CORAZON Y MELON, PERO SIEMPRE CON MUCHA ACCION

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Como siempre tras mi ajetreada vida diurna, tras ese ir y venir de gente, ruido infernal y el humo de la mañana que no hace más que nublar mi mente estresada, la noche se apodera de mí completamente y un día tal como hoy quedo con dos obedientes sumisas. Una muy diferente a la otra, y la otra muy diferente a la una. Marie, nigeriana de largas piernas, color canela y labios gruesos y Fon, vietnamita de escultura delicada, sonrisa perpetua y eterna mirada.

El lugar de encuentro un famoso bar de la zona de Bilbao (Madrid). Cuando me dirijo hasta el bar vi desde la ventana a Marie y Fon, las dos charlando como si se conociesen de toda la vida, cosa que no fue sino el que suscribe quien las presentó para un adiestramiento juntas.

Nada más entrar, me saludan: Marie: — hola señorFon: — hola señor.

Me acerco a ellas, las agarro ligeramente de las manos y le beso la frente a cada una. Salgo del local y me siguen como buenas sumisas. Una vez fuera cojo a Marie de la barbilla, le beso la nariz, la boca y le muerdo sus labios carnosos, a Fon le doy mi mano y me la besa suavemente. Les indico que me sigan, se montan en mi coche y vamos a mi casa.

Por el camino se preocupan por mí, me preguntan como me ha ido el día, que tal estoy. Una buena sumisa sino se preocupa por el estado anímico y físico de su Amo /instructor muy bien enseñadas no están. Yo: -Bien, estoy bastante bien, y ¿qué tal os ha ido el día a vosotras bellas sirvientas? Fon: — bien amo, bien.

Marie: — también bien amo.

Proseguimos el camino hasta mi casa, una vez ahí doy las llaves a Marie y sube con Fon, les digo que se preparen, con gesto afirmativo prosiguen… Yo mientras tanto voy a aparcar el coche al garaje, cuando voy a casa, llamo al portal y me abren, subo y está la puerta entre abierta, Fon a cuatro patas en el suelo con solo la ropa interior, Marie viene con una bata de baño y cierra la puerta, me quita la chaqueta y se pone de rodillas frente a mí. Fon viene a cuatro patas mirándome fijamente a los ojos.

Fon: –amo, he sido hoy buena, ¿puedo acariciar su pantorrilla? Yo: -¡No!, si has sido o no buena eso lo decidiré yo.

Me levanto y voy donde Fon, la cojo de la mejilla. Yo: -Fon, ¿te gusta mirarme? Ven para aquí que voy a marcar tu cuerpo, eres mía y me apetece escuchar tus lamentos, escuchar tus quejidos, tu gusto, tu dolor y en fin ver que sufres y disfrutas por y para mí.

Fon, apresurada vino hacia mí, empecé a acariciarla la cabeza, ella contenta me tocó, le acaricié el pantalón y se lo desabroché.

Yo: – Perra mala, te gusta que te toque ¿eh?, ¡eres una putita en celo! Fon: –Si mi amo, me gusta que usted esté contento conmigo, que se interese por mí. Lo hago lo mejor que puedo.

Le bajo los pantalones y braguitas, con la mano abierta le palmeo las nalgas, observo como se mueven y ella levanta ligeramente la cabeza entre un dolor y gusto, lo conocemos muy bien.

Yo: – Putita, las perras como tú disfrutan de mi compañía, pero si hablas demasiado puedo enfadarme. En cambio mira a Marie, sobria, quieta y atenta en mi llegada. Dejo de palmearle las nalgas, me pongo en pie voy hacia Marie y me pongo de rodillas detrás de ella. Ella me pregunta…Marie: — Mi amo, ¿por qué se pone tras de mi?Yo: – Al igual que he dicho a mi otra zorrita contestona, no preguntes si no te lo permito, déjate llevar.

Le empujo la cabeza para adelante y cae a cuatro patas, me siento encima de su lomo y tiro de sus cabellos para que levante la cabeza, me quito el cinturón, lo doblo y le azoto las nalgas, ella lanza pequeños gritos. Marie: — Ay, ay, mi amo, he sido muy mala, azóteme me lo merezco, si usted se siente bien castígueme más severamente. Yo: – Eso lo decido yo, no me hagas enfadar.

Del bolsillo me saco una bola de goma roja con un cordón que la atraviesa, con la mano que estaba tirando de sus cabellos le suelto y meto mis dedos en su boca…Yo: Perra canela abre tu gran boca, te haré callar perra habladora.

Marie: Si mi amo, hágame lo que usted desee, soy suya.

Le meto la pelota de goma en la boca y la ato tras su cabeza, aquella pelota le impedía hablar correctamente y hacía que babeara un poco. Me pongo en pie voy al cajón por dos

collares de perro. Le pongo uno a Fon y otro a Marie, les engancho las correas y las llevo andando a cuatro patas por la casa. De vez en cuando tengo que tirar fuerte ya que parecían embobadas entre ellas. Acto seguido me pongo delante de ellas…

Yo: – Perras sumisas, porqué me hacéis sufrir, yo os alimento, os cuido y os doy mi cariño.

Voy al cajón de nuevo y saco una pluma, voy donde Fon y se la meto ligeramente en el ano quedando como una cola de caballo. Ella me mira con cara de cordero degollado, le pego un manotazo en la cara. Yo: – Me gusta tu devoción perra mía. La cojo de la mejilla y le muerdo la cara.

Fon: –Ahh, eso duele mi amo, pero si usted está bien muérdame la otra mejilla.

Yo: – Me gusta.

Me pongo en pie y le quito la correa a Fon, sigo hasta Marie y le quito la correa. Yo: – Quiero que os peleéis entre vosotras, intentad no tocaros la cara ya que sino quien os hará daño seré yo.

Como lobas se empezaron a pelear, mordiscos por aquí, tirones de pelo por allá. Gritos, quejidos, pero ningún insulto. Mis perras se pegaban por mí, obedientes y cautivadoras. Mi belleza asiática y mi belleza africana. Yo: – Putitas ahora quiero que vengáis, os voy a atar porque os habéis tocado la cara, mira que os avisé zorras.

Vienen con jadeos de la intensa pelea y se ponen al lado mío con sus manos tocando mis pies. Cojo dos cuerdas y con técnicas shibari las ato juntas, pero no revueltas en la esquina de la habitación. Apago la luz y me voy a hacerme la cena. Tras un rato vuelvo y siguen ahí, pero medio dormidas como buenas perras. Voy a la cocina, abro la nevera y cojo agua fresca, lleno un vaso de la misma y me dirijo de nuevo donde ellas. Enciendo la luz y les tiro el agua contenida en el vaso sobre sus cuerpos, dan un grito de estupor unido al frío del agua. Me contestan…

Marie: — buff, buff, amo está el agua muy fría.

Fon: — Ahh, amo, estoy sin ropa me voy a constipar, tráigame una mantita por favor.

Voy a la habitación por una sábana, y las tapo, les acaricio el lomo y su cara mojada. Me miran fijamente. Yo: – Perras, ¿no os gusta el agua, tenéis sed?Marie: — Si, tengo sed, pero tengo las manos atadas y no puedo coger el vaso.

Yo: – Quien te ha dicho que te lo iba a dar en un baso?Traigo un vaso lleno de agua y dos pajitas, bebed de ahí. Ellas chupan de la pajita cual perras sedientas. Yo: – Quiero disfrutar.

Fon: — Amo, ¿cómo?, no entiendoMarie: — Amo yo le haré disfrutar.

Voy a la cómoda de la cama por un cojín, me dirijo hacia mis perras sumisas, mis putas, mis esclavas. Me bajo ligeramente los pantalones y el bóxer. Apoyo a Marie contra la pared con su cabeza mirándome y el cojín detrás de ella, y empiezo a meterle con fuerza mi polla, la sacaba y la metía en un vaivén incesante. A Marie le daban arcadas, pero no parecía amedrentarse, parecía que quería que le follase bien la boca. Su cabeza daba golpes contra el cojín. Acto seguido cogí de la nuca a Fon y le introduje mi polla en su boca, pero no tenía la profundidad que Marie, pero en cambio lo subsanaba apretando intentando que su pequeña garganta se abriera para dar cabida a mi polla. Estuve follando la boca de mis perras largo rato, me animé cual chochito fueran cuando fui a eyacular, cogí a Marie y eyaculé en su boca, me daban unos espasmos que perdí la visión por momentos. Me aparté y cogí del pelo a Fon, y le tiré la cabeza para atrás, le dije abre la boca, la abrió y cogí del pelo a Marie y echo mis fluidos en la boca de Fon, ella hizo gárgaras y le dije, ¡trágatelo!, me miró abrió los ojos, pero se lo tragó. Les dije…

Yo: – Muy bien zorritas complacientes, me encanta que seáis tan putas para mí. Las empujo, se caen de morros al suelo y me pongo encima de ellas, con el cinturón empiezo a azotarlas, zas, zas…me pongo detrás de ellas, le quito la pluma del ano a Fon y empiezo a follármelas así, ellas gimen, pero no se pueden mover ya que tienen los pies y manos atadas con ticónicas shibari. Ellas gimen, y veo como sus cabezas chocan con el suelo medio mojado y se ponen rojas como un tomate. Les muerdo la espalda mientras me las follo, gritan y se revuelven. Me pongo en pie, cojo en brazos a Fon y la pongo de pie, apoyada en la mesa, la agarro de los hombros y la empiezo a follar por el culo. Le araño la espalda ligeramente, y tiro de su pelo. Yo: – Putita, ¿te gusta? te voy a follar hasta que revientes, has de complacer a tu amo.

Follándomela duran

te largo rato, veo que Marie me mira con cara de jaliba e intenta venir como un gusano debido a que estaba inmovilizada. Noto los espasmos de Fon varias veces, saco mi polla de dentro de ella y la cojo y la pongo en el suelo, parece extasiada, respira fuertemente.

Me dirijo hacia Marie y le desabrocho los tobillos, cojo sus largas piernas y las subo a mis hombros y empiezo a follármela. Yo: – Perra, que puta eres, te gusta que te embista así ¿eh?Marie: — Me gusta mucho mi amo, esta usted muy caliente.

Yo: – Simplemente quiero que me satisfagáis y punto.

Yo: – Estás sudando como una cerdita ¿eh? Después de follármela un buen rato, saco mi polla y eyaculo en su estómago… me pongo de pie y le rebozo mis fluidos por los pechos y tripa. Le desato las manos y le digo, ve a limpiarte. Luego voy donde Fon y le desato las manos y tobillos, estaba medio dormida del éxtasis. Le digo, ve a ducharte con Marie.

Una vez duchadas vienen las dos desnudas, les indico que se pongan a cuatro patas, se ponen a cuatro patas, cojo una vela y pongo con cera en sus nalgas "Tu Amo" y en Marie "Perverso". Les digo:Yo: – Tenéis un corazón de melón, pero vuestro amo como siempre os ha dado acción.

Se quedaron todo el fin de semana en mi casa, tuvimos sesión tras sesión, pero lógicamente es mucho para escribir, quizá otro día me extienda.

Autor: Tu Amo Perverso tuamoperverso (arroba) gmail.com

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Escrito por Marqueze

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