Domado por mi hermana

domado hermano

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Amor Filial Hetero. Mi robusta y hermosísima hermanota piernuda y culona, era la cosa más cachondeante que pisara la tierra. Un mundo de machos andaba en despampanante celo por ella, y yo sentía por tal motivo un fastidio fenomenal.

Yo había llegado sí a un estado de desarrollo viril tal, que mis huevotes parecían unos meloncitos, y mi vergota un inmenso salchichón.

Al ver a mi hermanota cuya edad todavía no les dije, tenía a esos entonces de mi relato, 19 años; y al verla como les iba diciendo, toda mi masculina naturaleza candentemente creciente, iba tornándose cada día más, en algo así como una estrafalaria fogata de lujuria calenturienta, que sólo vivía yo pajiándome como un desaforado por mi despampanante hermanota.

Vivía encerrándome en el baño chupandole las medias sudadas, las bombachas, sus remeras en la parte de las axilas,y pajiándome a lo bestia por ella. Me hacía pajas tan bestiales, que los chorros de leche me saltaban lejos por la pija, y hasta se estrellaban en la pared o el techo.

Un día estaba yo meta pajiarme con una mano mientras con la otra tenía un racimo de medias bien sucias de ella meta chuparlas, y habiéndome yo olvidado de trancar la puerta por dentro, mi hermana entra y…¡me descubre! Salió largándose las carcajadas, y yo tras ella sin saber qué decirle y deseando que me tragara la tierra mientras ella bailaba con los brazos bien en alto burlándose de mí sin piedad, y hacía morisquetas y me sacaba la lengua y se reía sin piedad de mí y empezó a torturarme viniéndoseme encima y empezando a hacerme cosquillas y manosearme y toquetearme los huevos como nunca todavía lo había hecho, y yo quise hacerme “el indignado” por ello, pero mi hermanota se largaba las carcajadas y más me hacía y con su tremenda superioridad física me dominó y lo único que yo tenía pesto ese día que era de un calor tremendo, me acuerdo, era un shortcito, y mi hermana me lo quitó de un solo tirón y me dejó completamente desnudo y empezó a hacerme cosquillas en los huevos y la pija sin poder yo zafarme de ella que me tenía bien agarrado, y con una media de ella empezó a maniatarme, y qudé maniatadito a mis espaldas y desnudo, y con mi hermana meta y meta hacerme cosquillas y manosearme los huevos y la pija, mientras me decía que tendría yo que obedecerla en todo todito lo que me ordenara, o me daba una soberana paliza.

Recuerdo que comencé a insultarla de arriba a abajo gritándole cualquier escándalo, y ahí nomás mi hermana agarró un cinto que estaba en uno de sus pantalones sobre una silla, y lo sacó más que rapidito y empezó la paliza más linda y caliente de nuestra vida..

Mi hermana me azotaba con los más lindos chirlazos dándomelos por las piernas y espalda, y yo gritaba y aullaba y me retorsía y pataleaba y corría disparando como podía de ella, pero ella me corría y me seguía dando chirlazos.

Mi pija se paró escandalosamente parada, y mi hermana se largaba las carcajadas y me gritaba que después de la paliza…vendrían las pajas.

Dicho, y hecho.

Cuando mi hermana se cansó de darme cintazos, me atrapó y me tumbó al piso y empezó a cosquillearme desnudo y yo enloquecía soportando todo aquéllo y sus dedos recorrían con cosquilleante sutileza toda mi desnudéz, y cuando me cosquilleaba los huevos…parecía que la locura me atrapaba por todos lados.

Yo gritaba y aullaba y sacudía mi cabeza enloquecidamente desesperado, pero un abrasador placer que me iba dominando entero, iba apoderándose de mí de una manera absolutamente incontenible, y mis gritos y aullidos y exclamaciones iban tornándose en evidentes muestras de un innegable placer, y mi hermana alzaba los brazos y aplaudía, me hacía mil morisquetas y me sacaba la lengua y me decía a gritos que me estaba domando, y yo…¡más gozaba!!!

Y cuando me dijo que iba a pajiarme al mismo tiempo que yo debería lamerle las patas, yo…creí reventar de placer.

Ví como sacaba su hermosa pata de su sandalia para colocarla sobre mi cara para que yo empezara a lamer, y cuando aquel pié se posó sobre mi cara y sentí yo aquel olor y la húmeda planta sudada y olorosa sobre mi cara, empecé a pasarle la lengua desde el talón a los dedos, y la mano de mi hermana atrapó mi empinada vergota gruesa y dura como un fierro, y la paja empezó sin lástima.

Coin una mano me pajiaba y con la otra me cosquilleaba los huevos y el cuerpo entero, y yo creía explotar en cualquier momento. Y lo que sí explotó al ratito nomás, fue un orgasmo como volcánico e interminable que me hacía largar chorros de leche que me saltaban pija afuera así a chorros largos y uno tras otro mientras yo aullaba y suspiraba con la pata de mi hermana en mi cara y ella meta largarse las carcajadas viendo cómo me estaba haciendo saltar la leche a lo bestia.

Poco, pero muy poquitito duró mi intérvalo luego de esa bestial acabada, que en seguidita volví a empalarme quedando mi vergota otra vez firme y duraza, y mi hermana que me miraba haciéndome las más cochinas morisquetas, como anunciándome ya, que la cosa…iría a continuar ahí mismo.

Dicho y hecho.

Mi hermana enpezó a mamarme como energúmena, y otra vez mis entrañas parecían querer incendiarse en esas avalanchas como enloquecedoras donde las cosquillas eróticas más atrozmente bestiales me inundaban el cuerpo entero, pero entero, enterito.

Otra vez sentí esas sensaciones orgásmicas avanzarme potentes, y mientras mi hermana tenía engullida todita mi verga adentro, un río de leche empezó a circular por mi pija, para escapar como alocadamente allá bien adentro de mi hermana que se había tragdo enterita mi pija. Y cuando sintió los chorros calientes, alzaba los brazos aplaudiendo la muy cochina. Yo…era un continuo gritar y suspirar enloquecido en esos placeres de locura total, y maniatadito…¡más!

Al rato recién sacó mi hermana mi pija de adentro de su garganta y su boca, para mirarme con una risa por demás cochina. Y me dice mirándome con esa risita:

-“Ahorita en cuantito vuelvas a calentarte empalándote otra vez…¡voy a cocharte!”

Si: iba a follarme…eso, estaba visto..!

Cuando mi verga iba otra vez cobrando rigidéz, grosor y empinándose, mi hermana empezó a reírse y mirarme con la más cochina de sus morisquetas que hablaban por sí solitas.

-“Bueno hermanito…preparate porque empieza “la cochadera”!” -Me dijo. Y, sin más demoras, se desnudó, y…acaballándose sobre mí, comenzó a follarme atrapando mi verga la cual se la acomodó comenzando aquel sube y baja encima mío así meta y meta amasarme en un mete saca sin piedad, en aquel ariba-abajo-arriba-abajo-arriba-abajo flas-flas-flas-flas!!! del sonar de sus jugos y mi verga entrando y saliendo.

-“¡Iujujujujuuuuuuuu!!!” Gritaba mi hermana meta y meta así amasarme…yo gemía y suspiraba y ahora parecía como si las cosquillas eran crecientemente mas fuertes y enloquecedoras, y todo yo era como un cúmulo de placer loco donde mis gritos se confundían con risas y llantos y súplicas absurdas y mi hermana se largaba las carcajadas y me preguntaba “qué me estaba pareciendo “la doma” que me estaba haciendo…”

Fue aquello una tarde donde comenzaríamos a estar solos por un mes ya que nuestros padres contrabandistas habían viajado a uno de esos viajes vaya uno a saber por dónde, y otra vez nos quedaríamos solos mi hermana y yo, y esta vez…comenzando para mí aquella esclavitud hacia ella, luego de esa tremenda doma en la que me dejó a sus pies para siempre.

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?