El cambio en mi vida

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Una de mis mayores sorpresas ha sido darme cuenta de lo extraña que es mi situación, y disfrutarla.  Los deseo a los tres, cada uno a su manera, cada vez que ellos quieren. Vienen, me hablan e inmediatamente estoy en disposición de disfrutar el sexo.

Queridos lectores: Me he masturbado tantas veces leyendo estos relatos que me parece justo contaros mi cambio de vida. Soy Elena. Tengo 39 años y hace tres que me he divorciado, después de unos años difíciles. Me quedé con la casa familiar, de cuatro dormitorios. Planeábamos tener muchos hijos, pero la vida no lo quiso así y, con el paso de los años, nuestra relación se fue al traste.

El destino, sin embargo, ha querido que todas estas habitaciones acabasen siendo útiles para mí. Hace dos años decidí alquilarlas a estudiantes para aumentar mis ingresos. Puse anuncios en la universidad y la casualidad quiso que el primero que viniese fuese un chico, Antonio. Otros estudiantes, chicos y chicas, pasaron algún tiempo en las dos habitaciones restantes hasta que Benjamín y Carlos las ocuparon permanentemente. Los tres hablan mucho entre si y conmigo y el paso del tiempo ha hecho que nos conozcamos bastante bien y nos aceptemos.

Los cuatro tenemos una visión similar del amor y del sexo y el caso es que los tres hacen el amor regularmente conmigo. No sentimos compromisos sentimentales, nadie tiene miedo de hacer daño a nadie, y los cuatro disfrutamos del sexo de esta manera. Yo he encontrado una nueva estabilidad emocional y, desde luego, hago el amor como nunca antes lo había hecho. No hago cuentas, pero es posible que cada semana me corra cincuenta veces o más. Nunca había imaginado que esto fuese posible, pero lo es. La tranquilidad de la relación, la falta de tensión, me facilita el disfrute y, por otra parte, Benjamín, Antonio y Carlos son encantadores, amables, seguros de sí mismos, tiernos y cariñosos, y los tres, a su manera, tienen la capacidad de excitarme con facilidad hasta el orgasmo.

No siempre ha sido así, pero han aprendido con facilidad y ahora no hay ocasión en que hagamos el amor en que no me hagan correrme. Antonio lo consiguió desde la primera vez y sus polvos son tiernos y largos, con poca penetración, relativamente, y suele conseguir de mí dos o tres orgasmos cada vez que me hace el amor; él se corre conmigo en el segundo y es capaz de mantenerme en tensión hasta que yo vuelva a correrme una vez más. Benjamín me penetra rápidamente y ahora consigue aguantar hasta que yo me corra sin eyacular; las primeras veces, sin embargo, se corría pronto y se desconcertaba. Pero yo supe darle seguridad en sí mismo y hacerlo concentrarse en el amor hasta controlarlo. Hoy Benjamín es un buen amante. Le gusta moverse dentro de mí, entrar y salir, empujar, follarme con fuerza. Y a mí también.

Habitualmente tengo un orgasmo con Benjamín y él otro. En ocasiones todavía se corre demasiado pronto, a veces me lleva hasta el orgasmo después de ello y otras no. Carlos todavía tiene mucho que aprender. Pero es tan encantador… Siempre me corro con él, pero el día que aprenda a controlar todos los momentos, y espero que sea pronto, creo que batiré records con él. Algo esencial es que Antonio, Benjamín y Carlos se llevan bien entre sí, no tienen celos ni competencias entre ellos, y los tres saben exactamente lo que está pasando. Nunca nos hemos juntado en tríos y menos en cuarteto. Pero todos saben que me acuesto con los tres. En otra ocasión os contaré detalles de nuestra relación, quizá os cuente cómo fue la primera vez con cada uno de ellos y detalles que os resulten más excitantes que este relato.

Hoy, dejadme que me limite a presentaros esta realidad y a contaros lo feliz que me siento. A deciros, con orgullo, que a estos jóvenes llenos de vida les encanta follarme. Que es raro el día que no lo hacen los tres y en ocasiones varias veces el mismo día. Ellos saben que si mi habitación esta entreabierta ellos pueden entrar, para charlar simplemente o para hacer el amor si nos apetece. Un domingo de hace tres o cuatro semanas algo le pasaba a Antonio y cerró la puerta de mi habitación cuatro veces durante el día y durmió toda la noche conmigo. Ese día Benjamín y Carlos me visitaron una sola vez. En otra ocasión fue Benjamín el que quiso follarme varias veces en el día. Carlos rara vez lo hace más de una vez, pero intuyo que va a ser mi mejor amante. Una de mis mayores sorpresas ha sido verme a mí misma en esta situación, darme cuenta de lo extraña que es, y disfrutarla. Nunca lo hubiera creído si me lo hubiesen dicho antes, pero para mi sorpresa así es.

Los deseo a los tres, cada uno a su manera, cada vez que ellos quieren. Vienen, me hablan e inmediatamente estoy en disposición de disfrutar el sexo. Creo que en este último año he debido hacer el amor más veces que el resto de mi vida. En fin, esta es mi nueva vida. Espero saber disfrutarla mientras dure y no echarla de menos si no siempre puede ser así. Lo que sí sé es que me costaría mucho vivir sin mis cuatro o cinco orgasmos diarios.

Saludos y hasta la próxima.

Autora: Elena

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Escrito por Marqueze

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Un comentario

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  1. QUE SUERTE TIENEN DE TENER A UNA DAMA COMO TU CON LA CUAL PUEDAN APRENDER ME ENCANTARIA ENCONTRAR UNA MUJER ASI COMO TU PERO LASTIMA ME ES DIFICIL TENER PERO FELICIDADES POR TU NUEVA VIDA Y DISFRUTULA BESOS

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