Culeando fuera del Motel

Hetero. Jóvenes y Cachondas. Polvazo. Una vez de las tantas que fui a ver a mi novia en mi carro, iba yo saliendo de mi trabajo por la noche, era ya tarde más o menos las 22:30 de la noche de un viernes, normalmente llegaba y sin necesidad de bajarme a hablarle ella salía.

Obviamente ella me estaba esperando, y lo normal era que le metiera una agasajada normal y ya calentitos cada cual nos íbamos a nuestras respectivas camas a meternos una rica masturbada o en algunas ocasiones nos cachondeabamos a tal grado de calentura que nos hacíamos venir uno u otro solo como preámbulo a alguna gran cogida en el hotel, pero en este día que me ocupa como que mi novia estaba un poco más caliente y desesperada que otras veces, pues como me estacionaba afuera de su casa siempre se cortaba un poco por si su mama se asomaba, o algún vecino alcanzaba a ver alguna de sus grandes chichis, o como le metía mano por debajo de su falda, o por la parte superior de su pantalón, pero como les comento en ese día andaba más caliente que de costumbre (que no es poco).

Ella salió con un vestido largo que le llegaba casi hasta el tobillo con una infinidad de botones que habrían por el frente se veía muy guapa, con un saco ligero pero al ver que se aproximaba al carro me pareció ver que sus tetas rebotaban de una manera muy libre por lo que inmediatamente mi verga reaccionó por lo que me dije, como que es día especial ya que no traía sujetador.

Se subió al carro y nos dimos nuestro beso de saludo y una breve plática de bienvenida y de algunos detalles de lo hecho en el día (no quería verme muy ansioso de abalanzarme sobre su cuerpo), empezamos a besarnos pero nuevamente noté que eran unos besos más cachondos que de costumbre con el viaje de lengua a la boca del otro y manos en el cuerpo del otro, en eso le toqué las tetas y verifique que no traía brasiere y ella en ese instante me alejó un poco y me dijo con picara sonrisa: ¡Ah ya te diste cuenta!

Enseguida se abrió el saco y en la bolsa interna sacó un billete de 500 pesos y me dijo con esto alcanzará para que me lleves a un hotel una media hora (puesto que tenía que volver pronto a casa), yo la miré sorprendido (pensando que nunca en mi vida alguien me había ofrecido llevarme a un hotel ninguna de las varias amantes que he tenido… ni pensarlo)

Le desabotoné hasta la cintura y le metí mano a sus exquisitas tetas que apenas cabían en mi mano y me dijo -mejor no perdamos tiempo y vámonos-, encendí el carro y ella quiso comenzar a abrocharse el vestido, yo le dije que no lo hiciera, que al cabo que traía el saco y le exigí que por lo contrario se desabrochara todos los botones pues al comenzar a conducir metí mano en su concha y tampoco traía pantis, me obedeció pues como comento andaba con un calentón, aunque con sus reservas.

Ella me dijo –No, estoy en mi barrio y alguien me puede ver y después ir con mi mamá a decirle como iba- así que no le dije nada continué conduciendo y como a las cuatro cuadras ya sobre una avenida le dije -Enséñame las tetas – ella volteó a ver los autos de alrededor y sin dudarlo mucho se abrió el vestido y me regaló la vista de sus grandes pechos y yo con un ojo hacia la calle (pues recordar que iba conduciendo), pero en cuanto podía le metía mano tanto a las tetas como a su ya mojada conchita, obviamente cada vez que pasaba un carro se tapaba un poco para que solamente yo la viera.

Ya cerca del motel me orillé al carril de la extrema derecha donde había gente esperando el camión y ella se tapó inmediatamente y yo le dije –¿Conoces a alguna de las personas que están ahí?- Y ella me contestó que no y yo le dije -Entonces abre las piernas que al cabo no ven hacia abajo, además si alguien ve algo pues ya le alegraste la noche- y la comencé a dedear, no se como ella podía disimular lo que hacía porque su cara estaba muy seria, una vez que avanzamos de esa esquina ella soltó un grito de placer y me dijo que no volviera a hacer eso pues no podía aguantar y por poco se le sale el grito delante de todos los de la parada de camión, yo solo me reí y conduje a la entrada del motel.

Llegamos y o desilusión, estaba lleno y había fila para entrar esperamos un par de minutos mientras mi novia aprovechó para sacarme la verga y mamármela le dije -Sabes creo que no vamos a alcanzar a entrar- ella me miró con una cara de desilusión y me dijo: -Ni modo otro día será-, pero yo le respondí – Eso si que no, este calentón que me metiste solo me lo quito metiéndote la verga- por lo que me encaminé por una calle por la que ni conocía, pero se veía medio oscuro, pero ya que decía por ahí, justamente cuando llegaba a ese punto decía yo, que no era suficientemente oscuro como para escondernos en las sombras por lo que continuaba buscando un lugar adecuado ya nos comenzábamos a desesperar aunque ella me decía que ya no, que lo dejáramos para otra ocasión, pero yo seguía empeñado.

Ya yendo de regreso a su casa, pero todavía por dicha calle media sola y obscura volteé a mi izquierda y ahí estaba el lugar perfecto pues estaba una escuela a un lado obviamente a esas horas estaba oscuro además me podía poner de un minibús que estaba estacionado que me iba a tapar también estaba un camellón que dividía la calle de unos edificios de departamentos.

Dicho camellón tenía árboles por lo que hacía muy difícil que alguien pudiera vernos aunque había una pareja de novios en la acera de enfrente que probablemente se pudieron dar cuenta, pero como les interesaba obviamente más lo suyo pues ni nos voltearon a ver cuando llegamos, ya estacionados y nerviosos como estábamos por la situación y por la calentura que nos cargábamos le abrí completo el vestido observando por unos segundos su total desnudes y comencé a besarla fuertemente metiendo toda mi lengua y de vez en vez, ella también me metía su lengua y mientras agasajaba sus ricas tetas a dos manos, desesperadamente, una de mis manos bajó a su entrepierna estaba súper empapada.

Le recliné su asiento y lo hice hasta atrás (pues mi carro era un auto subcompacto por lo que no tiene mucha amplitud, pero para la estatura que tenemos ambos de repente no sabíamos ni como acomodarnos), le abrí las piernas y me zambullí en su concha dándole un mamadón, tenía un súper agradable sabor, me volvía loco el momento tan cachondo que estábamos pasando ella reprimía sus gritos dando grandes suspiros y gruñidos y movía su pelvis como si ya estuviéramos cogiendo en eso ella mi dijo que me diera prisa recordándome que estábamos en la calle por lo que nos teníamos que dar prisa.

Me levanté y le dije que ahora le tocaba a ella mamar pues estaba súper excitado, pero mi pene no estaba completamente parado, me obedeció rápidamente se introdujo mi verga en su boca y comenzó una rápida mamada que tuvo listo mi camote en un dos por tres a lo que ella rápidamente se levantó y me dijo clávamela ya que me estoy quemando, me subí encima de ella y no podía ni encontrar su rico agujero por lo empapada que estaba, se lo trataba de meter y solo se resbalaba por toda su rajada, estaba tan caliente que me sentía venir pues la sensación de humedad y temperatura tan alta de su concha que me sentía medio desesperado por no podérsela ensartar y la sensación de clímax la tenía bien cerca.

Le dije que me ayudara a metérselo y así lo hizo casi enseguida me vine por suerte ella no estaba lejos por lo que yo seguí bombeándola y antes que se me bajara la erección se vino moviéndose como loca y cuando terminó se quedó quieta como muerta yo me quité de encima, nos limpiamos rápidamente obviamente ella tardó más pues con sus jugos y mi venida quedó mojado su vestido y el asiento, nos fuimos de ahí y ni nos percatamos si alguien de los edificios había presenciado el espectáculo que dimos, pero lo que si se es que estuvo formidable, la dejé en su casa y me retiré a la mía, yo creo que en total tardaríamos de 40 a 45 minutos pero nos ha servido para excitarnos muchas veces recordándolo todo.

Saludos. Besos y agasajos.

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Escrito por Marqueze

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