EL DESCUBRIMIENTO I I

Al finalizar uno de los típicos días de entrenamiento en el equipo de rugby, los muchachos fuimos directo a las duchas. Yo no dejaba de pensar en Mariana y todavía sentía un ardor mayúsculo en mi culo luego de la desfloración provocada por esta adolescente malévola. No recuerdo bien como me encontré frente a Javier, desnudo, con todo el cuerpo enjabonado. Me miraba con temor, mientras mis oídos percibían algunas risitas y burlas típicas de los hombres del equipo, mezclado con el ruido de las duchas. Las voces se hicieron más fuertes, y pude oir los diálogos, que parecían dirigidos nuestro sector.

-Se comenta que en el equipo hay señoritas infiltradas. -dijo uno -Más bien, unos maricones de mierda… ja ja ja… -replicó otro -Cuidado… a ver si nos contagian alguna peste. -dijo otro más -¿Será contagioso ser puto? -dijo el primero -No, pero quienes sean… están entre los más machos del mundo -Se están haciendo una fiesta a nuestras espaldas…

-Por nuestra delantera, men… ja ja ja

Yo estaba frío, callado, no podía ni esbozar una sonrisa. Quería salir de allí cuanto antes, pero no sabía como. Opté por enjuagarme rápido y salir, pero un grueso brazo me detuvo.

-Espera… estamos hablando de unas maricas metidas en el equipo… y esto no puede quedar así.

-¿Y yo que tengo que ver? -dije entre asustado y duro, o al menos, intentándolo.

-Dale, nene… vos y tu amiguita Rubén… ¿de quien más vamos a estar hablando? -¡Yo no soy puto! -grité.

-Sos un puto de mierda… ¡Mírate la pija! ¡La tienes semi dura! ¡Entre machos!

Me miré y era cierto. Yo no podía creer que me estaba excitando con mis propios compañeros de equipo.

-¡Que asco! -dijo uno.

-Deberá pagar con su novia…

-¡No lo toquen! -gritó Rubén -¡Ahhh! ¡La novia se puso celosita! -exclamó otro, entre carcajadas.

-¡Nadie es puto acá! -dijo Rubén -¿Ah no? ¿Y si tenemos pruebas? -dijo otro, con una gran sonrisa.

Rubén y yo nos miramos. No entendíamos nada. Pero pude ver su pene, comenzando a levantarse.

-¡Puto de mierda! ¡Mírale la pija! Se le está levantando… en cualquier momento nos pone a nosotros… -gritó el más exaltado -Estos dos tienen que aprender una lección… -dijo otro.

Y de inmediato, nos sujetaron entre algunos compañeros del mismo equipo.

-¿Qué pasa acá? ¿Es una broma, nooo? -dije, terriblemente asustado. Pero el susto me excitaba más, y mi pene comenzaba a ponerse más que tieso.

-¡¡Sueltenos!! ¡¡No somos lo que piensan!! -suplicaba Rubén.

-Mariquitas… lo sabemos todo… tenemos pruebas… no se admiten maricas en nuestro equipo de rugby..! -Este es un deporte para hombres… no para enfermos!!! -¡¡No tienen pruebas!!! ¡¡¡No tienen pruebas!!! -grité desesperado.

-Si las tienen. -dijo una voz femenina. ¡Era Mariana!

Mariana había irrumpido en las duchas del club, donde solo estábamos los jugadores de rugby, todos desnudos. Mariana estaba apenas cubierta por una toalla, sostenida con un nudo a la altura de sus enormes tetas.

-Yo les conté todo. Ya saben que tú Rubén, mi propio hermano, y tú Andrés, su pretencioso amigo… tienen una relación amorosa que los une desde hace tiempo. Yo no pude soportarlo más… tuve que contarlo.

-Mariana… ¿por qué? -dijo Rubén.

Y la chica dejó caer su toalla y dejó al desnudo su voluptuoso cuerpo, cubierta por un diminuto traje de tiras de cuero. Sus pezones estaban al descubierto, lo mismo que su vagina rasurada. Los hombres que no nos sujetaban, corrieron hacia ella con grilletes, y la ataron a las duchas, encadenándola por pies y manos, quedando ella abierta en cruz. El agua de las duchas empapaba su cuerpo desnudo. Algunos aparecieron con unos guantes de goma y cables, y colocaron los mismos sobre sus pezones, utilizando un broche de metal, mientras colocaban el otro extremo en una batería de auto, con un regulador de voltaje. Todos reían torp

emente, cruelmente.

-¡¡¡NOOOO!!! ¡¡Animales!! ¡¡¿¿Que es lo que van a hacer con esa pobre chica??!! ¡¡SUÉLTENLA YA!! -grité desesperado, forcejeando.

-A la perra le gustan estos juegos… ya jugamos desde hace mucho con ella… jajajaja. -dijo uno -¡¡¡QUE LA SUELTEN!!! ¡¡O SI NO…!! -¿O si no que, marica? ¿Que nos vas a ofrecer?- me gritó uno de los que me sujetaban.

-Yo… yo…

-¡No estás en posición de negociar, putazo! -Nooo…. por favooor…

-¡Vamos a jugar con la perra! ¡Vamos a divertirnos un rato! -Noooo… piedad… mi cuerpo…. hagan lo que quieran conmigo…

-¿Que? ¿Que estás diciendo, puto? -¡Que hagan lo que quieran conmigo! ¡Pero suéltenla! -¿Entregarás tu cuerpo a nuestros deseos, voluntariamente? -Si..i… -dije sollozando.

-Me das lástima, marica. Pero este es el trato. Te vamos a someter. Nos tendrás que hacer gozar. A todos. Varias veces. Y soltamos a la nena. Ah, y también, al final, vas a tener que culear a tu amigo. Pero antes todos te vamos a culear a ti.

-E… está bien. Hagan lo que quieran.

A Mariana la dejaron atada, bajo la ducha. Ella estaba como loca, vociferando, jalando las cadenas.

-¡Maricas! ¡Vengan por mí! ¡No me dejen sola! ¡Quiero gozar, perros! ¡Me lo prometieron! ¡Quiero que me bañen con su mugrosa leche! ¡Quiero lluvia dorada! ¡Quiero sentir las descargas en mis tetas! ¡Vengan acá! ¡Juguemos como siempre!

Pero nadie le hacía caso. Nos llevaron a mi y a Rubén a otra parte del gimnasio. Nos hicieron poner en sendos bancos de madera, con el estomago sobre ellos, dejando libres y alzadas nuestras colas por un lado, nuestras cabezas por el otro. Empezaron a masajearse los pitos y estos fueron creciendo de tamaño. Alguien se dignó en pasarme algo de jabón en el culo. Pero otro ni siquiera se dignó de enjuagarse bien la poronga, y me la metió en la boca, yo casi me ahogaba. Pero sabía bien que tenía que hacer, y empecé a chuparla como desesperado. Casi la muerdo cuando sentí la estocada por el culo que me daba otro.

-¡¡Ah, no, hijo de remilputas!! ¡¡Casi me muerde la pistola!! ¡¡Que aprenda, muchachos!!

Y sobre mi espalda desnuda, sentí una docena de toallazos mojados como látigos. No podría equivocarme de nuevo. Y empecé a chupar la pija con maestría, como lo hacían en las películas porno las prostitutas. Nada más que yo era un hombre. Y a pesar de la desfloración con el frasco de desodorante que me produjo Mariana, el culo me dolía con cada estocada. El que estaba atrás mío, acabó rápidamente dentro de mí. Sentí esa sensación calentita en mis entrañas. El muy maldito me había llenado con su leche, la primera leche de hombre en mi culo. Pero no conseguía que el que rellenaba mi boca con su pija pudiese eyacular.

-¡¡No me estás saboreando la pistola como una puta!! ¡¡Denle duro, muchachos!!

Otra docena de golpes sobre mi espalda con las toallas mojadas, mientras sentía una nueva estocada. Esta parecía más chica que la anterior, o mi culo se estaba adaptando. Sentí el sabor del semen en mi boca, y tosí algo.

-¡¡No tosas!! ¡¡Trágatelo todo!! ¡¡Más muchachos!! ¡¡Que aprenda!!

Y más sobre mi pobre espalda, pero yo ya no podía hacer nada. Ni gritar, pues una nueva pija ya estaba en mi boca. Y un nuevo lechazo en mi culo. Se venía la tercera… por Dios. Casi me saca los ojos… no sé de quien era, pero era ENORME. Esa si que me dolió de verdad. No sabía como iba a ser para engullirla en mi boca. Necesitaba terminar con esta humillación lo más rápido posible. Abrí mis alas como un pájaro y di a entender que quería nuevas pijas en mis manos. Así, mientras me culeaban y mamaba un penacho, iba preparando a los próximos concursantes, pajeándolos.

-¡¡¡Va aprendiendo el perro!!! ¡¡Felicítenlo, muchachos!!

Otra docena de toallazos sobre mi espalda, solo provocaron más placer, más ganas de servir a mis chicos guapos. Me di cuenta que lo mejor que podía hacer era disfrutar del momento. Me alegré cuando me puse en la boca una pija con sabor a caca. Intuí que ya había dado placer a la mitad del plantel de rugby, y empezaba a completar la vuelta. Pero no imaginaba que daría casi tres vueltas completas. Los chicos estaban insaciables.

Cuando terminaron, me pusieron de pie… mis piernas temblaban, tenia el culo roto, sangrando. Y mi boca llena de semen, enrojecida, ardiente. Me pusieron atrás de R

ubén. Y me dijeron que se la metiera, para cerrar el trato. Pero a mi… no se me paraba.

-No puedo…

-Si no puedes, no hay trato. Y le daremos pataditas a Mariana, ja ja ja.

-Chúpamela, Ruben… que se pare… por favor…

Rubén comenzó a mamarme la pija pero era inútil. No pasaba nada. Mis compañeros de equipo empezaban a impacientarse. De repente, uno de ellos exclamó:

-¡No hay trato! ¡Volvamos a las duchas! -¡¡¡NOOOOO…!!!! -exclamé.

Allí estaba Mariana, todavía atada.

-¡¡Perros, hijos de puta!! ¡¡gozando con mi hermano y su amigo!! ¡¡y me dejaron sola!! ¡¡no se los voy a perdonar nunca!! -Tranquila nena, venimos a darte una noche eléctrica… ja ja ja -Noooo, por favoooor, déjenla…!!!! -grité -¡¡si, perros!! ¡¡denme lo mejor que tengan!! -Ja ja ja ja ja…. ahí va -dijo el que tenía el interruptor -¡¡¡NOOOO! -grité aterrado mientras abrí los ojos desorbitados.

No entendía nada. Estaba en una cama, desnudo. Sentí la alegre voz de Mariana, y un brazo que me tomaba por la cintura. Yo me encontraba en posición fetal… con un cuerpo tibio y desnudo atrás mío, haciendo la conocida "cucharita". ¿Todo había sido un sueño? ¿Una pesadilla? Yo estaba transpirado, y allí, frente mío, estaba Mariana, apenas cubierta con una diminuta braguita blanca, con sus enormes tetas al aire, preguntándome.

-¿Estás bien, amor?

Me incorporé un poco… ¿quien estaba a mis espaldas, desnudo? Si Mariana estaba frente a mi… Me di vuelta de inmediato. Un grito se ahogó en mi garganta. Allí estaba Rubén, dormido, sonriendo. Su pene flácido dejaba al ver en la punta un profiláctico usado, quizás minutos antes, conmigo. El culo me ardía terriblemente… ¡Rubén me había culeado finalmente!

-No recuerdo nada… dije incorporándome. -¿Que hice… que me pasó? -Tranquilo… seguramente has tenido una pesadilla. -me dijo, abrazándome por la espalda y apoyando sus enormes tetas sobre mi dorso. -pero mira como duerme mi hermanito… lo has hecho feliz… y ahora podrá volver al equipo de rugby.

-¿Qué? -Rubén te ama, Andrés. Tanto como tú me amas a mí y yo amo a mi hermano… es un triángulo perfecto.

No me explicaba como había llegado a la cama con Andrés, aún hoy hay una especie de espacio en blanco en mi memoria. Mi analista dice que son situaciones reprimidas.

Yo sigo sosteniendo que no soy homosexual, pero me dejo culear por Andrés, y él no pone reparos en que yo me culee a su hermana. Mariana me cabalga, me la chupa, se deja coger, culear, no tiene ningún problema en ello… pero muchas veces exclama en voz alta el nombre de su hermano en lugar del mío. Yo se bien lo que imagina. Y Andrés, mientras tanto, reconoce que su hermana está muy buena, que es una verdadera puta ardiente, pero es incapaz de sostener una relación filial con ella. Algunas veces hacemos un trencito. Yo culeo a Mariana, y Rubén me culea a mi, todo al mismo tiempo.

La gente del equipo de rugby no sabe de esta relación tan extraña, de este pacto de silencio. Y tengo miedo que Mariana o Andrés hablen. Eso si, es excitante. Y a Mariana, por suerte, no le gusta el sadomasoquismo. Y le escapa a todos los muchachos del equipo de rugby.

Autor: Ano Batalla

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Escrito por Marqueze

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