Con mi prima un amigo y yo

¡Comparte!

Los gritos de placer de Carmen se escuchaban en toda la habitación y eso hacía que mi verga se ponga más dura. Ariel que hasta ese momento había sido solo un observador, no aguantó la visión de la culeada que yo le estaba dando a mi prima, y quiso participar con nosotros. Mientras yo seguía dándole verga a mi prima, él se puso detrás de ella y comenzó a pasar su lengua por su ano.

El relato que quiero compartir con ustedes es quizás un poco diferente a la mayoría, ya que a mis 19 años dependo de una silla de ruedas para movilizarme. Soy un joven algo introvertido y mi madre siempre me ha protegido mucho, tal vez porque desde mi nacimiento me encuentro así.

A medida que pasaban los años se empezaron a despertar en mi los deseos que todo hombre tiene, pero mi única manera de calmar esos deseos era por medio de la masturbación. Deseaba tener la oportunidad de hacerle el amor a alguna chica, pero esto se me dificultaba por razones obvias.

Fue así que el día de mi cumpleaños vinieron muchos amigos y familiares a saludarme, entre los cuales se encontraba mi prima Carmen. Ella tiene la misma edad que yo, y siempre la he notado desinhibida y muy alegre. Durante la fiesta la observé moviéndose de un lado a otro, y mis ojos se situaban indefectiblemente en sus piernas y su trasero. Su cabello lacio enmarcaba un rostro sensual, y sus labios gruesos me hacían divagar con la sola posibilidad de besarlos.

Nunca me hubiese atrevido a proponerle que hiciéramos el amor, hasta que un día le conté mis inquietudes a un desconocido en un chat. No se porqué, pero le tomé confianza y poco a poco dejé que supiera cuanto deseaba poder poseer una mujer. Él me dijo que me ayudaría y para eso le pedí que viniese a mi casa para poder conocernos personalmente.

El día que lo invité a mi casa fue precisamente el día de mi cumpleaños, coincidiendo con la visita de mi prima Carmen. Cuando Ariel, que así es como se llama este conocido del chat llegó a mi casa, mi madre se extraño de su presencia ya que yo nunca había hablado de él. Además de eso era mucho mayor que yo, pero bastó que dijera que era amigo mío para que lo recibieran cordialmente.

Se los presenté a todos incluyendo a mi prima Carmen, y mientras transcurría la reunión vi que Ariel bailaba con ella en el centro de la sala. Él la apretaba mientras bailaban, y vi que le hablaba al oído provocando su risa. En un momento vi que ella asentía con la cabeza a algo que Ariel le había dicho, y mi curiosidad hizo que lo llamara para preguntarle de que se trataba.

Cuando se acercó a mi me dijo que cuando terminara la reunión nos iríamos los tres a su departamento. Quise preguntarle más cosas pero él me dijo que esperara y confiara en él. Mis manos sudaban y sentía que el tiempo no pasaba, deseando que todos se marcharan para irnos de ahí. Cuando se marcharon los invitados, Ariel le dijo a mi madre que iríamos a dar una vuelta en su coche, y que nos demoraríamos un poco. Al parecer esto no le cuadró a mi mamá, pero al verme tan entusiasmado accedió.

En el momento de subir al coche de Ariel, Carmen pasó a la parte trasera y yo fui en el asiento del copiloto. Mi silla la acomodó en la cajuela y partimos raudamente de ahí. Al parecer a Ariel le gustaba vivir al máximo, ya que corría como si el diablo lo siguiera. Mientras íbamos en el coche, Carmen nos pasaba latas de cerveza para que las tomáramos, y mis temores fueron desapareciendo poco a poco.

Esa noche estaba dispuesto a hacer de todo, así que bebí con ellos hasta que llegamos al edificio donde él vivía. Ariel me puso en mi silla y luego de subir en el ascensor llegamos al departamento.

Puso música ni bien entramos y sacó una botella de licor que empezamos a tomar. Carmen quería bailar con Ariel, pero él le dijo que bailara conmigo y la cargó sentándola sobre mí. Ariel movía mi silla de ruedas y Carmen pasó su brazo por mi cuello para no caerse.

El hecho de tenerla sentada así hizo que la verga se me parara al sentir sus nalgas sobre mi, y ella riéndose dijo, parece que mi primito ya ha crecido. Ariel se inclinó hacia ella y la besó en la boca, sin encontrar rechazo de su parte. Agarrale los senos, me ordenó y yo puse mis manos sobre sus pechos masajeándolos.

Ella se dejaba tocar por ambos, y me llamó la atención que cuando Ariel le puso la mano en su coño, ella abrió sus piernas para sentir como la tocaba por ahí. Vamos quítate el vestido le dijo Ariel, y ella se paró de la silla bajándose el cierre del vestido. Se quitó el sujetador y las braguitas, quedando desnuda ante nosotros. Que puta que es mi prima pensé, y los tres nos fuimos a una habitación donde había una gran cama.

Me desnudé como pude, mientras miraba como Ariel le metía mano a Carmen por todos lados. Cuando los tres estuvimos desnudos me pasé de la silla hacía la cama, quedando boca arriba. Ella al ver mi verga parada se inclinó para chupármela. Sus labios gruesos la recorrían, mientras Ariel se ponía detrás de ella y se la metía por la concha. Nunca pensé que mi primera relación sexual sería un trío, pero estaba dispuesto a todo esa noche.

Ella me miró a la cara y me dijo que no pensaba que se me podía parar, y le respondí que se sentara en ella para que lo compruebe. Subió a la cama y mirándome de frente se sentó sobre mi verga, cabalgando para sentir todo su grosor. Con mis manos agarraba sus senos y cuando ella se inclinaba hacia mí, los succionaba mordiendo con mis labios sus pezones.

Los gritos de placer de Carmen se escuchaban en toda la habitación y eso hacía que mi verga se ponga más dura. Ariel que hasta ese momento había sido solo un observador, no aguantó la visión de la culeada que yo le estaba dando a mi prima, y quiso participar con nosotros. Mientras yo seguía dándole verga a mi prima, él se puso detrás de ella y comenzó a pasar su lengua por su ano.

Los chillidos que emitía mi prima, delataban el placer que sentía y yo sentía los flujos que emanaban de su concha por los orgasmos que tenía. Luego ella se volteó hacia Ariel, y le dijo que se la clavara de una buena vez. Él no se hizo de rogar y enfiló su verga hacía el ano de mi prima. Ella apretaba sus dientes mientras la verga de mi amigo se introducía en su recto. En un momento ella se encontró ensartada por ambas vergas y se movía como una perra, disfrutando de la enculada. Después de un momento eyaculamos dentro de ella, y me sentí en la gloria al momento que derramaba mi semen en la concha de mi prima.

A pesar que me había corrido de una manera espectacular, tenía ganas de hacerlo otra vez, y Ariel se echó a un costado diciéndole a Carmen que me hiciera gozar nuevamente. Ella parecía incansable y me la empezó a chupar, lamiendo la cabeza de mi verga para limpiarme la leche que aun salía. Le dije que quería metérsela por el ano, y ella se puso en cuclillas sobre mi y agarrándome la verga se sentó sobre ella.

Esta vez se había sentado pero dándome la espalda, y yo la ayudaba a subir y bajar agarrando sus deliciosas nalgas. A pesar de que Ariel había dicho que él no iba a participar esta vez, se puso de pie en la cama delante de mi prima y le mostró su verga parada. Ella al verla la agarró y se la metió a la boca. Su ano apretado y la situación tan morbosa del momento hizo que me corriera en ese momento, llenando su culito con mi leche.

Luego de mi corrida me puse a observar como se la chupaban a mi amigo y podía ver como la puta de mi prima se la mamaba, hasta que él eyaculó en su cara. Ella limpió su verga, lamiendo hasta la última gota.

Esa noche en que dejé de ser virgen fue memorable para mi, y de ahí en adelante salíamos los tres a todas partes. Casi siempre terminábamos en el departamento de Ariel, culeándonos entre los dos a Carmen, ya que la habíamos convertido en nuestra puta particular.

Espero que les haya gustado.

Autor:jrosas

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

Escrito por Marqueze

¿Te gustan nuestros relatos? No olvides compartir y seguir disfrutando :P

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *