El amante perfecto

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De cómo lo conocí y como me hizo sentir lo que nunca había sentido

Hola amigos de Marqueze, soy un hombre de 45 años y la verdad es que he disfrutado a lo largo de toda mi vida, cualquier cantidad de experiencias, de las cuales no me arrepiento.

Sin embargo, hoy día voy a contarles lo que me sucedió hace un año atrás y que ha llenado mi vida hasta el día de hoy.

En primer lugar debo decirles que soy un hombre que a pesar de sus 45 años cumplidos, mantiene un cuerpo delgado y fibroso, gracias a la práctica constante de la natación.

Un día, cuando estaba yo trabajando como funcionario del gobierno, se me presentó la única oportunidad tan abierta que he tenido en mi vida. Apareció ante mis ojos, el ser más hermoso que jamás pudiese describir con palabras. Su cuerpo alto, corpulento, cabellos obscuros, ojos color miel y una sonrisa que nunca olvidaré.

Cuando mi secretaria lo anunció ante mí, no tenía la menor idea de quien era ni que quería, pero el tiempo, sabio compañero de todos, me lo demostraría posteriormente.

Desconocido: Buenos días, me he acercado ante usted, porque verá, yo soy pescador, con apenas 21 años y la situación está muy difícil. Le agradecería si me pudiese ayudar con arte o equipos de pesca que me permitan despegar en mi actividad.

Yo: Ardiendo de deseos con solo verlo le dije, pues claro déjame ver con que te ayudo y eso pues Dios lo pagará.

Así estuvimos conversando largo rato hasta que le entregué algunas donaciones que le podrían hacer feliz su vida. Antes de marcharse me miró y con esos ojos tiernos me dijo: “Gracias por todo, espero poder pagarle algún día”.

Yo estaba loco de excitación y antes de que se marchará le dije: Perfecto, espero que utilices todo para tu bien, que tengas éxito, pero al menos déjame saber tu nombre. El me miró, con fuego en sus pupilas y me dijo: Mi nombre es Javier y ya te estaré llamando, primera vez que me tuteaba.

A dos días de su partida, recibí su llamada y me dijo: Hola, aún te acuerdas de mí? Pues bien, la verdad es que tengo un proyecto que me gustaría discutir conmigo. El problema es que como soy de provincia, no tengo donde quedarme en la ciudad.

Entendí su mensaje, y yo que soy zorro viejo, le dije: sin problemas, vivo solo y tengo un cuarto desocupado el cual puedes utilizar mientras estudiamos tu proyecto. Así, se concretizó la visita y lo tuve finalmente en mi apartamento, tal como lo había soñado.

Al llegar, le dije: quieres una cerveza? A lo que asintió levemente con su cabeza. Así entre cervezas y cervezas, la conversación se iba haciendo más amena. De pronto, al sentir algo de hambre le dije: espera que voy a preparar algo para comer. Cuando estaba en la cocina, siento que alguien se acerca y con esos ojos obscuros me dice: quiero otro trago. Maldita mentira, yo le miré a los ojos y le dije: “eres un pequeño diablillo” y dicho esto, se acercó lentamente a mí, me miró y me plantó un beso en los labios que nunca olvidaré. Basta con decir que olvidé que iba a cocinar y que ya nada me importaba.

Lentamente, me tomó de las manos y me condujo hasta la recámara. Ahí me dijo: quiero que seas mi mujer. Horror! Nunca antes me habían dicho algo similar y yo parecía morir por segundos. Sin embargo, respiré profundamente y le dije: en tus manos está el que me excites al máximo y poder darte lo que me pides.

Fue entonces cuando empezó a desvestirme lentamente, recorriendo cada centímetro de mi cuerpo con su lengua, dulce y húmeda. Se acercó a mis pezones y empezó a mamarlos como nunca nadie antes lo había hecho. Yo gemía del placer y el lo sabía. Le ayudé a desvestirse y caímos lentamente en la cama los dos. Le agarré su pene, que a esas alturas estaba duro y empezando a mostrar algunas gotas de pre-cum y me lo metí en la boca, sintiendo a cada centímetro ese olor característico a macho. Después de mamarle por un buen rato, me dijo: date la vuelta que quiero poseerte. Yo estaba atemorizado y confuso, pero el placer no me permitía pensar. En eso, al darme la vuelta, siento unos labios húmedos recorriendo lentamente mi espalda hasta llegar al ojo de mi ano, aún virgen. Las sensaciones me erizaban

la piel y ya no podía pensar en lo que hacía o dejaría de hacer. De pronto, sentí la punta de ese pene, enorme, rosado y baboso, rozar el ojo de mi culo y ya no pensé más.

De un solo golpe lo sentí dentro de mí, pero era tal mi excitación que el dolor era casi imperceptible. Con un ritmo lento empezó a cabalgarme, mientras me decía quedamente al oído: eres y serás por siempre mi mujer. Eso me excitaba aún más y ya tenía yo la verga tesa como nunca antes, en mis años de loca juventud la tuve. Sentía su ir y venir sobre mi culo, ansioso de esa rica pinga y yo a mi vez, cada vez más exitado.

Luego de minutos, los cuales me parecieron segundos, me dijo: Te voy a inundar tu culo con mi leche y no bien lo había dicho cuando se vino en caños y caños hasta llenarme los intestinos con su néctar de la vida. Yo por mi parte, sin tocarme siquiera, me vine como nunca antes lo había hecho. Casi simultáneamente junto a él.

Hoy día, después de más de un año, somos pareja y aunque no estamos juntos todo el tiempo que yo quisiera, ya que el es casado y tiene una hija, cada vez que me posee, recuerdo aquellos tiempos en que le conocí y en donde nunca me imaginé que me llevaría a sobrepasar los límites del placer.

Si te gustó mi historia escríbeme, ya que es 100% real.

Autor: andros_under

andros_under ( arroba ) yahoo.com

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Escrito por Marqueze

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