Con el Sobrino I

Amor Filial Gay, Incesto, Tío y Sobrino. Todos hemos fantaseado con algo o alguien, en este caso se trata de unos de mis sobrinos, con el cual vacacioné últimamente.

Hijo de una de mis primas hermanas. El chico ya dejó de ser un niño hace tiempo, cuando uno lo ve en traje de baño se puede ver que ya no es un niño. Se los describiré, es moreno, alto (1.70 aprox.), delgado, pero a pesar de no tener mucha musculatura en piernas, brazos y pecho, tiene unas nalgas bastante paraditas, dignas de ser folladas. Este relato no es más que una fantasía, espero la disfruten…

A pesar de la diferencia de edades siempre me he llevado con Pato (no es su nombre real), mi sobrino, hijo de una madre de cuatro y ya separada. Los cinco viven en un pequeño apartamento cerca del centro, mi prima ha trabajado desde que su marido los dejó y Pato, como el hermano mayor, ha hecho lo propio. Por las mañanas trabaja en una pequeña tienda cerca de su casa, después va por sus tres hermanas a la escuela, pasa a dejarlas a casa de la abuela y de ahí el toma su rumbo a la escuela. Como les mencionaba siempre hemos tenido buena relación, jugueteamos mucho y en ocasiones tenemos platicas bastante profundas, existe mucha confianza entre ambos por lo que no me dice tío sino ‘primo’.

EL VIAJE.

Durante este último periodo vacacional mis demás primos y yo decidimos salir a hacer un pequeño viaje, iríamos a acampar un par de días y después a un balneario, para que mi prima pudiera descansar de sus hijos decidimos llevarnos a las tres niñas y a Pato. Todos estábamos bastante entusiasmados porque sería un viaje de puros primos y sobrinos, como hace años no teníamos uno, pero en particular los cuatro pequeños ya que no salían muy a menudo. Les ayudamos a empacar, subimos sus cosas a la camioneta y nos dispusimos a iniciar nuestra aventura. Nos repartimos en una camioneta y dos autos (íbamos alrededor de 15 personas entre mujeres, hombres y niños), obviamente Pato iría en mi auto, se posicionó en la parte de atrás mientras que yo manejaría. Debido al tráfico de la ciudad nuestro viaje hacia la primer parada se alargó un poco, a mitad de la carretera decidimos parar en un pequeño pueblo a estirar las piernas y comer algo; mientras que los primos bebíamos unas cervezas las y los niños corrían por un pequeño prado supervisados por Pato, cuando decidimos retomar nuestro viaje mi hermano decidió manejar (él no toma) para que yo descansara, al escuchar los planes de mi hermano mi sobrino propuso que yo me fuera atrás con él y dos más de mis primos, a lo cual accedí encantado.

Al acomodarnos en la parte trasera del auto yo me senté junto a la ventanilla, al lado mío Pato y después un primo y una prima. Mientras avanzábamos en la carretera las cervezas hicieron su efecto y el sueño me tumbó, pasado alrededor de una hora abrí los ojos y todos mis compañeros de asiento domina también, le pregunté a mi hermano si faltaba mucho, “Aproximadamente veinte minutos”, contestó; no dije nada y me acomodé nuevamente en mi asiento, volteé a ver a mis primos y dormían profundamente unos recargados en otros, cuando observé a Pato me causo mucha ternura, con la cabeza colgando y sus cabellos rizados bastante desacomodados, sonreí y tome su cabeza recargándola en mi hombro, puse mi mano sobre su pierna y observé sus muslos, fui subiendo mi mano y lo que vi me detuvo, bajo sus pants se podía admirar una ligera erección, un escalofrío recorrió mi cuerpo y decidí observarlo, sólo lo observarlo me hacía pensar en su tamaño, su color, su aroma, su sabor…

Entre más observaba en bulto en crecimiento de mi sobrino más cosas me imaginaba, pensaba en mi lengua rozando su punta, la pequeña gota de pre-seminal saliendo por su orificio, suspiré y empecé a hacerme consciente de mi cuerpo, el cual, ya estaba respondiendo a los estímulos mentales y mi miembro empezaba a crecer, y cuando me decidí a quitar mi mano de mi sobrino él se giró hacía a mí y puso su mano en mi pecho, el movimiento hizo que su miembro se posara sobre mi mano, lo sentí semiduro y un poco grueso, obviamente la sorpresa y sensación fueron tan grandes que no supe qué hacer, de repente escucho la voz de mi hermano diciendo – ¡Ya llegamos! -, quité bruscamente mi mano de la entrepierna de Pato y lo desperté diciendo: – Ya llegamos, despierta y háblale a tus tíos -; el chico se sobresaltó un poco, pero al darse cuenta de su erección su cara se sonrojó y puso sus manos sobre su paquete, dio un codazo y despertó al resto de nuestros acompañantes. Habíamos llegado al lugar donde acamparíamos y nos llegaríamos a conocer bastante bien…

EL CAMPING. DÍA 1

Llegamos al lugar donde acamparíamos una hora y media tarde de lo esperado, los niños ya estaban muy inquietos y nosotros bastante cansados de estar sentados. Al bajar del auto todos nos estiramos e intentábamos respirar el aire freso, todos menos Pato, él hacía todo lo posible porque su erección juvenil no lo dejara en ridículo frente al resto de los primos. Los mayores fueron a regístranos a la recepción para que se nos asignara un área para acampar mientras que el resto sacábamos el equipaje de los autos. Debo decir que es un gran lugar para acampar, tiene unas extensas áreas verdes, cerca está un río donde se puede nadar, y gracias a la modernidad, baños con regaderas. Terminando de bajar nuestro equipaje y ya registrados, nos instalaron en un lugar bastante agradable, rodeado de árboles, un amplio espacio donde los niños podían correr, además, estaba relativamente cerca de los baños y el río, no teníamos que caminar demasiado para llegar a ellos.

Mientras armábamos las casas de campaña los niños ya estaban más que listos para jugar, Pato como el mayor de todos los sobrinos adoptó la postura de cuidarlos y estar al pendiente de ellos. Cuando terminamos de instalar y acondicionar las casas de campaña organizamos como dormiríamos, en una casa de campaña dormirían todos los niños con un adulto y en las demás el resto de los adultos; los que habíamos viajado en mi auto decidimos dormir en la misma carpa, le cuestioné a mi sobrino si tendría algún problema a lo que respondió de forma negativa. Ya organizados nos cambiamos y decidimos ir a jugar con los niños. Corrimos, jugamos con pelotas, los niños se estaban divirtiendo bastante, y qué decir de nosotros, nos olvidamos de todo y nos convertimos en niños nuevamente. Después de un rato la esposa de un primo propuso ir al rio, los niños enloquecieron y fueron a ponerse sus bañadores dentro de las carpas, mientras que los adultos fueron hacía los baños. Miré a Pato y con un gesto desaprobatorio se acercó a mí y me dijo, “Primo yo no traje mi bañador, bueno, no tengo…”, le eché el brazo encima y respondí mientras caminábamos hacía la carpa, “No te apures, tengo un short que te servirá, vamos a cambiarnos…”; nos dirigíamos hacía la carpa por nuestra muda de ropa cuando ya la mayoría estaban listos, así que decidimos hacer lo más práctico y cambiarnos dentro de la casa de campaña. Al entrar a la casa quedamos de rodillas, posición bastante incómoda para cambiarnos, saqué mi bañador y el short que le prestaría a mi sobrino, mientras nos quitábamos la ropa nos reíamos por la dificultad que presentaba el desvestirse dentro de ese lugar tan pequeño; mientras reíamos veía a mi sobrino despojarse de sus ropas, primero esa sudadera dos tallas más grandes, luego la playera, y fue ahí cuando vi que ya no era un niño, el bello en sus axilas delataban que la pubertad estaba sobre él, se notaba que su cuerpo ya mostraba los cambios de aquella edad, quitó sus tenis y sus calcetas, se sentó y bajó lentamente sus pants y no pude evitar ver que sus piernas ya estaban cubiertas de vello, que este tapizaba de sus tobillos hasta donde cubría su bóxer, bóxer de aquellos que tienen una ranura al frente, para mi buena suerte Pato utiliza la ropa muy holgada, incluyendo los interiores, es así que cuando se reincorporó su miembro se escapó de su bóxer, se veía negro y grueso, además dejaba ver que en la base ya había pelo; el nervio de ver eso me llevó a reír, Pato se dio cuenta y se tapo con las manos muy apenado, le dije: “No te preocupes peque, a todos nos puede pasar, anda, ponte el short y vámonos”, “Pero date la vuelta para que me cambie”, por respeto a él me di la vuelta y nos cambiamos en silencio, y a mí lo que me pasaba por la mente era, ¿cómo será mi sobrino totalmente desnudo?

Cuando salimos de la casa de campaña rumbo hacia el río yo me quedé asegurando la entrada y Pato de adelanto, empecé a caminar detrás de él y me di cuenta que a pesar de su cuerpo tan delgado tiene unas nalgas bastante bien formadas, y ya que yo soy más llenito que él, el short se le caía un poco y dejaba ver un poco de su hermoso trasero. Llegamos al río y empezamos a jugar con la familia, los niños nadaban y los adultos bebíamos algunas cerveza, Pato se acercó y nos pidió una, lo cual nos pareció gracioso y entendimos que ya no era más un niño y quería formar parte de nuestro círculo; dos cervezas después Pato ya estaba más feliz y hablador de lo normal, nos contaba de la escuela, de su chica y algunas aventuras adolescentes que a nosotros nos parecieron graciosas. Ya avanzada la tarde decidimos irnos a cambiar para empezar con el asado, mientras recogíamos nuestras cosas otra familia se acercó al río, y entre ellos se encontraba una chica bastante linda que parecía de la edad de mi sobrino, al ver eso, Pato decidió quedarse un rato más. El resto de la familia y yo nos fuimos hacía el campamento y empezamos a preparar la comida, mientras cocinábamos en mi mente pasaban muchas cosas, ¿Pato decidiría acercarse a la chica?, ¿qué harían?, ¿y si se metía en un problema?, esa última pregunta fue la que me impulso a ir a buscar a mi sobrino, avisé mis intenciones a mis primos y fui en busca de Pato. Al acercarme al río vi a la familia pero no a la chica y a Pato, caminé un poco por la zona y pude vislumbrar los baños, entré a la de hombres y no vi ni oí nada, fue cuando iba saliendo que escuche algunas risas, sigilosamente rodee los baños, y antes de dar vuelta a la esquina hacía la parte de atrás dejé de escuchar las risas, me asomé un poco y pude ver a mi sobrino besando y manoseando a la chica esa. Me quedé quieto viendo esa escena y esperaba el momento adecuado para interrumpir, cuando escuché un sonido cerca de donde estaba decidí interrumpir, “¡Pato!, ya es hora de comer, ¡vámonos!”, mi sobrino se separó violentamente de la chica, dijo adiós y caminó hacía donde estaba, los nervios de mis sobrino no le dejaron percatarse que ya portaba una erección enorme, caminó delante de mí y antes de llegar al campamento lo alcancé, tome su brazo y el extrañado me volteó a ver, lo único que hice fue con los ojos señalarle su miembro en obvio estado de alerta; mi sobrino muy apenado puso sus manos sobre su miembro y siguió caminando algo encogido, como si tuviera frío.

Después de haber comido y haber bebido algunas cervezas decidimos dormir temprano para aprovechar el siguiente y último día de camping. Antes de eso tomamos un baño para dormir mejor, las mujeres se llevaron a las niñas y nosotros a los niños. Al entrar a las regaderas el lugar se prendió con el ruido y las risas de los niños, nos quitamos la ropa y caminamos a las regaderas, algo que me llamó la atención fue que Pato se quedó sentado, me acerqué a él y le pregunté lo que pasaba, “Es que me da pena, no quiero que me vean mis cosas…”, me dijo avergonzado mi sobrino, lo tomé de los hombros y lo miré fijamente, me di cuenta que en efecto, se estaba convirtiendo en todo un hombre, estábamos ya casi del mismo tamaño, le sonreí y le dije que no habría por qué apenarse, que todos los que estábamos ahí éramos familia y ya lo conocíamos, “está bien”, contestó. Me dio la espalda y se bajó el short, más de cerca y sin ropa que me estorbara pude ver el delicioso culo que se cargaba mi sobrinito, redondo y firme, sus nalgas parecían un par de duraznos, pequeños, tersos y con una ligera capa de vello sobre ellos; tanto me fijaba en ellos que mi miembro empezaba a crecer bajo la toalla atada a mi cintura, puse mi mano sobre mi verga y cuando Pato ató su toalla a la cintura le eché el brazo que me quedaba libre y así caminamos a las regaderas. Durante el baño platicábamos y bromeábamos entre todos, cuando la mayoría acabó me quedé un rato más con el pretexto de esperara a Pato, en ese momento agradecí que las regaderas no tuvieran separaciones y así poder apreciar como mi sobrinito se daba su baño. Ya no era un secreto el cuerpo desnudo de mi sobrino, la forma en que se enjabonaba me excitaba de sobremanera, mucho esfuerzo hice para ocultar mi erección, sus manos subían y bajan a placer sobre su cuerpo, el pecho su abdomen, los brazos y sus nalgas, mientras se lavaba el trasero imaginaba ser yo quien le metía el jabón en la raja para tocar sus ano que prometía más allá del éxtasis, y por otro lado, enjabonar su verga en toda su largueza, una y otra vez…

Dejé de ver a mi sobrino y salí para vestirme, al minuto Pato salía también, nos vestimos y nos dirigimos a las casas de campaña. Al momento de acostarnos mis primos decidieron quedarse despiertos bebiendo mientras que Pato y yo nos metimos a la casa de campaña. El cansancio que traía de días por el trabajo me mataba, así que decidimos acomodarnos para dormir, sacamos una par de mantas y nos acostamos dejando espacio en la entrada cuando mis primos decidieran entrar, Pato se acostó pegado a la casa de campaña dejándome así de cara a la entrada, prácticamente al instante me quedé dormido. Pasadas un par de horas las risas de mis primos me despertaron, aún estaban afuera bebiendo, volteé un poco la cabeza y miré que mi sobrino estaba dormido boca arriba, me giré por completo para contemplarlo, toqué su cabello, acaricié su cara y bajé mi mano hasta su pecho; él se había cubierto con la manta sólo hasta la cintura, mi mano curiosa bajó hasta toparse con aquella manta que impedía su ascenso, aunque no sólo la manta me impidió seguir, mi mente me decía que me detuviera, pero mis ganas me hicieron quitar esa manta. Destapé a mi sobrino y lo pude ver, ahí recostado sólo con sus bóxers y una erección de campeonato, ¿habrá estado soñando con la chica de la tarde?, realmente no me importó, puse mi mano sobre ese miembro y lo sujeté, palpitaba, estaba caliente, era bastante largo y se sentía grueso, lo empecé a masajear y mi sobrino lanzó un ligero suspiro; realmente no pensaba en que fuese a despertar, mi motivación era más grande, me acerqué a su entrepierna y olí ese delicioso pedazo de carne, olía entre jabón y líquido seminal, me encantaba estar oliendo el miembro de mi sobrino, después decidí lamerlo, lo lamí por encima del bóxer y de vez en cuando acercaba mi lengua a la ranura de su prenda y podía tocar el tronco y el escroto de Pato, cada acercamiento de mi lengua a esa ranura era una invitación a ir más a dentro, a querer sentir toda su verga en mi boca. De repente escuché las risas de mis primos más cerca, así que le lancé la manta de nuevo a mi sobrino y me recosté con los ojos cerrados, mis primos entraron y dijeron: “Hay que dormir que mañana será un día largo”, y claro que lo fue…

Ojalá les haya gustado esta primera parte. A petición subiré prontamente la continuación. Gracias por votar y comentar.

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5 Comentarios

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  1. Ya leí la primera y segunda parte y me gustaría seguir leyendo tu historia, ¿Donde puedo leer la tercera parte? ¿Cuántas partes van? Me encanto tu historia, suerte y ánimo

  2. Pues sí, me ha gustado y un montón.
    Espero que la fantasía se te convierta algún día en auténtica realidad.

    • Albany, tu relato con Pelayo y tu primo también es buenísimo. He intentado dejarte un comentario pero no he podido. Te aseguro que ahora tienes un fan más, impaciente por seguir leyendo.

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