esta bata, llevaba puesto un sujetador negro, una tanga del mismo color y tacones muy altos, al entrar nos estaban esperando cinco hombres junto con las dos otras chicas que iban a  hacer el ritual.

Nos acostaron a las tres en unas planchas de cemento, con la cara cubierta no podía ver nada, en eso empecé a oír un tipo de oración en la cual se invocaría a Satanás, las otras dos chicas empezaron a ponerse nerviosas y pidieron ser soltadas y retirarse, a lo cual ellos no pusieron objeción ya que para tener éxito el ritual deberían estar de acuerdo, yo no tuve ni un momento miedo a ello ya que o creía que Satanás viniera y me penetrara pensé que todo sería un juego, después de unos momentos de que se fueron mis dos acompañantes continuaron con el ritual, me pasaron por la boca una botella de vino tinto y tuve que tomarla, poco a poco el ambiente se fue rodeando de un ambiente muy oscuro, se sentía pesado,  pensé que sería una orgía normal en la cual me iban a coger todos los presentes y se acabó, pero de pronto me quitaron la bata y el sujetador solo quedé en tanga y tacones, ahí estaba yo desnuda sobre la plancha de cemento, de pronto ahí que ellos empezaron a elevar más sus oraciones, cuando de pronto oigo sus pisadas alejarse del cuarto.

Antes de salir de la habitación me advirtieron que no me quitara la venda de mis ojos porque  si lo hacía quedaría condenada eternamente a las llamas del infierno y me dejaron a solas, de pronto empecé a sentir como la piel se me erizaba y  por un momento no se oía nada, solo empecé a sentir una presencia en la habitación, de pronto me tocaron una de mis tetas, pero la sensación fue muy diferente a lo que yo ya había experimentado antes, ese tacto era muy caliente y lleno de callosidad, sentía como mi cuerpo se iba llenando de lujuria y deseos de ser penetrada por todos los orificios de mi cuerpo, sentía como una lengua rugosa recorría mi cuerpo desnudo, mis pezones empezaron a ponerse duros y mi cuerpo se estremecía, me sentía como una mujer que arde por dentro, me convulsionaba de placer, sentía  como ardía en llamas del infierno.

De pronto de un solo tirón, me arrancaron la tanga yo podía soportar tanto placer, esa lengua empezó a lamer mi concha ya humedecida, era sensacional, los lengüetazos me hacían arder mi concha, yo sólo me convulsionaba de placer, después de un tiempo esa lengua se retiró dejándome excitadísima, jamás había sentido ese placer tan hermoso,  me abrieron de piernas y las levantaron, yo sentía el calor de su miembro que se dirigía a mi concha y de un solo empujón me penetraron más de lo que lo habían hecho antes, el pene era muy grande y grueso, lleno de vellosidad, un olor muy fuerte, las embestidas eran muy fuertes yo sentía como me destruían por dentro, mi vagina pedía más y más, me liberaron de mis ataduras y por fin pude abrazar a aquel ser que me estaba cogiendo, al sentir su torso era bastante fuerte, ardiente, lleno de músculos.

Me aferré y él siguió con sus embestidas, de pronto me cambió de posición, de a perrita y empezó a sacudirme fuertemente, me penetraba tanto que sentía que se me salía por la garganta su miembro, uno de sus dedos empezó a abrir mi culo, era un dedo grande y con una gran uña no sentía dolor solo placer, el tamaño de su dedo era parecido a cualquier miembro que haya tenido dentro de mí, él sacó su hermoso pene de mi vagina y lo dirigió a la entrada de mi culo de un solo empujón me sodomizó, yo para ese entonces ya había logrado bastantes orgasmos y quería más y más, no quería que esa fornicada terminara jamás.

No sabía quién me estaba cogiendo, pero sin duda era el mejor de todos los amantes,  después de sentir ese placer yo quería ver quién era él pero no dejaba que me quitara la venda de mis ojos, después de sacarme la verga de mi culo me hizo arrodillar, me jaló del cabello con mucha fuerza y me introdujo su enorme aparato hasta mi garganta, no lo resistía más y cuando tuve oportunidad me quité la venda de los ojos y para mi sorpresa vi a un hombre enorme, lleno de vello, lo miré a la cara y vi algo indescriptible, en ese momento me alzó y los ojos se le llenaron de ira y flamas salían de ellos, y me dijo, te advirtieron que no podías verme y si lo hacías  te condenarías por toda la eternidad en el infierno, yo estaba asustadísima, pero el placer era más.

Jamás había sentido tal, me volvió a penetrar así como me tenía abrí la piernas y volví a sentir su pene dentro de mí, y me dijo de hoy para la eternidad serás mi amante permanente y cogerás conmigo hasta que la eternidad nos alcance, duramos cogiendo más de tres días hasta que por fin eyaculó dentro de mí, fue una venida inmensa, sentía su semen ardiendo dentro de mí, me volvió a sodomizar y sentía ese torrente dentro de mis intestinos, se vino dentro de mi hasta que vomité su semen por la boca, regresé a mi apartamento desgastada.

Después de una semana de la cual no pude levantarme de la cama, empecé a sentir la presencia de mi amante, él llegó y me dijo es hora de que vayas conmigo al infierno para la eternidad ahí serás mi puta y te cogeré por toda la eternidad.

P.D. Les seguiré platicando de mis cogidas si es que ustedes les interesan, ojalá les haya gustado este relato.

Autora: María Eugenia

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Escrito por Marqueze

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