Cuando íbamos a la posada

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Él comenzó a bombearme, primero despacio, pero cuando me escuchó que yo gemía de placer, lo hizo más fuerte, así estuvo un rato encima de mí. Nunca dejó de besarme en la boca y el cuello, me volteó y me puso de perrito y me la dejó ir toda, esta vez sin nada de dolor y si mucho placer, me siguió bombeando, de repente, mi cuerpo se tensó, y comencé a sentir espasmos, nunca había sentido eso.

Ese día me sentía muy cachonda, íbamos mi novio y yo a ir a una posada que nos invitaron, quedamos de vernos en su casa, yo me vestí con una falda corta, una blusa, pero me sentía muy sensual, así que elegí un brasier transparente con broche al frente, un biquini también transparente, medias y liguero. Cuando llegué a su casa él no había llegado del trabajo, me recibió Edwin –su hermano- él estaba por darse una ducha, solo con un short y una playera entallada, siempre me ha gustado como no tienen idea.

Pasa- me dice Edwin- no está mi hermano, pero no ha de tardar en llegar.

Pasé y me senté en el sillón, como a los 5 minutos que llegué sonó el teléfono, era mi novio, para decirme que no iba a poder llegar porque le habían dado más trabajo…

Un momento después vuelve a sonar el teléfono y era la novia de Edwin, quien le dijo que estaba enferma y no podía salir con él, al darnos cuenta del identificador, vimos que los dos llamaron del mismo número, la curiosidad nos hizo marcar, y nos dimos cuenta que estaban en un hotel. Nos quedamos viendo los dos y solo nos reímos, Edwin, estaba solo con la toalla a la cintura y un mal movimiento hizo que se le cayera, por primera vez lo vi totalmente desnudo, para mi gusto tiene un cuerpo hermoso –mide 1.86, delgado, nalgón y piernas gruesas y torneadas- él inmediatamente se volvió a colocar la toalla, pero la chispa del deseo se había encendido.

Nos quedamos viendo a los ojos, él también me deseaba, lentamente fuimos acercando nuestras bocas hasta que nos fundimos en un ardiente beso, así estuvimos varios minutos, yo acariciaba su espalda, esa que antes había deseado…Él me acariciaba desde la espalda hasta mis nalgas, -debo decir que mido 1.70 y por lo menos siempre me han dicho que estoy buena- seguimos un buen hasta que nos separamos. Edwin solo atinó decir- nos están poniendo los cuernos- y yo sonreí tímidamente, él me dijo- que lo disculpara por el beso, pero noté que la toalla se había formado una carpa, yo otra vez me acerqué a él, y le dije que porque no les pagábamos con la misma moneda. A lo que me contestó que siempre me había deseado. Respondí- creo que hemos sentido lo mismo, y nuevamente nos besamos, pero esta vez con más pasión y yo misma fui quien arrancó la toalla ahí estaba ante mi ese hombre que muchas veces deseé.  La verdad cuando lo veía con esos pantalones ajustados y como se le marcaba las nalgas y sus muslos, lo deseaba inconscientemente- él me comenzó a quitar la blusa, pero no dejaba de darme besos en el rostro y en el cuello, lentamente me quitó la falda, y ante él quedé solo con la lencería que me había puesto. Solo exclamó –wow estás muy rica-

Nos sentamos en el sillón y nos seguimos acariciando, yo pasaba mis manos por todo su torso y llegaba hasta sus muslos fuertes, y en una de esas, mi mano tomó su verga, es deliciosa –no puedo decir que mide 20 cms como muchos así lo dicen, pero para mi gusto de considerable tamaño, no como el remilgo de carne que tiene mi ahora ex novio…Comencé a masturbarlo, él mientras me desabrochó el brassier y me chupaba las tetas, sentía la gloria cuando lo hacía- no puedo describir como me las chupaba y acariciaba, pero era muy rico –mi ex nunca me las chupó-

Lentamente pasaba sus manos por mi cuerpo, me hacía sentir en la gloria, lentamente me fue bajando el biquini, y ante él quedó mi vagina –siempre me han gustado sin depilar- dijo y me la comenzó a mamar. Me llevó al cielo. Como movía su lengua en mi vagina, lo hacía muy delicado, moviéndola en círculos, después más fuerte, y así alternadamente, yo solo gemía. Duró varios minutos haciéndomelo.

Hasta que se paró y –te toca ahora a ti darme lo mismo- su verga estaba hinchada, lubricada hermosa, yo aprecié que de la primera vez que se la vi a este momento estaba más grande. Se la mamé, nunca lo había hecho. Pero mi instinto me dijo como hacérselo. Comencé besándole la punta, sabia salada, ya que abundaba el lubricante, pero me gustó el sabor, luego le pasé la lengua por el frenillo, y eso le hizo gemir… Así pasaba toda mi lengua por todo el tronco hasta que por fin me la metí en la boca, no alcancé a metérmela toda, pero que rico es sentir la verga de un hombre deseado en la boca…Estuve mamándosela como por unos 10 minutos, hasta que él me jaló para que quedamos de frente, nos besamos y acariciamos el cuerpo y me dijo que le excita mucho las mujeres cuando tienen puesto el liguero, nos seguimos acariciando.

Me acostó sobre el sillón, me abrió las piernas y puso su verga en la entrada de mi vagina, y la restregó unas veces en mis labios, me hizo sentir riquísimo, y me comenzó a penetrar, poco a poco…

De repente algo le impidió la entrada, y era mi himen, aún estaba intacto, él empujó con más fuerza, y un, dos, tres intentos, no sé cuantos, pero solo me dolió cuando traspasó esa membrana, me salieron unas lágrimas, él se dio cuenta, y no se movió…

Se quedó dentro de mí, me besó con mucha ternura, y cuando él comenzó a bombearme, primero despacio, pero cuando me escuchó que yo gemía de placer, lo hizo más fuerte, así estuvo un rato encima de mí…

Nunca dejó de besarme en la boca y el cuello, después de un rato, me volteó y me puso de perrito y me la dejó ir toda, esta vez sin nada de dolor y si mucho placer, me siguió bombeando, de repente, mi cuerpo se tensó, y comencé a sentir espasmos, nunca había sentido eso.

Eso era un orgasmo, -que delicia es que sientas uno- cambiamos de posturas varias veces, cuantas veces sentí mucho placer, no las conté, -pero es delicioso…

De repente él me aventó su leche dentro de mí, sentí un chorro, y después otro, sentí que nunca pararía de arrojar leche, cuando se salió de mi, un chorro de leche escurrió por entre mis piernas, al verme, noté su leche y mi sangre, había entregado mi virginidad al hombre que hasta ese momento más había deseado.

Hemos tenido muchos encuentros sexuales en otra ocasión que cogimos, me lo hizo por atrás, y también fue muy delicioso, dejé a su hermano y ahora me hice novia de Edwin.

Ahora tenemos la fantasía de hacerlo con otra chica, o con otro chavo.

Autor: César

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Escrito por Marqueze

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