EL DIA DE MI CUMPLEAÑOS

Hola, me gustaría que este relato lo leyera mucha gente y que me dieran su opinión. Me llamo Elizabeth, soy bióloga y trabajo en una oficina como técnico analista en Ciudad Altamirano; de mis compañeros de trabajo dos son abogados, uno es agrónomo y otro veterinario, además hay un contador, dos secretarias y un viejito que es el intendente, además de nuestro jefe que es economista.

El ambiente de trabajo es agradable y como nos pasamos la mayor parte del día juntos, pues hemos tomado mucha confianza y hasta nos llevamos un poco pesadito y hasta cachondo. Yo se que mis compañeros quieren conmigo y con las secretarias y la verdad es que a mi a veces se me ha ocurrido cada cosa, que qué bárbaro. A veces me he puesto bien cachonda en la oficina, más cuando nos quedamos a trabajar hasta muy noche y nos tomamos nuestras copitas. Me gusta sentir las miradas de mis compañeros y el contador que es el más libidinoso, me ha llegado a tocar disimuladamente las pompis y los senos.

Pero bueno, el asunto es que nunca pensé que mi cumpleaños 26 fuera tan sensacional. Generalmente nunca hago mucho aspaviento de mi cumpleaños, pero ésta vez todo empezó porque el contador de la oficina donde trabajo hizo una hoja con la lista de cumpleaños de todos los empleados y como el mío resultó ser el primero del año, pues todos se enteraron y cuando llegue a la oficina, me recibieron con las mañanitas y todo.

Antes, en la mañana, mi esposo y los niños me despertaron en la casa con regalos y el desayuno y después de dejar a los niños en la escuela, mi esposo me masturbó en el carro mientras me llevaba al trabajo, me subió la falda y me metió sus dedos en mi conchita y me sobó el clítoris hasta que me vine como pendeja. Generalmente cuando se nos hace tarde y no se la puedo mamar en la mañana en la cama, se la mamo en el carro en el trayecto de la escuela de los niños a mi oficina, pero ese día me tocó a mi y no llegué como siempre con restos de semen en la boca, llegué bien mojada y caliente.

En la oficina compraron pizza al mediodía y unas botellas de ron y brandy y prácticamente se armó la fiesta y sin querer comencé a beber como cosaca. Luego de los abrazos y algunos discretos manoseos de mis compañeros y principalmente de mi jefe, se paró la fiesta por las cosas del trabajo, pero los compañeros me invitaron a comer, hablé por teléfono con mi esposo y nos pusimos de acuerdo, el recogía a los niños, se los llevaba a mi mamá y en la noche nos reuníamos en la casa para ir a bailar.

Cuando salimos de la oficina a comer ya todos íbamos tomaditos y decidimos irnos a un bar. Entre botanas y copas y copas y más copas se nos fue la tarde. Esa día me enteré que tenía varios admiradores entre mis compañeros y que varios me traían ganas y eso me mantuvo bien excitada toda la tarde y francamente hasta me puse a coquetearles un poco.

Ya tomados los hombres hicieron una apuesta sobre quien tenía el pene más grande y se fueron al baño; cuando regresaron comentaron que el ganador tenía una verga descomunal. Isela, Rosy, la novia de uno de los ingenieros y yo nos vimos entre nosotras y se nos despertó la curiosidad, pues resulta que el ganador era el contador, un señor como de 55 años, mediano de estatura y eso si, muy coqueto y libidinoso.

Total que ya borrachos y todo, salimos del bar como a las siete de la noche y les pedí que me llevaran a mi casa porque mi esposo me iba a llevar a bailar. Se pusieron de acuerdo y me llevaron en el auto de uno de los ingenieros que iba con su novia, entonces yo me subí atrás con el contador y uno de los licenciados. En el trayecto, el contador me empezó a cachondear haciendo preguntas sobre mi experiencia sexual y de repente sentí su mano en mis piernas y me quedé quietecita. Yo estaba muy caliente porque con el alcohol se me alborota la hormona. El licenciado también comenzó a tocarme y a besarme y yo le respondí. Total que en un ratito me estuvieron fajando entre los dos y no me quedé con las ganas de tocarles la verga y efectivamente comprob&

eacute; que el contador tenía una verga enorme, aunque la del licenciado no estaba tan mal, la verdad las dos son más grandes de las que había conocido hasta ese día, incluyendo la de mi marido. Llegamos a mi casa y tuvimos que suspender el cachondeo, aunque yo ya me había venido dos veces.

Me bajé y me subí corriendo a mi departamento pensando que ya había llegado mi esposo, pero no, no había llegado. Como siempre mis vecinos salieron a asomarse a las escaleras para verme las piernas mientras subía las escaleras. Ni me bañé porque ya era tarde y me arreglé para irnos a la disco, yo se que a mi esposo le gusta que me ponga falditas y liguero, así que me arreglé para el, me puse una faldita de mezclilla pegadita, una blusita escotada y medias y liguero blanco como a el le gusta.

Pero dieron las 9 de la noche y él no llegaba, le marqué a su trabajo y nadie me contestó, luego a su celular, pero resulta que lo había olvidado en la casa. Borracha, caliente y decepcionada como estaba, abrí una botella de tequila y me puse a ver la tele. Como a las 10 ya me había acabado la botella yo solita y abrí otra, total que hasta me puse a ver una películas porno que teníamos guardadas y seguí tomando yo sola y me acabé casi la otra botella.

Como a la una de la mañana decidí irme a dormir, estaba muy tomada y enojada, y me puse a masturbarme cuando de repente escuché música en el pasillo del edificio. Era un trío que me traía mi marido para darme serenata. Abrí la puerta y él venía perdido de borracho, pero para no hacer escándalo les dije a los músicos que mejor pasaran al departamento para no molestar a los vecinos.

Mi esposo se puso a darme explicaciones y yo enojada le reclamé y comenzamos a discutir, pero me dio pena con los del trío, así que me calmé y les invité un trago. Mi marido comenzó a pedirles canciones y a abrazarme y manosearme delante de ellos y con pena y todo, me tuve que aguantar para que no hiciera un teatro. En un ratito nos acabamos otra botella de tequila entre todos, pero mi esposo se quedó bien dormido. Para no dar más espectáculo, les pedí a los del trío que me ayudaran a llevarlo a acostar a la recámara. Quise despedir al trío, pero ellos me dijeron que mi esposo ya les había pagado tres horas y todavía no se cumplía ni una y ahí comenzó todo.

Me convencieron de que siguieran tocando y me senté frente a ellos a escucharlos y seguí bebiendo con ellos y pidiéndoles canciones. Ellos eran tres hombres mayores, yo creo que ninguno tenía menos de 50 años, gorditos, panzoncitos, morenos y chaparritos, pero cantaban tan bonito y me estuvieron complaciendo con todas las canciones que les pedía que por fin me relaje y hasta me puse a cantar con ellos.

Me di cuenta que no me quitaban la mirada de las piernas y me excité más cuando me imaginé lo que me estaban viendo: las piernas, el liguero y las pantaletas. En una de esas uno de ellos me sacó a bailar y y ahí me di cuenta que ya no me podía sostener en pie, estaba muy tomada, pero hice un esfuerzo, me recargué en el y el me abrazó fuerte. Comenzó a acariciarme la espalda y luego bajó sus manos hasta agarrarme las nalgas, mientras comenzó a besarme el cuello y a frotarme su pene en mi estómago.

Yo me derretía, no dije nada y me dejé hacer cerrando los ojos. Luego la música terminó pero el no me soltó y me siguió besando y apretándome contra él. De pronto sentí que alguien se me acerco por atrás, era otro de ellos y también comenzó a tocarme y a recargar su pene entre mis pompis. Eso me excitó tanto que me empecé a mover rítmicamente para sentir mejor la verga que tenía atrás y y la que tenía adelante. Sentía sus panzas presionándome y sus vergas frotándose contra mis nalgas y mi pubis.

No supe como, pero cuando me di cuanta ya no tenía la falda puesta y me tenían en ropa interior, medias y liguero. Sus manos me tocaban por todos lados y así me llevaron al sillón donde me estuvieron besando y manoseando entre los tres, terminaron de desvestirme y uno de ellos se puso a chuparme la vagina, me metió toda su lengua hasta que encontró mi clítoris y me lo lamió como nadie me lo había hecho. Los otros me chupaban las chichis y me besaban en la boca. Sentí precioso como me chupaban una chichi

cada uno y así me vine en la boca del que me estaba chupando y luego siguieron los otros, sus lenguas eran terribles, me mamaban como nunca lo había sentido, me penetraban toda y en especial uno de ellos tenía unos bigotes que al rozar los labios de mi vagina, me hacían escurrir más y más, total que me vine en la boca de cada uno.

Sus comentarios me enloquecían, nunca pensé que esas obscenidades me halagaran y me calentaran tanto. Mientras me disfrutaban toda, escuchaba decirlos cosas como "éste cocho esta bien rico", "mira que pezones tan sabrosos"., 2esta vieja es una perra caliente", chupale el chiquito", en fin. Luego comenzaron a morderme los muslos, las pantorrillas, la espalda y eso me tenía loca, más cuando uno de ellos me metió sus dedos en la vagina y comenzó a moverlos riquísimo.

Mis pezones y mis labios estaban hinchadísimos y yo buscaba que me besaran en la boca para disfrutar sus lenguas que me entraban hasta la garganta.. De pronto sentí que me tomaron del pelo y con fuerza, pero sin violencia, me hicieron sentarme y uno de ellos acerco su miembro a mi boca. Así como estaba, no lo dudé y lo devoré, me lo metí y me puse a mamarlo como ni yo sabía que lo podía hacer, quería comérmelo, quería que me entrara todo. Alcancé a escuchar que uno de ellos dijo: ¡Qué garganta tiene esta mujer!

Comencé a buscar las otras vergas y me las fueron dando, pero una era muy grande, enorme y gorda y esa la lamí toda porque casi no me cabía en la boca, bueno así como las otras. Las caricias, los manoseos y la penetración de sus dedos en mi vagina no terminaban, de pronto sentí unos dedos dentro de mi ano y me vine otra vez. Me voltearon y se pusieron a darme mordiditas en las nalgas y a chuparme el ano, me metían su lengua y sus bigotes me rozaban las nalgas provocándome un placer enorme.

Desde ese momento no dejé de tener una verga en la boca mientras me dedeaban y me chupaban el ano. Yo comencé a pedir que me cogieran pero uno dijo que no había condones. Yo les pedí que me cogieran aunque fuera sin condón y así lo hicieron, se echaron un volado para ver quien era el primero y así me acostaron en el sillón y me fueron cogiendo de uno en uno, yo estaba feliz, mi vagina escurría semen, pero yo quería más y entonces me volvieron a poner a mamárselas y a cogerme de dos en dos, uno en la boca y otro en la vagina, pero uno de ellos me preguntó que si lo quería en el culo y le dije que sí.

Nunca me lo habían hecho así, francamente hasta ese día sólo me había cogido mi marido y aunque había querido muchas veces cogerme por atrás, yo me negaba y en cambio yo accedía a mamársela cada vez que el quería. Pero ese día no dudé en aceptar que me cogieran así, sus lenguas dentro mi ano me habían hecho sentir la necesidad de ser penetrada de esa forma.

Yo estaba sintiendo la verga que estaba debajo de mi y mamándosela al otro, cuando sentí la lengua del otro que me ensalivaba el ano, luego sentí sus dedos entrando y saliendo. Estaba extasiada y le pedí que me la metiera. Sentí la punta de su verga explorando mi culo y luego sentí como entró un poco, era delicioso, me paré un momento y sentí como me fue entrando más hasta que sentí sus huevos entre mis nalgas. Ese momento fue lo mejor, sentía como las vergas de esos hombres casi se tocaban dentro de mi y luego como entraba una mientras la otra salía rítmicamente y luego se encontraban bien adentro.

Mientras tanto el otro me tenía agarrada de la nuca y me bombeaba su verga en mi boca. Comencé a sentir sus eyaculaciones dentro de mi primero en la vagina, luego en la boca y finalmente en mi intestino, fue delicioso, quedé extenuada, me zafé de ellos y les pedí que me dejaran descansar tantito.

Todos estábamos desnudos y mientras me servían una cerveza, pues ya se había acabado todo el tequila que tenía en la casa, me di cuenta que estaba siendo el juguete sexual de tres desconocidos, panzones, viejos pero muy experimentados. Nos acabamos las cervezas y destaparon más. Sus penes flácidos parecían inofensivos, pero esa noche yo no tenía llenadera, vi que eran las cuatro de la mañana y pensé que una hora u hora y medía todavía podía disfrutar de la situación. Fui a la recámara a ver a mi marido y roncaba como león, le

cerré la puerta con llave y regresé a la sala a donde estaban los del trío, su semen me escurría entre las piernas y ya se comenzaba a resecar en mi cara.

Destapé otra cerveza y me la tomé como de cuatro tragos, mientras ellos no me quitaban la vista y se sobaban las vergas. Uno de ellos comentó: "esta vieja quiere más" y me hizo señas para que me acercara, yo obedecí y cuando me acerqué me hizo señas para que me hincara y se la mamara. Su verga estaba flácida, chiquita, pero así me la metí en la boca y se la comencé otra vez a mamar hasta que le volvió a crecer. Me pasé al lado donde estaba otro de ellos sobándosela y volví a hacer lo mismo, pero me dijo que le chupara el culo para que se le parara más.

Me acomodé en la alfombra y él me puso sus nalgas en la boca, nunca lo había hecho, pero se lo traté de hacer como ellos me lo habían hecho a mí. Mientras se lo lamía le sobaba los huevos y la verga hasta que sentí su tremenda erección, entonces se volteó y me chorreó la cara de leche caliente, quise limpiarme porque tenía semen en los ojos, pero otro ya se había acomodado para que también le chupara el culo y se lo hice igual y le pedí que me echara su semen en la cara y lo mismo le hice al tercero. Me quité el semen de los ojos y los ví exhaustos.

Me acosté en el sillón y vi el reloj de la pared que ya marcaba la cinco de la mañana, me levanté y les dije que ya iba a amanecer, pero no me dejaron ni hablar, me dijeron que me hincara en el sillón y uno de ellos, el que la tiene más grande, me volvió a poner su verga en la boca. Mientras se la mamaba el otro se acomodó atrás de mi y me la metió por en el culo hasta que se vino y luego siguieron los otros dos hasta que acabaron dentro de mi. Terminaron y me pidieron que se las limpiara con la boca, se las lamí y limpié lo mejor que pude y comenzaron a vestirse. Ya se veía un poco de luz en la ventana, estaba amaneciendo.

Se despidieron, yo los besé en la boca para sentir su lengua nuevamente. Me dijeron que estaba muy buena, que me debería dedicar más a eso. Yo les pedí que por favor no me buscaran ni dijeran nada. Uno de ellos me dio su tarjeta y me dijo burlonamente que si los quería volver a contratar, les hablara por teléfono. Tuve que aceptar todavía sus manoseos al despedirse y salir del departamento.

Yo estaba prácticamente bañada en semen, me dolía la quijada de tanto mamar, el ano lo tenía destrozado y la vagina muy rosada. Pensé en bañarme pero me sentí todavía borracha y cansada, me tomé otra cerveza, abrí la puerta de la recamara y me fui a acostar.

Apenas me acosté, mi esposo despertó y me comenzó a tocar, se extraño que estuviera desnuda pero eso lo animó más, se me subió y comenzó a cogerme. Esperé a que se viniera hasta que me la sacó, me quería dormir, pero al verle al pene brillante de semen, me entraron unas ganas locas de mamárselo, me agaché y se lo comencé a chupar, sabía que su verga estaba empapada de semen de los cuatro y lo disfruté tanto que me vine mamándosela, como nunca me había sucedido.

Como tardaba en venirse, le pedía que me la metiera más y volvía a sacármela llena de semen de ellos. Así se la mamé hasta que se derramó en mi cara y así, con sus mocos como mascarilla, me quedé dormida como hasta las seis de la tarde.

Cuando me levanté, el departamento estaba sólo, había un recado de mi esposo diciéndome que iba a llevar a los niños con su mamá y que allá iban a comer. Comencé a levantar el tiradero y me di cuenta que no estaban ni mi brassiere ni mis pantaletas, tampoco mis medias ni mi liguero, llegue a la conclusión que los del trío se los habían llevado.

Seguí levantando las cosas y encontré un papel arrugado, lo abrí y tenía un mensaje que decía: "esta vieja esta re buena y quiere verga, ponle yombina en su copa y ahorita nos suelta las nalgas". Me metí a bañar y me dispuse a esperar a mi esposo y a mis hijos.

Cuando llegaron no pude aguantarme las ganas de preguntarle que qué era la yombina y me dijo que era una sustancia que le dan a las vacas para ponerlas en celo.

Me saqué de onda, nunca había pensado vivir una experiencia

como la de la noche anterior, estaba muy satisfecha y desde ese día no volví a ser la misma, fue mi mejor cumpleaños, pero siempre he tenido la duda acerca de que si fue la yombina y el alcohol o mi libido lo que me hizo disfrutar tanto; o tal vez las tres cosas. ¿Ustedes que creen?

Autor: Elizabel Elizabelt (arroba) latinmail.com

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Escrito por Marqueze

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