DISFRUTANDO DE DOS HOMBRES A LA VEZ

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Me excita mucho leer los relatos ajenos así que me he decidido a contar nuestra historia. Somos un matrimonio aparentemente normal. Yo estoy en 41 y Esperanza en 39 y tenemos dos hijos de 7 y 3 años. Yo soy un tipo alto y bien parecido, nunca he tenido problemas con las mujeres y, de hecho, me casé con Esperanza porque era la más buena del grupo. Alta, rubia con buen culo y mejores tetas.

Estuvimos tres años de noviazgo hasta que nos casamos, hace ahora 11 años. Antes de la boda yo había tenido innumerables aventuras sexuales pues, como he dicho, las mujeres se me dan bien. Cuando empezamos a salir Esperanza era virgen, acostumbrada a que todos los tíos le tiraran los tejos, le iba la marcha y no tenía ningún problema en enrollarse con quien le apetecía, pero no pasaba de la masturbación mutua, aunque tampoco le importaba que hicieran de todo con sus tetas, incluyendo meter el rabo en medio. Debo añadir que esperanza es profesora de matemáticas en un instituto de FP.

El caso es que de novios nos fuimos bastante fieles y al principio de casados también, pero al final empecé a frecuentar a otras mujeres ayudado por mi trabajo de representante que me mantiene mucho tiempo fuera de casa. Calculo que durante los últimos 8 años de matrimonio me habré acostado con más de 30 mujeres, unas cuatro por año y puede que más. Pero tanto va el cántaro a la fuente que termina por romperse y un buen día me enteré a través de un conocido común de que Espe estaba liada con uno de sus alumnos. Estaba muy encendido y cuando la vi. Tuvimos una bronca que a punto estuvo de caerse las paredes. Resultó que ella sabía de mis andanzas y había pasado una profunda depresión en silencio. Incluso estuvo a punto de perderse en la bebida pero, con la ayuda de una amiga, consiguió sobreponerse al cabo de unas semanas sin que yo me enterara de nada. Su amiga de toda la vida le había aconsejado que ella hiciera lo mismo, le recordó lo cabrón que era yo, el éxito que ella tenía cuando éramos solteros, y la convenció.

Durante la bronca salieron todos los trapos sucios, nos dijimos de todo y estuvimos un mes sin hablarnos, incluyendo una semana en la que dormí en un apartamento. Ninguno de los dos quería la separación, pero estaba muy cerca. Yo alegaba que había tenido aventuras esporádicas y que ella tenía un amante serio, pues llevaba seis meses follando con su alumno. Ella alegaba que había empezado yo y bien pronto. Al fin quedamos para decidir y empezamos a analizar nuestro matrimonio y como habíamos desbocado en esta situación. Yo le conté mis secretos y ella los suyos, incluyendo como había empezado con Sergio, su alumno.

Al principio se lío con el padre de un compañero del colegio de nuestro hijo, pero no le gustó la experiencia. Después ya vino lo de su alumno. Esperanza va en tren a trabajar y desde hace un par de años suele coincidir con un alumno. El chaval es alto y grandote, simpático de cara, con una encantadora sonrisa y no se su edad exacta, pero debe rondar los 18 ó 19 años. Cuando había sitio se sentaban juntos durante la media hora de trayecto y hablaban de cosas intrascendentes. Tenían bastante confianza. Hace seis meses, en medio de su depresión él la notó extraña y ella no le contó nada, pero le confesó que estaba pasando una mala racha.

De la conversación él intuyó que la cosa iba por asuntos sentimentales y le contó una batallita con una chica en la que no había salido bien parado. Tras oírla, Esperanza le dijo que no se tenía que preocupar por esas cosas pues era joven y tendría tiempo, además estaba muy bien y seguro tendría a las chicas que quisiese sin demasiado esfuerzo y todo eso. A lo que él respondió que eso no siempre es así, pues nunca podría, por ejemplo, tener una aventura con una mujer como ella. Esperanza saltó como un resorte pues pilló enseguida la indirecta, pero no estaba ni por asomo dispuesta a cometer un dispa

rate a pesar del mal momento por el que pasaba así que insistió en que no se preocupase que tarde o temprano llegaría una chica que realmente le gustase y que entonces debería ir a por ella.

Supongo que por la confianza generada durante la conversación, Sergio se atrevió a decirle que ella también estaba muy bien y que también podría ligar con el hombre que quisiera. De nuevo volvió a ser tajante diciéndole que ya tenía al hombre que quería. El problema es que lo dijo con un tono poco convincente o creíble y le siguió una coletilla sarcástica por lo que envalentonado le preguntó si él tenía alguna posibilidad con ella. El no, fue rotundo.

Después de aquello dejaron de coincidir en el tren y fue cuando se lió con el vecino de colegio y no le gustó. Sergio le atraía, pero era muy joven y un disparate liarse con un alumno. Deprimida y confundida como estaba y animada por su amiga, un día que coincidieron de nuevo en el viaje de regreso fue Esperanza la que se arrimó a Sergio y le preguntó si se acordaba de la conversación de hacía un mes. Tras contestar que sí, Esperanza le dijo que había posibilidades, y muchas, pero que tendría que aprovecharlas rápido. Sergio no estaba muy seguro de aquello y empezó a preguntar gilipolleces hasta que Esperanza le cortó en seco y francamente le dijo que podrían tener una aventura siempre que le hiciera sentir deseada.

Sergio en un tono algo infantil le dijo que la deseaba desde hacía mucho tiempo. Esperanza excitada y nerviosa por la situación le preguntó que pensaba cuando se masturbaba pensando en ella. Antes de extenderse con su respuesta, abandonaron el vagón para situarse en otro en el que viajaban prácticamente solos. Esperanza, decididamente excitada por la conversación ánimo a Sergio a que la acompañara a nuestra casa. Como yo llegaba más tarde y a los niños se encargaba mi suegra de recogerlos y darles la merienda, tuvieron tiempo de follar como si fueran novios.

Yo escuché atónito su relato y no supe que decir, tampoco tenía argumentos para mi defensa pues es cierto que yo había empezado y lo había hecho más veces. Estúpidamente le propuse borrón y cuenta nueva, que volviéramos a empezar partiendo de cero, pero ya no confiaba en mí. Ninguno de los dos quería dar un paso en falso, aún así ahorré el valor para preguntarle si lo que quería era a Sergio como pareja. Me confesó que le gustaba vivir conmigo, que yo hacía que se sintiera segura y protegida. Mi lado bueno sobrepasaba al malo, pero no podía consentir que le mintiera o le faltara al respeto. Me dijo que Sergio, por otra parte, le hacía sentirse una mujer deseada mientras que yo lo que deseaba era follar con cualquiera que no fuera ella. Estuvimos hablando más de dos horas y me di cuenta de que pintaba muy mal. Esperanza estaba desmotivada y sin ganas de continuar el matrimonio. Lo único que se me ocurrió para pedirle que siguiéramos juntos fue que me parecería bien que se viera con Sergio cuando quisiera.

Esperanza se quedó extrañada. Le razoné que yo había estado engañándola a menudo y que estaba muy arrepentido. Si lo que ella quería era vivir conmigo y follar con Sergio lo aceptaría siempre que eso salvara nuestra relación. Yo pensaba que una vez enderezadas las cosas ella se iría olvidando de Sergio y volveríamos a ser una pareja normal. Sin embargo, al cabo de dos meses seguía notando que seguía viéndose con él sin ningún remordimiento. Una noche, mientras hacíamos el amor me atreví a preguntarle como era él en la cama. Se sintió incómoda, pero ante mi insistencia me contó qué y cómo lo hacían. A partir de entonces, mientras follábamos solía preguntarle por como la tocaba o las cosas que llegaban a hacer juntos. Comprendí que mi mujer estaba totalmente entregada a él, pues realmente habían hecho juntos todo lo que una pareja puede hacer en la cama, incluyendo sexo anal.

Después de cuatro meses de esta convivencia, una noche le dije que me gustaría verlos juntos, la idea me excitaba mucho. Su negativa no dejó lugar a dudas. Sin embargo, empecé a insistirle hasta que claudicó, el problema era Sergio, quien no sabíamos como reaccionaria ante una propuesta de esta índole. Muchas veces me había masturbado pensando en que lo hac&iac

ute;amos los tres juntos, así que tenía mil planes para conseguir convencer a Sergio. Urdimos uno que trataba de que ellos vinieran a casa y yo los pillaba justo cuando Sergio estuviese más excitado, me pondría hecho una furia y luego me uniría al grupo.

En casa el comedor está separado de la cocina por un hueco cerrado con unas puertas. Escondido en la cocina tuve una visión completa de lo que allí pasaba. Al ver con mis propios ojos como las manos de aquel chaval pasaban sin ningún impedimento por los pechos de mi mujer, que el mismo se había encargado de dejar al descubierto y como ella reaccionaba con suspiros ante sus movimientos sentí una gran excitación. Ver como mezclaban sus lenguas y como él sujetaba un pecho con la dos manos para succionarle el pezón a placer mientras mi mujer miraba al cielo y disfrutaba, hizo que casi me corriese enseguida. De pronto ella le desabrochó la camisa y le acarició el pecho para después desabrocharle los botones y permitir que su mano se hundiera por debajo de su ropa interior. Un instante después, Sergio estaba de pie, con su miembro libre y rodeado por las manos de Esperanza que no lo dejaban descansar. Sergio estaba muy bien dotado, algo más que yo (que también voy muy bien servido) y eso aumentó mis celos y mi excitación.

Esperanza se había arrodillado delante de él y se introducía su enorme rabo en la boca. Lo hacía despacio a la vez que lo masturbaba. Sergio se sentó en el sofá y se dedicó a apretarle la cabeza para adaptarla a su ritmo. Tuve que hacer un verdadero esfuerzo para no correrme mirando como Sergio, un alumno, se follaba a mi mujer en mi casa y delante de mis narices. Sergio la levantó y la colocó entre sus piernas. Yo lo veía desde atrás y no me perdí detalle de como su rabo se iba introduciendo en su coño hasta quedar completamente oculto por las nalgas de Esperanza. Tras unos momentos de acople empezaron a moverse mientras Sergio le amasaba las tetas con gran pasión.

Durante el primer año de novios únicamente pude obtener de ella que me masturbase. Al cabo de un año conseguí que me dejara hacerle el amor, seis meses después por fin se la metí por la boca. Ya de casados conseguí que me dejara correrme dentro de sus labios y a los tres años de casados tuvimos nuestra primera experiencia anal. El primer día se acostó con Sergio, el segundo día Sergio se corrió dentro de su boca mientras le masajeaba los huevos, y no la sacó hasta que la tuvo completamente limpia y flácida. Y todo ello por iniciativa de Esperanza. Al cabo de un mes Sergio le propuso sexo anal y la respuesta de Esperanza fue afirmativa. La puso a cuatro patas y no paro hasta que se corrió en sus intestinos. Ahora los tenía delante y acababa de ver como la mujer de mi vida se había engullido su rabo con placer, disfrutando cada centímetro y preocupándose por que él también disfrutara de la mamada. Esperanza se movía totalmente entregada, en su cara se registraba mucho placer. Por su forma de actuar y moverse se notaba que lo habían hecho muchas veces.

En el momento en el que vi más excitado a Sergio, aparecí dándole una monumental sorpresa. Mi gesto era calmado, pero noté a Sergio aterrado por lo que podía pasar, acusé a Esperanza de puta y un montón más de cosas. Siguiendo la conversación planeada, sin salir de Sergio me dijo que no me sorprendiera, pues ella estaba al corriente de mis infidelidades y que tenía el mismo derecho que yo a disfrutar con quien le diera la gana. Añadió que había notado que llevaba un rato espiándoles y aseguró que pensaba seguir follando y que ya me podía largar o quedarme a verlo. Sergio hizo varios amagos de irse, pero esperanza le dijo: no te vayas ahora que es cuando más te necesito. Esto hizo que se envalentonara y comenzara de nuevo a moverse. Yo me hice el duro y les dije que no iría a ninguna parte, así que me senté y les animé a que continuasen.

Esperanza le dijo a Sergio: Fóllame por favor, no estoy dispuesta a que siempre se salga con la suya. Cuando llevaban un par de minutos me levanté, le abracé las tetas desde atrás y le dije: “a lo mejor tu niño quiere que le enseñen a follar”, a lo que ella respondió: “eres un cabrón, y te advierto que mi niño me folla muy bien y últimamente me ha follado muchas más veces que tú, a lo mejor lo que pasa es que te gusta ver como se me folla de

lante de ti”. Sergio tenía cara de querer salir corriendo de allí y hacía movimientos mecánicos, no sabía que todo estaba planeado de antemano. Yo me había sacado el rabo y se lo había puesto en una mano a Esperanza, apenas me lo sobó un par de veces cuando me corrí como un chiquillo, mientras amasaba sus grandes tetas.

Esperanza seguía sentada encima de Sergio, era ella la que llevaba el ritmo de sube y baja mientras me besaba y me permitía tocarla. Cuando Sergio estuvo a punto, se bajó y se arrodilló delante de él para empezar una delicada maniobra de mamada y masturbación simultanea. Yo me puse a su lado, también arrodillado de forma que podía alcanzarle por igual las tetas y el coño, y además no perder detalle de su mamada. Fue extraordinario ver de cerca como un rabo extraño violaba los labios que tantas veces había besado. Estaba deseando ver como se corría dentro de su boca mientras imaginaba lo que estaba pasando por la mente de un alumno que estaba apunto de correrse en la boca de su profesora y delante de su marido. Finalmente no pudo aguantar más y se vino entre gritos. Observé como esperanza le apretaba el rabo para que acabara de soltarlo todo mientras le salía semen por la comisura de los labios. Antes de que pudiera limpiarse me puse detrás de ella y se la metí de un solo golpe. Esperanza seguía sin sacarse el rabo de Sergio de la boca mientras yo la embestía brutalmente. Sergio no tardó en ponerse otra vez en forma, llenando su boca e impidiéndole gemir.

Nunca en mi vida había estado tan excitado. Me la follaba con violencia mientras contemplaba como ella no podía gritar debido a que el rabo de Sergio le tapaba la boca. Se lo sacó un momento para poder respirar y acto seguido se lo tragó de nuevo. Al poco rato no tuve fuerzas para detenerme y acabé corriéndome de nuevo dentro de ella. Me quedé decepcionado por haber terminado tan pronto teniendo a Sergio en plena forma para darle lo que ella quería.

Esperanza se acercó a mí y me dijo que era una pena que me hubiese corrido tan pronto, pues ella todavía tenía ganas de marcha. Entonces afirmó que seguro que no me importaría que Sergio continuara dándole placer, a lo que yo le respondí con un “haz lo que te de la gana” poco convencido. Quería putearme y mientras me besaba y me manoseaba me preguntó si me apetecía verla follar con él, a lo que tuve que responder afirmativamente. Me preguntó si me había gustado la mamada que le había hecho. También le respondí afirmativamente. Luego me preguntó sobre que es lo que más me gustaría, ver como Sergio le ponía el rabo entre sus tetas o como se ponía a cuatro patas y le suplicaba que se la metiese por el culo, añadiendo que Sergio ya le había visitado varias veces su culo. La muy cabrona me tenía en sus manos, le hubiera contestado que sí a cualquier cosa. Yo no conseguía que se me volviera a poner dura, pero estaba muy excitado y le dije que era una puta y que me gustaría ver como Sergio le hacía de todo.

Esperanza me desafió y tensó la cuerda del juego. Después de unos lametones en mi morcillón rabo, se acercó a mi oído y me dijo que fuera yo el que se lo pidiera a Sergio. Esperanza me dominaba y yo estaba muy excitado. Miré a Sergio y le dije: ahí la tienes, toda tuya. No bastó. Esperanza pretendía vengarse y humillarme por todo, así que mientras me hacía una paja me dijo: eres un cabrón cornudo y quiero que se lo exijas, que me ofrezcas, que le pidas por favor al chaval que me la clave hasta el fondo y que se corra dentro de mí y que me deje preñada. Así que le dije: está bien chaval, ahí tienes a mi mujer que ahora es tuya, fóllatela a placer y rómpele el culo delante de mí. Eso le pareció mejor. Luego me ordenó ponerme delante de ella. Quería que la besara para notar sus jadeos mientras Sergio le iba abriendo el culo poco a poco.

Cuando Sergio cogió un buen ritmo yo podía notar sus embestidas, ya que nuestras bocas estaban unidas mientras no separaba una de sus manos de mi rabo, había conseguido empalmarme de nuevo y se me ocurrió decirle que en cuanto acabara Sergio yo mismo terminaría de romperle el culo. Se burló de mí y me dijo que no tendría fuerzas para ello. Después continuó jadeando y diciéndome lo hombre que era Sergio y contándome las ve

ces que se lo había follado. A mi me excitaba oírlo y quería follármela, pero ella no me soltaba el rabo y yo no tenía fuerzas para soltar su mano. Estaba a punto de correrme cuando me dijo que si tuviera cinco años menos dejaría que Sergio la dejara preñada y después me dejaría mirar como se la follaba embarazada. Eso fue demasiado y terminé corriéndome en su mano casi a la vez que Sergio lo hacía en su culo. Me miró y me dijo, te das cuenta, tú te corres en mis manos y el mi culo. A partir de ahora cada uno tendrá su agujero, tú el de mi mano y él me tendrá por el coño, el culo, la boca y lo que más le apetezca de mí.

Afortunadamente no fue así y desde hace tiempo es su amante, consentido por mi, pero yo también disfruto de todos sus agujeros. Es muy raro que hagamos un trío, pues a ella no le gusta y prefiere follar con él a solas, pero desde entonces si que hemos hecho algunos y las fuerzas han estado más equilibradas, pues ya no se ha centrado en humillarme sino las posibilidades que ofrece el disfrutar de dos hombres a la vez.

Autor: Jota Be

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Escrito por Marqueze

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