CON TRES IMBERBES EN KIBON

Esto que les voy a relatar me sucedió el primer domingo de septiembre de 2005 en un lugar de Montevideo llamado Kibon, que para los que no conozcan mi ciudad les informo que es un parador-restarurant a la orilla del Río de la Plata donde termina o empieza la playa Pocitos.

Realmente no me sucedió dentro de ese restauraunte porque estaba cerrado, pero sí me ocurrió en la explanada o estacionamiento para coches que hay antes de la puerta de entrada de ese local.

Salí de mi casa como a las cuatro de la tarde rumbo al Buceo donde vive mi hermano Leo, porque iba a cenar con él y su familia, pero como era temprano y la tarde estaba muy soleada al pasar por Pocitos me detuve en ese lugar. Me extrañó que hubiese tan pocos vehículos en ese sitio ya que es preferido por muchos automovilistas para hacer una especie de picnic a la orilla del mar, por eso tuve muchos espacios libres para poder elegir donde estacionar.

Estacioné el auto entre un auto Picasso violeta último modelo y una camioneta bastante vieja y destartalada, al terminar de estacionarlo vi que alrededor del auto violeta había tres muchachos muy jóvenes, si alguno llegaba a los veinte años era mucho. Tenían una botella de whisky y una lata de papas saladas sobre el techo de su auto y mientras se pasaban la botella iban riendo y comiendo las papas.

Bajé del auto, nos miramos y como quedaron en silencio les dije: -¡No interrumpan la fiesta por mí!El del medio en edad, en vez de avergonzarse me tendió la botella de la cual estaba tomado y me dijo: -¡Querés festejar con nosotros! -¿Qué festejan?Se miraron los tres y no quisieron decirme nada, ante mi insistencia el mayor dijo: -¡Festejamos que anoche a Javier se la chuparon por primera vez!

El tal Javier muy avergonzado intentó pelearse con su amigo por la confesión que había hecho a un desconocido y mucho mayor que ellos.

-¡Ah! Era eso no se preocupen por mí, yo también pasé por eso…

Bebí un trago de la botella que tenía el muchacho en la mano y brindé por la "desfloración" del tal Javier.

Ante la insistencia de uno de ellos que quería saber si en mi "época" se usaban las mamadas de vergas, les conté como había sido mi primera vez. Podía haberle contado una mentira o haberles dicho como una compañera de liceo me lo había hecho, pero para impactarlos más les conté como Pedro me la había chupado por primera vez.

-Una vez había ido con un amigo -que se llama Pedro – a un baile, conseguimos a dos chicas que nos recalentaron mucho, franeleamos, chuponeamos… hasta que ellas pudieron sentir nuestras vergas duras y calientes abriéndose paso entre sus piernas, por supuesto que con la ropa puesta.

-¿Y ahí nomás las sacaron y ellas se las chuparon?Interrumpió uno de ellos queriéndose anticipar al final de mi relato.

-¡NO! Las chicas se asustaron y se fueron, por eso Pedro me dijo que no aguantaba más porque había quedado muy caliente, por eso la sacó y empezó a pajearse delante de mí.

-¿Las chicas volvieron y los encontraron así y por eso se las chuparon?

Pedro me dijo que no nos quedaba otra solución para sacarnos la calentura a menos que yo lo dejase que me la chupase mientras se pajeaba. No voy a repetir acá lo que sucedió con Pedro porque ya lo conté en el relato titulado “Mi primera vez”

El trío de bebedores de whisky, muy asombrados escuchaban mi narración con todo lujo de detalles y de vez en cuando se tocaban sus braguetas las cuales habían aumentado de tamaño por la excitación que mi narración les había producido. El mediano de ellos bebió un trago de whisky llenándose tremendamente la boca y luego muy tímidamente dijo: -Nunca me la chupó un hombre…, no te animarías a hacerme una mamada… quiero descubrir lo que pasa…

Sus amigos que ya estaban muy asombrados y excitados por mi narración, quedaron más estupefactos con el pedido de su amigo. Yo también me había excitado c

on el recuerdo de Pedro y de esos lejanos días de mi adolescencia (treinta y tantos años atrás), tomé otro trago de whisky y les pregunté a donde iríamos para efectuar esa "operación".

Nuevamente se miraron y el dueño del auto que era el mayor dijo que entrásemos al auto, que los vidrios polarizados impedirían que alguien viese lo que sucedería dentro. Una vez ubicados en el asiento trasero el del medio muy apresuradamente se bajó el cierre extrayendo con su mano una verga de tamaño común, pero extremadamente caliente y babeante de líquido preseminal.

Yo estaba ubicado entre medio de los dos, mientras Javier para darse coraje seguía tomado whisky en el asiento delantero. El chico comenzó a descabezar su verga mostrándome lo apetitosa que estaba su cabezona herramienta toda mojada por el precum viscoso que salía por su uretra y al hacerlo me preguntó: -¿Cómo lo vas a hacer? Porque a mí me la chupó una chica y me hizo ver las estrellas cuando se tragó mi leche haciéndome rebuznar de placer.

Ante el temor del muchacho la tomé con mis manos para tantear el terreno que me iba a tragar, sintiéndola muy dura y pegajosa, sin decirle nada más me agaché y la metí en mi boca porque estos bocados de cardenal no se encuentran todo los días y menos en cantidad de tres. Tal vez por los nervios que tenía el chico casi inmediatamente que sintió el calor de mi lengua sobre su glande gimió y me llenó la boca de su semen caliente sin darme tiempo a hacerlo disfrutar con una mamada lenta y sabrosa.

A esas alturas mi verga estaba muy dura no solamente por la excitación que me produjo la mamada que le realicé al muchacho sino porque el otro que estaba detrás de mí me refregaba su bulto por las nalgas y a pesar de lo gruesa de la tela de sus jeans igualmente podía sentir como mi ano era estimulado por esas rotaciones tan disimuladas que el otro chico hacía muy tímidamente sobre la raja que separa mis nalgas.

Cuando mi ávida garganta hubo tragado esa deliciosa leche semi-virginal y quedó libre para dejarme hablar me incorporé abandonando la verga mustia del chico y le dije al otro: -¡Se ve que estás muy caliente! ¿Me la querés meter?No supo que contestarme, pero se bajó la cremallera dejando al aire una bella pija, no tan cabezona como la de su amigo la cual realmente me encantó por lo claro de su piel y por lo limpia que la tenía aunque estaba mojada por el precum se notaba que se había bañado hacía muy poco rato.

Cuando iba a dar la vuelta para agacharme a chupársela antes de que me la metiese si es que realmente lo quería hacer, oímos a Javier que desde el asiento de adelante muy nerviosamente decía: -Voy para atrás, ahora me toca a mí. Porque estoy ansioso por saber si un hombre la chupa igual que una mujer.

Muy apresuradamente el chico con la verga mustia la guardó entre sus ropas, se subió la cremallera y salió para darle paso a su compañero el cual entró muy rápidamente cerrando la puerta tras de sí.

Me bajé los pantalones dejándolos asombrados porque comentaron: -¡Que pija tenés! ¿Con esa arma sos puto? ¡Es más grande que las nuestras!Solamente sonreí para luego acomodar las nalgas separándolas con mis dedos y humedeciéndolas con mi saliva para que el chico de atrás me la metiese cuando éste me pidió un condón.

Quería que me la pusiese sin condón porque esa carne fresca y blanquita merecía tener el agasajo de estar en contacto con mi esfínter en toda su belleza, pero antes su insistencia le dije que no tenía porque no había pensado tener un encuentro sexual porque simplemente iba a cenar a la casa de mi hermano. Le ofrecí chupársela antes para humedecerla un poco, pero no quiso, dijo que eso ya lo había probado que solamente quería probar un culo porque nunca lo había hecho.

El otro chico miraba toda la operación desde el asiento delantero mientras Javier sacaba su verga hacia afuera porque quería probar si con mi chupada iba a gozar más que cuando lo desvirgó esa chica la noche anterior. El que quedó asombrado fui yo porque Javier tenía la verga más gorda que la mía aunque un par de centímetros más corta, esa si me hubiese gustado sentir en mi recto, pero no me animé a decirle de cambiar los roles porque él quería una mamada y el otro quería sabo

rear un culo por primera vez.

Cuando mi ano sintió la cabeza del órgano del chico que estaba detrás de mí me agaché para abocanar la verga de Javier que a pesar de la dureza que tenía estaba completamente seca, ni rastros de precum se asomaban por su glande, mi acción fue interrumpida por la voz de mi penetrador que dijo: -Ya que estoy en esto… quiero hacerlo completo. Vos chupaste muchas pijas dejáme la de Javier para mí.

Ante la protesta y el asombro de Javier, se puso a chupársela mientras me la iba metiendo de lado, yo solamente acariciaba las nalgas de Javier el cual estaba gimiendo y protestaba porque su amigo se la mordía en vez de chupársela.

Me penetró muy despacio porque mi esfínter se negaba a recibir al intruso sin previa actualización de mi canal, pero una vez que su verga hubo pasado el umbral de la antesala del placer mi innominado cogedor me dio con todas las fuerzas de que era capaz, haciéndolo sin abandonar ni un centímetro de la pija de Javier la cual seguía en su boca como si lo hubiese hecho toda su vida. A los pocos minutos la garganta de Javier comenzó una serie de gemidos acompañados por una agitación tremenda de todo su cuerpo y entre esos gemidos pudo decir que no soportaba más tanto placer, que iba a acabar de un momento a otro e instó a su amigo para que lo dejase sacar la verga de su boca para no derramar su semen en la garganta de su camarada.

El dueño del auto me penetró con la totalidad de su verga y después de hacerlo sacó la pija de su amigo para tomar aire, aprovechando que su boca estaba libre le dijo: -No seas estúpido, ya que me metí en este baile acabáme en al boca quiero tragarme tu leche par saber que sabor tiene.

El otro muchacho estaba sentado en el asiento delantero muy absorto mirando lo que sucedía en el asiento trasero, tal vez asustado y asombrado por lo que estaban haciendo sus amigos.

Nuevamente la verga de Javier fue a alojarse en las profundidades de la garganta de su amigo, el cual en pocos segundos tuvo la recompensa que buscaba tragándose la leche de su camarada sin hacer ninguna arcada de asco. Yo también tuve mi recompensa porque cuando mi penetrador sintió el gustito acre de la leche de su amigo comenzó una eyaculación fabulosa dentro de mí recto dejándome agotado por las contracciones de esa pija, la cual obligó a mí esfínter a retribuir con otras tantas contracciones apretándole el glande en busca de más descarga.

El muchacho realmente quedó agotado porque nunca había chupado una pija y menos penetrado un orto todo al mismo tiempo. Javier se desplomó en al asiento dejándose caer por el agotamiento y el asombro de ver que su amigo se hubo tragado su descarga en cambio yo muy pancho seguía apretando mi verga en busca de una eyaculación que no aparecía aunque estaba muy dura y seguía clavado por la verga de mí penetrador la cual sentía aflojándose en mi recto.

En un rapto de desesperación por querer acabar para disfrutar totalmente de la linda e inesesperda “fiestita” en ese auto le pedí a Javier que se diese vuelta así podía chuparle el culo mientras me terminaba la paja que me estaba haciendo. Como Javier se negó porque estaba asustado por lo que había hecho su amigo, la verga de mi penetrador abandonó mi recto porque de tan mustia que estaba se salió de allí y luego me dijo: -Éste no te deja que se lo chupes, pero yo quiero probar, ya que probé la leche de Javier y luego te la metí a vos, chupáme el orto mientras yo le chupo la pija a Nico para comprobar si su leche es tan rica como la de Javier.

Me enteré de dos cosas sin siquiera haberlo preguntado, el chico que estaba en el asiento delantero se llamaba Nico y la segunda cosa que me enteré fue que a mi penetrador le había encantado el sabor de la leche fresca que por primera ve en su vida había saboreado. Nico estaba sentado en el asiento delantero pajeándose porque no aguantaba más la calentura de ver lo que sucedía en el asiento trasero por eso se estaba haciendo la paja de su vida.

El penetrador pasó su cabeza por encima del respaldo del asiento deslizándose hacia abajo en busca de la verga de Nico y cuando la hubo tragado le separé las piernas para buscar su hoyo el cual estaba terriblemente sudado y apretado. Me costó muchísimo trabajo aflojar la resistencia que ponía su esfínter, pero una vez que logré distenderlo mi lengua hurgó en su interior de una manera f

abulosa y mi mano a toda velocidad jugaba con mi capullo.

Me derramé de una forma increíble mojando el respaldo del asiento, algo de mi esperma fue a mojar las piernas del dueño del auto que al sentir tanto placer en su ano aumentó las chupadas a su amigo tragándose otra lechada más, y ni que decir como quedó el asiento del coche, todo mojado porque mi recto con el placer de mi descarga se contrajo muy violentamente abriéndose luego para dejar paso toda la lechada que me había descargado allí dentro…

Como noté que su verga estaba nuevamente dura le hice una paja mientras mis dedos jugueteaban con la parte posterior de su próstata acto que le proporcionó tanto placer como para arrancarle gemidos muy fuertes luego que abandonó la pija vacía de Nico. Muy apresuradamente nos limpiamos con pañuelos o trapos y luego de vestirnos me despedí de ellos diciéndoles.

-Les agradezco todo. Disfruté mucho todo lo que me hicieron.

Los tres quedaron calldos por unos instantes y mi penetrador del que nunca oí su nombre dijo: -¡Todo lo que me estaba perdiendo! Disfruté muchísimo con toda la leche que me tragué y no te imaginás cuanto con tu dedo movilizando mi próstata desde adentro…

Los otros dos supongo que no salían de su asombro por lo que había sucedido porque no dijeron nada, ni se despidieron cuando salí del auto para subirme al mío. En cuanto subí a mi coche se acercó un marinero que estaba custodiando el lugar, me di un susto bárbaro cuando lo vi, porque creí que había visto algo de lo sucedido en el Picasso violeta y por eso venía a decirme algo. Muy amablemente me dijo que tenía que retirarme porque necesitaban el lugar para un acto y él estaba desalojando a todos los coches. Luego fue a desalojar al Picasso violeta y a otros dos autos que aun permanecían estacionados en el lugar, finalmente se puso en la entrada del estacionamiento y se puso a esperar que quedase vacío para cerrarlo con una cadena.

Encendí el coche, luego me dirigí hacia la salida y al pasar por ahí el marinero muy burlonamente me dijo: -Vuelva cuando quiera… si es de noche mejor porque puedo hacerle unos trabajos fabulosos…

Muy contrariado me fui de allí sin saber si el marinero había visto algo o simplemente había sospechado lo que pasó en ese auto porque con los vidrios polarizados no creo que hubiese podido ver algo.

Llegué a la casa de mi hermano en el Buceo y lo encontré en el parrillero preparando el asado, pero como siempre mi sobrino no podía quedarse porque iban a venir unos amigos a buscarlo. Tomó un aperitivo conmigo y cuando sonó el timbre se despidió de nosotros yendo hacia la salida de su casa para luego irse con sus amigos. No sé por qué tuve la idea de acompañarlo y cuando cerré la puerta de entrada me dio por mirar por los visillos de la ventana y ante mis incrédulos ojos ¡tuve la panorámica del Picasso violeta estacionado en la puerta de la casa de mi hermano! Quedé muy contrariado porque los tres muchachos eran amigos de mi sobrino, pero por suerte hasta hoy nunca más los encontré ni en la casa de mi hermano ni en ningún otro sitio.

Un día le comenté a mi sobrino: -¿Que lindo auto violeta te vino a buscar el otro día? -¿Lo viste? Es de Sergio se lo regaló su papá por sus 18 años y me dijo que lo había estrenado muy bien con una orgía dentro en el estacionamiento de Kibon.

No quise indagar más para averiguar otros detalles porque era mejor que mi sobrino no se enterase de quien había sido el agasajado en esa orgía.

Como siempre espero comentarios.

Autor: Omar omarkiwi (arroba) yahoo.com

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Escrito por Marqueze

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