Dos jóvenes para mí solita

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Sus manos apretaban mis nalgas, me subía y me bajaba, era riquísimo sentir como me tenía tan ensartada, mientras sus labios succionan mis senos, volteé a ver y su amigo acariciaba su verga dura y gruesa, se acercó a mi y yo por supuesto se la chupé, yo me movía a mi antojo sobre aquella tranca dura, me movía salvajemente, prácticamente me lo estaba cogiendo yo a él.

Me llamo Maricela, Soy una mujer de 31 años, morena clara, con un cuerpo sensual que no pasa desapercibido cuando camino por las calles de esta ciudad, casada desde hace 6 años, un día en el que mi esposo se encontraba de viaje por cuestiones de trabajo, me disponía a regresar del trabajo a la casa, cuando al tratar de encender el carro no dio la más mínima seña de querer encender, di un suspiro y me dispuse a viajar en el Pesero.

Me subí a el, para colmo venía lleno, me resigné a pasar los próximos 30 minutos de regreso a casa aburrida, parada en ese camión, sosteniéndome para no caerme con los arrancones y las frenadas propias de esos medios de transporte, pensé que iba a ser uno de los peores días de mi vida, pero en realidad me equivoqué, para colmo sentí el contacto de un cuerpo pegándose mucho al mío por detrás de mí, me imaginé a un depravado y desagradable hombre gordo, volteé para observar con la firme idea de darle una cachetada y ponerlo en su lugar, pero para mi asombro me encontré con un muchacho joven, alto y muy agradable que me sonrió pícaramente por lo que me detuve. No podía pasarme para otro lado pues el camión estaba lleno, así que me relajé, después de todo la sensación no era ya desagradable, comencé a sentir como su pene crecía, estaba duro y lo pegaba  más en mí, no pude evitar excitarme, de pronto sentí una mano acariciando mis piernas por encima de mi falda, mmm, con cada frenón del camión sentía como si casi me quisiera ensartar a través de la falda, sentí otra mano acariciando mis senos, entonces me di cuenta que no podía ser las dos manos del mismo muchacho pues si tenía sus dos manos ¿con que se estaba sosteniendo para no caerse?

Me di cuenta que la mano en mis senos si era del muchacho de atrás, pero la de mi pierna era de otro muchacho al lado de mi, al verlo lo reconocí, era un vecino que siempre que pasaba me quedaba mirando, se llama Alberto, esa mano se metió audazmente por debajo de mi falda, mmmmm esas caricias me pusieron muy caliente, el muchacho de atrás metía su mano por debajo de mi blusa y mi brasier, mientras me pegaba  más su pene, mmm, Alberto metía su mano debajo de mi pantie, mmm acariciaba mi conchita, que para entonces estaba ya muy mojada, estaba disfrutando tanto que el tiempo pasó volando y llegamos a nuestro destino, la parada del camión donde bajaban la mayoría…

Me bajé sonriente, después de todo el viaje había sido muy placentero, llegué a mi casa, me dispuse a descansar, recordé que me hacían falta muchas cosas de la tienda, así que tomé el teléfono y hablé para que me llevaran las cosas que necesitaba, me recosté en el sofá a ver la tele, mientras tomaba un vaso de refresco, en 20 minutos llamaron a la puerta, sabiendo que era el mandadero de siempre le grité desde el sillón que estaba abierta la puerta, que entrara y dejara las cosas, cual sería mi sorpresa cuando al pararme sentí que alguien me abrazaba por detrás fuertemente, sus manos acariciaban mis senos. Yo forcejeé y me zafé para ver quien era, me quedé atónita era Alberto, antes de que me diera cuenta alguien más me abrazó por detrás y me comenzó a besar el cuello, el otro muchacho se acercó y me dijo:

– Vamos a concluir lo que comenzamos, se que lo deseas…

Mientras Alberto me abrazó por delante, al darse cuenta que intentaba gritar pegó sus labios a los míos y tapó con su boca la mía, yo forcejeaba, pero no pude evitar excitarme al sentir esa deliciosa sensación de estar en medio de dos cuerpos fuertes, mmmm, sentía sus penes duros, uno pegado a mis nalgas y otro pegado a mi sexo, mmmmm, la sensación era deliciosa, no resistí  más y me abandoné a sus caricias, mmmm, él besaba mi boca con lujuria mientras sus manos debajo de mi falda acariciaban mis piernas, mientras el otro muchacho detrás de mi me apretaba  más contra su cuerpo y sus manos ansiosas arrancaban los botones de mi blusa de un tirón y también mi brasier, y acariciaban mis senos, mmm…

Los labios de Alberto bajaban por mi cuello y mis hombros y llegaban a mis senos, sentía su boca ansiosa besar y succionar mis pezones, mmmm, el otro muchacho detrás de mi levantó mi falda y sus manos se metieron debajo de mi panties, acariciaba mi conchita, mientras su boca besaba mis nalgas, mmmm, era delicioso sentir la boca de Alberto en mis senos y la boca del otro muchacho en mis nalgas, mientras dos dedos se metían en mi conchita, aaaaaaaaaa ahhhh, tuve mi primero orgasmo sensacional…

Me llevaron hasta el sofá, Alberto se abalanzó sobre mi conchita, mmmm, su lengua recorría mi clítoris, lo besaba, lo succionaba, mientras el otro muchacho se montó encima de mi y puso su pene en medio de mis senos, me di cuenta de su intención así que con mis manos apreté mis senos contra su pene y él comenzó a cogerse mis tetas, mmmmm, que delicia…

Alberto realmente era sensacional, metía su lengua en mi conchita como un experto, su boca besaba, chupaba, succionaba mi conchita, era delicioso, el otro muchacho acercó su pene a mi boca, no pude más que mostrar mi agradecimiento y comencé a besar su pene, recorrerlo con mi lengua y a succionarlo, Alberto puso su pene en la entrada de mi conchita y lo empujó hasta el fondo. Mmmmm delicioso.

No lo podía creer, estaban haciéndome gozar tanto dos muchachos que apenas y había visto, me colocaron de rodillas en la alfombra, mmmm, y el otro muchacho me metió su pene grande y grueso en mi conchita, mientras Alberto sentado en el sofá me ofrecía su pene, claro que no me hice del rogar y lo comencé a succionar, mmm, sentía como me cogían deliciosamente.

El pene del muchacho casi salía de mi conchita hasta solo quedar la cabeza y luego lo ensartaba hasta el fondo, mmmmm rico, mientras yo besaba el pene de Alberto, lo chupaba, Mmmmmmmm, Alberto fue el primero en venirse en mi boca, mientras el otro muchacho me cogía salvajemente, de veras que estaban muy calientes, sentía como me tomaba por los cabellos mientras me ensartaba su verga, Ummmmmmmmmm delicioso, el muchacho gritó:
– Ahhhhhhhhhhhhh me vengoooooooo y sentí su leche caliente inundando mi conchita…

Fue delicioso, tuve un segundo orgasmo sensacional, los tres estábamos sudando, me dejé caer sobre las piernas de Alberto, pensando que había terminado,  pero para mi asombro el pene de Alberto seguía duro, me jaló y me dijo:

– Móntate encima de mí.

Yo obedecí, me monté encima y él fue metiendo lentamente su pene grande en mi conchita hasta el fondo, ummmmmmmmmm, quedé de frente a él, rápidamente sus labios se apoderaron de mis senos, los succionaba, los chupaba, los mordía, mmmmm era delicioso…

Sus manos apretaban con fuerza mis nalgas, y me subía y me bajaba, era riquísimo, sentir como me tenía tan ensartada, mientras sus labios succionan mis senos, y sus manos aprietan mis nalgas, volteé a ver y su amigo acariciaba su verga dura y gruesa, se acercó a mi y yo por supuesto se la chupé, yo me movía a mi antojo sobre aquella tranca dura, me movía salvajemente, prácticamente me lo estaba cogiendo yo a él.

– Mmmmm, señora Maricela que delicioso se siente, hace mucho que deseaba hacer estoooooooo. – Sigue, demuéstrame que me deseabas tanto…

Nos seguimos moviendo por mucho tiempo, era delicioso sentir como nos movíamos con más y más fuerza, de pronto sentí unas manos en mis hombros, supe que no eran las de Alberto por que las de él estaban ocupadas apretando mis senos, volteé y descubrí al muchacho detrás de mi, no imaginé lo que estaban planeando.

El muchacho tomó su pene y lo colocó en mi culito, cuando me di cuenta quise pararme, pero Alberto me sostuvo fuertemente y antes de que me diera cuenta, metió su pene despacio, lentamente, muy lentamente por detrás, yo me quedé paralizada, jamás pensé en tener dos vergas clavadas al mismo tiempo, no podía moverme por la presión de los dos cuerpos, ellos me ensartaron hasta el fondo, nunca me lo habían hecho por detrás, sentí dolor al principio, pero poco a poco la sensación de estar en medio de dos se convirtió en placer…

– Aaaaaaah, aghhhhh, que rica estaaaaaaaas mamacita, que ricaaaaaaaasnalgitaaaaaaaaaaaas, quería hacerte esto desde que estábamos en el camión. Me dijo el muchacho. – Mmmmmmm, que rica, eres deliciosas no pensé que fueras tan rica. – Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhh, me van a mataaaaaaaaaaaaaaaaaaaaar despaaaaaaaaaaaaaacioooooooo por favor…

Yo casi no me podía mover al tener a los dos ensartados, pero ellos se movían a su antojooooo, que rico me estaban Cogiendooooooooooooooooooooo.

– Me vengoooooooo, grité…

Pero a ellos no les importó no me escuchaban, estaban ocupados cogiéndome, Alberto me cogía mi conchita, mientras sus manos apretaban mis senos y su boca succionaba mis pezones, mientras el otro muchacho metía y sacaba su pene por mi culito.

– Sigaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan, cójanmeeeeeeeeeeeeeeeeeeee, rico, soy suyaaaaaaaaa, destrócenme…- Que ricaaaaaaaaaaaaaa, estaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaas, sabíamos que eras una mujer muy caliente.

De pronto los dos se estremecieron y gritaron:

– Aaaaaaaaaaaaaahhhhhhhh, Que Deliciosoooooooo, Ricooooooooooooooo…

Al sentir que los dos me inundaban con su leche caliente al mismo tiempo. Yo no pude evitar venirme nuevamente.

– Aaaaaaaaaa, aaaahhhhhhhhhh… que Ricooooooooooooooo, deliciosooooooooooooooo.

Nos quedamos dormidos los tres.

No se cuanto tiempo pasó, cuando me levanté estaba recostada en mi cama tapada con una sábana y los muchachos ya no estaban, pensé que había tenido un sueño. Pero pronto me di cuenta que no, pues mi cuerpo despedía olor a sudor y sexo, mi conchita y mis nalgas estaban llenas de semen…

Autor: Luís Alberto

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Escrito por Marqueze

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