Eduardo, mi amor

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Me penetró, era un dolor terrible tanto que traté de zafarme pero solo conseguía clavármela más, se me salieron unas cuantas lagrimas del dolor, me dijo tranquilo, me paró y me puso de perrito, me tomó del cabello y me empezó a cabalgar, luego me la metió toda y la dejó ahí para acostumbrar a mi culo, poco después siguió con su faena, el dolor empezó a ceder y se convirtió en placer.

Hola les quiero contar mi relato que me sucedió hace poco. Empiezo por describirme, me llamo Román, tengo 18 años y estudio administración, peso 75 y mido 1.80, piel aperlada pelo castaño poquito largo no mucho pero abundante, ojos miel, soy delgado, me gusta hacer ejercicio aunque no estoy marcado me gusta mantenerme en forma.

Siempre me han gustado los hombres y había tenido algunas experiencias sin importancia, masturbarme con amigos etc. Pero nada serio ninguna relación duradera o pareja, total que en ese instante no me motivaba todavía solo quería ver tipos buenos y deleitarme el ojo. Siempre he sido muy discreto, en la escuela no había nada posible con mis compañeros entonces me resigné, aún así entré a un curso de inglés para aprender porque soy bastante malo en el idioma, total entré a un curso y decidí aprender lo más posible

En el curso había chavos bastante guapos y bien formados pero ninguno con señales de ser gay o algo por el estilo, me enfoqué entonces en un hombre guapísimo de 34 años,  su nombre es Eduardo, me encantó físicamente, era alto, delgado, ojos verdes y atlético, además de que vestía muy juvenil pero sin dejar a un lado la formalidad, una combinación muy sabrosa  y con la presentación que expuso supe que se estaba divorciando y no tenía hijos, eso me interesó bastante, él era bastante aplicado y para mi gusto era el más adelantado del grupo ya que se ponía hablar de tu por tu con la maestra bueno la teacher en fin, yo me quedaba un poco atrás en las clases, y él se empezó a preocupar por mi, me prestaba sus apuntes y me ayudaba con lo que no entendía, me empecé a sentir muy a gusto a su lado, además de que tiene una sonrisa que te derrite y siempre que podía me dedicaba ese hermoso rayo de sol de sonrisa que tiene, yo me fui poco a poco enamorándome de él aunque nunca me atreví a decirle nada, simplemente me conformaba con ser su amigo del inglés.

Un viernes le comenté que me sentía muy frustrado pues no avanzaba nada, en cambio él tenía muy buen nivel y me dijo que no me preocupara, que él me notaba mejorías, le dije que no era cierto y que solo trataba de darme ánimos, me dijo que no y si quería me ayudaba, me dijo que había comprado un material nuevo para  aprender más rápido que si yo quería me lo prestaba, le dije que era magnífico que cualquier ayuda era buena, y me dijo que si quería me los prestaba hoy mismo, que lo acompañara a su departamento por ellos.

Total llegamos a su departamento y me invitó a pasar, era algo grande para ser depa, entré y me invitó  a tomar algo, le dije que un refresco porque en verdad estaba sediento, total me sirve el refresco y se va a buscar los libros, se tardó un poco más de lo estimado y lo fui a buscar y lo encontré con los libros en la mano y me dijo, disculpa es que no los encontraba, mira aquí están, te los presto, los tomé y le dije que él era muy lindo conmigo, que no sabía cómo agradecérselo y lo abracé, él se sorprendió con el abrazo pero me correspondió, sentí sus fuertes brazos en mi espalda y me acurruqué en su cuello, olía a macho, un olor a hombre increíble, intenté separarme para no ser tan obvio pero él no me dejó de abrazar, de hecho sentí sus labios en mi cuello y su pequeña barbita rozando mi cuello, le dije que se detuviera y me contestó, por favor chiquito, ¿aceptas venir a mi departamento en la noche?, te gusto y sabes que tú me vuelves loco, eres tan tierno que te quiero hacer mío, esta noche serás completamente mío, no sabes cuantas ganas tengo me cogerte, le dije que no que tenía miedo.

Entonces él me tomó de la cintura y con una voz preciosa y mirándome a los ojos, con esas esmeraldas que tiene por ojos me dijo, no te preocupes, seré gentil, me gustas mucho y nunca te lastimaría, con eso me derretí y me dejé caer en sus brazos, me sonrió y me preguntó, ¿aceptas? le dije sí, quiero ser toda tuya (se me salió lo gay a lo bestia) me dijo, quieres ser mi hembrita, te trataré como toda una damita y me besó, fue increíble sentir su boca, su aliento, después me besó el cuello y empezó a desnudarme, me quitó mi playera, él hizo un acto de macho que me encantó, se arrancó los botones de su camisa y se la quitó, es muy velludo sin llegar a ser un oso, después me siguió besando y me tiró a la cama, me acabó de desnudar y luego se desnudó, me dijo abre las piernas, eso hice y se acostó arriba de mi y me siguió besando.

Yo la verdad no podía seguirle el paso pues é estaba vuelto loco besando todo mi cuerpo, hasta que se detuvo y me sentó en la cama, me acercó su verga, quedé sorprendido del tamaño que tenía y del grosor que ostentaba, me dijo vamos amor, chúpala tantito, la agarré con mis manos y abrí la boca tanto como pude y me acerqué a ella, pero en ese momento cambié de opinión y decidí torturarlo antes de mamársela, le soplé, luego la olí, era un aroma increíble de hombre, después abrí la boca y fingí que se la mamaba pero la volví a soplar, él me dijo, ya no me tortures por  favor, entonces lo hice, me tragué ese mástil, no me cabía todo en la boca y mamé por partes, me estaba atragantando, pero al ver su cara de placer no me importó y me la seguí tragando.

Él empezó a follarme la boca cada vez más rápido, en ocasiones el aire me faltaba, tenía demasiada saliva pero era feliz, tenía a un hombre a mi lado y que hombre, seguí con los huevos, que cosa más deliciosa, además que eso lo hizo aullar de placer, me decía, sigue así cariño, ah que delicia, pasaron como 15 minutos y me dijo, ahora te toca comerte todo esto por tu culito precioso, a ver acuéstate bocabajo, obedecí pero le dije que tuviera cuidado que su verga era enorme y no quería que me lastimara, me acosté, me puso crema y empezó a penetrarme, lancé un grito tan fuerte de dolor que Eduardo se cayó de la cama, me asusté y corrí a  su lado,  se levantó y me dijo que sería más cuidadoso, volvimos a la posición y me penetró, era un dolor terrible tanto que traté de zafarme pero solo conseguía clavármela más profundamente, se me salieron unas cuantas lagrimas del dolor,  me dijo tranquilo, no te muevas, déjame a mi actuar, me paró y me puso de perrito y me la dejó caer toda, me levanté del dolor y me tomó del cabello y me empezó a cabalgar, luego me la metió toda y la dejó ahí para acostumbrar a mi culo, poco después siguió con su faena, el dolor empezó a ceder y se convirtió en placer, al rato terminó y se acostó, me invitó a acostarme con él, cosa que hice y me dormí en sus brazos, fue maravilloso,

Al día siguiente desperté y me asusté pues no había avisado en casa que no iría a dormir, total mandé un mensaje diciendo que estaba con unos amigos y yo les hablaba después, fui a la cocina y le preparé un desayuno y se lo llevé  a la cama, lo desperté y comimos juntos, él me dijo que quería que me quedara todo el fin de semana conmigo, que me amaba y yo le dije que si, me dijo que ese día no tenía ganas de salir, pero el domingo si yo quería me prestaba ropa de su ex y salíamos un rato, la sola idea de travestirme me emocionó, me dijo que tenía facciones muy finas y buen cuerpo y que pasaría por mujer fácilmente, me dijo que solo la voz me delataría pero diríamos que estaba enferma, me encantó la idea.

El sábado nos quedamos en casa y yo hice quehaceres domésticos, lavé su ropa, planché sus camisas y le ayudé a organizar porque tenía todo hecho un desastre, en la tarde me acosté junto a él a ver películas, y pasar el rato, en sus brazos era feliz, en la noche me volvió hacer el amor, fue algo más travieso que la noche anterior,

El domingo me prestó ropa de su ex y me maquilló. me puse tacones y un vestido azul precioso, y un poco de relleno para el sostén, como no me acostumbré a los tacones cambié a zapatos de piso, salimos y yo estaba muy nervioso, pero pasé la primera prueba, un vecino me dijo que estaba muy guapa y joven, yo solo me reí porque él me dijo que no hablara entonces él le dijo que estaba enferma y me dio un beso y nos subimos a su carro, me llevó a comer a un restaurante muy elegante italiano, el mesero también creyó que yo era mujer, y me encantó como otros hombres me volteaban a ver y yo orgulloso agarraba la mano de Eduardo, pero lo mejor fue besarlo en público, jamás había besado a un hombre en público ahora lo hacía y se sentía genial, me llevó al cine, al parque y después a su casa donde el sueño terminó, volví a ser yo, quedamos de vernos cada fin de semana, pero yo no contaba con el castigo tan grande que me pusieron por faltar a dormir dos noches, y por el momento nos vemos a escondidas, él tiene problemas con su ex que lo sigue acosando pero yo se que él me ama  a mí.

Autor: Román

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Escrito por Marqueze

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