DIME

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Me gusta despertar y que lo primero que vea sea a él, acostado boca arriba, con los brazos a los lados, las piernas extendidas y su cabeza ligeramente inclinada hacia mí… Me gusta observar su perfil, sus ojos cerrados, su nariz un poco grande y recta, su piel blanca con un tono azulado por la barba que ha crecido durante la noche, sus labios rojos y carnosos, su cabello corto… Me gusta observarle cuando duerme, tranquilo, escuchar su respiración profunda y pausada…

Estoy acostada a su lado izquierdo, casi desnuda, suelo dormir usando solamente una tanguita o un bóxer de él… Pego mis tetas a su brazo, siento como al contacto con su piel mis pezones se paran, se aprietan, me fascina sentir mis tetitas juntas, apretadas, con los pezoncitos duritos frotándose contra su piel. Elevo mi cara hasta la altura de su cuello, qué delicia sentir el calor de su cuerpo cuando acerco mi nariz y mi boca para introducirlas en ese espacio que se forma entre su hombro y su cabeza; comienzo a besarle despacio, con los labios juntos, besos chiquitos…

Se mueve, gira todo su cuerpo hacia el lado derecho, así que ahora me da la espalda, ya no puedo ver su rostro, pero sí su espalda, tersa, con algunos lunares, beso cada uno de ellos con la punta de mi lengua, para que ahora, al abrazarlo, mis tetas sientan un poco de humedad y continúen mis pezones paraditos… (incluso en este momento, mientras escribo, mis pezones están contraídos, ansiosos por sentir tu boca, tu lengua mojándolos…)

Pego mi cuerpo al suyo, oprimo mis tetitas contra su espalda, mi mano izquierda está en mi entrepierna, apretando los labios de mi vagina, rozando mi clítoris; él aún está dormido, no ya tan profundamente como al principio, pero todavía dormido, quiero que despierte, que me lo haga… dirijo mi mano hacia su pene, ¡qué sorpresa! ¡qué grato descubrimiento!, está duro, crecido, parado… al tocarle, inmediatamente se gira hacia a mí, estamos acostados de lado, uno frente a otro, abre los ojos, me sonríe y se acerca para besarme en la boca, mientras acaricia suavemente, sólo con dos dedos, mi vulva, cada vez más dura y húmeda… sus besos se intensifican, son más rápidos y ahora frota su lengua contra la mía, su respiración aumenta cada vez más, yo estoy jadeando levemente… pero se me escapa un gemido, casi un grito, cuando acerca su pene a mi vulvita, cuando frota mi clítoris con su glande…

Estoy perfectamente lubricada, calientita para recibirle, él lo sabe, retira mi tanga y me dice: "Súbete", se acuesta boca arriba, puedo ver su falo perfectamente erecto, parado, duro, crecido y ansioso, me siento sobre mis rodillas, frente a él, en el espacio que queda entre sus piernas abiertas, bajo mi cabeza, me acerco a su pene, no lo meto en mi boca, no todavía, primero paso mi lengua húmeda alrededor, sobre su glande, junto mis labios sobre la puntita, los abro, los separo para metérmelo en la boca, poco a poco, simulando la apertura de mi labios vaginales cuando me penetra…

Puedo sentir en la lengua la primer expulsión de semen… está excitado, muy excitado… aprieto con la mano izquierda la base de su miembro, mientras se lo chupo, lo mamo… siempre me ha gustado especialmente el sexo oral (tú lo sabes bien, muy bien), porque es aquí en la boca, donde puedes percibir perfectamente, con exactitud, cada detalle de esta maravillosa extensión del cuerpo masculino, sentir su textura, olor, sabor, tamaño, pero sobre todo su tremenda eyaculación…

Se lo chupo, lo mamo, lo succiono, muevo mi cabeza de abajo hacia arriba y de arriba hacia abajo, primero lentamente, cada vez más rápido… y cuando siento que está a punto de terminar, a punto de venirse en mi boca, me lo saco… exhala entonces como si fuese un alivio para él, la tensión era ya demasiada… Insiste: "Súbete", su pene está duro, muy firme… sigo en la misma posición, sobre mis rodillas, pero ahora con las piernas separadas, rodeando su cadera… tomo su pene, me lo froto, lo tallo contra mi vulvita, contra mis labios vaginales, contra mi clítoris, contra mi flujo transparente que lubrica la entrada…

Esto le gusta, me lo dice: "Frótalo", su erecci&

oacute;n aumenta todavía más, puedo sentir en mi mano la tensión de su miembro cuando meto sólo la puntita, puedo sentir cómo se prepara para eyacular, pero no quiero que se venga sin habérmelo metido todo, desde la punta hasta la base, sin haberlo sentido por completo dentro de mí… nuevamente, cuando siento que está a punto de terminar, a punto de venirse en mi mano, dejo de frotarlo… nuevamente exhala como si fuese un alivio o tal vez una interrupción, eso parece indicar cuando dice: "No me hagas eso, o al menos avísame"…

Me gusta alargar el momento, extender el preludio… además, en todo caso, también para mí es un poco torturante, mi vagina está empapada, mis tetas apretadas, mis piernas durísimas, mi rostro y pecho enrojecidos, la piel de todo mi cuerpo está húmeda y caliente, pero sobre todo mi vulva comienza a dolerme, quiero que me coja, que me penetre, que me lo meta… pero aún no… (cógeme, penétrame, métemelo…)

Me inclino hacia su rostro le beso con ternura en la frente, en las cejas, los ojos, la nariz… al llegar a la boca, le beso cachondamente… mientras tanto puedo sentir sus manos apretando mis tetas, levanto mi cara y comienza a besármelas, succiona mis pezones…me las junta, las separa, me pellizca, las masajea… (quiero darte mis tetitas para que me las chupes, para que me las muerdas…) Mi cadera está a la altura de su pene, me muevo de manera tal que mi vulva roce la punta….

De pronto se impone, ha dejado hasta este momento que sea yo quien dirija, pero ahora se impone: "Ya", a la vez que dice esto, toma mi cadera con ambas manos y con un movimiento fuerte me baja hasta su pene, me lo encaja, ensarta su falo en mi vagina, ha sido un poco brusco, pero me gusta porque refleja su ansiedad, su deseo por tenerme, esto me arranca un gemido, un grito, un jadeo continuo que lleva el ritmo de mi cadera, que expresa mi placer, mi goce al sentir su pene adentro, todo adentro, cogiéndome, penetrándome, satisfaciéndose en mí, duro, suave, lento, rápido… mis jadeos aumentan al ver su rostro extasiado, su boca abierta exhalando, hablándome: "¿Te gusta? ¿Disfrutas que te lo meta? Sigue moviéndote".

– "Me gusta, me encanta sentirte dentro, sentir tu pene cogiéndome, sentir tu cuerpo cálido, tus manos en mis nalgas, apretándomelas, cogiéndomelas, me gusta venirme, sentir que te vienes…"

Al decirle esto, me pide: "Levántate". Esta vez ha sido él quien lo interrumpió, justo cuando siento que está a punto de terminar, a punto de venirse en mi vagina, me lo saca… nuevamente exhala como si fuese un alivio, un alivio porque esto nos permite prolongar el momento, no he tomado el tiempo, pero desde que me desperté hasta este momento, casi puedo asegurar que han pasado 45 minutos y no creo que podamos retardarlo más tiempo…

Estamos acostamos uno junto al otro, él boca arriba, yo boca abajo, descansamos un minuto, acerca su mano izquierda a mis nalgas, desciende y encuentra con la punta de sus dedos mi coñito, aún mojado, abierto y dispuesto, ansioso y pleno en deseo, en deseo de ser ocupado, ocupado por su pene… (por tu pene, te deseo…)

Se acuesta de lado hacia mí, yo continúo boca abajo, nuestros ojos se encuentran, sonrío y mojo mis labios con mi lengua porque me está metiendo sus dedos en la vagina, cada vez más rápido, se coloca detrás de mí y sin dejar de frotarme con su mano, cuando menos me lo espero, me penetra… no puedo evitar decirle: "Dámelo, cógeme, así, así, así…" Toma mi cadera con sus manos y me levanta, me mueve hacia delante, hacia atrás… "Más, más, más… me estoy viniendo…" no puedo continuar hablando, mis palabras se ahogan en jadeos, en un orgasmo exquisito… puedo escuchar su exhalación, tan intensa y fuerte que me indica la proximidad del final…

Así es, arremete por última vez, comienza a dolerme mi vagina por la fuerza de esta última estocada, un dolor que pasa cuando se retira, me lo saca y proyecta su semen sobre mis nalgas, sobre mi espalda, me lo frota con su mano izquierda mientras sostiene su miembro con la otra mano… Yo giro para quedar frente a él, me abraza, nos besamos, nos acostamos de nuevo, el uno junto al otro, boca arriba… Al poco tiempo él se ha dormido de nuevo, en realidad es temprano, a penas las ocho de la mañana y hoy es sábado… hemos comenzado muy bien el fin de semana…

Yo no puedo dormir, porque una vez más me ha negado el placer de llevar su semen dentro de m&iacut

e;, una vez más ha sido él quien toma la última decisión, quien tiene la última palabra… y está bien, en el fondo sé que es la mejor decisión y estoy de acuerdo con ella. De cualquier forma no puedo dormir, me levanto, no logro evitar despertarlo, abre los ojos y me pregunta: "¿Qué vas a hacer?" Le sonrío, se acomoda para reanudar el sueño y yo salgo de la habitación. Ahora estoy en la estancia, desnuda, sentada sobre el sofá con las piernas cruzadas, frente a mi laptop, escribiéndo-te, deseándo-te, pensándo-te… describiendo lo que apenas hace unos minutos viví, compartiendo contigo, compartiendo con "él".

He tenido que ponerme un pantalón para evitar mojar el sofá, mi entrepierna está empapada porque escribir sobre esto me excita, me moja, lleva mi mente hacia a ti, hacia a ti que me lees… dime, ¿qué sientes al leerme?, ¿qué provocan en ti mis palabras?

Gracias por estar aquí, mi testigo, mi cómplice, mi amigo. M.

Autor: Karla Rabiela krabiela (arroba) yahoo.com.mx

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Escrito por Marqueze

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