Dos Alumnas Muy Aventajadas

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No sé que pasa hoy pero noto que algunas de mis alumnas vienen un poco más arregladas de lo normal. Hay dos de ellas que están especialmente llamativas

Son los exámenes de junio y les he puesto un examen a mis alumnos de pedagogía. No sé que pasa hoy pero noto que algunas de mis alumnas vienen un poco más arregladas de lo normal. Hay dos de ellas que están especialmente llamativas. Una de ellas viste un vestido burdeos, ceñido a la cintura y a sus caderas, ligeramente escotado, la falda de tubo, medias negras con unos pequeños rombos distribuidos caprichosamente y botas altas, imitación a serpiente, a juego con el vestido, tacón con forma redondeada. La otra viene con una camiseta roja de tirantes que deja ver su pecho, deja ver un canalillo elegante y un pecho atractivo. Lleva unos pantalones rojos pegados a las piernas que dibujan su figura totalmente esbelta. Los pantalones le llegan por debajo de la rodilla y el resto de la pierna muestra unas sensuales medias de redecilla de color burdeos a juego con sus zapatos de tacón alto terminados en punta y ligeramente abotinados.

Ya me había fijado anteriormente en estas dos alumnas pero hoy están rompedoras. Pienso: “irán a alguna fiesta después, ya que son las 6 de la tarde y el examen termina a las 8” “¿Serán cabronas” Se han sentado delante de las mesas, en dos sillas con brazo que estaban situadas en primerísima fila “Buff, me lo van a poner muy difícil” En fin, empezamos el examen y ellas se sientan y se cruzan de piernas, yo no puedo aguantar tan excelsa imagen y, aprovechando que mi mesa está cerrada por delante, bajo la cremallera de mi pantalón con la mano derecha, disimuladamente, y empiezo a mirarlas y a meneármela lentamente.

Una de las veces miro a una de ellas, levanta la cabeza y me mira, se sonríe, parece como si lo supiera, “¿sospechará algo?”. Paro, subo la mano, hojeo, hago como que leo, miro a la otra “¿Qué es esto? ¿También sonriendo?”. Pasan 10 minutos, “nada” siguen con su examen, tan seriecitas, me confío, vuelvo a la carga, las miro de reojo, miro sus piernas sensuales, sus eróticos zapatos y botas, sus escotes, se me sube cada vez más, tengo que hacer esfuerzos para no exteriorizarlo. De repente noto que una de ellas está al lado de la mesa, saco la mano de debajo apresuradamente, ella se sitúa a mi lado, me enseña el examen y me consulta una duda, está muy cerca de mí, noto su pierna rozando mi muslo, pasa sus senos por mis ojos mientras señala al examen encima de mi mesa, le aclaro la duda, se separa de mí, se va a ir, se gira, me mira y me dice, “por cierto, Pablo, ¿te has dado cuenta que tienes la cremallera bajada?” ME PINCHAN Y NO SANGRO. Contesto: “ah, pues no, se conoce que con las prisas no me he dado cuenta, gracias” La miro, está sonriendo maliciosamente “¿será puta?” Se ha percatado y lo ha sabido en todo momento. Noto como se me escapan oleadas de calor por las puntas de las orejas, no sé si mi cara mostrará algo, pero estoy rojo. Desisto, ya no puedo seguir.

A los 15 minutos la de los pantalones, se cae de la silla, todos miran sorprendidos, la del vestido se levanta y la ayuda. Aparentemente se ha mareado. Me pide permiso para salir y acompañarla. Se lo doy. A los cinco minutos vuelve la del vestido y me dice que la otra no se encuentra bien, que si puede tomarse una hora y acabar el examen luego en mi despacho. Doy mi autorización aunque comento que el asunto es un poco irregular. La del vestido se sienta y termina el examen. Salgo del aula, me dirijo al despacho, allí está esperándome la de los pantalones, la hago pasar al despacho, se sienta ante la mesa de mi compañera y empieza a hacer el examen. Yo me siento en mi mesa y no aparto mi vista de las piernas, noto como se me empina cada vez más. Llego a tal punto que mi picha piensa por mí, me levanto, me acerco a ella y, con la excusa de arreglar los cables del ordenador, me agacho y me meto debajo de la mesa, “ooohhhhh, estar tan cerca de sus pies y no poder hacer nada” No me puedo aguantar, empiezo a acariciar la punta de sus preciosos zapatos, toco su tacón, me paro, se está cruzando de piernas, vuelvo otra vez, pero me freno en seco, la punta de su zapato está debajo de mi barbilla tirando de mí hacia arriba, miro y la veo mirándome, sonriendo con seguridad, superior, segura de su posición dominante. “Qué, ¿te diviertes?” Yo balbuceo: “No si yo…..ehhhh, los cables, tenía que pasarlos por el suelo yyyyy……..” Ella se rie: “jajajaja, sí sí, cabl

es los que te voy a poner yo alrededor del cuello. Ven aquí y quédate de rodillas a mi lado” Yo le digo: “¿cómo me hablas así, es que quieres tener problemas y que te abran un expediente?” Contesta: “¿Has pensado muy bien lo que dices? ¿A quién crees que abrirían un expediente? ¿Quién está en manos de quién?” Lo pienso detenidamente, tiene razón, no contesto, salgo de debajo de la mesa, me pongo de rodillas a su lado, con la cabeza gacha, me dá vergüenza mirarla. Ella entiende perfectamente, no es tonta, se levanta, se baja los pantalones, no lleva bragas, “¿Será hija de…..?” Se sienta, se espatarra, la miro, se ríe, bajo la vista, no la puedo apartar de su gruta mágica. “¿A qué esperas? ¿No sabes lo que tienes que hacer?” Debo de tener cara de jilipollas por que me dice: “Ya veo que te has convertido en un alumno torpe y estúpido, te lo tengo que decir todo. Empieza a acariciar mis piernas para calentarme un poco y luego chupa mi coño hasta que te diga que pares” Estaba en sus manos, tenía que obedecer, aunque he de reconocer que sus ordenes eran música celestial en mis oidos. Empiezo a acariciar sus piernas, noto el suave tacto sedoso de sus medias, subo lentamente, arriba y abajo, me recreo, noto como su respiración sube, me excita, subo hasta sus ligueros, me recreo en ellos, me encanta, noto un cierto magnetismo que me atrae como si fuera un imán, sale de su gruta mágica, me acerco, noto una calidez agradable que regala mis mejillas, de mi boca sale una alfombra que se desenrolla hacia su gruta para engalanarla convenientemente.

Empiezo a lamer la superficie de su clítoris, lentamente, me tomo mi tiempo. Ella exhala suspiros de placer: sigue, sigue, más, más. Me voy adentrando en círculos concéntricos, me llevo la mano a la polla y noto una patada en la mano, todavía no, yo te diré cuándo, ¡SIGUE!, ordena. Me tengo que conformar. De repente llaman a la puerta, Pablo, ¿se puede? Instintivamente grito, ¡un momento! Pienso: ¡joder que situación más chunga! No sé cómo saldré de esta Miro a mi profesora y me dice, siéntate en mi sitio. Lo hago y ella se mete debajo de la mesa. Pasa, digo. Se abre la puerta y aparece la otra alumna, la del vestido. ¿Qué querrá ésta ahora? Me están dando el día, ¿ni que se hubieran puesto de acuerdo! Me dice: Hola, es que tenía que decirle algo muy importante a Desiré, ¿No está aquí? Contesto, sí pero es que…..eeehhhh….. ha salido al servicio un momento Dice ella, ahá, entonces no te importará que la espere un momento, ¿no? Mientras tanto, la condenada Desiré, me había bajado la cremallera, desabrochado el pantalón, bajado el slip y me la estaba lamiendo, yo estaba a punto de llorar pero no sé si de alegría o de desesperación. Le dí una patada y noté como me cogía los huevos y me los estrujaba, uufffffff, ¡qué dolor!. Luego, la muy cabrona, volvió a chupármela con lo que el dolor se mezcló con el placer en un extraño cóctel. Todavía no habían acabado mis sorpresas ni este día que Belcebú había preparado especialmente destinado a mis pecados. Mientras la del vestido (su nombre Nerea), decía de esperarla, empezó a sentarse en el costado de la mesa, se sentó y empezó a girarse para ponerse justo enfrente de mí y sus piernas, preciosas, atractivas, una delicia para la vista humana, un regalo divino para los mortales, se situaron a la altura de mi cara. Le dije, pero, ¿tú estas bien de la cabeza?, ¿qué te crees que estás haciendo? Ella dijo, con que al servicio, ¿eeeehhh? y…… ¿qué haces tú sentado delante de su examen? Contesto, eeehhhhhhhh……. resoplo (Desiré seguía jugueteando con mi bolígrafo), bueno estaba echando un vistazo aaaa….. sí, yaaaa, un vistazo aaaaaaa……. (me interrumpe Nerea), ¿a qué, Desiré? pregunta mientras se inclina a mirar debajo de la mesa. Yo ya pensaba que nada me podría sorprender aquel día, evidentemente me equivocaba de plano. Asoma Desiré riéndose y contesta, jajajajaja, ya ves, tiene razón el profe, estaba examinándome a ver si daba la talla pero él ha acabado siendo el examinado Nerea me mira y dice, vaya, vaya con Pablo, así que esos son los exámenes de lengua que te gusta poner a tus alumnas, ¿no? Contesto, ¿así que era una encerrona desde el principio? ¡Lo habéis planeado todo! Contestan ellas, todo, no; casi todo Digo yo, qu&eacute

; cabronas sois, pero ¿qué buscais? Dicen, que nos pruebes y, si pasamos el examen, que nos apruebes Digo, pero, ¿quién es el profesor aquí? por que yo más bien parezco el alumno. Dicen, bueno eso habrá que verlo Nerea dice, Desiré ¿tú vas a seguir trabajando las profundidades? Desiré, sí Entonces Nerea se tiende en la mesa, me mira, sonríe diabólicamente, yo la miro, no hacen falta palabras, mis manos van directas a sus tetas las acaricio con frenesí, ella saca su lengua y se relame, me desafía con la lengua, bajo la mano la deslizo por su sinuoso cuerpo, meto la mano debajo de su falda, llego a su coño, lo sujeto con fuerza, aprieto compulsivamente mientras noto como una gata araña mis pantorrilla Ella también está lubricada, cálida, humeante, es una caldera. Sube y baja sin problemas, entra y sale, entra y sale. Desiré se sienta en mi pecho, me oprime un poco, me quejo, “aguanta, te gustará” me contesta. Se echa hacia atrás y me pide que me incline y chupe su coño, lo cual hago encantado. Luego se vuelve, se sienta de culo sobre mi cara y me ordena que chupe su ano. Contesto, “no lo he hecho nunca, no sé si me gustará” Me dice, “me gusta a mí, así que ¡HAZLO! No tengo más remedio, lo hago, empiezo tímidamente, con la punta de la lengua, luego me voy animando, está limpio, empiezo a meter toda la lengua, me voy excitando con la creciente excitación de mi alumna y con el jugueteo de Nerea con su “mete/saca” Ella exhala leves quejidos que animan a la otra más. Ahora Nerea se levanta, se dirige a mi polla mientras Desiré se arrodilla delante de mi cara. Nerea empieza a chupar mi polla nuevamente y me ordena que la estimule con mi mano mientras chupo el coño de Desiré y acaricio sus tetas con mi mano izquierda. Introduzco mi lengua frenéticamente, soy un robot, un laboratorio experimentando con mezclas de sensaciones, placeres, excitación, ansiedad en un extraño cóctel.

Una sensual música de fondo recorre la habitación, es el melodioso coro de nuestros quejidos, exhalaciones, respiración acelerada que entona una original melodía que hace aun más erótica la situación. Nerea empieza a correrse y exhala una placentero quejido, “aaaaaaahhhhhhhhh, uuuuuuhhhhmmmmm” Al mismo tiempo me empiezo a ir yo en su boca, ella me la coge y empieza a restregársela por sus tetas, metiéndola entre ellas mientras yo sigo abarcando la totalidad de su coño con mi mano. Desiré dice, “¡esperadme, no corráis tanto” Sigo chupándola, metiendo y sacando mi lengua de su vagina, ahora estoy pasando todo el torso de mi lengua por la superficie de su coño, con fuerza, mi mano estruja frenéticamente su pecho, ella dice, “aaaaauuuuuuuffffffff, ya casi estoy, aaahhh, ya, ya, yaaaaaaaaaaarrrrhhhhhhhhhuuuuuugghhhhmmmmmmmm. Ahhhhhhhhhhhhhhh, que biennn.” Hemos terminado, nos levantamos, proporciono pañuelos de papel para todos, nos limpiamos, nos componemos. Les pregunto, “bueno ¿y el examen?” Contestan, “Ah, pero, ¿te parece que no hemos aprobado?” Contesto, “bueno, la verdad es que, pensándolo bien, habéis obtenido un sobresaliente” “¿Y yo?”, pregunto. “Nos parece que tú vas a necesitar un pequeño refuerzo extra, tendremos que darte clases particulares para que te sueltes un poco más” Contesto, “el profesor convertido en alumno, el lobo es una ovejita, y vosotras sois unas pequeñas cabroncillas” Dicen, “cuidado con lo que dices o te castigaremos cara a la pared, ya sabes quién tiene el poder ahora, ¿no? Miro para abajo resignado, “sí, la verdad es que estoy en vuestras manos, este es mi infierno particular no he debido montármelo tan mal” Dicen ellas, “perdona, tú no has montado nada, todo lo hemos organizado nosotras desde el principio y tú has caído en nuestra trampa igual que un cordero va al matadero, eres nuestro prisionero y no has podido hacer nada por evitarlo” Digo, “tenéis razón, en fin, por lo menos, espero ser un alumno aventajado” Dicen ellas, “con nuestra maestría estamos seguras de que lo serás. En fin, nos vamos, ya te llamaremos para darte el horario de clase, mientras tanto estudia la lección de hoy a ver si sacas notable la próxima vez, pues hoy has obtenido un aprobadillo raspado”

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Autor: perramispies

perramispies ( arroba ) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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