EL APUESTO PROFESOR

Hola, me llamo Guillermo y soy profesor. Mi historia comienza cuando salgo de la Universidad con mi titulo, que fue hace dos años, yo contaba con 22 años, salí muy joven ya que entré con 17 años, en fin, en la delegación me enviaron a un buen colegio como comienzo, debido a mis excelentes calificaciones y mi gran rendimiento en la universidad, tenia muchas recomendaciones por parte de profesores además, tenia un gran futuro por delante.

Cuando llegué supe que me iría de maravilla, era un colegio mixto y tendría asignado unos cursos de último año. Aquí es donde comienza esta historia, dentro de mis alumnos estaba Alexia, una alumna muy atractiva, si, para que negarlo, no soy de piedra, además es ya toda una mujer con sus 18 hermosos años.

Ella es rubia, de piel blanca, ojos pardos y un rostro algo infantil pero encantador, no se imaginan cuanto, y unas desproporcionadas curvas. A mi por suerte la calentura me la he podido controlar hasta en mis más bajos instintos, pero esta niña invitaba al pecado. No es que siempre prefiera a las mujeres con pechos grandes pero era innegable que aquella chica resaltaba y era centro de las miradas por ellas, además de ser algo alta y un cuerpo completo (me refiero a que no era gordita, sino bien ancha, no se si entendéis, no era flaca tampoco, y no le sobraban carnes, solo era rellenita) y unas cinturas y caderas que le hacían juego.

Obviamente que con esta descripción quien no se iba a fijar en ella, pero yo nunca llegué a pensar que podría suceder algo con ella, me refiero a que era algo lejano para mi, era muy linda como para fijarse en hombres como yo, adultos y profesor, que no ganamos nada. Pero no soy un despilfarro, soy un adulto joven bien hecho, soy algo atractivo, pelo negro, piel morena, ojos castaños y un cuerpo conservado por mis ejercicios, saben, al principio creí que era de petulantes ir al gimnasio pero luego me di cuenta de que con un buen físico uno puede atraer mas mujeres, y el sacrificio lo vale, además yo no soy delgado por naturaleza, ya que como bastante y con mucho a ejercicio me mantengo en mi buena forma llamando siempre una que otra mirada, pero no soy vanidoso, aun que a quien no le gusta serlo un poco?.

Continuando, en una de las clases daba explicaciones para que hicieran grupos, ya que haríamos un trabajo, y me di cuenta de que ella no estaba en la sala, pasó una media hora y llega ella, diciendo que estaba con un problema y tuvo que quedarse en el baño, yo comprendí a lo que se refería y la hice pasar. El problema fue que ya se había quedado sin grupo, ya que estaban todos hechos, yo sabia que más de un grupo la aceptaba, ya que no era una chica desordenada, es más, muy inteligente, y si no encontraba por esa forma, algún grupo de chicos aunque sea por calentura la iba aceptar en su grupo, pero grande fue mi sorpresa al notar que nadie la quería en su grupo, alegando de que estaban copados, en ese caso le dije que después arreglaríamos y que fuera después a conversar conmigo.

Yo siempre he tratado de ser un buen profesor, tratarme de hacerme amigos de mis alumnos, como a mi me hubiera gustado que fueran mis profesores, pero siempre manteniendo la distancia y el respeto que se merece uno como profesor y persona adulta, y por suerte siempre lo he conseguido. Los alumnos me cuentas sus actividades, uno que otros pequeño problema y ahora no más unos problemas serios que han tenido algunos, obviamente que como solo era mi primer año me sentía afortunado de hacerlo bien desde un comienzo.

Más tarde, cuando estaba en la sala de profesores, llegó Alexia, tan atractiva como siempre, a mi se me había olvidado que vendría y le dije que en un segundo la atendía, cuando me desocupé conversamos de su problema, le dije que no había molestia.

Nuestra relación pasó a amistad. Alexia siempre hablaba conmigo, ya que no tenía amigos trataba de pasar el mayor tiempo conmigo, cosa que me causó muchos problemas, ya que habían otros profesores (hombres claro) que le dijeron al director que yo la podría estar acosando, con ese incidente algo grave en el co

legio, pero que se mantuvo en silencio pude salir adelante, en una reunión, tuvo que ir Alexia y aclarar todo el asunto, y explicar del porque pasaba tiempo conmigo, y de que no tenia mucha sociabilidad, cosa que era lo que menos quería.

Cuando solucionamos todo esto, volvimos a la normalidad. Sin embargo mis sentimientos hacia ella habían cambiado, era inevitable fijarme en ella como mujer y a pesar de contar con tan solo 18 años ya era una mujer, aún que fuera solo físicamente.

El gran día llegó, fue una vez, que tuve que ir a su casa para hablar con sus padres, se imaginaran por que… no, no era para pedirle la mano, solo que era suficiente, estaba mal lo que pasaba por mi cabeza y tarde o temprano me echaría encima a Alexia, obviamente no le iba a decir eso a sus padres pero con comentarles de que ella tenia que buscar amigos de su edad o que en un caso más extremo cambiarla de colegio. Cuando llegué no me extrañó que viviera en un zona de gente algo adinerada, no digamos unos ricachones, pero ganaban un buen sustento aparentemente, cuando toqué el timbre me contestaron, era la voz de Alexia, preguntó quien era, le dije que era yo y con su dulce voz dijo que de inmediato me abriría, sin dejarme explicar para que era mi visita.

La puerta de abrió electrónicamente y escuché un grito desde dentro de la casa invitándome a entrar, entré y lo primero que había era un pequeño jardín, muy verde y bonito, toqué a la otra puerta, la de su casa interior y salió ella. Cielos! Ni en mi más viles sueños me la imaginaba tan atractiva, llevaba unos pantalones de seda blancos con manchas de muchos colores suaves, que dejaba resaltar su lindo trasero, y arriba una camisa de esa sin mangas y muy delgada dejando un descarado escote que era imposible de no mirar por sus grandes pechos. Ella sonriente me dijo pase, profesor.

– Alexia, vine a hablar con tu padres.

– No están, salieron donde unos tíos, hasta mañana, el esposo de mi tía perdió a sus padres, y como mis papás están muy unidos a ellos fueron hasta allá.

– Que pena, tendré que volver mañana, fue un gusto verte Alexia – y ya me estaba yendo cuando ella se puso delante de mi evitando la salida.

– Vamos, profesor, quédese un rato, no quiero pasar el día sola, hágame compañía.

– No creo que seria adecuado, que tal si me ven aquí, ya sabes del problema que tuvimos, no quiero que se repita.

– No se repetirá, además, no hay nadie, quédese un ratito, le traeré una bebida.

– Esta bien, pero un ratito – y cuando ella sonriendo se iba en pequeños brincos hacia adentro dije en voz baja – por que si no te cogeré y te reventaré a mete y saca.

Cuando llegó con la bebida la tomé sin mirar lo que era y grande fue mi sorpresa al notar que era tequila.

– ¿Pero que es esto? Es alcohol.

– Si, usted ya es adulto, que ¿no toma? – Bueno, si… pero, no esta bien que lo haga contigo.

– No se preocupe, yo no tomaré.

– Alexia, es lo mismo, no debo. Lo siento.

– Ok – ella agachó la mirada algo apenada.

– Vamos, no te pongas así, no quiero ser pesado, solo que no debo.

– Si, lo se… Sabe profesor, tengo un problema – y se acercó y sentó junto a mi en el sillón.

Ella empezó a juguetear con sus manos por su escote, yo me puse a mil y traté de no fijar mi mirada en aquello. Supongo que lo habrá notado por que empezó inclinarse diciendo que el piso estaba algo sucio y dejando que sus pechos colgaran sostenidos solo por esa pequeña camisa. Yo tenia las manos tensas, ya saben, no quería caer en la debilidad, podía perder mi trabajo si tenia relaciones con una alumna y si se sabia, pero sabia cual eran sus intenciones. Cuando estuvo a mi lado dijo algo que apenas alcanzó a murmurar y con su hermoso cuerpo se abalanzó encima de mí dándome un beso. Vaya, que dulces y tiernos eran sus labios, aunque lo hizo algo torpemente.

– ¿pero que haces? – le dije tratando aún de conservar la calma.

– ¿No le gusta? – me dijo tratando de aparentar segura de lo que hacia.

– Bueno, no es que no me guste, esta mal esto Alexia.

– Vamos, dígame que no quiere y lo dejaré.

– Óyeme, yo soy el que maneja esta situación, tendré que decirle de esto a tus padres.

Supe que en ella causó un efecto mis palabras, se dejó caer en el sillón y dijo.

– No se los diga a mis padres, profesor – y soltó u

na lagrimas – no quiero causarle más problemas.

– No – me compadecí de ella, aunque tampoco tenia planeado hacerlo, se veía tan mal – no lo haré, pero, ¿por que lo hiciste? – Sabe, siempre he estado sola y desde que usted se acercó he sentido una atracción por usted.

– Vamos, no bromees con eso ahora – le dije sin dar crédito a lo que me decía.

– Es verdad, profesor… Guillermo, Yo te quiero, y quiero estar contigo.

Estaba en una disputa con mis principios. Yo era un profesor, una persona en que las demás podían confiar, pero soy un ser humano y como tal tengo un instinto, y por mi suerte, en aquel momento fue el que me logro dominar. Ella agachó la cabeza y hizo un gesto como si quisiera que me fuera. Yo le tomé una mano y dije.

– ¿Tú me prometes que nadie se va enterar?

Vi como levantaba la cabeza y una dulce sonrisa salía de su boca.

– Si! Se lo juro! Solo quiero hacerlo profesor, con usted. Vamos, que no me he conservado así para nada.

– No me digas que eres ¿virgen?! – Pues si profesor, soy una niña aún, pero quiero que usted me haga mujer.

– Si – dije mirando su cuerpo voluptuoso – pero tú no eres una niña, ni tampoco una mujer, eres una hembra.

– Si, venga, estoy seguro que le gusto – y se pasaba sus dedos por el escote tocándose por encima de los melones.

Yo me abalancé sobre ella y nos recostamos en el sillón, la besé apasionadamente y ella conmigo, parecía que era su primera vez en todo, no lo podía creer, mis más bajos instintos se hicieron presentes, y mis manos se fueron de inmediato a sus grandes pechos, cielos! Uno no podía entrar en la palma de mi mano, eran enormes, ella gemía mientras le besaba el cuello y ahora pasaba a apretar su hermoso culo, liviano y suave. Ella me sacó la camisa y me besó el pecho, con tal ternura que me empezaba a calmar, me daba cuenta que era su primera vez, y que esto seria especial para ella, así dejé de hacer cosas animalescas y me puse algo más romántico.

La cogí entre mis brazos y le pregunté que donde quedaba su habitación, me indicó y fuimos hacia allá, era una habitación algo grande, con una cama de dos plazas, llena de peluches, la dejé parada al lado de ella y me senté en la cama comenzando a sacarme los pantalones. Cuando terminé ella me miró y dijo que esto era lo que más deseaba. Poco a poco se sacó esa apretada camiseta y dejó sus melones al aire, no era posible, tenia solo 18 años y era la mujer más atractiva que conocía, me dije que a esta me la termino en 20 minutos con lo caliente que estaba.

Me olvidaba comentarles, una de mis grandes cualidades, (no es un gran pene, pero no despreciable, tiene 18 o 20 cms) es que soy todo un camello en la cama, aguanto bastante tiempo, cosa que me ha dado gran popularidad cuando estaba en la universidad, y por supuesto muchas chicas querían comprobarlo. Mi tiempo record había sido de casi una hora, normalmente duro 25 o 30 minutos.

Así salieron unos pechos grandes, perfectamente redondos, con unas aureolas rosadas algo grandes y que le hacían un juego perfecto, ella se acercó a mi y comencé a besarle sus pechos, eran una delicia, yo estaba embobado, ella gemía y soltaba pequeños grititos con mis lengüetadas, besos, mordiscos y manoseadas que le daba, estaba algo nerviosa pero muy excitada, me acariciaba el cabello con ternura y solo decía que continuara. Pronto puse una de mis manos en su trasero y luego la otra y mientras seguía besando sus sandias apretaba su trasero, y terminé por sacarle los pantalones de seda que también se le veían. Por fin quedó desnuda y me levanté para observarla. Solo el cielo sabe que diosa estaba observando, yo era quien iba hacer mujer a esta niña.

Me quité mis boxers y mi herramienta salió sin demora, mas empinada que nunca, gruesa, dura, caliente. Ella abrió unos enormes ojos y me preguntó si podía tocarla.

– Adelante – le dije.

– A ver – tímidamente ella puso una de sus manos y poco a poco la agarró con ella – esta bastante grande, es la primera vez que veo una en vivo y en directo.

– ¿Te gusta? – Si! Cielos – y la apretó un poco más – esta tan dura, me gusta que te provoque eso, me excita, y esta tan caliente, ¿no te duele? – me dijo con inocencia.

– Bueno, solo un poco, pero tú puedes aliviar esa tensión Alexia, vamos, recuéstate en la cama.

Y así lo hizo. Yo me puse sobre ella y le dij

e que la penetraría. Ella me dijo que esperara, abrió las sabanas y me dijo que nos metiéramos adentro "Quiero que quede esto en mi cama" dijo.

Así lo hicimos, ella se arregló un poco el cabello y con un suspiro dijo que estaba lista, que lo hiciera suave. Yo le correspondí y muy despacio comencé. Abrí sus piernas y su conejito estaba ante mi, muy mojadito esperándome, sin esperar más y con sus suplicas se le metí lentamente, toda adentro. Ella soltó un grito de placer muy fuerte, y no conteniéndome continué mi faena de mete y saca. Era increíble, me podía ver como me montaba a mi alumna en mi mente, yo, arriba de una joven de 18 años, era increíble, con un cuerpo de diosa que estaba calentándome cada vez más y más.

La besaba por todas partes y mis manos recorrían todo su suave cuerpo, ella con sus manos apretaba mis nalgas y espalda, y con sus piernas me empujaba mas adentro, vi como un pequeño hilito de sangre salía de su rajita excitándome aun mas. Los movimientos se hicieron más bruscos en medida que ella gritaba más.

– Ahh!! Ahhh! Que delicia!! Siii! Así profe! Deme así, así!! – gritaba sin cesar Alexia.

– Oh, que buena estás, toma! Toma! ¿Te gusta? Verdad?! – Si! Si!, no pares amor, no pares! Esto es lo mejor que me ha pasado!

Y agarrándome de sus melones y trasero empujaba más y más por sus suplicas, ella lo disfrutaba y yo más, comenzaba a sentir como ella estaba apunto de correrse y esperaba ansioso sus gritos de placer.

– Aaahh!, aahh!, ¿que es esto? Ahh!, que rico!! Que rico! Me matas! Me matas Guillermo! No pares! No pares! Sigue! Sigue! Aahhhh! Ahhhh! Ahh!! Es increíble!

Con su pies totalmente cruzados empujándome más adentro de su ser, y sus uñas incrustadas en mi espalda, ella se corrió y pude sentir como nunca ella botaba líquidos en su interior, no podía dejar de gritar y yo con mi calentura también solté algunos, pero mi tarea recién comenzaba.

Con su corrida mi excitación solo creció y mis manos pasaron a sus pechos apretándolos desconsideradamente, no me importaba si les dolían o no pero yo tenia que apretarlos, estaba más caliente que nunca y mis movimientos eran cada vez más rápidos, tanto que llegaba a penetrarla tres veces por segundo, las tablas de la cama rechinaban como nunca y los crujidos del piso hacían en conjunto con sus gritos de pasión una orquesta de placer a todo volumen, ella ya solo dejaba sus piernas totalmente extendidas y pedía más sin dejar que parase y besándome cada vez que podía, a los 15 minutos ella tuvo otro orgasmo tan intenso como el anterior, gritándome al oído puras barbaridades calentándome aún más.

– Cielos!! Cielos!! Que bueno!! Que rico! Que rico!!! Que rico estás! Dame! Asiii! Asiiii! Si! Siiii!, cielos esto de nuevo! De nuevo! Ahhhh! Aaaahhh! Ahhhhhh! Que puta me siento! Que puta soy! Esto es lo que quiero ser! Una maldita puta! Que rico se siente! Aahahhh!

Ella me miraba a con sus ojos desorbitados preguntándome como lo hacia, yo solo sonreí y apresuré aún más mis embestidas que ya eran salvajes. Justamente, ya como lo predije alrededor de los 20 minutos me estaba viniendo, yo ya no podía más.

– Ahhh!- gritaba yo – Aahh! Ahora me toca a mí, mi amor, vas a ver algo maravilloso!! – Si! Siii! Vamos! Dámelo todo Guillermo! Dámelo que me viene otra vez! Aahhhh! No puedo ni hablar! que puta soy!!! – Si! Que puta eres! Mira como te cojo! Estás tan rica! Rica! Te doy como caja! Toma! Toma! – Ahh! Ahhh! Si! Siii! Siii! Dame! Dame! Empuja! Ahh! Que esta vez sea el fin ya! No aguanto más! Ahh! – Toma tetona! Toma mi hembra! – Aaaah!! Soy una mujer! Soy una hembra! Aaaah!, Aaaaahhhhh! – aahhhhhhh!!!!!!

Y con un grito feroz nos corrimos juntos, mis embestidas dieron paso a mi rebosante leche, candente, más que nunca. Sentía como llenaba con espesa y caliente leche todo su interior, hasta lo más profundo, sin olvidar ni un solo rincón, salía semen a borbotones, en una enorme cantidad, pasé varios segundos expulsando mi leche en ella.

Cuando al cabo de un minuto acabé, exhausto caí rendido encima de ella acostando mi cabeza en sus "dos cojines" tan ansiados por mi y que besaba paseando la calentura que me quedaba. Así fue mi primera experiencia con ella, pero luego, incluso ese mismo día, vendrían muchas más, muchas más.

A

utor: Guillermo

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Escrito por Marqueze

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Un comentario

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  1. keres saber cuantos orgasmos he tenido al leerlo, ni t imaginas
    buena historia pero t falto preambulo!!

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