Del adiós al hasta luego.

relato cunada

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Lo que les voy a contar a continuación es algo difícil, pero a la vez, necesario para mí. Necesito sacar esto, contárselo a alguien y gracias al anonimato que me da este espacio, por fin lo podré hacer.

Mi nombre es Edmundo, soy de la ciudad de México, tengo 35 años y hace 1 año que me divorcié. Honestamente, no quiero entrar en detalles del porqué de mi divorcio, solo diré que la fata de comunicación y la incapacidad de adaptarnos a los cambios de ritmo de vida en la pareja, dieron al traste con la relación. Primero fue la separación y posteriormente concretamos legalmente el asunto.

Sin embargo, no es de eso de lo que les quiero platicar, sino de los efectos colaterales que tuvo esa separación.

Permitanme darles un poco mas de contexto, para que me puedan entender. Mi ex-esposa, Rosa, tiene 2 hermanas mayores: Liz y Erika, ambas con relaciones de pareja complicada y con historial de violencia en algunas ocasiones. La mayor, Lizbeth (Liz), es de mi edad, yo soy 6 años mayor que mi ex. Desde el primer momento que conocí a la familia de Rosa, Liz fue siempre muy amable y atenta conmigo, fue la única, en realidad en tratarme bien. Esta fue la razón de que durante los 5 años de matrimonio que tuvimos Rosa y yo, Liz contó siempre con todo nuestro apoyo para lo que necesitara. Incluso, yo la apoyaba financieramente para pagar algunos gastos de la carrera universitaria que estaba estudiando (ya saben lo que dicen, mas vale tarde que nunca), como son colegiaturas, inscripciones o libros. Lo que ella necesitase, solo tenía que pedirlo y con gusto se lo daba.

Durante el tiempo que mi ex y yo estuvimos separados (antes de firmar el divorcio), el contacto con Liz era nulo, sin embargo, me enteré por un amigo común que tengo con su familia, que cuando Liz se enteró de la razón por la cuál nos separamos (en realidad, por una infidelidad por parte de Rosa), le armó un tremendo escándalo a mi ex, argumentando que era muy tonta por haber hecho lo que hizo. Cuando yo me enteré de esa situación, no pude menos que sentirme agradecido con Liz.

Pasaron los meses y llegué a la decisión de solicitar el divorcio, pero antes necesitaba hablar con Liz y comentarle lo que estaba por suceder. Además, quería aprovechar para despedirme formalmente de ella y darle la última ayuda para su carrera, es decir, le daría una colegiatura mas, que aunque no me la había pedido, yo sabía que en algún momento la iba a necesitar. En verdad quería apoyarla.

Así que le llamé un día lunes y le pedí que nos viéramos en mi departamento, pero le supliqué que solo viniera ella, que lo que quería decirle era personal y un tanto complicado, que quería saber su opinión; lo mas importante, le pedí que nadie de su familia se enterara de esta reunión. Ella lo pensó un poco, incluso me cuestionó el porque de tanto misterio, pero después de explicar un poco, accedió.

Habíamos quedado de vernos el viernes de esa misma semana, al medio día. Aprovechando que ese día yo tendría vacaciones y podríamos discutir el tema sin presiones.

Así que, llegó el viernes y al punto del medio día yo ya estaba listo, con algunas bebidas y snacks, para recibir a Liz.

Llegó un poco después de 12:20 y crean que me dió mucho gusto verla de nuevo. Aunque me llamó la atención algo, había bajado de peso (al igual que yo), ya que, después me enteré, que se había separado de su marido también, porque le descubrió una infidelidad (al igual que yo). Tengo un amigo que dice que la mejor manera de bajar de peso es, tener una ruptura sentimental, y vaya que tenía razón.

En este punto, debo hacer una pausa para describir a Liz y puedan entender el porque de mis acciones. Liz mide 1.71, aproximadamente, tiene el cabello castaño y un tono de piel morena increíble, unos ojos cafe claro muy lindos y unas facciones finas y coquetas, su boca es mediana, con unos labios delgados que hacen juego con su rostro. Su senos tienen un tamaño un poco grande, desde mi perspectiva, pero es lógico si consideramos que Liz tiene 2 hijos. Sí, es verdad, Liz es una mujer muy guapa, sin embargo, no es la mas atractiva de sus cualidades, no. Lo que en verdad llama la atención de ella es la parte inferior, es decir, tiene unas piernas torneadas maravillosas, una cadera que hace babear a cualquiera y una cintura que, a ultimas fechas, se veía desproporcionada, por lo pequeña que estaba (efecto de la pérdida de peso).

Cuando abrí la puerta del departamento, me quedé boquiabierto por lo que estaba contemplando. Yo esperaba ver a Liz como generalmente vestía, jeans, blusas sueltas y zapatos bajos. Nada mas alejado de la realidad. Tenía puesto un vestido estampado de flores, que sin ser ajustado, le dibujaba perfectamente la figura, medias negras y zapatos de tacón alto. Solamente con eso, mi corazón dió un vuelco, cuando terminé de recorrerla con la mirada y por fin llegué a su cara, ¡oh sorpresa!, se había maquillado y arreglado el cabello, de modo que se veía deslumbrante. En conjunto, Liz era un 10.

Aquí es donde empieza mi confesión, esa imagen que tenía ante mi, me excitó sobremanera, incluso al momento sentí vergüenza porque comenzaba a tener una erección. Para ese punto no estaba tan seguro si era buena idea estar solos en el departamento. Estaba tan ensimismado que me sobresalté cuando Liz habló.

-Hola cuñado, ¿puedo pasar?

-Por supuesto, si, adelante, sientate por favor.- La saludé de beso en la mejilla, como siempre, pero esta vez no fue como siempre. Un cosquilleo me recorrió la nuca y por su reacción, puedo decir que a ella también.

Entró al departamento y se acomodó en uno de los sillones de la sala de estar.

-¿Cómo has estado?- le pregunté.

-Muy bien, ¿y tu?- respondió mientras cruzaba la pierna.

Esto era demasiado. No sé si eran todos esos meses sin sexo o quizá la atmosfera que se había creado, pero mi pantalón mandó una señal de alarma, razón por la cuál busqué un distractor para hacer mas obvio mi erección. Acerqué las bebidas y el snack a la mesa de centro, y le pregunté si gustaba tomar o comer algo.

-Si cuñado, un poco de agua por favor. Hace mucho calor afuera.- me dijo.

Tomé la jarra y le serví en un vaso.

-Te puedo preparar algo de comer, si gustas.

-No Eddy, así estoy bien, en serio.

Muy pocas personas tienen permitido llamarme así, solo algunos en mi familia, mis amigos cercanos y ella.

-Oye y ¿de que querías hablar?, ya dime, me está matando la curiosidad.

-Bueno,

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

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