EL AMABLE ARGENTINO

Lo mismo me reconocéis de otros dos relatos anteriores. En uno, describía mi primera relación sexual con un hombre y en el otro, otra relación sexual con otro chico que resultó ser gay, cuando yo busco sin pluma y ahora me paro para contaros otro caso.

Soy moreno, delgado tirando a atlético, pelo corto y negro, ojos verdes, bien parecido y mido 1,70. Estaba una de esas noches sin novia, muy caliente, buscando amigos en uno de tantos chats televisivos. Buscaba alguien con quien ver la película porno que echaban a esas horas en mi casa y entonces de tantas llamadas me interesé por un chico, argentino, que me resultó muy simpático. Yo estaba muy caliente, él también, no tenía pluma y además nos caímos bien, así que quedamos en mi casa.

Me duché, me vestí cómodamente y seguí viendo la película para tener la picha a punto, cuando al rato llegó. Era más alto que yo, delgado, con la cabeza rapada y unos cuantos años mayor que yo, aunque no muchos. Charlamos un buen rato y descubrimos que podríamos llegar a ser grandes amigos, ya que reímos y nos caímos bastante bien. Mientras tanto, no dejábamos de ver la película porno, así que fuimos a verla a mi cuarto, en mi cama, con la luz apagada.

Estuvimos viéndola hasta que comenzamos a tocarnos por encima del pantalón. Su picha era bastante gruesa, y de buen tamaño, mientras que la mía mide 20 cm. y está bastante proporcionada en tamaño y grosor. En pocos minutos, su mano estaba dentro de mis calzoncillos al igual que la mía y acerté: su picha era gorda. Iba a disfrutarla.

Nos bajamos los pantalones y comenzamos a pajearnos. Solo con la calentura que llevaba y el sentir aquella mano rodeándome el nabo, ya pensaba en correrme, pero quería disfrutar aún más. Él parecía estar incluso más caliente que yo, ya que se desnudó por completo y me instó a desnudarme.

Siguió meneándomela y yo a él hasta que la cabezas se nos pusieron rojas y gordas. Me tumbó, me abrió de piernas y comenzó a hacerme una de las mejores mamadas de mi vida. No sabría explicarlo, pero me la mamaba mejor que muchas mujeres. Suave, despacio, subía el ritmo y usaba bastante saliva. Sentía como la devoraba lentamente mientras me retorcía de gusto. Una de mis manos se fue hacia su polla, doblada hacia un lado y gorda y por supuesto ya chorreando. Le pajeaba a tope mientras me la chupaba con afán, sabiendo ambos que no duraríamos mucho.

Paró la mamada, sabiendo que no duraría más y se tumbó. Nos pusimos para hacer un 69 y comenzamos a chuparnos. Pensar en sentir esa gorda y doblada polla entre mis labios aún sigue haciendo que se me empine y quiera llamarle. Y él seguía con su magnifica mamada a mi rabo. Aproveché para meterle algún dedito en el culo y chupárselo, de tal forma que soltó algunos gemidos subidos de volumen. Paramos el 69 y decidimos que estábamos listos para corrernos.

Se tumbó, dejando su polla totalmente para mí y comencé una rápida y salvaje mamada que le hizo chillar por todo lo alto. No paré ni siquiera cuando dijo que se iba y me lo tragué todo. No pude más de lo caliente que estaba y dejé que me pajease en su pecho hasta descargarlo todo.

Hoy día, es un colega de confianza con el que de vez en cuando quedo para quitar mis calenturas de un rato. ¿Os gustaría que también tuviéramos esas sesiones de cologueo y sexo? Pues ya sabéis donde escribirme y encontrarme: en Málaga.

Autor: Manu mm_manny (arroba) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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