Después de tres años de conocernos

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Lo llamé, le comenté que acababa de salir del baño y él me dijo que le hubiese gustado estar allí para secarme toda y hacerme maravillas, que comenzaría besando mis labios, que se detendría en mis tetas, mi mano masajeaba mi seno, tenía mi clítoris a punto de reventar con las cosas que me estaba diciendo y yo sin poder aguantar tanta calentura sentí que me estremecía completita.

Hola, esta es mi primera vez que escribo lo que me está sucediendo.

Mi nombre es Diana, soy de Puerto Rico, convivo hace algunos anos y la verdad no entiendo porque nunca estoy satisfecha con nada.

Tengo un compañero que la verdad me complace de lo lindo.  Es un hombre muy ágil en todo referente al sexo.  Me chupa, me besa en fin me hace de todo y además está muy bien dotado con sus casi 20 cms. Hace verdaderas maravillas.

Mi marido está involucrado en el deporte de la lucha libre, no porque sea grande ni nada sino porque les repito es muy ágil.  Cuando empezó sus prácticas todo iba bien y yo me aguantaba que todas nuestras salidas sean para la lucha libre, en parte me gustaba pues así me ligaba todos esos cuerpos hermosos que callada y sola en una esquina me disfrutaba.

Luego de un tiempo entre más en confianza con los luchadores y pues relajaba con uno que otro pero nunca pasó nada hasta el 15 de marzo.

Estábamos en una lucha libre en el pueblo de Isabela, allí había un pequeño parque al que solía llevar a mis niñas a jugar y que precisamente quedaba cerca de los camerinos que además eran espacios abiertos.  Yo estaba sentada conversando con una chica, que es luchadora, cuando el dueño de la compañía me llama y me indica que le quite un nudo que tenía en el pantalón.

Pero para mi sorpresa él solo llevaba unos calzoncillos diminutos que no dejaban nada a la imaginación (y yo tengo mucha).  Enseguida y sin pensar comencé con el pedido y le quité el nudo de su pantalón pero una corriente extraña recorría todo mi cuerpo, era como una mezcla de sorpresa y a la misma vez una excitación increíble.

Cuando volteé para darle su pantalón me encontré con la cara de asombro de mi marido al cual hice caso omiso para que no se diera cuenta de lo excitada que estaba.  Edwin (así se llama el dueño de la compañía)  se dispuso a presentar su espectáculo luchistico y para mi pudo haberlo hecho mal pero no me importaba pues yo solo podía pensar en el bulto que vi cuando me dio su pantalón.

Cuando terminó su presentación se detuvo frente a mí y yo sin pensar le dije:

-Te tengo que felicitar doblemente.

Él preguntó porque y yo le dije:

-Por que luchaste increíble y porque también te ves increíble, especialmente sin ese pantalón.

Se sonrió conmigo y continuó su marcha.  Al día siguiente yo no dejaba de pensar en él y busqué una excusa para llamarlo.  Comenzamos a hablar y en esa conversación salió a relucir que él lo hizo a propósito que solo quería ver mi reacción.

Al cabo de unos días entramos en más confianza de la que ya teníamos y las conversaciones eran cada vez más y más calientes, hasta el punto que un día me calentó tanto que tuve que masturbarme con él en el teléfono.

Fue súper excitante pues estaba en mi casa sola y lo llamé, le comenté que acababa de salir del baño y él me dijo que le hubiese gustado estar allí para secarme toda, acariciarme y hacerme maravillas.  Le pedí que fuera un poco más preciso y me dijera que me haría…

Me dijo que comenzaría besándome el cuello y pasaría a mis labios, que se detendría lentamente en mis tetas, que son de un 40c, y que poco a poco bajaría por mi vientre, que para variar era amplio ya que yo soy un poco grande.

Me explicó paso a paso todo lo que él me haría mientras ya estaba tan excitada que no me había dado cuenta que estaba humedeciendo mis sábanas.

Mi mano masajeaba mi seno hasta que yo misma me hice daño, tenía mi clítoris a punto de reventar con las cosas que este hombre me estaba diciendo y yo sin poder aguantar tanta calentura sentí que estremecía completita y le grité una y otra vez:

-Me vengo….me vengo…mientras él me decía: -Si mami córrete y ponte el teléfono cerca de esa chocha para escuchar tus dedos jugando con tus propios jugos.

Fue increíble me sentí que ese hombre con sus palabras me llevaba al cielo.

Pasaron los días y seguía llamándome para calentarme por teléfono hasta que por fin se nos dio el tan esperado encuentro…

Bueno espero que les haya gustado este pedacito y espero que estén pendiente de mi próximo relato sobre mi gran esperado encuentro.

Autora:La Beba

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Escrito por Marqueze

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