Amigas borrachas

Amigas borrachas
Amigas borrachas

Como se suele decir las cosas pasan porque pasan no existen las casualidades. Ni siquiera el sexo con amigas.

El otro día iba en el autobús cuando me sucedió esto. Había quedado con mi amiga Anna en el centro así que tomé el autobús para llegar ya que en coche era imposible. Iba ensimismado en mi mundo pensando cuando entró una chica mulata en el autobús que era hermosísima. Ella llevaba una vaporosa blusa amarilla que contrastaba con su moreno cuerpo. Llevaba también unos pantalones que torneaba su culo, un culo completamente respingón y bien formado.
Para mi suerte se puso muy cerca mía y poco a poco me acerqué a ella, hasta que mi polla ya morcillona chocó contra su culo, ella se dio la vuelta, me miró y volvió a mirar al frente, no hizo ningún movimiento de desaprobación así que seguí. En cada vaivén le iba llevando mis polla unos centímetros a la raja de su culo de tal forma que la unión entre el culo de ella y mi polla se acercaba.
La muchacha se estaba poniendo cachonda ya que habiendo sitios libres no se quitaba de delante mía, le gustaba lo que le hacía y eso me daba más morbo, me estaba excitando.
Cada vez que el autobús llegaba a una parada rezaba para que no se bajara y ella no se bajaba.
Llegamos a la última parada, el autobús se desalojó quedándonos ella y yo los últimos, sin apenas movernos, yo para que no se me viera la erección y ella para que se le bajara el calentón. Ella se bajó, después yo comencé a caminar precisamente la misma dirección que ella. Ella caminaba y aprovechaba cada escaparate o cada reflejo para mirar si la estaba siguiendo, y aunque pareciera lo contrario no la estaba siguiendo únicamente íbamos en la misma dirección. Yo aminoré la marcha para que ella pudiera perderse entre la gente y fue lo que hizo a los pocos minutos la perdí de vista entre la marabunta de gente.

Seguí caminando y nada más girar la esquina de una calle en una terracita me la volví a encontrar pero no estaba sola, estaba acompañada de mi amiga Anna.

– Hombre Simón por fin llegas.- Me dijo Anna.
– Esta es mi amiga Jasmine.- Me la presentó Anna, era la misma chica del autobús.

Ambos nos dimos dos besos colorados, por lo que había sucedido en el autobús.
Estuvimos hablando y me estuvo contando de su vida. Ella había llamado a Anna para desfogarse por problemas con su ex novio y demás cosas, y él le había dejado, nos explicó serena, entonces Anna, ella y yo decidimos considerarlo muerto, y brindar por su olvido y su descanso eterno, y celebrar su entierro de bar en bar. Así que allá nos fuimos, y para qué contaros: vasos, vinos, alcohol, chupitos, copas, y risas, alguna que otra vomitona, abrazos y besos de amistad, eterna aquella noche.
Requiescat y brindemos por nosotros y nuestra noche.

Al llegar a la discoteca Boss ya íbamos muy borrachos, y seguro que me sería muy difícil entrar pero mis dos compañeras lo solucionaron con su cuerpos de infarto. La sala de baile estaba llena pero se podía estar muy bien y empezamos a bailar en la pista.

Llevaba un buen rato en la pista bailaba no paraba de rozar a Jasmine, los coqueteos eran cada vez más continuos entre los dos y los roces y parecía gustarles esa sensación porque ninguno nos inmutamos, continuando lo que ocurrió en el bus.
Tal era la situación que en un momento de la música ella se giró y le vi una sonrisa picarona en su cara, me aventure a rodearla por la cintura con mis manos y a besarla en su cuello para luego llegar hasta sus labios prominentes.

Anna seguía bailando a dos metro de nosotros con un chaval mientras que Jasmine me siguió el juego y continuamos bailando, besándonos y estregándose nuestros cuerpos sin parar.

Yo cada vez estaba más cachondo y empalmado y ella se arrimaba más a mi cuerpo súper excitado.

Como ya estaba fuera de mi, me atreví a introducir mis manos por el interior de su blusa amarilla para sobar sus enormes pechos juguetones y ella gemía de placer y se retorcía excitada.

Como había tanta gente bailando, medio borracha y a lo suyo nadie se percató de la escena.
Yo que quería guerra no quise desaprovechar la ocasión y conseguí abrir un poco su pantalón , lo justo para meter cuidadosamente mis dedos entre su tanga y acariciar su pubis lubricado durante un buen rato mientras seguíamos bailando y disfrutando de la música.

De repente llegó Anna y Jasmine sacó mi mano de su pantalón. Las dos empezaron a bailar alrededor mío con mucha sensualidad. No paraba de rozar sus cuerpos contra el mío, colocando sus culos contra mi paquete. Si ya tenían un calentón antes bailando con Jasmine ahora con las dos mi calentón era brutal y creo que fui la envidia de toda la disco por lo menos del chaval que había dejado con dos palmos de narices Anna en la pista. Jazmine sintió como mi paquete estaba cada vez más marcado en el pantalón, y parece que se lo dijo a Anna al oído. Ambas me echaron una mirada picarona. Se notaba que habían decidido algo.
Cada una me cogió de una mano y me llevaron fuera de la pista de baile. No pararon hasta llegar a la entrada de la discoteca, donde estaba el portero.

– Dónde vamos?.- pregunté
– A pasarlo bien.- Dijo Anna mientras que me besaba la boca y Jasmine intentaba introducir su lengua en mi boca también, supongo que todos los tíos de la cola por entrar se pusieron palote viendo como dos pivones le comían la boca a un muchacho.
Paramos un taxi y entramos los tres yo en medio de las dos muchachas.

– A la avenida…- íbamos a la casa de Anna.

En el viaje le comía la boca a Jasmine mientras que Anna acariciaba mi polla por encima de mi pantalón e incluso desabrochó mi bragueta para acariciarla mejor. Luego comencé a comerle la boca a Anna mientras que Jasmine con mi mano se acariciaba los pechos, supongo que el taxista estaba flipando en colores además de enviarme por estar comiéndome la boca con las dos mujeres que pronto iban a ser mías.

Llegamos a casa de Anna, cada una se bajó por una puerta del coche y yo pagué al taxista el cual no perdió detalle del culo y el cuerpo de cada una de mis acompañantes por los espejos retrovisores.

– ¿Cuanto es?.- le dije.
– ….24 euros, amigo.- respondió mientras miraba a mis amigas por el espejo juntas en la puerta del bloque de Anna.
– Tome 25 y quédese con el cambio.- le pagué y salí del coche.
“ Suertudo” escuché mientras que el taxi se alejaba por la calle, me quedé mirando a las dos muchachas a cual más buena.

Subimos a la planta de Anna y entramos en la casa, nada más entrar en el salón Anna me echó en un sofá mientras Jasmine ponía música, luego ellas se pusieron a bailar de la forma más sensual posible. Anna viendo el ruido de la música puso rumbo a la puerta y la cerró con llave imposibilitando la entrada de nadie en su casa, en general a sus compañeros y luego cerrando puertas que daban a las paredes de los vecinos, mientras, Jasmine se movía al ritmo de la música y clavaba su mirada en mí. Al volver, Anna volvió a hablarle al oído, lo que hizo que Jazmine me mirase con cara aún más picarona.
Poco duró esa mirada. Jazmine agarró a su amiga de la cara y le buscó la boca. Ambas empezaron a besarse mientras sus manos se desplazaban por el cuerpo de la otra. En ese momento creí que estaba soñando. Eso no podía pasarle a un tipo normal como yo. Estaba sentado viendo como dos pivones se comían la boca. Era increíble. Mis manos querían irse a mi polla. En serio, necesitaba tocarme. No sé cómo me mantuve quieto, no sin sufrir lo insufrible.
Las manos de Jasmine se fueron a la espalda de Anna. Comenzó a desnudarla, en ese momento, delante mío había veía a mi amiga Anna en ropa interior siendo desnudada por su amiga. Sus tetas eran perfectas, bien colocadas, muy grandes y con unos pezones perfectos, esa información ya lo sabía de otras ocasiones. Ella me miró y comenzó a desnudar a su amiga para hacer exactamente lo mismo. Unos segundos después, su amiga lucía igual que ella, sólo que con un cuerpo con la piel más bronceada y un culo de infarto.
Se acercaron a mi lado y empezaron a desabrocharme el pantalón. Mi polla ya estaba dura como una piedra. Sus manos acabaron en ella y en mis huevos, mientras sus ojos buscaban los míos. Esas miradas me ponían mucho.

Jasmine fue la primera en probar mi polla con la boca. Empezó suave, succionando la, jugando con su lengua de arriba y abajo. Mientras, Anna se había sentado a mi lado en el sofá. De rodillas, sus tetas estaban a la altura perfecta. Mi boca las buscó mientras sus manos llevaron a las mías hasta ese par de preciosidades. Al poco, bajó del sofá y se colocó junto a su amiga. Dos bocas perfectas me estaban haciendo la mejor mamada posible. Chupaban y chupaban y yo, contra todo pronóstico, aguantaba.
De pronto, ambas se levantaron y se fueron al sillón de enfrente, donde abrieron sus piernas y colocaron su coños frente a mí. Capté la indirecta rápidamente.Sus coños eran perfectos. Depilado el de Jasmine y poblado de pelos el de Anna, pero eso ya lo sabía de otras ocasiones, ambos con unos labios preciosos. No pude resistir a lamer primero el de Jasmine y después el de Anna. Jugaba primero con uno para después meterle varios dedos al otro. Pese a que la música estaba alta, pero podía escuchar los gemidos de ellas.
Cuando no pude más, me desnudé y coloqué mi polla frente al coño de Anna . Se la metí con mucha suavidad, y seguí con un ritmo suave, sin prisa, disfrutando del tacto de aquel coño que ya estaba muy húmedo. Su amiga se había subido al sillón y había colocado su coño delante de Anna, poniéndole el coño en la boca. Mi amiga Anna no paraba de pegarle lametones mientras yo iba subiendo el nivel de embestidas en su coño. Acabé dándole mucha caña, hasta le di varios azotes en el culo de Jasmine. Ella disfrutaba como una loca.
Jasmine se cansó de esperar. Se bajó y me empujó al suelo. Instantes después, ella ya estaba encima mío. Saltaba y me cabalgaba dando movimientos de cadera hacia adelante y hacia atrás. Anna se sentó encima de mi cara y colocó su coño delante de mi boca, mientras la suya se fundió con la de su amiga. Era una cadena de placer mutuo yo le comía el coño a Anna mientras que ella le comía la boca a Jasmine y ella recibía mi polla dentro de su coño y yo notaba su húmedo tacto en mi polla. Decidimos cambiar de postura, sentándome yo en el sofá y después sentándose Anna sobre mí. Le di mucha caña. Mientras, su amiga se colocó echada sobre el sillón, con sus manos y su lengua jugando con sus bonitos pechos. Anna tuvo un orgasmo momento que aproveché para sacarle mi polla y meterle la polla a Jasmine. Me la follé embistiéndola con ganas mientras Anna ya le recuperada le comía las tetas llegando ella a tener un gran orgasmo. Yo seguía follándomela y metiéndole al coño de Anna unos dedos cuando noté algo. Me iba a correr y se los dije. Ellas como unas jodidas expertas. Recularon y me pusieron de pie luego ellas se pusieron frente a mí jugando con mi polla. Sus boquinas abiertas pedían leche, y yo se la di. Me pude correr en sus bocas, dándole quizás más leche a una que a otra. Dio lo mismo, pues se besaron instantes después. Dejaron mi polla reluciente, sin una gota de semen. Después nos fuimos al baño agarrados de las manos y nos lavamos en la ducha mientras que nos besábamos y nos tocábamos. Miraba al espejo y veía a un tío desnudo en la ducha con dos pivones desnudas, una mulata y una caucásica y me daba envidia, luego caía que ese tío con esos dos pivones era yo y además me los acababa de follar.
Salimos de la ducha y nos fuimos a la cama de mis amigas seguir follando. Quien lo iba a pensar que me lo iba a pasar fenomenal.

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