DESCENSO EN EL RIO PESCADOS

¡Comparte!

La Historia: Como consecuencia de la publicación de mis relatos en la presente página WEB, he tenido la oportunidad de tener contacto con algunos de mis lectores que me remiten comentarios y opiniones sobre las mismas… uno de ellos resultó ser el protagonista de esta historia, con quien pasé momentos de absoluto placer, en un marco esplendoroso: la extensa vegetación del bello Estado de Veracruz, en la República Mexicana.

Desde hace mas de cinco meses estuve conociendo vía correo electrónico a David, un chavo de 19 años, oriundo de la Ciudad de Jalapa, Capital del Estado de Veracruz, quien además de ser estudiante, es experto en descenso en ríos, actividad a la cual se dedicaba los fines de semana y los períodos vacacionales… respecto a su físico, tuve la oportunidad de conocerlo mediante una primera fotografía que me mandó vía correo electrónico… pensé que era una foto bajada del Internet ya que el muchacho estaba para “chuparse los dedos”… alto, moreno, con un cuerpo bien definido de espalda ancha y pecho muy marcado… de complexión media y fuerte… cara tosca, pelo negro crespo y una sonrisa cautivadora… más tarde me mandó otras fotografías en donde David se rodeaba de su entorno familiar, con sus padres y otra con sus amigos… efectivamente era la misma persona de la primera fotografía… mi duda quedó disipada… en el aspecto sexual, se consideraba heterosexual, pero con una curiosidad extrema de probar otros caminos… tenía regularmente relaciones con su novia y otras amigas… un chavo de sus características físicas seguramente era asediado por mujeres de todas edades… había leído muchas de mis historias y soñaba en conocerme y poder saciar conmigo todas sus fantasías sexuales.

Vía electrónica, me hacía muchas preguntas y siempre busqué despejar sus dudas, aclarando que lo que yo podía apenas opinar en cada uno de sus cuestionamientos era en base a la experiencia que he ganado durante años… en muchos casos le aconsejé buscar información en el Internet o buscar el apoyo de un médico especialista en la materia… sus dudas eran las típicas que tiene un muchacho de clase humilde que ha visto nacer su sexualidad y se encuentra rodeado de miedos, historias y mitos… nos escribíamos por lo menos una vez a la semana y nos poníamos al corriente en relación con nuestras actividades semanales…

Constantemente David me invitaba a que lo fuera a visitar a Jalapa o que fuera al campamento de descenso en río para el cual él trabajaba… me platicaba de la experiencia que es lidiar con los rápidos de un acaudalado río, ya sea en grupo dentro de un bote inflable o en Kayak… un servidor nunca ha sido apasionado de los deportes extremos, pero las palabras de David me convencieron y la primera semana del mes de junio reservé para ir al campamento mencionado y vivir en carne propia esa experiencia de interacción con la naturaleza… no hice la reservación para fin de semana ya que David me había comentado que estaba lleno el campamento, pero me recomendó hacer la reservación para un par de días entre semana ya que en el campamento bajaba ostensiblemente la ocupación y había mas posibilidades de platicar y conocernos…

Desde el domingo cargué mi camioneta con todo lo que David me indicó y el lunes, casi de madrugada, salí desde la Ciudad de México rumbo al campamento ubicado en un poblado cercano a la Ciudad de Jalapa, Estado de Veracruz… mapa en mano y después de más de 5 horas de viaje en carretera, llegué al campamento… un lugar con una vegetación extraordinaria que asemejaba un oasis en plena selva veracruzana… lleno de maleza y vegetación… me asignaron una cabaña muy rústica con todas las comodidades que la zona puede ofrecer: una buena cama matrimonial y un baño confortable con agua caliente… no había televisión ni mayores comodidades…

En la recepción pregunté por David y me indicaron que estaba trabajando con un grupo de europeos y que regresaría antes de la comida… eran ya cerca de la una de la tarde y me sentía como un caballo sobrado… tenía que hacer algo de ejercicio… decidí ir a mi cabaña y cambiar mi atuendo

por unos shorts, una playera, mis tenis y una gorra, para salir a correr un poco en un sendero al aire libre… claro está que no es lo mismo correr 5 kilómetros cada mañana en una caminadora eléctrica que hacerlo a la una de la tarde, al aire libre y con una temperatura superior a los 30 grados y una alta tasa de humedad… le di un par de vueltas al sendero… pasando los 4 kilómetros me sentí extenuado y decidí caminar solamente el kilómetro restante…

Cuando estaba por terminar vi a lo lejos caminar hacia mí al muchacho de las fotografías… se acercaba enfundado en un traje de baño rojo tipo short hasta las rodillas… su pecho era sensacional… su cuerpo moreno y espectacular musculatura lo hacían muy atractivo… una gorra y unos tenis blancos acompañaban a la única prenda que portaba… efectivamente era David… me dio mucha pena que me conociera en esas circunstancias, todo sudado y jadeando por el esfuerzo realizado… no podía ni hablar… su sonrisa me cautivó… se presentó ante mí y enseguida sentí como su mirada me revisó de arriba abajo… ahí estaba frente a él, el protagonista de las aventuras que tanto había leído… aquel con quien había soñado satisfacer sus más íntimas fantasías… menos mal que él estaba en condiciones similares… acababa de regresar de guiar a unos turistas españoles en el descenso del Río Pescados… también estaba sudado y extenuado… sus tenis llenos de lodo…

Nos saludamos con un fuerte abrazo y le dije al oído “gracias por permitir conocerte”… enseguida David replicó diciendo “gracias a ti por venir hasta aquí”… me quité la camiseta que estaba empapada en sudor… me preguntó “que cabaña te tocó”… le di los pormenores de la ubicación de mi cabaña y los dos caminamos hacia ella… en el trayecto platicamos banalidades, pero una cuestión me quedó clara… aquel era uno de los muchachos más guapos que había tenido la oportunidad de conocer… su cuerpo era espectacular… afortunadamente el camino estaba bastante andado y los dos sabíamos lo que el otro esperaba del encuentro… había solamente que poner los momentos en su lugar para que todo sucediera como tanto se había pensado… entramos a mi cabaña y prendí la regadera ya que me urgía un baño de regadera… yo pensé que David se quedaría conmigo, pero fue muy sincero y me dijo que tenía que ser muy discreto… había otros guías y personal del campamento con quien había que tener mucha cautela…

Yo le repliqué que por mi parte no había problema… que él sabía que yo estaba a su disposición y que cuando quisiera podíamos platicar de lo “nuestro”… ¿qué tan caliente estás?, le pregunté… David sonrió y me dijo que estaba un poco nervioso por conocerme, pero que sabiendo que yo vendría al campamento se había “guardado” más de una semana… estaba muy caliente y nada más de verme se le había parado la verga… se tocó la entrepierna y traje de baño de por medio apretó una verga de muy buen grosor y en un estado de semi erección… yo enseguida la tomé entre las manos y le di un fuerte apretón de bienvenida… enseguida sentí como David sopló de placer y como aquella verga se endurecía poco a poco… quité la mano de aquel sitio para no importunar al muchacho y le dije que yo tomaría un baño y que nos veníamos en el comedor …

En el comedor, había un servicio de comida buffet muy sencillo… sentados en una misma mesa, conocí a los demás huéspedes del campamento… como antes lo señalé un grupo de turistas españoles terminaban ese día su estadía, platicando amenamente sus aventuras en el descenso de río que hacía unas horas habían realizado… ahí estaban los guías dentro de los cuales David sobresalía por su extraordinaria belleza… también estaba un grupo de muchachos universitarios provenientes de la Ciudad de México que habían tomado el campamento como lugar de fiesta… habían llegado el domingo por la tarde en un estado bastante alcoholizado y en virtud de su estado físico, se les había negado la posibilidad de descender el Río dicho lunes… lo que más me preocupó es que tal vez no tenían intención de hacerlo al día siguiente ya que seguían tomando cerveza sin ning&uacu

te;n tipo de limitante…

Recordé aquellos años de Universidad en donde la fiesta, las chavas y la jarra es la mayor diversión… la plática fue muy amena y aprendí muchas de las minucias del descenso que al día siguiente realizaría… para los españoles había sido una experiencia fantástica e irrepetible… terminando la comida, todos salimos a un kiosco situado a la mitad del extenso jardín para continuar con la plática… los españoles no nos acompañaron ya que debían de partir aquella misma tarde… me quedé yo, con un par de instructores y los muchachos universitarios… yo era el de más edad del grupo… me senté en uno de los cómodos equipales a continuar con la plática, pero el presagio de una fuerte tormenta hizo que me excusara ante los muchachos, David y los instructores…

Preferí regresar a mi cabaña a leer un rato… cuando me retiraba pude apreciar como los universitarios se apoderaban del kiosco y con grabadora en mano pusieron música de Nirvana… caray, que a tiempo partí del lugar… no porque no me guste Nirvana… creo que en plan musical todo género tiene un estado de ánimo y tiempo determinado… en aquel momento hubiera preferido un jazz suave, ideal para apreciar la exuberante vegetación del lugar, relajarte un poco y olvidar el stress de la Ciudad de México, al grunge de Nirvana que en esa ocasión me ponía los pelos de punta… claro está que en el estado etílico que tenían los muchachos, tal vez yo hubiera puesto hasta Led Zeppelín…

Llegué a mi cabaña, me quité los tenis y me recosté entre los almohadones de la cama para leer un rato… comenzó a llover… abrí una de las ventanas para admirar lo bello que es ver llover… el olor a pasto húmedo… el cielo se oscurecía, la lluvia arreciaba… ahí estaba yo en mi cabaña, rodeado de vegetación y a más de 500 metros del kiosco común… aislado en medio de la selva veracruzana… truenos y rayos indicaban que la lluvia se incrementaría… la tenue luz de mi lámpara de buró iluminaba la cabaña… en el techo se oían las fuertes gotas de lluvia chocar con las tejas… había comenzado a llover fuertemente cuando oí claramente como alguien se acercaba a mi habitación… presentí quien podía ser ese alguien… con un amplio paraguas que el viento movía se acercaba David…

Eran las cinco de la tarde y el presagio era que la lluvia no se quitaría prontamente… me levanté de la cama y me acerqué a la puerta… noté como David tocó la misma… abrí enseguida… nuestras miradas se confundieron… una sonrisa nerviosa salió de la boca de David… “Vine a ver si se te ofrecía algo”, dijo en tono sarcástico… yo lo miré y le dije “pasa… pasa… “…cerró el paraguas y con una toalla se secó la poca lluvia que le había mojado… se sentó en la orilla de la cama mirándome suplicante… yo lo miré y me senté a su lado… le toqué una de las piernas y le dije en tono inquisitivo ¿quieres que te la mame?… de la boca de David salió una sola palabra “Dale”… se bajó un poco el traje de baño y sacó una verga morena, sin circuncidar que asomaba una roja cabeza… era de tamaño “estándar” y bastante gruesa… gruesa desde la base a la punta… mi mano derecha alcanzó aquel bello instrumento y comenzó a jalarlo de arriba a abajo…

Descubrí por completo la roja cabeza… yo me hinqué entre sus piernas y comencé a jugar con su hermoso pene… arriba… abajo… arriba… abajo… David soltó un soplido de placer y cerró los ojos… de repente me metí a la boca aquella roja cabeza y con mi lengua comencé a circundarla… el muchacho suspiró… ¿te gusta?, le dije… David solo sonrió… yo sabía que el muchacho no duraría mucho en una mamada intensa, así que decidí darle una buena mamada de verga de esas mamadas que son pausadas… lentas… sin un chaqueteo continuo… me metí poco a poco toda su verga a la boca hasta que su cabeza tocó mi esófago… así me quede unos momentos… David suspiró de nuevo…. lentamente comencé a chupar la linda verga del muchacho… lamía la cabeza… mordía sus huevos… jugaba con mi lengua y su prepucio… besaba todo el tronco de la verga… mi lengua recorrió todos los rincones de su rico pene… aquella verga había llegado a su máximo…

Seguramente alcanzaba los 16 centímetros y era de un ancho arriba de la media… saqué aquella verga ensalivada de mi boca y le pedí al muchacho que se recostara un poco en la cama… comencé entonces a lamer cada uno de sus huevos… sus pelos se enredaban con mi lengua… entre la fuerte lluvia que caía, solamente podía oír los gemidos que el muchacho daba cada vez que mi lengua se acercaba a sus huevos… se movía sin control… no encontraba acomodo… bajé lentamente a lamer justo debajo de los huevos en donde comienza el camino de pelos hacia el culo… apreté mi lengua contra esa delgada zona de carne… David gimió más fuerte… mi lengua, completamente ensalivada comenzó a recorrer dicho camino… el muchacho estaba rendido al placer… los gemidos se convirtieron en un jadeo constante… mi lengua llegó a su culo y comencé a chuparlo… David jadeaba sin control… se movía constantemente…

Mientras yo solamente le chupaba el culo buscando penetrarlo con mi húmeda lengua… oooohh… ahhhhh… ahhhhhh… ohhhhhh, eran las expresiones que salían de la boca de David… yo chupaba y lamía aquel prieto esfínter… metí la punta de mi lengua en su ano y rápidamente David soltó un grito de placer… Ayyyyy… ¡dale…. dale!…. me ordenó con voz entrecortada por el placer… seguí mamándole el culo por espacio de un par de minutos y lentamente regresé a sus huevos… aquella verga se veía imponente… completamente erecta… humedecida por mi saliva y un par de grandes gotas de semen que salían de la uretra… miré a David, recostado en la cama… su mirada de placer y lujuria lo decía todo… se mordía los labios… sin decir palabra alguna comencé a mamarle de nueva cuenta la verga… ahora una chaqueta con la boca… sin manos… mi boca se tragaba aquella rica verga… la punta de su verga llegaba a mi esófago…

Era cuestión de segundos… seguí con aquella mamada impetuosa hasta que el muchacho no pudo más y acompañado de un fuerte gemido de placer, comenzó a venirse dentro de mi boca… sentí el sabor de su rica leche en mi lengua y paladar… me tragué varios lechazos… mi boca seguía mamándole la verga al muchacho hasta que se vació por completo… mi lengua jugaba con su cabeza y mis labios succionaban la verga para arrancarle hasta la última gota… David gemía… su respiración estaba completamente agitada… soplaba por la boca buscando encontrar aire… temblaba lentamente… saqué su verga de mi boca… tragué el delicioso manjar de mecos que había quedado en mi boca… mi lengua seguía moviéndose alrededor del pene del muchacho para limpiarlo por completo… le di un beso justo en la punta… miré a David y le dije “que rica leche… que rica lechita”…

David sonrió al oír aquella guarra expresión… yo me levanté de mi lugar y me recosté junto al muchacho… traía su camiseta puesta… lo acomodé sobre la cama y lo abracé… en el exterior de la cabaña, la lluvia arreciaba… ya era un torrencial aguacero… las gotas chocaban contra las tejas del techo de mi cabaña produciendo un ruido singular… la tenue luz de la lámpara iluminaba el momento… los dos nos tapamos con una mullida cobija… le pregunté al oído ¿te gustó?… David me miró… ya estaba en proceso de estabilización… su ritmo cardiaco cedía y su respirar se normalizaba… abrió la boca y tartamudeando un poco me dijo ¡es la mejor mamada de verga que me han dado!… lo abracé mas fuerte…

Nos quedamos por unos segundos mudos… poco a poco se restableció la comunicación… nos pusimos a platicar y David me dio los pormenores de lo que había sucedido hace apenas unos minutos… ¡nunca le habían mamado el culo!… fue su debut… le pedí que me platicara de sus novias y de que es lo que le gustaba cuando se las cogía… él me dijo que le gustaba mucho cuando gritaban y gimen cuando se las cogía rápido… a un par de ellas se las había metido por la “cola”, como él se expresó… ambas gritaron y decían que les dolía pero al final de cuentas el dolor había cedido… la “cola” le había gustado mucho… se sentía bien apretadito y caliente… le pregunté ¿si ya has cogido con una chava por el culo, que diferencia crees encontrar al hacerlo con un hombre?… David se tardó en contestar… me dijo solamente “no se si hay diferencia pero me late hacerlo”…

¿Te gustaría cogerme?, pregunté… David sonrió de nuevo y me dijo solamente “si tú quieres, yo le entro”… fuí al ba&ntil

de;o para lavarme muy bien la colita (como David le nombra a esa zona) y luego cogí de mi maleta un paquete de condones y un tubo de lubricante KY… frente al muchacho me quité lentamente la ropa hasta quedarme totalmente desnudo… él se levantó para quitarse solamente la camiseta y dejarme ver su bien trabajado pecho… no cabe duda que el deporte es el complemento perfecto a unas horas de gimnasio… le dije a David “te voy a enseñar como es que se prepara un culito”… me senté en la orilla de la cama y lentamente comencé a subir mis piernas para ponerme un poco de lubricante en la entrada de mi rosadito agujero…

David se paró frente a mí… tal vez la escena lo excitó ya que en cuestión de segundos estaba “firmes” de nuevo… jugaba lentamente con su reluciente pene que hacía treinta minutos se había deslechado… yo me lubrique el ano y comencé a dedearme… le pedí a David que se pusiera un poco de lubricante en uno de sus dedos y sintiera mi culito… lentamente lo hizo y sentí como la punta de su dedo tocó la entrada del culo y metió una pequeña parte de su dedo índice… comenzó a hacer círculos dentro de mi culo… ¿qué te parece?, le dije… “se siente bien apretadito y calientito”, dijo desenfadado…le pedí que sacara su dedo… bajé las piernas y abrí un condón sico safety… le pedí a David que se acercara para darle un par de lengüetazos a su verga… luego lubrique con KY la morena verga del muchacho y le puse lentamente el condón… luego puse mas KY en el pene del muchacho para facilitar la penetración… ¿estás listo?, le pregunté… David solo sonrió…

¿Cómo quieres que lo hagamos?, pregunté de nuevo…. pareció no importarle por que no supo que responder… sentado en la orilla de la cama, levanté mis piernas al momento que le pedí a David que se parara justo a la orilla… puse mis piernas en los hombros del muchacho, quedando a su disposición mi rosado agujerito… David colocó su verga justo en la entrada de mi ano… le pedí que la metiera poco a poco… despacito y así lo hizo… después de unos primeros picotazos que no encontraron el agujero, logró meterme la cabeza de su verga… grité de dolor… David sacó su verga inmediatamente… volvió a ponerla en la entrada y ahora presionó lentamente… su cabeza volvió a entrar en mi ser… grité de nuevo pero David no se movió… entre gemidos y pujidos, metió poco a poco su verga dentro de mi ser… yo podía verle la cara de satisfacción… una pícara sonrisa enmarcaba sus preciosos labios… un gemido de placer salió de su boca… “que apretadito está”, dijo… yo le respondí que se moviera lentamente y así lo hizo…

Lentamente comenzó a meter y sacar su verga de mi ser… tomó mis piernas mientras movía su cadera en un ritmo cadencioso acompañando la penetración… yo estaba gozando con ese Jalapeño bien caliente… ¡estaba cumpliendo su mas íntima fantasía!…. no lo hacía mal… tal vez un ritmo demasiado disparejo… el muchacho soplaba al momento en que metía su verga y gemía cuando la sacaba… Cóoggeeemee le pedí… David apresuró sus movimientos… mi culo estaba sintiendo el rigor de una verga dura y nueva… las paredes de mi ano se aprisionaban al tronco del pene del muchacho… yo apreté mis músculos del perineo… David soltó un gemido… Cóooggeeemmee, repetía constantemente y casi al unísono de sus arremetidas… “rómpeme el culo”, le pedía entre sollozos… David sonrió… los huevos del muchacho chocaban contra mis nalgas… el rechinido de la cama se confundía con las gotas de lluvia que caían sobre la cabaña… el muchacho arreciaba los movimientos… su verga entraba dentro de mi ser sin oposición alguna… su tranca tocaba todas las paredes de la parte final de mi intestino… yo estaba rendido al placer… “cóooogeeeme”, le pedí…

David arreció los movimientos haciendo que yo gimiera como un loco… el muchacho soplaba por la boca… yo gemía al sentir como su verga entraba en mi ser y como los pliegues del culo se borraban uno a uno… David entró al punto sin retorno… con un fuerte gemido el muchacho anunció su venida… apreté de nuevo los músculos del culo y el rico jalapeño sopló al sentir su verga aprisionada en mi trasero… se vino dentro de mi ser… ahhhhh… ahhhhhh… sus gemidos acompañaban la venida… yo por mi parte apretaba el culo lo mas que

podía… el muchacho se vació por completo… su pene se hinchaba con cada lechazo… el ritmo lentamente decayó… yo seguía apretando el culo…

El chavo soplaba y decía con voz entrecortada “yaaa… yaaaa… yaaaa”… sacó su verga de mi ano y sentí un alivio tremendo… los pliegues de mi culo se habían borrado… David se sentó en la cama y se quitó el condón… una buena cantidad de leche había quedado atrapada en él… su morena verga perdía erección… sus pelos púbicos y sus propios testículos estaban embarrados de lubricante… David sonrió… sonrió de una forma que iluminó todo el cuarto… de sus blancos dientes salió un suspiro de agradecimiento… no había sido una cogida duradera pero había estado llena de excitación… lo había hecho muy bien… de ahora en adelante solamente habría que pulir la técnica…

Al día siguiente me levanté a la hora indicada… desayuné ligeramente y junto con David procedí a hacer todos los arreglos necesarios para el descenso en Kayak… un Kayak de dos plazas… una para David y otra para un servidor… me explicó el uso obligatorio del salvavidas, me explicó también cada uno de los pasos que tenía que hacer en caso de que el Kayak se volteara y los dos quedáramos varados en las turbulentas aguas del Río… enfundado en mi traje de baño, una playera, unos zapatos de goma especiales para nadar y mi gorra para el sol, comenzamos nuestra aventura… llevaba mi celular cubierto con una bolsa plática especial para poder tomar fotografías de la travesía… una travesía de poco mas de una hora… entramos al Río en una zona en donde el agua estaba en total calma y comenzamos a remar hacia el primero de los rápidos… pasarlo fue una experiencia singular… la adrenalina subía dentro de mi ser… sortearlo fue mucho más sencillo de lo que yo esperaba…

Más tarde siguieron el segundo, tercero y cuarto rápidos… una experiencia nueva y excitante… muy agradable… los rápidos eran cada vez mas difíciles… mi guía era todo un experto… en algún momento me pidió que remáramos hacia la orilla del río… era una zona aislada, alejada de cualquier tipo de asentamiento humano… la vegetación era preciosa… salimos del río y escondimos entre la maleza el Kayak, así como los salvavidas… caminamos por un sendero entre ramos y árboles… ¿a dónde vamos pregunté?… David me dijo que quería llevarme a un lugar especial… caminamos unos cuantos metros llegando a un paisaje fenomenal… un lugar en donde el Río tenía una ramal… agua cristalina en donde bañarte… completamente aislado… caminamos por el sitio… yo que no tengo nada de “niño explorador”, sentí un poco de miedo de estar en tal situación… ¿y si sale algún animal?… David me tranquilizó… no pasa nada… se acercó a mí y me abrazó…

Nos fundimos en un cálido abrazo… me dijo al oído “quiero cogerte en este lugar”… yo lo miré y le dije que no estaba preparado… no traía condones y que sin ellos yo no hacía nada… es por tu seguridad y la mía… David daba pretextos cada vez mas tenues hasta que aceptó que lo prudente era dejarlo para la tarde en el Campamento… ahora bien, si quieres te la mamo para que no te quedes con las ganas… antes de iniciar la actividad, le pedí a David el que se dejara tomar algunas fotografías en el lugar, las cuales aceptó gustoso con la condición de que luego las borrara… posó para mí en un par de bellas zonas… se quitó el traje de baño y le tomé otro par de fotografías… comenzó a chaqueteársela ante mí… su verga creció y creció… tuve que acercarme para comenzar a mamar aquella rica verga, la cual disfrute por casi diez minutos…

Luego David abrazó un tronco de un árbol y me pidió que le chupara el culo… así lo hice… David se movía de tal forma que me restregaba todo el culo en la cara… gemía como un loco… luego seguí mamándole la verga hasta que se vino en mi cara haciéndome un tremendo facial… la mirada del muchacho lo decía todo… había disfrutado el momento… nos dimos un chapuzón… en el río me lavé la cara y vi alejarse flotando aquella nata de mecos que se habían quedado en mi cara… tomé a David otras fotografías hasta que llegó el momento de regresar al Río a continuar con nuestro desce

nso…

El descenso fue magnífico… una experiencia inolvidable… pero mas inolvidables los momentos que pasé con aquel chavo Jalapeño… aquella tarde cogimos de nuevo y otro palito mas por la noche… el Miércoles por la mañana regresé a mi rutina en la gran Ciudad de México y en mi mente la promesa de volver a vernos muy pronto…

Cualquier comentario relacionado con la presente historia favor de contactarme a mi correo electrónico.

Autor: Juan Carlos Hoffmann juan_carlos_hoff (arroba) hotmail.com

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

Escrito por Marqueze

¿Te gustan nuestros relatos? No olvides compartir y seguir disfrutando :P

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.