EL CUERPO DE NINOSKA

Aun recuerdo que trabajé bastante para subsistir, ya que acá en nuestra ciudad (La Paz) el nivel económico es complicado debes tener algún buen padrino, ser partidario de algún partido político, o estar muy bien preparado.

Elaborábamos productos textiles, en aquel entonces contábamos con una serie de trabajadores, como dije en anteriores relatos, siempre me encantaron mujeres de caderas anchas y Ninoska encajaba perfectamente en este gusto, aunque no es un don, pero si, algo que la naturaleza entrega, esta muchacha que despertaba y despertó mi deseo carnal era de aprox., 1,69m, busto de alrededor 94, y caderas 108, su edad oscilaba por los 23 y yo por los 19.

Aún la recuerdo como si fuera ayer, sus jeans azules oscuro, bien apretos y como se formaba ese descomunal trasero, paradito, redondo uffff, era una hembra muy pero muy apetitosa y es que es difícil encontrar un mujerón con esas características o muchas lo tienen anchos pero caídos, o redondos pero chiquitos, etc.

En aquel entonces yo tenia tantas curiosidades y como no, el cuerpo pedía experimentar una serie de cosas, recuerdo que me calentaba mucho con algunas películas xxx o revistas, ver como muchachas hermosas se mamaban tremendos penes, es cierto que muchos tipos tienen tremendos miembros, pero no todos tienen un pene así, aunque claro a muchas mujeres les encanta un tipo con un pene enorme, cada quien tiene lo suyo, a mi ver hay que saberlo utilizar(en otra parte de la historia les comentaré de mi amiga [Zulma P.B.] a la que le encantaba sacar el jugo al asunto, o más conocida con su alias la princesita), y no todo es penetración, pero bueno, continuando con el relato, esta muchacha trabajaba para nosotros.

Me llamaba joven orlando. Requiero tal material. O, joven ¿me da botones para tal cantidad?.

La confianza fue algo que fui ganándome gradualmente, ya que a momentos era muy seria y otras alegre, habían días en las que pensaba penetrándola por ese hermoso trasero y me masturbaba. Si bien ella trabajaba con nosotros acercarme a ella era el detalle, algo complicado, traté de estar lo más cerca de ella realizando alguna actividad que me permitiera entablar e incrementar la confianza, como realizar alguna actividad muy relacionada a lo que ella realizaba, se me ocurrió realizar un actividad paralela al de ella, lo que permitió en menos de una semana alcanzar el objetivo anhelado, logrando que fuéramos más amigos e incluso bromeábamos de tantas cosas, conversábamos de su vida de las cosas que le gustaba, no se, eran tantas chácharas.

Éramos ya muy fraternos a momentos me insinuaba con bromas de su cuerpo o bromas de sexo, hasta chistes machistas(¿sabes en que se parece la mujer al zapato nuevo? En que o afloja con alcohol o con el tiempo).

Un día ella me hizo una broma pesada a lo que atiné acercarme agarrarla hacerle cosquillas, forcejeábamos sin querer, yo estaba abrazándola y nuestros cuerpos muy cercanos, podía sentir la dureza de sus caderas o de su cola, sentía mi respiración incrementar al igual que mi corazón, sentía sensaciones extrañas que nunca había sentido donde la respiración se hacia lenta, las manos traspiraban, casi podía oír los latidos de mi corazón, quizás era cuestión de excitación, sin pensarlo y más por instinto mis manos dieron una caricia larga y fuerte a esa cola, sentía esa dureza, desperté de un trance, me asusté pensé que se iba a enojar o golpearme por el atrevimiento, o algo, pero no, solo se fue, sin enojo, sin alegría ni nada, me dejó con el miembro duro.

Desde ese día me volví más descarado aún, a veces entraba a recoger alguna materia de trabajo o hacer algo la veía de pie pasaba por detrás y le daba un apretón a sus glúteos o un pellizco y de veras que me faltaba mano, y le decía.

"Que buena te pones cada día".

Todas estas cosas solo me excitaban solo hacían que mi miembro se pusiera cada vez más en son de guerra y listo para la guerra,. como me excitaba ver como se contoneaba y me provo

caba de forma involuntaria, de pronto mis manos estaban ya acariciando su cuerpo besando su cuello, ella hacia como si no estuviera pasando nada, pero su respiración la delataba, solo oía un. -Joven no, por favor, puede entrar alguien, joven.

No tomaba importancia y seguía en mi afán, en otra oportunidad que entré la encontré agachada cogiendo algunos insumos, topé mi cadera a su trasero dejando que sienta la dureza de mi pene, ya que llevaba un buzo, y la sostuve de la cadera, ella no se inmutaba, cuando se puso de pie, la tomé de los pechos, se los amasé, ella llevaba un sweater plomo delgado, mis manos buscaban el puño de esa prenda, hasta encontrar el punto donde comenzaba y por donde mis manos entrarían, ella solo llevaba una polera, tras esa prenda solo se sentía la calidez de su piel, e ir subiendo hasta tocar sus pechos era algo tan excitante o sentir la textura de ese sostén que aprisionaba esos globos fue algo muy afrodisíaco, oía de forma entre cortada un -joven nos pueden ver por favor…, aún sabiendo que eso era cierto y yo me había asegurado que nadie nos encontraría seguía en mi afán subí su sweater, su polera, ese dichoso sostén era la frontera entre mi fuego y su placer, quizás por muy joven no sabia como quitárselo atinaba a acariciarlo a besarlo sobre el, al mirarla y dirigir mi mirada hacia su rostro, veía sus ojos perdidos, su labio inferior era mordido con presión, se la veía tan ajena, una mirada desbordada, aquellas manos que por impulso sostenían mis brazos y que su absurda resistencia era contradecida por el lenguaje de su cuerpo.

No se como logré dejar en libertad aquellos pechos, no recuerdo si ella me ayudó o si yo se las quité, solo que en un instante fugaz me encontraba besando y chupando esos pechos, se dibujaban como dos galletas morenas, y esa puntita sobresaliente del pezón, los mordía, los besaba, los amasaba, aquellas manos ya entrelazaban mi pelo tras mi nuca, escuchaba aquella exclamación y excitación.

-Si joven, Siiiiiiiiiiii, hágame suyaaaaa.

Que agradable era sentir y tocar esos pechos (y pensar que se resistía y negaba todo). Fueron tantas oportunidades en las que solo entraba para eso para chuparlos para que cuando ella me vea se sentara y con una picardía se suspendiera sus prendas y me dejara a discreción esos manjares, aunque pareciera negarlo, sus actos, su mirada todo la delataba, cuando me veía entrar para que ambos mezclemos nuestra lujuria, a veces era ella quien me buscaba, hasta ese momento no habíamos tenido sexo, quizás por timidez mía e inexperiencia, a veces cuando la veía sentada sobre un pequeño asiento, me acercaba, le abría las piernas, me arrodillaba y como si la estuviera penetrando, así mi cuerpo se ponía en esa posición, me acercaba y me contoneaba, generando que mi miembro y su vagina eran separados simplemente por nuestras ropas, me apoyaba para tener el ritmo y era sus brazos que me envolvían, callados nos besábamos, pero ella que trataba de simular que no le agradaba, al mirarnos a los ojos ella simulaba diciendo.

Ayy joven, ¿que tiene??Pero antes su cuerpo, sus actos me decían otra cosa.

Una tarde entré al cuarto donde ella estaba sola y la encontré sobre un asiento de pie, ordenando y realizando una serie de cosas, al verla me quedé hipnotizado, viendo esa hermosa cola, tomé otro asiento lo puse a un costado de ella, me subí en el, mi mano una vez más hizo de las suyas pero ella inmutada seguía en su afán hasta se sonrió a momentos eso me ponía cachondo, de pronto se bajó y se puso hacer otras cosas sobre una mesa, me bajé también, no nos decíamos nada, una vez más hice la misma operación y le dije, ¿te gusta? Respondió de forma instantánea. -¡SII!

No se que pasó, de pronto la hice girar, la apoyé sobre un estante que había a un costado de ese ambiente, yo detrás de ella y ella mirando hacia ese mueble con una extraña respiración, me bajé la cremallera, me saqué el pene viendo esa tremenda cola y lo empecé a restregar en el, abrí esos cachetes, parecía que mi pene se le iba a entrar en el ano, por que era ese el área donde hacia esa operación, veía y sentía como se excitaba, la volteé, nos besamos.

Quería hacer algo más pero alguien apareció, tuve que guardar mi miembro arreglarme el pelo, ella también, disimulamos y el día pasó como cu

alquier otro.

Poco a poco el tono subía cada vez, nuestros cuerpos se iban buscando con más ahínco, al día siguiente me sentía tan caliente que no resistí la tentación de ir a buscarla, ya que mi familia habían salido y regresarían tarde, dejándome una serie de encargos, pero llegado el momento de saber que íbamos a estar solos todo se me olvidó.

Me acerqué a ella ambos nos sonreíamos, la tomé del brazo le di la vuelta ya que cada vez venia con uno y otro jeans ajustado que resaltaba ese trasero lujurioso, me saqué el pene y lo volví a restregar en el mismo lugar al medio de cada glúteo de esa hembra, ella solo hacia un sonido de placer mmmmmmmmmmmm,!!

La volteé una vez más, pero, esta vez nadie iba a interrumpirnos, nos besamos, mis manos le desabotonaron su jeans que era complicado abrirlo, sin mirar donde estaba el botón de esa prenda, le bajé el cierre, y bomba, no llevaba ropa interior, ella trataba de resistirse como en otras oportunidades de forma tan absurda y notoria, como mi pija estaba fuera de mis prendas me acerqué y se la metí, su mirada y su carita de asombro eran dignos de una foto, tenia la boca abierta, ya mi verga estaba dentro su vagina, y ella no se lo esperaba, era la primera vez que mi miembro entraba en ese refugio, tan cálido y húmedo pero sentí temor.

Quizás podía embarazarla y demás ya que nunca tuve relaciones, entonces, la saqué y me la guardé pero ella no salía de su asombro, me aparté de ella y la dejé ahí estupefacta.

Al día siguiente cuando entré ella estaba trabajando como siempre, me acerqué, le dije al oído, te quiero en el cuarto de al lado, me paré a un costado de la puerta de ingreso, cuando la oí venir la tomé de la cintura, cerré la puerta y la besé, estuvimos así un instante nos tocábamos, el descaro se hacia cada vez más contundente, tomé su mano y lo puse sobre mi paquete, su mano apretaba sobre el pantalón, lo tomaba, lo apretaba y lo soltaba, hacia eso de rato en rato, quise ser más radical con algo de fuerza, tomé su pelo y le dije agárralo (me daba la impresión que esto era algo así como un secuestro al mejor estilo de las películas donde hay un villano que obliga a su victima, pero no con torpeza, ni mala intención, solo con fuerza y darle a entender que yo era su hombre).

Ella lo hacía pero se burlaba lo tomaba y lo soltaba una y otra vez, sin que se diera cuenta me saqué el pene de mis prendas, cuando lo agarró se sorprendió lo soltó, pero ese mismo instante lo cogió, mis manos y mi fuerza iban mermando gradualmente, no me percaté pero ella me estaba masturbando con mucho cariño, con mucha suavidad, sin saber como ni de que forma, ahí los dos de pie, y mi pija en su mano, esa sensación jamás sentida, de pronto sentí mi cuerpo desvanecerse eyaculé en su mano, me apoyé en ella, era una sensación tan fuerte tan agradable, expulsé varios chorros de semen sobre su mano y otra parte cayó sobre el piso, solo atiné apoyarme en ella, cuando la observé ella estaba palpando mi semen, era tan excitante ver esto, no podía argumentar más palabras, me desplomé sobre un asiento, ella se retiró mirando su mano apretando y sintiendo la viscosidad de mi semen y hasta la vi llevarse a la boca un poco, pero yo estaba ahí desplomado.

En otro instante nos encontramos en el pasillo se acercó y me dijo de forma muy picara y me dijo. -¿Vengo?

Yo asentí con la cabeza, de pronto sentía que la situación se me escapaba de las manos, quizás por que ya la situación cambiaba de gato a ratón, y ahora yo seria el ratoncito.

Ya en la habitación la cual se veía rodeada de muebles y una serie de elementos de producción, nos besamos, y otra vez yo estaba fuera de mi, al extremo que me había bajado los pantalones y dejado mi miembro a su suerte, diciéndole acarícialo, ni bien le dije estas palabras ya su mano derecha estaba ahí tocando y acariciando, pero era un poco inexperta en ello ya que parecía que acariciaba a un loro o algún plumífero de esos, le dije no corazón no es así, hazlo así, demostrándole como debía hacerlo, cuanta picardía se respiraba en ella, en cada caricia en cada cariño, sin darme razón ni argumentar palabra alguna se lo introdujo en su boca, que calidez, era como si es

tuviera en el paraíso, sentir su lengua, sus labios aprisionando mi miembro, era algo tan complejo y abstracto que sensaciones, duré muy poco, sentí una corriente en mis testículos y otra vez más mis fuerzas se mermaban, chorros y chorros de mi semen salían a borbotones era evidente que se atragantaba, sacó mi pene de su boca algunos chorros llegaban a su carita a su pelo, respiraba y escupía mi leche, acentuó a decir: -Nunca tragué leche.

Bueno quizás esta fue tu primera vez.

-Sabe raro.

Mientras palpaba y se limpiaba y yo quedaba fulminado una vez más, me acosté, ella se arregló y se fue a trabajar.

Con ella pasaron muchas cosas, hicimos el amor no solo donde trabajaba, también nos fuimos a alojamientos, pero esa ya es otra historia, de ser un maestro terminé siendo el aprendiz, aunque me hubiera encantado darle sexo anal con tan hermoso trasero, y es que en momento dado le planteé darle por ahí, ella argumentó que tenia miedo, nunca se lo hice por ahí lamentablemente.

Ella trabajó un par de meses más pero se retiró nunca más supe de ella quizás se casó ya que andaba enamorando con un muchacho de su zona.

Espero les haya gustado este relato, con la franqueza que me caracteriza quiero dedicar esta pequeña historia con mucho cariño a alguien muy especial que quiero mucho que esta en México (E.G.), quienes quieran contactarse escriban a mi correo, y espero que lean mi anterior relato titulado mi amiga Lourdes, en la sección sexo con maduras.

No importa de donde sean amigas pero me encantaría conocer a muchas damas de todo el mundo besos y abrazos, Orlando.

Autor: Orlando encendido_1000 (arroba) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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