CONVENCIENDO A MI MUJER

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contar otra que estoy intentando que se haga realidad. Estoy casado con Mariluz de 41 años. Vivimos en un chalet en un pueblo al lado de Valladolid que se llama Zaratán. Ella es alta, con el pelo corto, más bien delgada, pero con unas buenas caderas y un buen culo. La lástima es que de pechos tiene más bien poco.

Una de las fantasías más habituales de un hombre es la de hacer un trío con su mujer y otra persona. En mi caso es hacerlo con otro hombre, ya sabéis por mi relato anterior que me gustan las buenas pollas, y me gustaría que mi mujer disfrutara también de alguno de los pollones que andan por ahí, porque ella sólo lo ha hecho conmigo, ya que era virgen cuando la conocí. Y así es como la estoy intentado convencer, diciéndola que si no tiene curiosidad por probar algo nuevo, por probar otra polla, etc.…, pero no hay manera. Así que de momento me tendré que contentar con esta fantasía.

Empiezo:

Había intentado bastantes veces convencer a Mariluz para hacer un trío con otro chico, ya que ella sólo había conocido mi polla, así que la decía que si no quería probar otra polla, que las había muy grandes por ahí, que no habría ningún problema, pero siempre me decía que no, que no la llamaba la atención. Así que me quede de piedra, cuando un día en que estábamos follando y ella me estaba cabalgando encima, me preguntó que si seguía en pié la idea del trío. Yo paré de momento y la pregunté si estaba de broma, ella me dijo que no, que lo había estado pensando y que iba a probar una sola vez a ver qué tal resultaba, pero con dos condiciones: que el tío no tenía que ser conocido de ninguno de los dos y que ella iba a escoger al chico. Yo la dije que sin problemas. A mí se me puso el cipote como una piedra y ella se echó a reír y me dijo que ya veía las ganas de hacer el trío que tenía y volvió a mover las caderas arriba y abajo, adelante y atrás hasta que nos corrimos los dos a la vez y la llené el coño de mi espeso semen.

Un par de días más adelante cuando llegué del trabajo, Mariluz me dijo que si nos poníamos a buscar el chico para el trío. Pensamos que cómo podíamos hacerlo y al final decidimos poner un anuncio en milanuncios. El chico que ella pidió tenía que cumplir las siguientes condiciones:

Chico de unos 25 años, guapo, depilado, fuerte, pero que no se le notara demasiado el gimnasio, imaginativo y, por supuesto, una buena polla.

Tenían que mandar varias fotos de cuerpo entero donde se les notara todo lo que ella pedía, y un teléfono de contacto.

Recibimos bastantes respuestas con foto, aunque como pasa con los trabajos, muchos de los que nos contestaban incumplían muchas de las condiciones que pedía Mariluz. Ella no me dejó ver las fotos, así que me sorprendía cuando un sábado por la mañana me dijo que había llamado a un chico y que le veríamos sobre las cuatro de la tarde en un bar del centro. La pregunté si me dejaba ver la foto y me dijo que no, que no me preocupara que me iba a gustar.

Ella se arregló para la ocasión y se puso una falda por encima de las rodillas, sin medias y una camiseta ajustada que le marcaban los pechitos y los pezones, porque decidió no ponerse sujetador.

Llegamos a la cafetería donde habíamos quedado y la verdad es que no había mucha gente. Sólo había un camarero ya mayor, un par de mesas ocupadas y una persona en la barra. El camarero vino a nuestra mesa para preguntar que queríamos beber y de paso para echarle un vistazo a los pezones de Mariluz. La pregunté si estaba nerviosa y me dijo que un poco. Yo también, la respondí. Entonces vimos que entraba un chico alto y joven, que miraba alrededor como buscando a alguien. Mariluz dijo que era él y le hizo un gesto con la mano y le llamó:

–         ¡Carlos!

El se acercó y nos presentamos. Era un chico atractivo, y físicamente parecía como había pedido Mariluz en el anuncio. Estuvimos un rato hablando, intentando tranquilizarnos porque estábamos todos un poco nerviosos. Carlos parecía un chico tímido y discreto, y nos dijo que le había costado mucho escribir porque la verdad es que no tenía demasiada experiencias sexuales.

En un momento dado, Mariluz dijo:

–         Carlos, ¿podrías ir al servicio un momento?. Mario irá un momento después de ti y te tocará la polla para que se te ponga tiesa y vea si es tan grande como parecía en la foto. ¿Te parece bien?

–         Sin problema. Te espero, Mario.

Se fue para el servicio y Mariluz me dijo:

–         ¿No te importa esta pequeña prueba, verdad, cariño?

–         Claro que no mi vida. Ya sabes que yo hago todo lo que me dices.

Cuando me iba a levantar para ir al baño, ella acercó sus labios carnosos a mi oreja y me dijo en voz baja e insinuante:

–         Hazle una buena paja, pero que no se corra. Eso lo reservo para mí.

Fui al baño y entré dentro. Carlos estaba esperando haciendo como si estuviera lavándose las manos. Me sonrió y entró en uno de los baños. Se bajó el pantalón y el calzoncillo hasta las rodillas y allí estaba ese pollón que Mariluz había visto ya en las fotos. Sin decir palabra, se la agarré y noté como iba creciendo en mi mano, sintiendo como entraba la sangre en la polla haciendo que cogiera unas muy buenas dimensiones. El me sonreía y me decía:

–         Yo creo que esto le va a gustar a tu mujer, ¿no crees?, me comentó nervioso.

–         Joder, Carlos. A mi mujer y a unas cuantas, porque tienes un pollón impresionante. ¿Vamos ya?

Fuimos para la mesa y la dije a Mariluz.

–         Todo está bien, cariño. Creo que es justo lo que quieres.

–         ¿Nos vamos entonces?

Esperamos a Carlos a que fuera a buscar el coche y subió hasta Zaratán detrás de nosotros porque encontrar el chalet es un poco complicado. Durante el trayecto, metí la mano por la falda de Mariluz hasta encontrar su braga completamente empapada.

·         Creo que lo vamos a pasar muy bien, cariño. La verdad es que has tenido una buena idea.

·         Me parece que sí. Ya verás cómo te gusta la tranca que tiene el chico.

Cuando llegamos a casa, ella nos dijo que fuéramos subiendo y que la esperáramos desnudos en el dormitorio, que ella tardaba cinco minutos. Estábamos tumbados en la cama cuando entro ella con un vestido erótico largo que se había comprado para la ocasión porque yo no se lo conocía. Era largo pero abierto por delante y con unas cintas que le salían apenas para tapar los pezones. Yo ya la había visto en varias ocasiones con vestidos eróticos, pero para Carlos esto debía de ser nuevo porque vi como inmediatamente se levantaba la polla hacia el techo. Ella también lo vio porque dijo:

·         Bueno, cariño. Si no te importa voy a empezar con el invitado.

Y se subió a la cama para empezar a comerse toda la verga de Carlos que empezó a gemir inmediatamente. Mientras yo me masturbaba viendo como mi mujer devoraba una polla de otro hombre. Ni que decir tiene que yo ya tenía una erección descomunal que aproveché para ponerme detrás de Mariluz, levantarla el vestido y clavarle la polla en su coño. Me asombré de lo fácil que había entrado y es que tenía toda la zona de la vagina empapada de los jugos que la estaban cayendo. Era increíble. Al sentir el pollazo de entrada, levantó la cabeza y emitió un largo gemido:

·         AAAAAAAAAAAAh, cabrón. Como se te pone la polla cuando ves a tu mujercita así, ¿verdad?

·         Estás empapada, puta. Y pensar que tú no querías hacerlo.

·         Ya te digo.

Y siguió chupando la verga hasta que notó como yo aceleraba las embestidas, señal de que sabía que iba a correrme y recibió mi leche gimiendo:

·         Así, mi cabrón, lléname toda de leche. Me vais a llenar toda de leche entre los dos.

Luego siguió trabajando con la polla de Carlos, aunque ahora debería de decir pollón de Carlos porque ya había adquirido unas dimensiones tremendas. Como le medimos luego eran 19 de largo por 9 de ancho. Desde luego, bastante más grande que la mía.

·         Carlitos, mi vida. Quieres correrte en la boca o quieres follarme, dijo Mariluz sacándosela de la boca.

·         Prefiero correrme en tu boca, porque me estás haciendo la mejor mamada de mi vida.

·         Vale, pero luego tendrás que follarme que no quiero perder este cipote.

Un minuto después, entre gruñidos, Carlos descargaba el contenido de sus huevos en la boca y la cara de Mariluz, bañándola toda de semen, que ella ni se molestó en limpiar, tumbándose entre nosotros dos. Un minuto después estábamos los dos hombres lamiendo todo su cuerpo, mezcla de sudor, semen, sexo, la lamimos desde la punta de los pies hasta el cuello, intentando sincronizar nuestros movimientos, arrancándola gemidos, sobre todo cuando tocábamos sus zonas erógenas: cara interior de los muslos, caderas, cuello…..y por supuesto su coñito, que chupamos con ansia los dos, en ocasiones juntando nuestras lenguas Carlos y yo, lo que motivó que ambos sonriéramos. Era un roce normal, al fin y al cabo teníamos los cuerpos rozándose todo el tiempo. En una de las ocasiones, él estaba besando a mi mujer y yo estaba lamiéndola el coñito, y al levantar la vista, vi sus huevos y su polla colgando delante de mí. Llevado por la excitación, le agarré la polla como ya había hecho en el baño del bar y empecé a frotarla suavemente. Carlos no solamente no me dijo nada, sino que noté su polla reaccionaba positivamente, poniéndose poco a poco en forma.

Luego Mariluz nos sentó en el borde de la cama y nos chupó durante un buen rato la polla a los dos a la vez, metiéndose a veces parte de las dos pollas en la boca, cosa que la verdad es que me excitó una barbaridad.

Mariluz se acercó a Carlos y le dijo algo al oído a lo que este dibujó una sonrisa en la cara y le dijo que sí, que le apetecía mucho.

·         Carlos se tumbó en la cama y ella puso el coño encima de su boca, pero mirando para sus pies, como si fueran a hacer un 69.

·         Mario, quiero verte chupar la polla de Carlos, ¿te apetece?

·         Claro que sí, menudo pollòn tiene para chupar.

Empecé a chupar sin saber muy bien cómo hacerlo, le eché mucha saliva, como me gusta a mí que me lo haga Mariluz. Me metí la cabeza en la boca, jugueteé con el glande, en fin, hice todo lo que me gusta que me hagan. El caso es que me dí cuenta de que a Carlos le estaba gustando mucho por dos detalles, no paraba de mover las caderas y la polla se le estaba poniendo durísima. No podía gemir porque la boca la tenía ocupada con la vagina de mi mujer, que al estar completamente depilada, se la tenía metida en los mismos labios de Carlos.?

·         ¿Qué tal lo hace mi marido, Carlos

·         Ha debido de aprender de ti, porque me está haciendo una mamada de campeonato.

·         Ya lo veo, yo también me estoy poniendo como una moto al ver a Mario chupártela. No sabía que le gustaran las pollas tanto.

·         Si son como la de Carlos, claro que me gustan, dije yo sacándola de la boca.

·         A ver qué tal está, dijo ella, levantándose y poniéndose a chuparla junta conmigo, que fue una cosa que me calentó muchísima. Los dos chupando un pollón de un desconocido me puso a cien.

·         Bueno, yo creo que ya está bien, dijo Mariluz, cogiendo un condón y poniéndoselo a Carlos, se puso encima de él y de un golpe se clavó la polla hasta el fondo, soltando un grito de placer.

Empezó a moverse adelante y atrás, cosa en la que es una especialista, pues es una postura que le gusta muchísimo, porque se le clava todo el miembro del hombre. Yo mientras me masturbaba mientras Carlos hacía esfuerzos por no correrse rápidamente. Pero fue en vano porque después de estar un rato los dos gimiendo y moviéndose, mi mujer dijo:

·         Joder, voy a correeeeeeerme. Ya, ya, ya vieneeeeeeee. Y se corrió como una posesa, fue fantástico ver esa cara que pone que hasta ahora sólo había puesto conmigo.

·         Sí, córrete, que ahora me toca a mí, dijo Carlos.

·         Lléname el coño de leche, por favor. Pero no saques tu polla, que quiero sentirla todavía.

·         Aaaaaaaaaaaaaaaah, dijo Carlos, arqueando la espalda mientras sus huevos bombeaban su semen.

A todo esto, con la excitación que tenía y con la paja que me estaba haciendo, descargué mi semen sobre mi barriga, ante lo cual Mariluz dijo:

·         Esto no se puede desperdiciar, y cogiéndome la polla ya morcillona, me la limpió de leche.

Nos tumbamos, jadeando los tres en la cama, y entre el calor, el bajonazo y el cansancio, y lo cómodo que estaba, por lo menos yo, me quedé un ratito dormido. Cuando me desperté, Carlos y Mariluz no estaban. Me levanté a lavarme y cuando bajé por las escaleras, oí ruido de gemidos en el salón. Entré allí y estaba Carlos follándose a Mariluz a cuatro patas mientras esta se apoyaba en el sofá.

Ay, cariño, no queríamos despertarte, pero Carlos se quería ir y le he convencido para me eche otro polvo antes de irse, dijo entre gemidos.

Tu mujer puede ser muy persuasiva.

Ya, lo sé, dije acercándome a los dos.

Mariluz me agarró y se metió la polla en la boca. La verdad es que era una sensación fantástica, sentir como entraba mi polla en su garganta cuando la embestía desde atrás Carlos. Pude sentir como Carlos se corría porque aceleró sus embestidas y pude sentir como ella también se corría cuando sentí como mordía suavemente mi polla con sus dientes. Y finalmente pude sentir como mi polla reventaba en su boca y como ella se tragaba toda mi leche sin dejar ni una sola gota. Nunca hasta ahora lo había hecho.

Después de unos minutos, Carlos se vistió, se despidió de nosotros, pidiéndonos que por favor, le llamáramos cuando quisiéramos repetir, y se fue. Cuando cerró la puerta, Mariluz me abrazó y me dio las gracias. Dijo que se iba a duchar y cuando ya se iba, me dijo al oído:

La próxima vez, que sepas que voy a pedirle que te la meta por detrás……….

Bueno, pues aquí acaba mi fantasía. Si os ha gustado, hacedme algún comentario, y para los que seáis de Valladolid, y queráis enviar alguna foto vuestra, a ver si entre todos la podemos convencer, mi correo es [email protected].

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

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