De como katt descubrió los grandes placeres (1)

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Catalina es una joven universitaria de 21 años de edad que estudia actualmente la carrera en ciencias políticas. El sueño de Catalina o “Kath” como todos la llaman cariñosamente, es llegar a convertirse algún día, en alguien importante dentro del mundo de la política.

“Kath” es una hermosa chica de piel blanca como porcelana, su cabellera es larga y lacia de un color rojo cobrizo, que hace un poderoso contraste con sus grandes  y profundos ojos verdes y labios rosados, de mediana estatura, posee unas espectaculares curvas , unos grandes pechos y anchas caderas,  y generosas nalgas, con una cintura diminuta que por lo general cubre con ropa bastante holgada que la obligan a vestir sus recatados padres, con quienes vive desde niña. Al ser hija única, estos se han vuelto demasiado sobreprotectores con ella, no permitiéndole tener novios hasta que termine sus estudios universitarios.

El padre de Kath,  Ernesto, es un hombre modesto como cualquier otro. Trabaja como administrador en una tienda de insumos para restaurantes, lo que le deja lo suficiente para llevar los gastos de su casa en forma algo austera y limitada,  por lo que paga los estudios de su hija con bastante dificultad, al ser algo machista y chapado a la antigua nunca permitió que su esposa trabajara en sus 22 años de matrimonio,  por lo que todos los problemas económicos recaen directamente sobre él, Martha su esposa, es la clásica ama de casa dedicada por completo a su hogar. Al ser ambos huérfanos y sin tener familiares cercanos Ernesto y su Martha son la única familia de Kath en el mundo.

Un día Kath fue a buscar a su padre a la tienda, donde él trabajaba,  sin embargo, al llegar al mostrador no había ningún encargado, extrañada la joven, comenzó a recorrer los pasillos del lugar y sin fijarse chocó con un hombre bastante bien parecido, con cuerpo atlético de aproximadamente 30 años de edad con cabello cobrizo y ojos verdes como los de ella, que bien pudiera pasar como su hermano. Inmediatamente, Kath, avergonzada se disculpó con el hombre diciendo….

Kath: ¡Lo siento señor! No lo vi, lo que pasa es que estoy buscando al encargado y no me fije que usted estaba aquí.

El hombre sonriendo  y tocando afectuosamente el hombro de Kath, como si de una vieja amiga se tratara, le dijo: “No se preocupe señorita, ¿Está buscando a don Ernesto?

Kath: Así es, él es mi padre, ¿de casualidad no sabe dónde está?

El hombre contesto: “¡Claro! Don Ernesto fue por unas cajas a la parte de atrás, no debe de tardar” y extendiendo su mano hacia Kath, se presentó: “yo soy Simón, tengo un restaurante  de comida internacional cercano aquí, cuando quieras puedes ir a disfrutar de nuestros platillos, te encantarán. ¿Cuál es tu nombre?

Kath: Soy Catalina, pero todos me llaman Kath.

Simón: Pues mucho gusto Kath, cuando gustes puedes ir a conocer mi restaurante.

En ese momento Ernesto, el padre de Kath, regresó cargando unas pesadas cajas que puso en el mostrador, mientras animadamente saludaba a Simón…

Ernesto: ¡Simón! ¡Veo que ya conociste a mi hija! , es igual a su padre en lo bien parecida y en lo inteligente, Imagínate que estudia ciencias políticas en la universidad, y está en su último año, ya por titularse.

Simón: Pues muchas felicidades, a ver si cuando se titule van a festejar a mi restaurante, ya que soy muy buen cliente suyo don Ernesto.

Ernesto: ¡Vaya Simón! Tú sí que no pierdes oportunidad de promocionarte.

Simón: El prestigio habla por sí mismo Don Ernesto, precisamente últimamente no nos damos abasto con tanto trabajo,  y necesito más personal, quería pedirle de favor dejar estos volantes aquí, ocupo gente que trabaje medio tiempo, es para labores sencillas y la paga es buena. Igual si usted conoce a alguien que le interese, le agradeceré que me lo recomiende.

Ernesto: No te preocupes Simón, tú déjalos acá, que con esta crisis económica lo que sobra son solicitantes y lo que falta es empleo. La vida está cada vez más dura.

Kath era consciente de la situación económica que atravesaban sus padres, sabía que pronto ante la creciente crisis, el trabajo de su padre no sería suficiente para costear sus estudios universitarios, por lo que se armó de valor y a escondidas de su padre contactó a Simón, tomando sus datos de uno de los volantes que dejó en la tienda. La pelirroja sabía que con lo estricto y orgulloso que era su padre no le permitiría trabajar y estudiar al mismo tiempo,  pero ella lo hacía por una buena razón, ya que no quería ser una carga más para sus padres. Simón acordó con kath no contar nada a su padre, y le dio un puesto sencillo de lavaplatos, que bien no era nada glamuroso, le permitía a kath ayudarse con sus estudios. La joven tuvo que empezar a mentir  a sus padres, diciéndoles que el dinero que ganaba se trataba de una beca que le daba la universidad y justificando las horas fuera de casa con supuestos “proyectos académicos” que realizaba con sus compañeras de universidad.

Un mes después de que Kath fuera contratada en el restaurante, dio muestras de su eficiencia y responsabilidad. Curiosamente la cajera había renunciado al restaurante por lo que Simón considero a Kath para el puesto.

Simón: Kath, de verdad estoy convencido que manejaras bien este puesto, he visto que eres una chica muy responsable y dedicada y sé que necesitas el dinero para ayudar a tus padres, conozco a tu padre hace años y estoy seguro que eres alguien confiable, pero necesitarás cumplir con varias condiciones si quieres tener el puesto….

Kath: “¿En verdad Simón? ¡Muchas gracias!”- dijo la joven mientras abrazaba efusivamente a Simón.

Simón  permaneció abrazado de Kath y sutilmente cerro los ojos y olfateó su cabello disimuladamente sin que esta se diera cuenta ¿Sería posible que aquella jovencita estuviera despertando algo en él? Simón permaneció en  una “aparente calma” y separándose de los brazos de Kath le dijo con seriedad fingida.

Simón: Kath, aún no he dicho que te quedarás con el puesto, primeramente necesito que te comprometas a cuando menos estar por las tardes 6 horas, y no solo de lunes a viernes, sino también los fines de semana. Además no quiero que tus estudios afecten con el funcionamiento del restaurante, deberás considerar incluso la posibilidad de salir de la ciudad un par de días de vez en cuando.

Kath: No te preocupes Simón, yo veré la manera en cómo organizar mi horario para cumplir con el restaurante, Lo que me preocupa es que mi papá no sabe que trabajo aquí y  no sé cómo pudiera justificar salir de la ciudad, tu sabes que él es muy estricto y ni siquiera me permitiría viajar.

Simón: ¿Ni por cuestiones del colegio?

Kath: “Bueno, siendo así no creo que ponga problemas, pudiera decirle que son cuestiones de la escuela.”- Dijo sonrojada y no muy convencida.

Simón: Kath lo que menos quiero es causarte problemas, si crees que no podrás será mejor que considere a alguien más y continuamos como hasta ahora.

Kath: ¡No Simón! ¡Por favor,  no contrates a nadie más! Verás que yo puedo con todo.

Simón: Hay otra condición más, necesito que dejes esas ropas de abuelita en el locker del restaurante y que uses el uniforme, el prestigio del negocio es importante y con esa ropa holgada y anticuada no proyectas buena imagen, no estaría de más que también hicieras algo más con tu cabello y maquillaje.

Kath: Eso no es problema Simón, puedes contar con eso. Si visto así, es porque mi padre no me permite vestirme de otra manera.

Durante los meses siguientes Kath cumplió con todas las condiciones establecidas por Simón, se sentía como Clark Kent y Superman, en las mañanas cuando iba a la escuela era una, y por las tardes cuando trabajaba en el restaurante era otra completamente diferente, más bella y más sofisticada, aunque el uniforme era algo formal, sin duda era mejor que sus viejas ropas holgadas y dejaba ver un poco más de su anatomía. Simón no pudo estar más feliz por el cambio, cada día iba surgiendo una atracción cada vez mayor entre los dos, roces sutiles de sus manos, miradas cada  vez más provocativas, incluso un par de veces estuvieron cerca de besarse, pero había demasiada gente alrededor. Al cabo de tres meses de constante coqueteo, se dio la oportunidad que Simón tanto estaba esperando. En la ciudad vecina a 6 horas de distancia se realizaría una importante convención y habían contratado el servicio de banquetes del restaurante de Simón. Simón había contratado otra cajera además de Kath que se encargaba de  cubrir el turno nocturno, y encontró sumamente tentador llevar con él a Kath para ayudarlo en la organización del evento, que en total duraría tres días.

Kath estaba bastante nerviosa y algo inquieta puesto que de nuevo había mentido a sus padres, haciéndoles creer que iría a un concurso de oratoria interestatal que duraría tres días, prometiéndoles llamarles desde el hotel a diario. Durante el trayecto, en la camioneta de Simón, la tensión sexual podía respirarse en el aire, era indudable que ambos gustaban uno del otro pero nunca habían tenido tiempo hasta ese momento para conversar cosas que no fueran del trabajo. Pasaron vario tiempo hablando de cosas triviales, de los gustos de cada quien, anécdotas con amigos, de los estudios, el clima, la política, etc. Hasta que Simón comenzó a cuestionar a Katt sobre su vida romántica.

Simón: Y dime Kath, ¿Tienes novio ahora?

Kath: ¿Hablas en serio Simón? Entre la escuela y el restaurante no me queda tiempo para nada más.

Simón: En verdad no puedo entender como una chica tan linda aún no tiene novio ¿hace cuánto no tienes novio Kath?

Kath: Te reirías de mí si te lo dijera…

Simón.– Nunca lo haría, anda por favor, cuéntame…

Kath: Nunca he tenido novios formales, solo  noviecitos de escuela, de manita sudada, mis padres no quieren que tenga novio hasta que termine mis estudios.

Simón.– ¿estás hablando en serio?

  1. – no tengo porque mentir

Simón.- ¿Entonces nunca has tenido sexo?

Kath se sonrojo, la pregunta le incomodó un poco pero a la vez le exitó comenzó a sentir como se humedecía ligeramente su vagina y se erizaba su piel…

  1. – que preguntas Simón!!!! Qué pena!!

Simón.- Anda, creo que nos hemos tratado lo suficiente para que haya confianza entre nosotros dime cuanto es lo más lejos que has llegado con alguien?

Kath.- Espero no pienses mal de mí Simón, es que es algo muy íntimo…

Simón.– Jamás lo haría Kath, creo que eres una mujer extraordinaria, solo quiero que tengamos más confianza entre ambos, tú también puedes preguntarme lo que gustes…

Kath: Y tú eres muy experimentado en eso?

Simón: Lo normal que cualquier hombre de mi edad, no me considero ningún casanova.

Kath: ¿Alguna vez te has enamorado, Simón?

Simón: mmmmm, en este momento me siento enamorado pero no sé si ella se dé cuenta.

Kath: En serio? Y de quién?

Simón: Es una mujer encantadora, que se esfuerza por conseguir lo que quiere, es una gran mujer, muy atractiva, con unos ojos hermosos que cada vez que los veo me pierdo en ellos, pero no sé si ella sienta lo mismo que yo.

Kath: ¿y porque no se lo preguntas?

En ese momento Simón y Kath llegan a su destino, por lo que la plática queda inconclusa. Al momento de registrarse en el hotel, al parecer los encargados solo han reservado una habitación en lugar de dos, y les es imposible proporcionar otra porque debido a la convención el hotel está a reventar. Kath se encuentra roja como tomate y mil cosas le pasan por la cabeza pero Simón la tranquiliza diciéndole que no se preocupe. La recepcionista del hotel los confunde con hermanos y les proporciona la llave. Simón disimula la risa que le da la confusión e invita a katt a subir sus cosas a la habitación mientras el comienza con los preparativos del evento.

Un par de horas después,  Simón entra a la habitación mientras Katt está tomando un baño, Simón escucha el sonido de la regadera, acompañada de una animada música que Katt puso  mientras se bañaba, por lo que esta no se dio cuenta que Simón estaba ahí, como el baño no tenía la llave puesta , Simón se acercó y vio a través del cristal templado la silueta de katt enjabonándose su curvilíneo cuerpo, lo que lo éxito de sobremanera, vio que en el piso estaban las braguitas recién usadas por Katt, empapadas con los fluidos vaginales de ella a raíz de la excitación de la plática que habían tenido durante el trayecto.

Simón tomo entre sus manos las bragas de Katt y las olfateó lentamente, cerrando los ojos muy excitado bajó el cierre de su pantalón y saco su pene que ya estaba tremendamente hinchado y erecto y comenzó a masturbarse frenéticamente hasta descargar su leche dentro de la ropa interior de katt. Al escuchar que la regadera se cerraba, tomó las bragas de katt y las guardo en su bolsillo. Corriendo a ocultarse en un closet frente a la cama.

Katt  salió del baño con su cabello  envuelto  en un turbante y cubierta por una  toalla, la ropa que usaría estaba lista sobre la cama, al mismo tiempo,  por una rendija del closet,  Simón la observaba y se quedó sin aliento cuando la bella pelirroja desnudó su hermosa silueta para terminar de secar su cuerpo. Simón se quedó sin aliento, al ver sus grandes y firmes pechos rebotar en cada paso, sus erectos y rosados pezones, su diminuta cintura, sus anchas caderas  y trasero respingón, y  unos velludos labios vaginales.

Katt tomó de la mesita de noche una crema humectante que comenzó a untar por sus brazos, sus pechos, su cintura, y cada una de sus piernas, la visión que tenía Simon era excelente, ya que el closet se ubicaba frente a la cama.  Katt puso una cara de traviesa y volteando a los lados como “asegurándose” que no había nadie alrededor se tiró  boca arriba en la cama, comenzó con cada mano suavemente con las yemas de los dedos a acariciar cada uno de sus pezones hasta dejarlos erectos, cerrando los ojos su respiración se volvió más agitada y una sonrisa de placer se dibujaba en su rostro, mientras su mano derecha seguía acariciando uno de sus pezones, con el dedo medio de su mano izquierda comenzó a acariciar su vagina hasta notar como esta se mojaba cada vez más.

Mientras tanto Simón no podía contener la erección en su pantalón y mientras Katt se acariciaba el hizo lo propio, pero esta vez lo hacía suavemente, al compás de los movimientos de Katt, imaginándose haciéndole el amor, lo estaba disfrutando muchísimo.

Katt separó aún más sus piernas, dándole una mejor visión a Simón, moviendo su dedo medio en círculos comenzó a sentir como este se llenaba de sus jugos, cerraba los ojos y se mordía los labios, y comenzaba a gemir, mientras pasaba la humedad de la entrada de la vagina a su clítoris, resbalando deliciosamente sus dedos sobre su botoncito ya hinchado, Katt comenzó a dar pequeños gemidos pronunciando el nombre de “Simón” mientras continuaba sus caricias decía “si, Simón si, hazme tuya, mmmm”

Simón al escuchar su nombre en los labios de Katt no pudo contenerse más y soltó un poderoso chorro de semen, pero la excitación bajo de inmediato cuando comenzó a sonar el teléfono de Katt, ella se levantó a buscarlo dirigiéndose peligrosamente al closet donde estaba oculto Simón.

CONTINUARÁ…

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

Escrito por butterfly1984

Mujer 31 años, soltera.

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