Día de trabajo

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Comencé de nuevo a cogérmela, entraba y salía de esa caliente vagina, que tan gustosamente me recibía, se la enterraba hasta el fondo, la agarraba de sus caderas para metérsela hasta dentro, lo cual a ella le encantaba, ya que tenía más orgasmos.

Hola, mi nombre es Eduardo, soy de un estado del centro de México. Este es no es mi verdadero nombre, por obvias razones.

El relato de hoy, es de mis primeras relaciones sexuales, y para ser sinceros ha sido de las mejores de mi vida, actualmente cuento con 30 años de vida, y en ese entonces tenía 25. Me dedicaba a estudiar, y para solventar parte de mis estudios tenía un equipo de audio y luces, el cual rentaba y amenizaba fiestas. Una de esas fiestas en un salón social, y cuando el que me contrató fue a presentarme a quien se iba a hacer cargo de organizar la fiesta, resulta ser que era una mujer, de mi edad, rubia, de ojos verdes, como de 1.62 de altura, pero eso si, como con 90 kilos de peso; el caso que a mí no me interesó esta mujer, que por cierto su nombre es Judith. En ese entonces apenas había iniciado un noviazgo, tendría aproximadamente 4 meses de haber empezado.

El caso es que llegó el día de la fiesta, y fui a instalar todo lo necesario para esa noche. Cuando empezó la fiesta, Judith estaba muy atenta conmigo, me invitó a sentarme a cenar, me llevó bebidas, y estaba más platicando conmigo que checando la fiesta. Para todo esto yo ya me intuía que algo quería, e incluso el chavo que me acompañó me dijo que todos los meseros ya me conocían como el novio de Judith. Me comencé a fijar en ella, y realmente no es fea, es muy bonita, y me dije que a quien le dan pan que llore.

Y así pasó la noche, al finalizar la fiesta ya estaba desconectando todo mi equipo, y ella estaba con una amiga que fue edecán del evento, que por cierto esta si estaba muy buena, morena, como de 1.70 de altura, muy bueno pechos, unas nalgas paradas y sobresalientes, cabello largo oscuro, preciosa, y pues realmente muy encamable, o lo que es lo mismo cogible, o como hablando como español, follable. A esta chica, de cuyo nombre no recuerdo, se la había ligado un asistente a la fiesta, y la había invitado a seguir la fiesta en un antro muy famoso de esta ciudad mexicana. Como Judith no tenía pareja, fue conmigo y me dijo que si la acompañaba a ir a este lugar. Estaba un poco cansado, y negué al principio, pero después acepté. Terminé de guardar todo, dejé el equipo en el salón, y nos fuimos a este lugar, donde tocan solamente música tropical, salsa, merengue, cumbias, etc., y una que otra vez algo de pop, dance.

Llegamos y entramos al lugar, para esto ya eran como las 3 de la mañana, Judith únicamente bailó conmigo, y mientras lo hacíamos, platicamos de todo, hasta que casi al final tocamos lo sexual, y me dijo que era divorciada, que su ex-marido había sido el único hombre en su vida, hasta ese día. Ella bailaba muy pegado a mí, pero yo me alejaba, ya que si alguien conocido de mi novia me veía, le podía ir con el chisme, y a mí no me convenía. Como dos hora después, me pidió que la fuera a dejar a su casa, y le dije que si, su amiga se quedó en ese lugar.

Tomamos un taxi que nos llevara a su casa, y al pasar al lado de un lugar famoso, me preguntó no sé qué cosa, y volteó atrás, para ese entonces ya estaba muy caliente, y la sorprendí con un beso, el cual ella no rechazó. Comenzamos a besarnos cada vez más apasionados, le acariciaba su cuerpo, sus brazos, sus hombros, con pasión desbordada, y poco a poco iba acercándome a sitios más excitantes, le rocé uno de sus pechos, y ella dio un respingo, hice como si no pasara nada.

Le empecé a acariciar sus piernas por fuera, sus caderas, su ingle; y subí nuevamente a sus pechos, rocé uno de ellos nuevamente, y ya no hizo nada, le acariciaba su hombro nuevamente y sus brazos, y entonces le toqué descaradamente su pecho, se los comencé a amasar, y parece que ese era el botón de encendido, ya que en cuanto comencé a hacer esto me comenzó a besar más apasionadamente, acariciarme el resto del cuerpo, si se puede decir acariciar, más bien fue un toqueteo; me agarraba las piernas, y me apretaba las nalgas, que no es por nada, pero me han dicho que los tengo muy bien, hasta que con un poco más de trabajo sobre sus pechos me agarró la verga. Todo esto lo íbamos haciendo enfrente del taxista, que realmente yo no lo vi, pero me imagino que se iba dando un sabroso espectáculo con la tremenda fajada que nos íbamos dando.

Le seguía tomando sus pechos, pellizcándoles los pezones, y ella con unos gemidos contenidos, que me ponían la verga cada vez más dura, y me masturbaba con sus lindas manos blancas. Ya quería enterrarle toda la verga en su vagina, pero obviamente no lo iba a hacer enfrente del taxista, y como estaba un poco quebrado económicamente, le digo:

E: Lástima que no traigo dinero, para poder llevarte a un motel. J: Yo tampoco tengo, si no yo invitaría.E: Lástima, será para la próxima vez. ¡Oye tú tienes las llaves del salón! J: Si, pero ¿Qué se te está ocurriendo? E: Pues que si nos vamos para allá. J: Pero no sé si esté el velador. E. Pues vamos a investigar.

Le dije al taxista hacia donde tomar, y cuando llegamos se espantó porque estaban unas luces encendidas, y pensé que ahí había acabado todo. Se bajó a investigar, y regresó diciendo que eran las luces de un refrigerador de refrescos. Le pagué al taxista y nos metimos al salón, nos subimos al primer piso, ahí las caricias fueron más allá, y le bajé la parte de arriba de su vestido, le comencé a chupar sus pechos. Le recorría todo su pecho, desde la base, que es donde más me gusta, y le pasaba mi lengua sobre su pezón, y se lo mordía. Si anteriormente el tocárselos y pellizcárselos, la había prendido, con esto terminó por aflojar el cuerpo, y si tenía alguna duda de si seguir adelante o no, con esto se le disiparon.

Se comenzó a quita el vestido, pero le eché una ojeada rápida al lugar y vi que no había ningún lugar, más que el piso, para ponernos cómodos. Entonces le dije que mejor fuéramos al salón, porque ahí la pista de baile estaba alfombrada, y bajamos. Tomó un mantel de una de las mesas, y lo puso debajo, ya saben por la higiene. Entonces nos desvestimos completamente, yo quería seguir disfrutando su cuerpo, pero me pidió que se la metiera toda, pero ya. Le tuve que hacer caso, y se la metí, ella sólo emitió un rico gemido de gusto, y comencé el mete-saca, en esa rica panocha que ya estaba toda lubricada, lista para recibirme, y yo estaba tan caliente que en menos de 5 minutos terminé, sólo saqué la verga para eyacular, y la misma cachondez me hizo mantener la erección, y se la volví a meter.

Así estuvimos como 20 minutos más, llegó un momento que me dijo que cuando fuera a terminar que lo hiciera dentro de ella, le dije que ya lo había hecho, pero que lo había hecho fuera de ella, pero como fue sólo un instante y mi verga siguió parada, ella no se dio cuenta. Cuando tuvo su primer orgasmo fue lo más rico que he probado, y que con ninguna otra mujer lo he sentido, comencé a gemir más fuerte y cuando más fuerte eran sentí un líquido caliente, como orina, que me comenzó a recorrer desde el glande hasta la base de la verga, que rico sentí. Afortunadamente era multiorgásmica, y a los pocos segundos de este primero vinieron muchos más, que siguieron con los mismo, el líquido caliente de la punta a la base. Me pidió que cambiáramos posiciones, a lo cual no objeté, y me acosté boca arriba, pero al querer subirse me agarró la verga y se la metió de lleno a la boca, que sabroso sentí, una mamada riquísima creo que le tocaba la campanilla y más allá.

Se subió encima de mí, y se ensartó nuevamente toda la carne, se comenzó a mover, sus caderas muy ricas se movían. Se enterraba muy excitante toda mi riata, y su cara me decía que realmente lo estaba gozando y tuvo más orgasmos que me dejaron todo mojado de sus líquidos mi ingle y piernas, pero se cansó de estar encima de mí, y se bajó, al hacerlo pasó a saludar nuevamente a mi amigo de abajo. Se acostó nuevamente y la volví a penetrar, seguimos otros 15 minutos y me estaba cansando, le dije que esperara para descansar. Me quedé quieto dentro de ella, y así como estaba comencé a mover mi verga de arriba abajo, y tuvo otro orgasmo ahí mismo, me preguntó: J: ¿Qué hiciste papacito? Me encantó. E: Sólo moví mi verga de arriba abajo, así mira.

Y cuando hice eso tuvo otro orgasmo, me dijo que siguiera así mientras tomaba aire nuevamente, se lo hice como dos veces más, y comencé de nuevo a cogérmela, entraba y salía de esa caliente vagina, que tan gustosamente me recibía, se la enterraba hasta el fondo, la agarraba de sus caderas para metérsela hasta dentro, lo cual a ella le encantaba, ya que tenía más orgasmos. Hasta que de plano mi condición física tronó, y le dije que ya no daba más, y ahí si me salí de ella, y me acosté a un lado, estuvimos como 5 minutos así, y me dijo:

J: ¿Quieres que te de un beso? E: Si quiero, pero que me lo des en la verga J: Precisamente ahí quiero dártelo.

Se paró y se metió mi pene a su succionante boca, me estaba haciendo una chupada mejor que las dos anteriores, tanto así que a los pocos minutos ya estaba a punto de venirme, y se lo dije, me respondió que cuando estuviera a punto me avisara para ella quitarse, y le dije que ok. Seguí con su rico trabajo, y poco después estaba logrando de nuevo hacerme eyacular, para lo cual le avisé, pero no se quitó, recibiendo toda mi descarga dentro de su boca, la cual se tragó completa. Pero para esto yo estaba que me revolcaba del gusto, gritando a más no poder, y moviéndome de un lado a otro. Para que gritara más, ella comenzó a pasar su lengua sobre mi cabeza de la verga, por el lado rugoso, lo cual hizo que echara un poco más de semen en su boca, y claro, gritara de gusto.

Después descansamos un poco, y cuando vimos ya eran las 6:30 de la mañana, ella se levantó se fue a asear al baño, mientras yo me cambiaba. La fui a dejar a su casa, y yo a descansar con el olor a una buena hembra en todo mi cuerpo, sobre todo en mi sexo.

Si se les gustó el relato, hagan sus comentarios, y también digan sus sugerencias o lo que no les gustó, estoy abierto a todo.

Autor: Viajero

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Escrito por Marqueze

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