Cornu2 (5ª Historia)

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Enrique y Maria del Mar

Se abre una puerta. Es el hall de un apartamento muy chic. Una mujer muy sexy de unos 27 años entra y enciende la luz. Lleva un minivestido negro con transparencias y taconazos altísimos. Se tambalea un poco. El brillo de sus pantimedias naturales hacen que sus largas piernas sean simplemente irresistibles. Tiene el pelo liso, negro y largo, un rostro muy fino. Parece una modelo. Sus ojos verdes lima estallan en la penumbra. Suelta su bolsito por ahí y se dirige hacia la cocina, una cocina abierta y muy moderna. Su tacones repiquetean sobre el mármol. Se acerca a un mueble con un contoneo muy atractivo. Se aprecian los distintos pliegues que se forman en su culito, sugiriendo unas nalgas que se adivinan perfectas. Coge una botella de vino tinto y se llena una copa. La remueve y se apoya contra la isla. Tiene una figura espectacular. Mira el reloj de la pared. Son las 5.43 de la madrugada. Un hombre vestido solo con unos calzoncillos aparece en escena medio adormilado. Es su marido y tiene una erección más que visible.

-Has vuelto tarde -dice él..

-Cuando han acabado de follarme. ¿Qué quieres? -responde ella con tono rudo, autoritario, y le da un sorbo a la copa. Se agita el pelo. Es una mujer muy bonita.

-Estás preciosa cuando bebes.

-Lo sé. También me sienta bien que me joda un hombre de verdad, ¿sabes?

-¿Quién ha sido esta vez? ¿Lo conozco?

Ella se ríe y se abre de piernas. Vemos que tiene las pantimedias rasgadas por la entrepierna. No lleva braguitas. Solo vemos asomar su coñito, totalmente liso y depilado y muy, muy mojado.

-¿Prefieres que te lo diga antes o después de que me comas el coño, cornudo?

El marido cae de rodillas y se relame. Está muy excitado.

-Antes.

Ella alza las cejas como sorprendida y sonrié. Está para comérsela cuando hace eso.

-Está bien. Juguemos a las adivinanzas.

-¿Es rubio? -pregunta el esposo arrodillado.

Ella niega la cabeza muy divertida.

-Entonces es moreno.

Ella se muerde el labio inferior y asiente. Toma otro sorbito de vino y abre un poco más las piernas. Ahora nos deja ver que su coño está manchado de semen. Tiene varios hilos blancos pendiendo de sus labios vaginales enrojecidos. Han debido gozar mucho esta noche. El marido lo ve y se retuerce de gusto y celos.

-¿Es guapo?

-Oh sí, sí que lo es. Muuuy guapo.

-¿Va conmigo al gimnasio? -el marido lo pregunta y siente como si millones de agujas se clavaran en su corazón, porque teme la respuesta.

Ella suelta una carcajada de borracha y se tapa la boca.

-Caliente, caliente -recita con tono de malvada.

-¿Ha sido con Miguel?

Ella echa la cabeza para atrás como recordando las sensaciones vividas.

-Exactamente, con tu amigo del alma.

-Puta.

-No lo sabes tu bien.

El marido muestra lágrimas en los ojos. Muchas veces ha coincidido en la ducha con su amigo y sabe la clase de pollón que gasta el tío. Es enorme. Le duele y le excita tanto pensar que su esposa, su preciosa esposa…

-Cuéntamelo.

-Pues mira, lo encontré en la discoteca a eso de la 1.30hrs de la mañana. Me reconoció y empezamos a charlar. Me invitó a una copa. Bailamos. Llevaba una camiseta ajustada y ya sabes los brazos que tiene el tío. Tan fuertes y con esas venas tan hinchadas. Me empezó a calentar. Además llevaba un perfume irresistible. En un momento dado empezó a hablar de tí, de que eras un buen hombre y tal. Le dije que sí, que eras bueno conmigo y eso, pero que no me satisfacías en la cama.

-¿Y el que dijo?

-Pues al principio pareció hacerle gracia, pero cuando le dije que me veía obligada a buscar alternativas y que tú, mi querido maridito,  lo aprobabas porque reconocías, como buen cornudo, de que no eres lo suficientemente hombre para mi, pareció excitarle mucho. Luego me confesó que había coincidido contigo en la ducha del gym en varias ocasiones y que entendía a lo que me refería. Eso me puso a mil.

El marido está ardiendo de celos, humillación y placer.

-Te dijo que yo tenía un pene muy pequeño.

-Ajá. De hecho se partía de la risa al recordarlo. Al ver cómo te humillaba perdí la cabeza y me lancé sobre él. Nos morreamos un buen rato. Me metió la lengua hasta la garganta, Dios mío.

-¿Y entonces?

-Le pedí que me follara.

-¿Se lo pediste tú?

-Nene, no sabes lo húmeda que estaba. Tenía las medias empapadas y como siempre quieres que salga por ahí sin braguitas… Pues eso… Se lo pedí. Le dije: ¡Fóllame, por favor! ¡Necesito a un macho como tú!

El marido se acerca un poco más a la entrepierna de su mujer. Puede oler el fuerte olor a sexo.

-Sigue hablando.

-Fuimos al baño de la disco y nos encerramos allí. Le subí la camiseta y vi todos esos abdominales marcados… Ufff. Él se quito el cinturón, se bajó los vaqueros y se sacó el… Bueno ya sabes cómo tiene eso…

-Es grande, ¿verdad?

-¿Te has fijado, eh?

-Solo se la he visto una vez, o dos.

-Pues ni te imaginas cómo se le pone cuando está dura. ¿No se la has visto dura, verdad?

-Claro que no.

-Ah no sé, te veo muy puesto en su polla. -ríe y toma otro sorbo de vino.

-¿Se la chupaste?

Ella casi escupe el vino conteniendo la risa.

-¿Tú que crees, imbécil? Se la comí como si nunca más fuera a tener una polla así metida en la boca. Y la verdad es que no estoy muy segura si será así. ¿Cuánto puede medirle eso? ¿20, 25cm? Y es tan gorda, joder. No es fácil encontrarse una así, y te aseguro que se la he relamido con vehemencia desenfrenada…

-Eres una puta.

-Y te gusta que lo sea.

-Sí.

-Anda, venga, ve comiéndome el coño, que lo estás deseando. Y sigo contándote lo bien que me ha jodido tu amigo.

El marido entierra su cara y empieza a devorar el coño de su mujer. Ella da un gritito y gira la cabeza de placer. Bebe más vino.

-Lo tienes todo lleno de semen.

-Oh sí, ¿te gusta? Es la leche de tu amigo. Tiene un buen chorro el tío.

El marido calla y lame. Mientras ella sigue la narración con jadeos entrecortados.

-Mientras se la chupaba le decía que era tan grande que no me entraba entera en la boca, ¿sabes? Le gustaba escucharlo. Luego le lamí los huevos, los tenía depilados, mmmm. El tío me empezó a escupir en la cara mientras se la chupaba. Nunca me han hecho eso, pero me volvía loca que lo hiciera. Después de hacerle una larga y deliciosa mamada me cogió en volandas y me montó sobre su polla. Hacía conmigo lo que quería, cariño. Como tiene tanta fuerza, me manejaba como una muñeca. Su polla entraba y salía sin parar del coño de tu mujer, engrasándolo más y más. ¿Te lo imaginas? ¿Dime? (El marido aumenta su frenesí mientras le lame el coño; ella jadea sin control y le tira del pelo a su esposo).  Yo chillaba de gozo, le arañaba la espalda, le pedía que me follara más fuerte y él lo hacía, vaya si lo hacía, cariño. Estuve a punto de llamarte por el móvil para que hablaras con él mientras me follaba, pero él se negó. Hubiera sido tan excitante si él hubiera accedido. (La comida de coño se ha convertido en una violación oral. Ella gime de placer. Su respiración es honda). ¿Qué le hubieras dicho? ¿Eh? ¿Le hubieras dado las gracias por joderme como tú no serías capaz? Sí, seguro que lo hubieras hecho. Alcancé varios orgasmos, él último fue de los intensos, cariño. Me tembló todo el cuerpo, me corrí a chorros.  Perdí el control de mis piernas y casí me caigo al suelo… El líquido me salía cómo una meada retenida.

-¡Eres una puta, una puta!

-¡Y tú un cornudo que te gusta comer dónde otros se han corrido!

La escena es de total desenfreno. El marido levantando a su esposa y apoyándola sobre la encimeras, queriendo entrar más y más con su lengua dentro de ella. Ella tiene un sonoro a largo orgasmo mientras sigue gritándole que es un cornudo, que no vale para nada, que solo sirve para limpiarle el coño con la lengua después de que otro tío se la haya follado bien. Sus largas y bellas piernas se agitan de forma muy sexy. Al final él se retira y la deja exhausta. Vemos que la boca del marido está embebido de todo tipo de fluidos.

Ambos sonríen.

-Te quiero -dice el marido

Ella se ríe.

-Y yo a ti. ¿Dime una cosa? ¿Qué le piensas decir a Miguel mañana cuando lo veas en el gym? ¿Te ducharás con él? Si lo haces quiero que le mires bien la polla, ¿vale? Mírasela y piensa que tu mujer disfrutó como una perra con ella.

Ambos se funden en un largo y sucio beso.

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

Escrito por hosefetish

Relatos de temática cuckold con toques fetichistas sobre pantimedias, humillación y dominación (femenina/masculina).

Un comentario

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  1. Me fascinan las historias de cornudos dociles, me siento uno de ellos, y aunque mi mujer no coopera en la consecucion de esta fantasia, centimetro a centimetro entro en esta aventura….. amo ser cabron

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