De vacaciones con mi tio en Galicia.

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DE VACACIONES CON MI TIO EN GALICIA

Hola estimados lectores de Marqueze. Antes de nada agradecer el gesto que habéis tenido todos con vuestros e-mails.

Ya que han tenido tanta aceptación, voy a dedicarme a escribiros, si nada me lo impide, algunos relatos más.

Después de que empezara a viajar con mi padre y tío, buscamos unas rutas alternativas a nuestra venta de materiales de costura.

En esta ocasión nos separamos de mi padre, que tomo dirección al extranjero, mas concretamente a Chile, que tenia un sector muy explotable para nuestro negocio. Mi tío y yo decidimos ir a buscar negocio a Galicia, aunque realmente era un periodo vacacional.

Salimos de Barcelona temprano, y estábamos en A Coruña muy tarde, porque paramos bastantes veces por el camino.

Por mi parte estaba impaciente para llegar a la habitación del hotel, pues tenia unas ganas terroríficas de echar un polvo con mi tío, como ya se lo hice saber. Durante el viaje nos magreamos un poco y todo eso, pero queríamos follar totalmente tranquilos y plácidamente.

A la llegada del hotel nos comunicaron que la habitación estaba preparada, pero que esperaban un matrimonio, no un tío y sobrino. En esos momentos mi tío me miró y lanzó una sonrisa totalmente maliciosa. Él dijo que eso seria un error de la agencia de viajes, pero que no pasaba nada, que como éramos familia, no habría problema.

El botones nos condujo hacia nuestra habitación, y portaba nuestro equipaje. Mi tío y yo le seguíamos con la vista, y el culito de ese botones estaba para comérselo allí mismo.

Pasamos al que seria nido de amor esos días siguientes , y nos acomodamos. Mi tío le dio al botones una propina, y este se marchó.

En esos momentos mi polla estaba ya en buen estado, y el de mi tío para que contar.

Inmediatamente que la puerta se cerro, me lance a por mi tío, que estaba junto a la cama. Me pidió que lo desnudase, y yo obedecí rápidamente. Él se tumbó a lo largo, y yo comencé a desabrocharle los zapatos.

Pasé mi lengua por la longitud de su pierna y con mis dientes desabroché los cordones de sus zapatos. Luego con mis manos me ayude para sacárselos. Lo siguiente que bajé fue sus calcetines, y de un bocado me tragué su dedo más gordo.

A pesar del viaje, los pies de mi tío estaban limpios y tenían un olor apetecible. Lamí todos sus dedos durante un rato. Después me subí a la cama y me fui a por sus pantalones.

Con un poco de dificultad desabroché el cinturón de sus pantalones con mi boca, prosiguiendo con el botón de los mismos. Inmediatamente que bajé la cremallera, el bulto de su paquete hizo aparición. El pollón de mi tío en esos momentos ya alcanzaría sus 24 cm seguramente.

Proseguí mi técnica de seducción y desabroché los botones de su camisa, y la saque con furia, la misma con la que me lancé a por sus pezones. El sabor de estos era nulo, pero me producían una sensación muy agradable, ya que mi tío se contorneaba de tanto placer.

Mientras tanto mi mano no perdió el tiempo, ya que en esos momentos estaba masajeando su gran paquete. Sin dudarlo ni un minuto mas, me baje lamiendo sus pezones, barriga, ombligo, para llegar a su bello púbico. Este desprendía un olor que me volvía loco.

Fue en ese momento cuando me lancé hacia la zona mas baja de la cama, y levanté los pies de mi tío totalmente. Después de un simple tirón los saque y los lancé hacia una silla cercana a la cama. En esos momentos mi tío estaba totalmente desnudo.

Cuando él vio mi objetivo intentó bajarlos otra vez, pero yo lo detuve, y de un simple movimiento los lancé hacia su cuerpo.

Él percatándose de mis intenciones los echó todo lo más trasero posible, y levantó el culo. Yo me tumbé frente a su culo, y sin pensarlo comencé a lamerlo.

Los ojos de mi tío demostraban mi ya dilatada experiencia, después de ser follado por esos dos sementales durante 2 años. Sus ojos se tornaban en todas las direcciones, su boca mordisqueaba sus labios, su culo palpitaba pidiendo mas, así como su cu

erpo lanzaba pequeños espasmos, que le llevaban al paraíso. Pero mi tarea no terminó allí, ya que deje caer un poco el cuerpo de mi tío, y me lancé a por sus huevos.

En un principio traté de tragármelos ambos a la vez, pero esos huevos eran muchos huevos, por lo que me tuve que conformar con tragarme uno solamente. Mi boca se pasaba de uno a otro, y mi tío dejó caer sus pies sobre mí. Después de los huevos venia lo mejor; su polla. Estaba en máxima plenitud. Levanté mi cabeza y abrí mi boca al máximo, y antes de que mi tío dijera nada, su polla ya invadía toda mi cavidad bucal. El sabor de esta era magnifico, supongo porque mi tío tenia ese fantástico olor corporal. Yo intentaba atragantarme, pero mi tío me pidió un poco de tranquilidad, pues se iba a correr y no habíamos hecho mas que empezar.

En ese momento mi tío salto de la cama literalmente y me revolcó sobre la misma. Como un perro salvaje se introdujo entre mis piernas, y me dijo: – ¿Quieres que este semental te haga disfrutar? -, y yo no dude en contestar: – ¡ Si tío, si ¡ dame placer, ¡Destrózame!. En esos momentos prácticamente arrancó mi camisa y se lanzo a por mis tetas. Me encantaba que mi tío, con su gran polla sobre mi, lamiese mis pezones.

A cada lametón de mi tío, era un espasmo mío, pensaba que me correría de simplemente tenerlo sobre mí. Casi al momento de hacerme arquearme, mi tío se lanzó sobre mi cuerpo y me besó con furia y cólera, apaciguándose y terminando en besos tiernos y cariñosos.

Mis manos rodearon sus amplias espaldas, a través de sus axilas, que estaban empezándose a humedecer con su excitación.

Luego introdujo sus manos entre mis axilas y me levantó de un tirón. Aun me besaba, pero sus manos estaban en esos momentos trabajando sobre mis pantalones, que en unos segundos estaban en el suelo, y mis zapatillas salieron por el efecto que produjo un pie sobre el otro. Ya me quedaban los calzoncillos y los calcetines simplemente.

Mi tío, que quería pagar una antigua deuda, me levantó los pies y me sacó los calzoncillos como yo lo había hecho antes. Igualmente bajó su cara y la enterró en mi culo, que se estaba derritiendo ante su poderosa lengua.

Mis manos se posaron en su cabeza indicándole que quería más; su lengua penetraba en mi culo, como ninguna otra lo había conseguido hacer.

Me giró con sus amplias manos y comenzó a mordisquear mis glúteos. Aquello era insoportable de lo placentero que llegaba a ser. Apreté mis dientes y le pedí más.

Sé que si en esos momentos mi tío hubiese tocado mi polla, me hubiese corrido al instante.

El placer no había terminado, ya que mi tío empezó a subir lamiendo mis espaldas hasta llegar a mi cuello. En ese momento como si de un vampiro se tratara, me dio un fuerte mordisco en la yugular, asegurándose él de que sus dientes estuvieran bien retirados.

Eso produjo un placer nuevo e indescriptible para mí, que lo agradeció girando mi cara y dándole un beso pasional a su boca.

En esos momentos le pedí su polla dentro de mi culo, pero él se negó, dijo que primero quería probar mi néctar.

Yo a esas alturas ya me había acostumbrado al hecho de que alguien se tragase mi leche, aunque aun me causaba reparo, eso si, ninguno para mi tío.

Este no lo pensó de nuevo, girándome de nuevo y lanzándose a por mi polla, esta ahora en su plenitud, es decir, 19 cm de miembro erecto.

Él abrió su boca totalmente y se tragó sin ningún problema mi polla, succionándola con frenesí, y con delicadeza a la vez.

Mi boca estaba deseosa de esa polla que se veía a unos cm de mí, y girando mi cuerpo hacia él, me pude colocar bajo sus piernas y de un bocado me la trague, formando un perfecto 69. Pero eso no era nada de placentero, comparado con el momento en que comenzó a insertar un dedo en mi culo, y yo haciendo réplica a su acción, introduje uno en el suyo.

Era una sensación muy agradable, sentir mis agujeros llenos de mi tío, y pensar que era recíprocamente placentero.

Tras eso mi tío se levantó y cogió una crema lubricante de la mesilla de noche. Inmediatamente me tumbó bocabajo en la cama de nuevo, y me dijo: – Sobrinito, dispuesto

para recibir mi gran pollón de nuevo -. – ¡Si, por favor, papito, dámela, toda, toda ¡. En ese momento dos de sus dedos hicieron aparición en mi culo. No noté ya dolor ninguno, pues estaba acostumbrado de ser penetrado, al menos unas 2 ó 3 veces por semana.

Aquello era totalmente placer, aunque mi culo lo que quería era la polla ya. Eso no tardó mas que 1 minuto, ya que su glande penetró en mi, seguido poco después por su gran polla, todo ello en tan solo 20 segundos.

Le dije a mi tío que por favor me dejase sentir la plenitud de su polla unos minutos, y mi tío accedió; se quedo parado unos dos minutos, pero eso si, besando mi cuello y mordisqueándolo.

En ese momento le dije: – Tío, por favor, ¡Párteme!. Mi tío no lo dudó ni un segundo, y empezó a bombear con todas sus fuerzas. Las embestidas eran de un ritmo cercano a 60 por minuto, es decir, una embestida por segundo. Aquello me producía un placer infinito.

En ese momento me dijo que cambiáramos de posición, y ahora se dejó caer a mi lado, y de costado me la volvía a hacer tragar por el culo hasta el fondo.

Mi corazón latía con ganas de salirse de mí, y de un salto me incorpore, tumbe a mi tío totalmente en la cama, y me la clavé como si mi vida dependiese de eso.

Durante las embestidas mi tío se lanzó de nuevo a por mis pechos, y yo con mi mano acariciaba todo su cuello.

En ese momento paró y preguntó que si quería follarmelo, y le dije que en esos momentos no me apetecía. Se cambio de nuevo de postura, y ahora me tenia como un perrito, dejando caer su polla en mi agujero.

Empezó de nuevo las embestidas, que me daban la sensación de que podrían producir que su polla apareciese por mi boca, y me pregunto: – Sobrinito, la leche ¿La quieres en el culo, o en tu boca?. Yo le dije que mi culo se moría por sentirse húmedo. Así pues, en unos 2 minutos, mi tío empezó a correrse como si de un caballo se tratase.

Me dio una sensación de plenitud muy placentera. En ese momento le pregunte, ¿En tu boca o en el suelo?, y no hubo respuesta, ¡vaya estupidez de pregunta!, ya que se lanzó a por mi polla y se tragó hasta la ultima gota.

En esos momentos me sentí muy feliz, de recordar que jamas hubiese pensado que aunque mi tío me hubiese follado alguna vez, llegara a ni tan siquiera tocar mi leche, y allí estaba mi tío, con su estomago lleno de él. En ese momento me abracé a él y quede dormido.

Durante la noche, mi mano se paseaba por su cuerpo, y masajeaba a sus huevos, y cuando él despertaba me decía: – Gracias sobrinito, pero mañana tendrás mas, déjalo por hoy -.Así pues quedé dormido junto a mi tío.

Despertamos como a las 8:00 de la mañana. En ese momento llamé a un amigo mío que conocía desde hacia tiempo por Internet, y nos vimos en un bar de A Coruña.

Era la primera vez que le veía, y aunque ya no era un chaval, era un tío guapísimo, además concordaba perfectamente con esas cartas que me escribía. Pude ver su ternura y sensibilidad en sus ojos. En ese momento me sentí insignificante ante esa persona. Si no tuviésemos esa relación tan especial entre ambos, que quizás se hubiese roto por el sexo, se lo hubiese propuesto.

Este, nos llevó a los sitios más relevantes de su tierra, y me felicitó por mi relación con mi tío, ya que él me había animado a hacerlo, aunque mí tío no supiera nada de que mi amigo estaba enterado de nuestra relación.

Cuando despisté un poco a mi tío, le dije a mi amigo que quería que mi tío me follara en un lugar romántico. Él me recomendó una cala en pleno cabo de Finisterra. Así pues le dije a mi tío que quería que fuésemos a ese lugar.

Estaba anocheciendo, el efecto del sol sobre el mar me dio una paz extraña que me llenaba de melancolía, ya que estaba feliz de estar en tan bello lugar, como el estar con la persona que amaba, junto a mí. En ese momento sacamos del automóvil una manta y la extendimos sobre la arena, cerca del agua.

Nos quitamos los calzados, y nos abrazamos. Justo cuando el sol estaba apunto de desaparecer, besé a mi tío tiernamente, y terminamos esos momentos besándonos como cualquier pareja normal. Yo me sentí un poco triste de que eso no pud

iera ser, en primer lugar porque éramos dos hombres, y en segundo lugar, porque era mi tío. Pero como decía mi buen amigo gallego la vida hay que disfrutarla, y me consolé. Sin mas demora, me quité la ropa totalmente, y me fui corriendo hacia el mar, y le hice un gesto a mi tío, que sin pensarlo se quito también su ropa y se fue a por mí. Una vez en el mar, mi tío me rodeó con su cuerpo y de un salto se agarró a mi cuerpo totalmente, y seguimos besándonos.

Fue en ese momento cuando me vino una fantasía, y quise realizarla con mi tío. Le dije: – Tío, ¿porque no vamos al hotel y me follas mientras nos bañamos? -. En los ojos de mi tío, apareció un color fuego brillante, que me hacia pensar que le gustaba la idea.

En ese momento mi tío se bajo de mí, y fue él el que me cogió totalmente en sus brazos, y me saco del agua enroscado a él. Nos vestimos y nos fuimos al hotel.

Cuando llegamos a la habitación mi tío se fue directamente al baño, y me dijo: – Te estoy esperando, y espero que te guste, porque voy a dar lo mejor de mí mismo -.

Me dirigí hacia el baño, dejando mi ropa sobre el suelo de la habitación. Mi tío ya estaba desnudo, salvo sus calzoncillos, que se veían abultados por su polla. Se introdujo en el baño y luego sacó sus calzoncillos que lanzó en mi dirección. Los cogí y los olí, y tenia un fuerte olor de todo el día, aunque muy agradable para mi olfato. Me desnudé y me introduje en la bañera. él quedó tras de mí, y yo justo a punto de disparo de su polla.

Pero no fue ese el resultado, sino que se agachó y extendió mis glúteos, empezando a lamer mi culo. Poco después cogió una pastilla de jabón de manos, que ya había frotado, y la empezó a meter en mi culo.

Esto producía un placer nuevo. Era una mezcla de dolor y placer. Me arqueé totalmente, y le deje continuar.

Pasado unos minutos, me giré y cogí ese mismo jabón, y entre mis manos cogí su polla y empecé a enjabornarla con el.

Pasados unos minutos le dije, – Tío, la quiero así tal cual -. Y mi tío me giró bruscamente y la clavó de una vez.

Aunque el jabón actuaba como lubricante, no era lo mismo que la crema para tal efecto, y sentí un poco de dolor, aunque también me ponía más cachondo. Me cogió por los pechos y me sentó en su polla, mientras él se sentaba en la bañera. Empecé a subir y bajar por su polla, y le puse un dedo en su boca, que se trago sin pensar. Empezó a chuparlo con lentitud, pero con tesón. En ese momento, y sin sacarla, giré 180 º y quede frente a él. En ese momento el agua de la bañera estaba en su punto máximo. Así sin sacarla de mí, mi tío se dejo caer a la bañera, y pude sentir la polla clavada en mi, mientras estaba en agua. Era muy placentero.

Continué cabalgando, pero me costaba levantarme. Le pedí que se corriera de una vez, que en esta ocasión quería follarlo yo. Mi tío me agarró con fuerza, y empezó a subirme y bajarme sobre su polla con mas rapidez. A los 2 minutos, mi culo estaba lleno de su liquido otra vez.

Así pues, me levanté y lo saque del agua. Lo gire poniéndolo en posición perrito, y sin pensarlo cogí el jabón, y hice lo mismo que había hecho él. Le introduje el jabón en el culo, y se arqueo totalmente. Después extendí el jabón como si me estuviese lavando las manos, y le metí dos dedos en su culo. Él me pidió la polla, pero le dije que quería que lo hiciera igual que lo había hecho yo. Así pues me senté en el margen de la bañera, y se sentó en mi polla con delicadeza. A los 2 minutos nos bajamos de nuevo al fondo de la bañera, y mi tío empezó a cabalgar como yo.

Tras unos 15 minutos follando le pregunte si quería la leche en el culo o en su boca, y me dijo: – La quiero en ambos lugares -. Pregunte que quería decir con eso, y me dijo, – ahora donde tu quieras, luego en la cama, en el otro lugar -. Yo no lo pensé y mi leche que estaba ya en mis conductos, saltó con fuerza dentro de su culo. Así pues se levantó y me cogió en sus brazos. Se secó un poco, conmigo sobre él, y se dirigió hacia la cama. Allí, se tir&oac

ute; y levantó sus piernas de nuevo.

¿Cómo podía querer que me lo follara otra vez?, estaba recién exprimido. Lo que hice fue tumbarlo totalmente, y aprovechando que estaba su polla aun en erección, me la clavé otra vez en mi culo. Salté como un loco, para que no protestara, y cuando estuvo a punto de correrse, me la metí en mi boca y la tragué, con todo lo que escupió. Estaba calentita y muy rica, ya que estaba acostumbrado a su sabor.

Segundos después estaba a cuatro patas, con su culo abierto totalmente, pero mi polla y su culo estaban secos ya, por lo que cogí otra vez el lubricante, pero esta vez sin condón ni nada me la lubrique bien, y se la metí totalmente. Mis fuertes embestidas le hacían casi estrellarse contra la pared en la delantera de la cama. Cuando las embestidas se hicieron más rápidas, se dejo caer, y salió mi polla de su culo, aunque casi sin darme tiempo, se la metió en la boca, y succiono con fuerza, haciéndome correrme en su boca totalmente.

Caímos exhaustos en la cama, pero con el corazón latiendo a máxima velocidad.

Mi tío me dijo que le había gustado mucho en el baño, y que le gustaría que lo repitiéramos. Y por supuesto que lo repetimos.

Durante los 10 días restantes fue mas o menos igual; follando como animales, y gozando.

Después de eso me fui de viaje a Chile, a reunirme con mi padre, así que vosotros imaginar lo que paso. Os lo contaré en mi próximo relato. Un beso para todos.

Dedico este relato a mis amigos Esteban y Ariel, por supuesto, ya que sin ellos estos relatos no existirían.

Si quieren escribirme pueden hacerlo a través de la dirección siguente. Un Saludo.

Autor: Juanito

jp280278 ( arroba ) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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