Drih y la antivida

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Mi nombre es Drih y soy un vampiro, bueno mas o menos.

Mi nombre es Drih y soy un vampiro, bueno mas o menos. Nací a finales de los 70’s en la Cd. de México y para ahora tendría algo así como 25 años aunque eso ahora no importa mucho, de hecho hace tiempo que dejé de envejecer. Afortunadamente cuando aún era humana me cuidaba bastante, tendía a engordar tu sabes por mi baja estatura, apenas alcanzo el 1.60 m y era muy fácil que ganara peso, que mis caderas se redondearán de mas y que mi trasero engordara terriblemente, mis brazos se ensanchaban un poco y esta pancita se hacía un tanto voluminosa, ahora todo va bien.

Sigo siendo bajita pero mi piel es firme y hasta tirante, tanto que si no fuera por mi tez morena las venas se marcaría fácilmente haciéndose amenazadoramente visibles, ya no necesito usar sostén a pesar de que mis senos son bastante grandes y pesados, se mantienen erguidos y con los pezones al frente tal como me gustan, mi trasero… bueno ese sigue siendo grande, herencia de mi madre una cubana bailarina del Tropicana un tanto zorra a decir verdad y que nos abandonó a mi padre y a mi cuando era una niña. Por lo demás, bueno no me puedo quejar, acostumbrarse a la eternidad no es fácil pero cuando tienes lo necesario para divertirte… que mas da.

Empecé mi vida, mi nueva y eterna vida vampirica quiero decir, sin percatarme de ello y mucho antes de dejar de ser humana. Frecuentaba bares y antros de ambiente con un grupo de amigos, de los que casi siempre salía acompañada ya sea con uno o varios ligues de la noche, solo de una noche desde luego. Razón por la cual era mas que conocida en el círculo de LaRua, una cadena de antros en el primer cuadro de la ciudad y al que puedes asistir, solo con los contactos adecuados y yo tenía los mejores contactos o al menos eso creía.

Fue hasta una noche en la que me abordó una preciosa mujer, cabello negro y lacio, ojos negros, de un negro profundo casi como el mar en tormenta, en que entendí que realmente no sabía nada de la noche y todo lo que ella te puede ofrecer.

Cansada de bailar me dirigí hacia mi mesa, el resto del grupo de esa noche seguía la fiesta sin embargo, sorpresivamente estaba muy cansada, me sentía un tanto débil.

-te encuentras bien? Alcancé a escuchar una voz, una firme y sensual voz casi como un susurro detrás de mí, lo que era extraño dado el volumen tan alto de la música tecno del lugar.

-si estoy bien gracias. Solo un poco cansada. Dije mientras de reojo buscaba a la dueña de esa voz a mi espalda.

-aquí estoy… y apareció frente a mi, apoyada con ambas manos sobre la mesa, dándome una generosa panorámica de sus escote, graciosamente enmarcado por su cabello lacio.

-me asustaste¡ como hiciste eso?

-ah un pequeño truco, nada del otro mundo. Dijo mientras buscaba una silla sentándose muy próxima a mi.

-te he visto en todo el distrito de LaRua, sabes divertirte no es así?

-ajá solo que a ti no te he visto, eres del círculo?

-no, vengo a veces pero… vos me ha fascinado… querés…

Algo extraño estaba pasándome pues me sentía aún mas cansada que antes, de hecho apenas alcanzaba a escucharla y todo lo que hacía era verla, estaba fascinada por sus facciones, morenas como las mías pero afiladas, sus labios carnosos y rojos no paraban de articular palabras, las mismas que no entendía en lo absoluto. Como pude di un vistazo hacia la pista buscando a mis amigos, a ninguno le sorprendió verme con una chica, era de todas las noches… por otro lado mi conciencia nublada pasaba fácilmente por embriagues.

-… mi nombre es Mina y voy a besarte…

Eso me hizo reaccionar de inmediato, pero fue demasiado tarde. Ya tenia su boca en la mía en un beso… al principio no sabia de lo que se trataba, después todo quedo muy claro. Me entregue a su boca como nunca antes lo hubiese hecho, recorrí su lengua con la mía, cada uno de los rincones de su boca eran tan desconocidos pero familiares al mismo tiempo, sus labios, sus dientes… de pronto tuve la urgente necesidad, el absoluto deseo de tenerla desnuda contra mi cuerpo, de recorrer sus caderas con mis manos, arañar sus espalda con mis uñas y de entregarme a lo que ella deseara hacer conmigo. Y todo por un simple beso.

-vamos abajo Drih…

-si, …abajo.

no ten&iac

ute;a idea de cómo sabía mi nombre o si en algún momento se lo había dicho yo, tampoco tenía idea de lo que se refería con “abajo” pero quería estar con ella de cualquier manera. Nos levantamos, apoyaba mi cabeza en su hombro mientras le rodeaba la cadera con mi brazo, dando traspiés llegamos a “abajo”.

Me encontré sin saber como, en medio de un salón oscuro de muros de piedra negra. Iluminado apenas por un par de lámparas a manera de candelabros se distinguía una cama, una enorme cama de sabanas de satín color rojo sangre. La música del antro se escuchaba por encima de nuestras cabezas, debíamos de estar en el sótano de lugar seguramente pero eso no importaba porque volvía a sentir sus labios sobre mi cuerpo, su lengua recorrer mi cuello y sus manos acariciando desde el interior de mis muslos hacia arriba, terminando en un desquiciante masaje en mis hombros. Escalofrío… de pronto mis pezones se endurecieron como si hubiesen sido tocados por cubos de hielo, mis piernas dejaron de responder… y entonces mi vista se nublo por completo.

Al reaccionar, ya estábamos sobre la cama, se había desecho de mi vestido de manera que estaba solo cubierta por la ropa interior, un coordinado de encaje negro que pronto le hizo compañía al vestido. Uno de mis pezones fue asaltado por su boca, fue mordisqueado, lamido, acariciado suavemente entre sus labios mientras yo me retorcía sobre la cama. Una de sus manos bailaba sobre mis rodillas mientras su lengua iba y venía sobre uno y otro pezón alternativamente. Mi respiración se hizo cada vez mas fuerte, de pronto todo el cansancio se empezaba a esfumar, deseaba corresponder, chupar sus pezones de la misma manera que ella lo hacía con los míos, lamerlos por completo, acabármelos de un solo bocado si era preciso, sin embargo ella tenía otros planes.

Lentamente y siguiendo una parsimoniosa danza de lengua y labios sobre mi cuerpo, fue bajando de mis pechos al ombligo y de ahí hacia mi sexo. Estaba desesperada por sentir su boca en mis labios, su lengua sobre mi piel se sentía tan bien que de solo imaginar las maravillas que haría sobre mi clítoris, un río de flujo vaginal se desbordó al instante, estaba por completo empapada y eso a ella parecía fascinarle tanto o mas que el resto de mi cuerpo.

Finalmente su boca hizo contacto sobre mis henchidos labios vaginales, separándolos sensualmente de lado a lado con sus manos, su lengua estuvo en la mejor disposición para cumplir con su tarea, no era extraña en juegos lésbicos pero nunca había experimentado esta clase de placer, no era un torrente intermitente y creciente de sensaciones sino una explosión continua y avasalladora, como un orgasmo en cada una de mis células, desde los dedos de los pies hasta la nuca, y todos y cada uno de ellos provocados por su lengua.

Sin embargo y por muy placentero que resultara, tenía que terminar y lo presentía… mis uñas se clavaron sobre las sabanas preparándose para el gran final, entonces la vi alejarse un poco, separando su boca de mi pubis mojado de saliva y flujo, como esperando, pero esperando que? Mi orgasmo? Sus manos buscaron un lugar debajo de mis nalgas y me levanto por encima de la cama, buscando el ángulo perfecto justo cuando el éxtasis final llegaba… mi orgasmo estallo en un mar justo frente a su boca, ríos de deseo líquido fueron expulsados de mi cuerpo hacia sus expectantes labios abiertos, mi vagina se había convertido en una fuente y ella bebía de ella como si fuera su último día con una mujer. Al final, y conforme las fuerzas me abandonaban y antes de perder el conocimiento una vez mas, me percate que su boca se encontraba fuertemente adherida a mi vulva y su lengua al igual que la de una mariposa, buscaba en lo profundo de mi abertura vaginal mas flujo que tragar…

Me quedé dormida y no supe nada mas… al despertar aún desnuda sobre la cama pero cubierta por la sábana, la busque con la mirada.

-Mina?… llamé al no encontrarla por ningún lado, la música sonaba aún así que no debí dormir mucho tiempo.

-ya voy pequeña… estoy contigo en un momento, preparo algo para beber.

Me incorporé parcialmente buscando mi ropa, la cual doblada perfectamente yacía sobre una repisa de madera.

-bebe… te hará bien…

Se aproximo a la cama y entonces pude verla claramente. Hace un rato me parecía ansiosa, casi desesperada… ahora se veía tranquila, relajada, como en una especie de l

etargo, seguramente había quedado rendida por la sesión así que no le di mas importancia.

Se trataba de una bebida cristalina de tonos ámbar seguramente a causa de la copa y que tome de inmediato. La sed estaba matándome de modo que no me percate de lo que estaba bebiendo y no sabía nada mal, el sabor era definitivamente extraño pero nada mal. Apuré el fondo de la copa para preguntarle que era.

-una cosa especial, no creo que quieras saber de que se trata después de todo te ha hidratado bien no es cierto?

-si, pero que es?. Insistí.

-mmmm… veamos, jugo de frutas, un diluido de suero, una cierta droga de diseño y semen… los vampiros existen pero no todos nos alimentamos de sangre. Dijo casualmente, con naturalidad.

Ahora si que estaba jodida, estaba en el sótano de un antro, desnuda en la cama de una loca que me había dado a beber semen y que para colmo, se creía un vampiro. Si que estaba jodida sin embargo, algo me decía que era verdad, lo mejor era salir de ahí inmediatamente.

-ya entiendo… así que eres un vampiro, bueno me das mi ropa? Tengo que irme ahora.

-por supuesto, te la alcanzo en un momento.

Mientras me vestía sonó el teléfono, un pequeño celular que se presto a contestar, una genial distracción que aproveche al instante. Pronto descubrí una tarjeta entre mi ropa, un nombre y un número telefónico “G-nova 5 517 16 26” ese nombre, lo había visto antes, se trataba de un antro del distrito LaRua al que solo podías entrar con invitación y tenía una… estuve tentada a abandonar la tarjeta sobre la cama si embargo me la lleve.

-bueno adiós…

-hasta pronto linda…

Subí las escaleras, las mismas que no recordaba haber bajado pero que me conducían hacia arriba, hacia la música, a la seguridad de la gente… en tanto ella seguía al teléfono, si que había sido una noche extraña.

Días después, casi semanas sin poder olvidar el incidente… y por supuesto la tarjeta. Creía que la había conservado como una cortesía, después de todo me había tratado estupendo, bueno hasta el asunto de la bebida… se trataba de simple amabilidad o realmente deseaba volver a verla?. La duda me asaltaba y esa misma noche aclararía mi mente, la iba a buscar… y luego? G-nova era un antro gótico exclusivo o al menos eso parecía en el exterior, sin duda el lugar perfecto para una loca con delirios vampiricos. Me vestí para la ocasión, un pantalón de cuero negro, un top de piel, botas de casquillo y una chamarra… debajo, una tanga igualmente negra y nada mas. Después de franquear el paso gracias a la invitación llegue hasta una mesa apartada y tras esperar un par de minutos, una voz por mi ya familiar llamó mi atención.

-estas preciosa…

Nuevamente me sorprendía al salir de quien sabe donde. Era ella, Mina. Con un vestido negro de gasa por el que se adivinaba que debajo de él no llevaba nada puesto, la imagen de su cuerpo desnudo se construyó automáticamente en mi cabeza acelerándome el corazón. Se veía hermosa, aún mas que la primera vez y parecía moverse a su antojo, como si se tratara de su elemento. La gente extraña apenas nos notaba, incluso parecía que trataban de pasar desapercibidos para ella, como si nadie estuviera autorizado para dirigirse a ella a menos que así lo solicitara.

-vamos a hablar abajo.

-abajo? Acaso todos los antros tienen un “abajo”

-por supuesto, pero no todos lo saben… dijo con una sonrisa.

Era idéntico, la misma cama, los candelabros, los muros de piedra negra, las sábanas rojas… se notaban desarregladas en claros signos de actividad reciente. Sería por ello que estaba tan apacible, casi como drogada de felicidad?.

-espera no vamos a…

-oh no te preocupes, eso vendrá después y solo si así lo deseas. Por el momento deseo hablar, solo hablar y creo que tu también quieres hacerlo.

-desde luego, estuve pensando mucho en ti y me gustas mucho pero, en verdad crees en esa mierda de ser vampiro? En serio no te ofendas pero es algo tonto no te parece.

-por el contrario, que te parece una demostración?.

Con una rapidez impresionante saco un arma, apunto a su brazo izquierdo y disparó… la bala perforó su carne impactándose el proyectil en el muro de piedra, la música ocult&oacute

; el disparo, su brazo chorreaba sangre y podía verse claramente el agujero en su brazo, amoratado y supurante. Ahogue un grito, estaba aterrorizada, se había disparado al brazo y sin embargo no mostraba dolor así como ninguna emoción, estaba tranquila, como esperando mis impresiones y no era capaz de articular ninguna.

-observa… esto que te ofrezco es una oportunidad única, la posibilidad de ser uno con la antivida.

Su brazo había dejado de sangrar, la marca amoratada de la bala empezaba a cerrarse, segundos mas tarde y de no ser por el hilillo de sangre en su brazo y la mancha coagulada en el piso, nadie hubiese podido demostrar que se había disparado en el brazo. Estaba intacto. En verdad era un vampiro y sin embargo no tenía miedo, paradójicamente la deseaba mas que nunca…

Hacía tan solo tres minutos desde que podía considerarse así misma como “oficialmente vampiro” y sin embargo no notaba algún cambio físico como tanto pregonaban las películas y leyendas. Lo único que hacía era perder la mirada, pensando si llegaría “mágicamente” esa no-vida que había sonado tan atractiva en un principio… ser un vampiro, genial¡ sin embargo, no se sentía diferente en lo absoluto. Ni siquiera sentía la llaga en el antebrazo que Mina le había hecho con la uña para desangrarla y tras lo cual, había dejado resbalar su propia sangre hasta sus labios.

-te lo dije antes, toma tiempo y a veces hasta días hasta que empiezas a notar los cambios, no te preocupes tanto y vuelve a la cama si?

-si… solo que esperaba no se… háblame de nosotras… que somos?

Me sorprendí apenas terminada la frase, había dicho “nosotras” y “somos” como si hablara de una especie distinta o algo así, instintivamente sabía que era “diferente” pero desconocía a que punto. Por otro lado como podía considerarme un vampiro si ni siquiera iba a tener colmillos ni nada de eso? Tenía mucho que aprender.

-Hay un texto que debes conocer pero quizás sea mejor que te ponga al tanto desde ahora, somos… es difícil saber, hay pocos miembros de ciencia en nuestro lado sabes? Algún fisiólogo o taxónomo pero nada mas son tan aburridos. Lo poco que se conoce es que siempre hemos estado aquí, junto a los humanos y que tal vez evolucionamos juntos, porque de hecho somos humanos no? O al menos lo fuimos alguna vez. Hay un tipo alemán, mmmmm… Emp, si se llama Emp, dice que somos un cáncer, que nuestra sangre tiene un virus que nos muta hasta lo que somos, pero también dice que él es un hombre lobo; yo creo que mas bien se volvió loco al saber que su madre tiene por amante a un perro, yo que se. Regresando a tu pregunta, que somos?, los daydream nos llaman durmientes, hay que tener cuidado con estos sujetos te contaré de ellos después, pero a algunos de hecho la mayoría, nos gusta llamarnos vampiros pero no creas en las películas, la mayoría es mentira.

-ya que lo mencionas que tanto es verdad, tengo que cuidarme de las cruces y los ajos?

-tonterías niña, pero mucho cuidado con el sol, por ahora puedes tolerarlo pero con los años la ultravioleta es mortal, empieza con una leve comezón y luego terminas con la piel achicharrada. Por lo demás olvídate de la enfermedad, tenemos un sistema inmune casi regenerativo pero eso no significa que no podamos morir, somos mortales y debemos actuar en consecuencia.

-y la sangre? Pregunte animada por la forma tan resuelta y paciente con que había respondido hasta ahora. -Nos alimentamos de sangre?.

-Lamentablemente la sangre siempre es necesaria, pero antes de llegar a ella debo decirte que hace siglos, un maestro tantra fue transformado en vampiro contra su voluntad, es por ello que siempre se negó a consumir sangre, a pesar de que eso significaba indiscutiblemente su muerte. Este tantra era sabio y descubrió la manera de sobrevivir sin alimentarse en la barbarie sangrienta de un vampiro clásico. El al igual que aquellos que siguen su filosofía, sabía que el sexo y en especial los fluidos sexuales son particularmente poderosos, tanto que incluso llegan a entrenarse para no eyacular mas que las veces necesarias, apenas una par de veces en toda su vida.

Los líquidos, particularmente la sangre es vital para un vampiro ya que su sistema digestivo, es incapaz de digerir alimento sólido, por eso y a partir de ahora jamás pruebes alimento sólido, tu estomago se colapsaría y el dolor sería horrible créeme lo se,

pues bien, este maestro tantra descubrió que alimentándose de semen o fluidos vaginales podía conservar su potencial vampirico, recientemente nuestro grupo ha desarrollado un sustituto alimentario, el mismo que ya tuviste oportunidad de probar y que es nuestra alternativa. Desde luego, la sangre es mas mucho mas nutritiva y poderosa pero tiene sus inconvenientes… nos animaliza, nos lleva a un salvajismo que es muy difícil controlar, cuando la pruebas parece que todo va bien pero luego, ya no puedes detenerte y haces todo por conseguirla, atacas, asesinas… tomarla requiere una disciplina que adquirirás con el tiempo, como todos.

Se había sumido por completo en la tristeza, miraba al piso sin realmente enfocar ninguna cosa, era deprimente verla en aquel trance y me sentía profundamente apenada por ello, parecía que en verdad sabía de lo que estaba hablando y de pronto ya no quería saber nada mas, solo deseaba tenerla en mis brazos otra vez.

-oh, esta bien… ya me dirás lo que tengo que saber, mientras tanto… la abracé tanto como pude y así, muy juntas casi fusionadas en un abrazo indisoluble nos besamos.

-debemos salir… ya es hora y no hay nada como las presentaciones a tiempo… además debemos recoger ese libro del que te hable. Sin embargo para esta ocasión debemos ataviarnos “adecuadamente”, te he traído algo que te parece?

-a donde vamos? Pregunte mientras me vestía.

-ya verás, es el “super” de los vampiros donde se consigues lo mejor por el menor precio, es un buen lugar…

En efecto, salimos a la noche y aunque el aire apestaba a cañería y las ratas merodeaban entre la basura, era un vampiro y sentía la noche como ninguna otra criatura sobre la tierra, la luz del día nos estaba vedada pero a cambio la noche era nuestra, para siempre.

Conducía hacia el sur… el lugar sin nombre estaba dentro de “Plaza Loo”, lo que me sorprendió bastante, como podían esconder un club de placer mega exclusivo dentro de una plaza comercial tan concurrida?

-el sitio opera al cerrar la plaza y la gente ve solo lo que quiere, por ejemplo… ese grupo de chicas, si las mismas del auto rojo, son asiduas al lugar sabes… puedes percibir la coca y todo lo demás no es cierto? El auto, la ropa, la droga, todo lo que poseen en realidad no lo ganaron, ninguna de ellas… el sitio les da algo de respeto o al menos eso creen, porque el sexo, ese si que se lo ganan… el sexo es lo único que consiguen por ellas mismas y desde luego, nosotros nos aprovechamos de eso.

-debemos parar no tengo condones conmigo y sabes, me apetecería algo de presencia masculina el día de hoy.

-jajjajajaja.

Estalló en risas, lo que me incomodó un poco pues no le encontraba ningún chiste al hecho de protegerme.

-no los necesitas… ni ahora ni nunca… no te he dicho que te olvides de enfermedades? Y con el embarazo es igual, ningún producto llega a término nuestro sistema lo despedaza apenas se implanta.

Esto me entristeció un poco, era inmortal pero estéril… atrapada en un cuerpo maravillosamente joven que nunca conocería la maternidad, era un asco.

-pero vamos niña, que la noche empieza y tenemos mucho por lo cual disfrutar.

Continúa?.

Autor: Anonimo

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Escrito por Marqueze

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