COMO COMENZAMOS A JUGAR

Hace un año más o menos publicamos un relato llamado “Jugando en Santa Cruz”, el relato lo escribí yo, sin embargo mi esposa también lo escribió y la animé a contarles como vivió ella esa experiencia. Este es el relato contado por mi esposa Marcela y cómo ella vivió el inicio de nuestros juegos sexuales.

Voy a relatarles como empezamos a “jugar”, como les comentó mi esposo Eros, me llamo Marcela, estamos casados hace 11 años, él ahora tiene 41 años y yo 33 años, y si bien siempre tuvimos una vida sexual activa, yo siempre fui conservadora en mi forma de vestir y en mi forma de ser, en nuestras relaciones sexuales nunca incorporamos nada fuera de lo “normal” más allá de variar posiciones, hasta que mi esposo empezó a leer relatos eróticos en esa página, y cada vez que hacíamos el amor me comentaba lo mismo, y debo decirles que me gustaba, porque me excitaba cada vez más y más, y empezaba a imaginarme que era yo la mujer de la historia, unas veces siendo violada, otras siendo deseada y follada por diferentes hombres en todo tipo de circunstancias.

Un día salimos a cenar, y al volver a la casa, mi esposo me dijo que quería ver con que tanguita estaba, así que para que pueda ver me levanté la falda, yo estaba con una tanguita de encaje del tipo que a él le encanta, me pidió que me dejara la falda levantada, y mientras manejaba empezó a tocarme por encima de mi ropa interior, eso y la situación de estar en el auto en plena calle me excitó increíblemente, pero los autos pasaban al lado nuestro y yo quedaba un poco a la vista, entonces le dije a mi esposo que en esa zona no lo haría, creo que él quiso probarme, porque buscó una ruta un poco alejada y nuevamente me pidió que dejara mi tanguita a la vista, yo le dije que porque estaba “jugando” así, él me dijo que había sentido mi excitación en mi conchita, y sin más volvió a acariciar mi sexo masajeándolo, esto a mí me dejó mojadita de excitación, la calle por la que íbamos era un poco oscura, pero el reflejo de las luces permitía que se me vea desde los senos para abajo, no se que le pasó a mi esposo, pero se detuvo donde estaba paradas unas personas, todos hombres a preguntarles supuestamente una dirección de la zona, todo fue tan rápido que a mí no me dio tiempo de bajarme la falda, fue la primera vez que alguien extraño me veía, los tres hombres miraban sin ningún disimulo mi semidesnudez mientras que el otro le indicaba la dirección a mi esposo, luego salimos y yo le reclamé lo que había hecho, pero por respuesta llevó su mano a mi conchita, y pudo comprobar que más allá de mi reclamo yo estaba totalmente mojada de excitación.

Llegamos a la casa, y ni bien entramos al cuarto, me tumbó en la cama, sacó mi tanguita, y sin más empezó a follarme, mientras lo hacía me decía que era una perrita arrecha, y que sabía que me había gustado que esos cuatro extraños miraran mi cuerpo y mi conchita por el encaje de mi tanguita, y mientras me follaba y tocaba mi cuerpo me preguntó si había deseado que esos extraños me tocaran, mi excitación era tan fuerte que sin pensar le dije que si, entonces me preguntó si sería capaz de volver ese mismo instante y dejar que esos cuatro extraños me metieran mano, yo le dije varias veces que si, pero que no parara de follarme, debo reconocer que esa follada fue diferente a todas, esa situación estaba despertando en mí, sensaciones que yo no sabía que tenía, mis orgasmos fueron increíbles, esa noche follamos varias veces, yo estaba insaciable.

Después de esa noche cuando salíamos de noche, él siempre me pedía que use faldas o vestidos, no quería que use pantalón, empezamos a “jugar” cada vez más seguido, cuando salíamos me pedía que levante mi falda y deje descubiertas mis piernas y mi ropa interior, él llevaba el auto por calles sin mucho movimiento y se acercaba donde había uno o varios hombres a preguntar alguna dirección, y después reíamos de la sorpresa que el

los tenían al verme semi desnuda en el asiento, pero estos “juegos” a mi me excitaban, me dejaban mojadita, cada vez fuimos introduciendo más y más variaciones, y cada vez éramos más osados, empecé a echarme sin ropa y solo con mi tanguita en el asiento trasero, así entramos a cargar gasolina varias veces donde veíamos que por lo tarde de la noche solo había un empleado atendiendo, como yo no podía ver, después de salir de ahí, él me comentaba las reacciones de los encargados que nos atendían, si bien nos divertía, también esta situación nos excitaba, y era algo que cada vez subía más y más de tono, cuando llegábamos a la casa follábamos como locos por la situación que habíamos pasado con nuestros juegos, un día yo estaba echada desnuda solo con mi tanguita en el asiento trasero y mi esposo me preguntó si deseaba igual que un relato que habíamos leído, que algún extraño me toque, y me meta mano, esta pregunta me excitó, pero al mismo tiempo un resto mío me decía que no, pero la excitación y la curiosidad pudo más, le dije que si, pero no creía que alguien quisiera tocarme, no se por donde fue, pero sentí que él detuvo el auto, me pasó una pañoleta para cubrir mi cara (esto para que no me vean y después me reconozcan en la calle) y bajó del auto, demoró muy poco, y luego sentí que se abrió la puerta y alguien entró al auto, mi esposo se sentó adelante, y me dijo que el joven iba a llegar con sus caricias hasta donde yo quiera y por el tiempo que yo quiera.

El empezó a tocar mis piernas, y a acariciarlas, quise decir que no siguiera, pero me ganó el morbo de la excitación por la nueva situación, el joven recorría mis piernas hasta que llegó a la altura de mis senos, él los tocaba de tal forma que mi conchita empezó a mojarse, no se si queriendo o no, apoyó su verga dura en mi pierna esto aumentó mi excitación, era cada vez más y más osado, deslizó su mano a mi sexo y primero tocaba mi clítoris por encima de mi tanguita, yo abrí mis piernas instintivamente por la excitación, creo que esto lo motivó, porque deslizó mi tanguita hacia abajo y empezó a acariciar mi sexo directamente con su mano, la situación me hizo tener mi primer orgasmo con alguien que no era mi esposo, creo que empecé a gemir bajito, el joven al ver mi excitación quiso acomodarse entre mis piernas, lo empujé haciéndolo desistir de su intento y le dije a mi esposo que era suficiente, él dijo al joven que tenía que bajarse y le prometió que otro día volveríamos. Durante un tiempo no quise hablar del tema con mi esposo de lo que había ocurrido, pero mientras follábamos me excitaba increíblemente que él me recuerde lo sucedido esa noche mientras me metía su verga.

Después de un mes de que vivimos este “juego” como lo llamamos, viajamos a Santa Cruz, nos alojamos como siempre en un apart hotel donde los apartamentos son en dos plantas, quedando el dormitorio en la planta alta, al segundo día que estábamos allí, por la tarde, mi esposo se encontraba trabajando en su computadora, yo estaba viendo una película, y me preguntó desde la sala si deseaba alguna bebida para refrescarme, le dije que si y continué viendo la película, yo estaba solo con mi tanguita, recostada sobre la cama, y estaba en realidad dormitando entre sueño y sueño y la película, un leve ruido después de unos instantes me despertó, aunque no abrí totalmente mis ojos, era el camarero que había subido al cuarto a dejarme mi refresco, al verme así desnuda él se quedó mirándome, creyendo que estaba dormida, intentó ver mi conchita entre mis piernas semi abiertas, yo fingiendo estar dormida giré un poco mi cuerpo abriendo mis piernas, sentí como mi sexo se humedecía por la situación, escuché un ruido en la salita, lo que asustó al camarero, quien bajó rápidamente y luego salió del apartamento, mi esposo subió y al verme desnuda me preguntó si estaba así cuando el camarero subió a dejarme la bebida, le dije que si, y él me preguntó que había hecho el camarero.

Quise hacerme la que no sabía, pero él se me acercó y al comprobar la humedad de mi sexo se dio cuenta que en el fondo me había gustado la experiencia, entonces me pidi&

oacute; que le cuente lo que había pasado y le comenté lo que hice fingiéndome dormida, él empezó a besarme mientras acariciaba mi cuerpo, hizo que me echara en la cama, separó mis piernas, sacó su verga y solo apartó mi tanguita dejando paso a su verga, empezó a meterme despacio mientras me hablaba sobre lo que había pasado, mientras me follaba me preguntó que hubiese hecho si el garzón se acercaba y me tocaba, yo le dije que nada, entonces me preguntó si deseaba ser tocada por el camarero mientras él me follaba, sin pensar y por la excitación le dije que si, él continuó metiéndome su verga, me estaba dejando loca de placer, sin más, pero con mucha delicadeza me hizo a un lado, y bajó a la salita, lo escuché hablar algo por el teléfono, volvió al cuarto, retiró mi tanguita y nuevamente empezó a follarme, me metía con fuerza y luego paraba, yo le pedía que no pare que quería gozar, entonces me comentó que había pedido nuevamente unas bebidas, y me preguntó si quería jugar cuando llegue el garzón, con su verga en mi conchita, y estando excitada como estaba le dije que si, que quería todo.

Mientras me follaba, llamaron a la puerta, mi esposo se tapó con una toalla y bajó a abrir la puerta, luego subió, se echó en la cama con su verga dura apuntando al techo y me pidió que lo montara, así lo hice, me clavé esa verga que tanto placer me da prácticamente de un solo golpe, estaba súper excitada, empecé el sube y baja, y mientras disfrutaba de la verga de mi esposo, entonces sentí unas manos desde atrás que empezaron a acariciar mis senos, esto me paralizó y miré a mi esposo, él hizo que acerque mi oído a su boca y me dijo que era el camarero, y que solo llegaríamos hasta donde yo quiera, y si prefería le decía que se retire, el camarero no dejaba de pasar sus manos por mis senos y mi cuerpo, y mientras este extraño me metía mano por mi cuerpo, la verga de mi esposo clavada en mi conchita me estaba enloqueciendo de placer, volví a moverme acompañando el mete y saca de mi marido, y el camarero empezó a manosearme cada vez más y más, entonces se subió a la cama y mientras me tocaba acercó su cuerpo al mío y empezó a rozar su verga en mi espalda, el sentir por primera vez la verga de otro que no era de mi marido me produjo un orgasmo instantáneo, automáticamente y sin pensar llevé mi mano a la verga del camarero, y así en esa incomodidad quería sacarlo de su pantalón, pero no podía, el camarero entendió y liberó su verga, empecé a masturbarlo con mi mano hacia atrás, sentir esa verga en mi mano me despertó las ganas de sentirla dentro de mí pese a tener la verga de mi marido en mi conchita.

Me desmonté de encima de mi esposo y empecé a chuparle la verga a mi esposo dejándole mi cuerpo doblado hacia delante con mi traserito a disposición del camarero, este empezó a pasar su verga por mi trasero, cosa que me estaba enloqueciendo de placer, el camarero trató de meterme la verga en la conchita, pero yo me hice a un lado y no lo deja, acerqué mi cara a mi esposo en esa posición y le dije que quería ser una perra, él entendió y le pasó un preservativo al camarero, volví a chupar la verga de mi esposo, y mientras chupaba esa verga tan deliciosa sentí la verga del camarero en los labios de mi vagina, ahora si abrí mis piernas para facilitarle, me clavó su verga casi de un solo golpe, lo que me hizo lanzar un gemido de dolor y placer, estaba disfrutando de algo increíble, tenía la verga de mi esposo en mi boca y la verga del camarero clavada en mi concha dándome un loco placer, mientras el camarero me follaba, acariciaba mis senos y mi cuerpo, era una locura de placer, el camarero me follaba la conchita y mi esposo la boca, estuvimos así un tiempo, luego el camarero sacó su verga agarrando el preservativo, y sin decir nada se fue al baño, no se en que instante se retiró del apartamento, pero se que yo quería ahora sentir la deliciosa verga de mi marido en mi conchita, le pedí que me follara, me hizo acostar, levantó mis piernas sobre sus hombros y empezó a follarme, yo le decía que era una perra que era su perrita y su esclava sexual, esto lo excitó más y empezó a follarme con más fuerza, su verga parecía de acero por lo dura que estaba, hasta que ambos t

erminamos unidos en un abrazo y un beso de placer.

Mi esposo me abrazó para darme confianza, le dije que no sabía como había dejado que el camarero me follara, la verdad es que lo había disfrutado, pero al mismo tiempo sentía remordimiento, él me abrazó, me dijo que me amaba, y que todo estaba bien, y que se sentía bien habiéndome dado ese día un tipo de placer diferente, esa noche casi no dormí, empecé a recordar nuestros juegos previos con lujo de detalles, y cuando recordé la follada del camarero, la sensación de su verga en mi mano y luego en mi conchita, nuevamente empecé a excitarme, comprendí que había despertado en mi unos deseos y sentimientos que no conocía.

Al día siguiente mi esposo se fue a reuniones de trabajo, yo aproveche para ir de compras, pase por una tienda de lencería, entre y empecé a buscar ropa interior sexy llamativa, quería ropa interior que me hicieran deseable, nunca hasta entonces había tenido ese sentimiento, antes solo escogía mi lencería pensando en mi esposo, ahora quería inconscientemente ser deseada por todos.

Mi esposo volvió al hotel al final de la tarde cuando ya oscurecía, me dijo que tenía que ir al aeropuerto a recoger unos planos y que era urgente, le pedí dos minutos para cambiarme, tenía una calentura interior increíble, me sentía excitada, es más estuve excitada todo el día, me coloqué una faldita corta sin ropa interior, cuando bajé mi esposo me dijo que parecía que estaba saliendo a conquistar a alguien, yo le di un beso y le dije que solo me interesaba él, subimos al taxi, y camino al aeropuerto vi. que el taxista miraba mis piernas con disimulo por el retrovisor, yo empecé a abrir de rato en rato mis piernas, y él se encontró con la visión de mi conchita, sus miradas se volvieron más descaradas, mi marido percibió que algo estaba raro, entonces empecé a besarlo y dirigí sus manos a mis piernas, él se llevó la sorpresa al ver que no tenía ropa interior, mi conchita estaba mojada, no nos importó la presencia del taxista y continuamos besándonos y acariciándonos hasta que llegamos al aeropuerto, le dije que yo iría a recoger los planos, al volver vi en el taxista una sonrisa cómplice, le pregunté a mi esposo si el taxista no se había molestado, él me dijo que no y que podíamos hacer en su taxi lo que quisiéramos, en el camino de retorno continuamos besándonos y acariciándonos, yo estaba tan excitada que no aguanté más, y aprovechando que llegamos a un sector medio oscuro, saqué la verga de mi esposo que estaba súper dura, me levanté y me senté en su verga clavándomela de un solo envión, el taxista detuvo el auto a un lado del camino, mi esposo empezó a follarme, entonces le dijo al taxista que si quería podía meterme mano, el taxista no se hizo rogar, se giró y empezó a manosearme, yo estaba como el día anterior con una excitación descontrolada, quería sentirme una perra, quería todo el placer del mundo, empezaron a pasar varios autos, así que decidimos ir al hotel, entramos al apartamento directamente por el garaje, el taxista entró con nosotros.

Mi esposo me desnudó ahí mismo en la sala delante del taxista, yo estaba tan excitada que no me importó, me incliné apoyándome en uno de los sillones de la sala, abrí mis piernas como ofreciéndome, vi como mi esposo le pasó al taxista un preservativo, mi esposo me ofreció su verga, y empecé a chuparla, entonces sentí las manos del taxista en mis caderas y la calidez de su verga en mi conchita, me hizo para atrás y empezó a follarme, me metía con violencia, me sentía gozar de placer, sus embestidas eran fuertes y rápidas, no demoró mucho, y luego se retiró agarrando el preservativo, le pedí a mi esposo que me follara, que quería sentirlo dentro, nada me da más placer que la verga de mi marido, él me llevó al cuarto y me volvió a follar, me colocó en cuatro y me metió por atrás, lo he hecho pocas veces por que me duele, pero esta vez lo disfruté, quería darle todo el placer posible en retribución al que él me había proporcionado.

Volvimos a Cochabamba, pero sabía que a partir de ese viaje ya nada sería igual.

Autor: EROS COCHABAMBA eroscochabamba (arroba) bolivia.com

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Escrito por Marqueze

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