Con Karla, mi ex – Parte 1

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Hola a todo, mi nombre es Alex, soy ingeniero, y quiero compartir con ustedes algunas de las experiencias tan excitantes vividas hace un par de años con mi ex enamorada Karla luego que terminamos nuestra relación.

Primero comenzaré por describirla: Karla tiene ahora 30 años, la misma edad que yo, y es administradora de empresas. Mide 1,60. tiene un rostro bonito y bonita figura aunque lo que más ha resaltado siempre en ella son sus pechos que, sin ser grandes, son redondos y firmes, siempre han sido mi delicia y hace volver la mirada a más de uno cuando usa algún escote provocador.

Karla y yo tuvimos una relación durante casi 5 años con sus altos y bajos, teníamos planes de matrimonio y todo hasta que un día me dijo que estaba “confundida” pues se sentía atraída por Pablo, un compañero de trabajo, y a partir de ahí las cosas fueron complicándose más hasta que un buen día terminamos porque me dijo que nos hacíamos mucho daño y quería intentarlo con él.

A pesar que terminamos, mantuvimos alguna relación de amistad, nos llamábamos con cierta frecuencia para ver como estábamos y nos deseábamos siempre que nos fuera muy bien

La víspera de navidad me pidió que fuera a visitarla a su casa, ya había pasado algo más de un mes de que habíamos terminado definitivamente, pues quería darme el abrazo navideño y darme un regalo que me había comprado; a mí me pareció algo impropio, puesto que ella ya estaba con otra persona, pero me animé porque quería verla y saludar también a su familia, lo que hice con mucha alegría cuando llegué hasta que ella me invitó a subir a su segundo piso donde conversamos muy animadamente como grandes amigos pero yo no podía apartar los ojos de su escote que dejaba ver sus senos preciosos hasta que ella no se contuvo y me dijo:

– Oye, ¿qué tanto miras?, eso ya no es tuyo

– No, pero no hago nada malo mirando, además estoy seguro que “las chicas” me extrañan … o no?

– Mmmmmm no lo sé, tal vez – me contestó con una mirada y sonrisa pícara que me excitó mucho.

Y seguimos conversando en su cuarto, con la puerta abierta, hasta que ella se levantó a buscar algo en su ropero para mostrarme. Yo aproveché la ocasión y me pegué a ella por la espalda, poniendo mi pene que estaba duro contra sus nalgas, ella dio un respingo y me dijo:

– ¡Estás loco!, ¿qué haces? ¡pueden vernos!

– Ahora ya no, le contesté cerrando la puerta de su cuarto.

Y mientras besaba su cuello que tanto me gustaba pasé mis manos por delante y empecé a acariciar sus pechos por encima de la ropa, ella respondió aumentando su respiración y con su mano izquierda acariciando mi cara y apretando sus nalgas contra mi pene erecto y así empezamos besarnos con pasión hasta que me dijo:

_ ¡No, aquí no!, pueden vernos y es peligroso

– Entonces vamos a un hotel, le dije mientras seguía pasando mis manos por sus tetas y su cintura.

– No, no puede ser, yo tengo mi enamorado … no está bien, decía con los ojos cerrados en clara señal que lo estaba disfrutando tanto como yo.

En ese momento le di vuelta y le apoyé de espalda contra la pared, mientras con las manos levanté su polo y bajé su brassier, empezando a acariciar y besar sus tetas desnudas hasta llegar a sus pezones, los cuales succioné mientras jugueteaba con mi lengua; eso la llevó al límite y totalmente excitada me dijo:

– Está bien, vamos a un hotel, quiero que me hagas el amor.

Sin pensarlo dos veces, la tomé de la mano y bajamos al primer piso donde me despedí apresuradamente de su familia y les dije que ella se iba conmigo, porque quería saludar a mi mamá y mis hermanos.

Nada más salir, tomamos un taxi rumbo a un bungallos, en el camino no parábamos de besarnos en el taxi y meternos mano, en eso suena su celular, era su enamorado (por el que terminó conmigo)

– Hola Pablo, ¿qué pasó?

– Bien, mi amor, sólo quería saludarte.

– Gracias, amor, pero ahorita no puedo hablar, estoy un poquito ocupada, voy con mi papá a comprar algunas cosas que faltaron para la cena navideña. Más tarde te llamo, ¿ya mi amor?

– Ok, mi reina, pero no te olvides.

Cuando colgó noté en su rostro un cierto aire de culpa que supe borrar rápidamente acariciándole y mordiéndole levemente los lóbulos de las orejas (yo sabía que ése era su punto débil) hasta que rápidamente volví a excitarla.

Ni bien llegamos al cuarto empezamos a besarnos y desvestirnos rápidamente mientras nos devorábamos a besos. Le pedí que me chupara el pene, a lo que me dijo “se me ocurre algo mejor” y destapó una botella de cerveza y lo vació sobre mi pene mientras iba y chupando la cerveza desde mi pene, eso me excitó muchísimo, me la chupaba con desesperación hasta que casi logra que me corra, tuve que detenerla y echarla sobre la cama; me puse encima de ella y empecé a besarle las tetas que tanto me gustaban mientras con una mano iba tocándole el clítoris y así poco a poco fui bajando con mi boca y mi lengua por todo su cuerpo hasta que llegué a su vagina, la cual empecé a besar, lamer y dar pequeños mordiscos que, a juzgar por como gemía y se retorcía, se notaba que lo estaba disfrutando mucho.

Luego de un rato de estar comiéndole la vagina, rato en el cual ella tuvo un orgasmo, volví a ponerme encima de ella y a besar su cuello, sus labios y sus tetas mientras colocaba mi pene en la entrada de su vagina y empezaba a sobarme con rapidez, como si la estuviera penetrando, pero sólo la rozaba … eso la excitaba mucho más … yo quería que ella se desesperara y me lo pidiera, hasta que pasó, ella con la respiración muy agitada me dijo:

– Por favor, ya !!!

– Ya que?? … qué quieres ???

– Tú sabes qué quiero

– Tienes que pedírmelo

– No!, no me hagas hacer eso

– Si no me lo pides, no tendrás nada – le susurraba eróticamente en su oído mientras me sobaba más rápido en la entrada de su vagina para excitarla más.

– Métemela !!!

– Qué?? no te escuché !!

– Que me la metas … quiero que me la metas !!

– No te escucho bien, qué dices que quieres ???

– Por favor !!! no me hagas esto !!! métemela por favor !!!

Eso era justo lo que quería oír, así que se la metí despacito, sólo el glande

– Más !!! métemelo todo !!!

– No, lo siento, no puedo metértela más … no piensas en Pablo ?? qué pensaría si se enterara lo que estás haciendo.

– No me importa lo que piense él !! no me importa nada !! sólo quiero que me la metas.

– Pero si ya te la metí, cuál es el problema ?

– Noooo … quiero que me la metas toda !! todita !!

– La quieres todita ??

– Siiiiii … por – fa – vor !!!

– Entonces … TOMA !!! – le dije mientras se la clavé con fuerza mientras ella soltó un grito de placer

– Así la querías ???

– Síiiii … así me gusta, mi amor !!!

– Pues, por ser mala conmigo, ya no lo tendras – le dije mientras sacaba mi pene y se lo dejaba otra vez en la entrada de su vagina

– Nooooo por favor noooo !! – gritaba – por favor no la saques … nooooo

– Te gusta que te la meta ???

– Siiii … me encanta !!!

– Te gusta ser mi putita ???

– Sí, me encanta ser tu putita, mi amor … soy tu putita, tu zorrita … tu mujer … métemela duro, mi amor, métemela como tú sabes hacerlo

En eso no me contuve y se la metí con fuerza y empecé un mete y saca frenético, con tanta fuerza que veía como se balanceaban sus riquísimas tetas mientras ella ya no gemía, sino gritaba de placer

– Asíiiiii …. así me gusta … asíiiii … dame más

Y yo seguía bombeando hasta que ella tuvo dos orgasmos más, luego de eso se la saqué y le dije:

– Ahora te toca a ti

– ¿Quieres que me ponga arriba?

– Sí, quiero que te pongas arriba y me cabalgue mientras el cornudo de Pablo cree que estás haciendo tus compras navideñas

Y se subió encima y se metió mi pene empezando a cabalgarme con desesperación … subía y bajaba mientras sus tetas saltaban y se balanceaban de un lado a otro, mientras ella con los ojos cerrados seguía gritando como una posesa

– Siiii … asiii … que rico !!!!

Hasta que no pude más y los dos nos venimos en un orgasmo juntos, me corrí adentro llenándole toda la vagina con mi semen y ella cayó rendida encima mío con nuestros cuerpos sudorosos y jadeantes, empezamos otra vez a besarnos, esta vez con ternura y así hasta que poco a poco se me volvió a parar, la puse en cuatro patas y se la metí con fuerza, la embestía mientras ella gritaba y gritaba de placer, tuvo dos orgasmos más y yo otro también eyaculando dentro de ella.

Luego, nos quedamos dormidos un rato, nos vestimos y nos fuimos, la dejé en su casa, no sin antes prometernos que lo repetiríamos.

Espero que les haya gustado mi relato, espero sus críticas y comentarios a mi correo: [email protected]

 

 

 

 

 

 

 

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