El ex novio de mi hermana

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Paseaba un día por el centro de la ciudad, fui a hacer unas compras y aproveché para comprar una taza de café y admirar el paisaje de las fuentes y los parques que tanto me gustan. Me encontré a un ex novio de mi hermana que hace años que no veía. Me saludó muy sorprendido y me dijo vaya que has crecido, te ves muy bien, me enrojecí un poco, pero le agradecí el cumplido y le dije que a él también le había sentado bien el tiempo. Preguntó a donde iba y le dije que ya me iba a mi casa, y me preguntó si venía en mi carro o a pie, a lo que contesté que venía a pie y se ofreció a llevarme a mi casa, lo pensé un poco, pero le dije que sí. Platicamos en el carro sobre lo que había sido de nosotros y nuestras familias en el tiempo en el que no nos habíamos visto, aunque no nos llevábamos excelente cuando era novio de mi hermana, él tenía cierto cariño por mi familia y a eso redujimos la plática.

Me preguntó si tenía hambre y le dije que no, pero en ese momento mi estómago anunció lo contrario, me rugían las tripas de hambre. Solté una carcajada nerviosa y me puse roja de la pena y me llevó a cenar, seguimos platicando, pero esta vez me preguntó que había sido de mi vida en los últimos 5 años. Le platiqué un poco sobre mis amigos, mi vida en la escuela, mis aventurillas, hablando de todo y de nada, sin dar detalles ni entrar en un tema a fondo. Terminamos de cenar y me llevó a mi casa, nos despedimos con un beso en el cachete y me pidió mi celular y mi mail para mantenernos en contacto y que le había gustado mucho haberme encontrado y platicar así conmigo.

Pasaron, una, dos semanas y un miércoles me habla por teléfono y me dice que vayamos al cine, que es cuando o está más barato o hay dos por uno; no tenía ganas de hacer la tarea, así que acepté su invitación y pasó por mí. Llegamos al cine y discutimos un rato sobre lo que queríamos ver, cuando nos decidimos fuimos a taquilla e insistió en pagarlo todo él, no me hice mucho del rogar. Mientras esperábamos a que empezara la función fuimos a dar una vuelta por la plaza, entrar a las tiendas a curiosear, comer un helado, etc. Se nos fue el tiempo y llegó la hora de entrar al cine. Nos sentamos hasta atrás porque es donde se ve mejor, empezó la película, y casi de principio a fin me tuvo con los ojos bien abiertos atenta a la pantalla, era una película de terror y son mis favoritas (aunque me muera de miedo), de vez en cuando le apretaba la mano o la pierna o escondía la cara en su hombro para mirar de reojo. Él se reía de mí y me espantaba haciéndome gritar y brincar, afortunadamente no ha después las bajó a mi trasero, levantándome un poco. Se nos dificultaba un poco besarnos porque el es bastante más alto que yo y él se tenía que agachar y yo ponerme de puntitas. Los vecinos de enfrente veían el espectáculo, hasta que después de meter su mano por mi blusa y desabrochar el bra, me empujó suavemente hacia adentro de la casa y cerró la puerta, yo lo jalé hacia el cuarto y me sentó en la cama. Me quitó la chamarra y el suéter y me levantó, después me quité los zapatos y me hinqué en la cama, y así quedamos a la altura perfecta para besarnos a gusto. Mi bra ya estaba desabrochado, así que metía las manos por debajo de la blusa mientras masajeaba mi pecho suavemente, pellizcando y jalando mis pezones despacio, al mismo tiempo que mordía mi cuello y mis orejas empezando a sacarme gemidos de placer y me dijo al oído, desde que te encontré tengo muchas ganas de hacer esto y me la pasé toda la semana pensando en ti. Yo sonreí y le dije, yo también tenía ganas, pero desde que te conocí. Dicho esto me quitó la blusa y desabrochó mi pantalón, al mismo tiempo que se metía mis pezones duros a la boca. Lo abracé y le dije que no parara, no me parecía justo que yo estuviera en calzones y él siguiera vestido, así que le levanté la camisa y se la quité, y después de explorar con mis manos y mi boca su pecho, su espalda, sus hombros, bajé al pantalón. Me ba

jé de la cama y lo empujé hacia la pared, lo besé, empecé a jugar con sus orejas, bajé a su cuello, sus hombros, llegando a su pecho, bajando poco a poco hasta toparme con el cierre de su pantalón y un bulto que se veía bastante grande. Le desabroché el pantalón y me tomé mi tiempo para bajárselo, mientras lo veía y sonreía, él solo cerraba los ojos y me acariciaba el cabello. Ya sin pantalón, se asomaba por el boxer un pene que parecía grande y duro, y que mi naturaleza curiosa me invitaba a probar. Metí la mano para comprobar que era grande y ya chorreaba líquido preseminal. Pasé mis dedos por la punta despacio, mientras lo fui sacando poco a poco, hasta que tuve su verga dura y grande frente a mi cara. Jugaba con ella entre mis dedos, y le di un besito en la punta y jugaba con su verga con una mano, con la otra acariciaba sus huevos. Empecé a hacer círculos con la lengua en la punta, rodeándola toda con mi lengua, poco a poco metiéndome su verga a la boca, seguí chupando mientras succionaba y jugaba con sus testículos y pasaba la lengua por todo su tronco, chupando bien la cabeza y metiéndolo a mi boca una y otra vez.

Me dijo que estaba a punto de venirse y me agarró de los brazos y me levantó, mientras que yo seguí dándole placer con la mano en su verga y sus testículos mientras que lo besaba y le mordía los hombros y el cuello. Se vino en mi mano y me comí un poco de lo que tenía en la mano, pues era mucho, y lo demás me lo quité con un pedazo de papel. Me agarró de la cintura y me empujó a la cama, se acostó sobre mi y me dijo al oído que le había encantado la mamada y empezó a jugar con mi oreja, metiéndome la lengua, mordiendo mi oreja, pasando al cuello, mis hombros, llegando a mi pecho y mordiendo suavemente mis pezones. Con una mano atendía a una y chupaba y mordía un pezón, con la otra mano pellizcaba y jalaba el otro pezón, acariciando la teta completamente. Yo gemía feliz, me encantaba como jugaba con mis pezones y empezó a bajar por mi abdomen sin soltar mis tetas. Llegó a mi ombligo y después de jugar con & mojada que estaba y todavía excitada y su propia excitación, se levantó y me jaló de los tobillos, me puso a la orilla de la cama y me levantó, me puso contra la pared, así como había hecho yo con el al principio, solo que él me levantó una pierna y empezó a meterme su verga poco a poco, y después subí la otra pierna y me cogió contra la pared un momento. Fue bastante cansado para los dos, así que así sin sacarla, nos volteamos, de manera que él quedó contra la pared de nuevo y nos sentamos. Así sentados empecé a marcar un ritmo riquísimo y el lo siguió, ayudándome a meterla más duro. Yo gritaba siii siii papito asiiiii durooo, gemía, lo abrazaba, lo besaba. Me encantaba como estábamos cogiendo, sentía como mis jugos se me escurrían por los muslos de lo excitada que estaba mientras le gritaba que me encantaba hacerlo con él y él me decía, chorréate bien chiquita, así me gusta mami que estés bien caliente, pídeme más. Empecé a sentir mi orgasmo y cerré los ojos y grité mientras sentía los espasmos de orgasmo en todo el cuerpo. Él se vino casi al mismo tiempo que yo, mientras yo seguía apretando su verga en mi vagina, él estaba dándome y con un gruñido soltó la leche dentro de mí. Seguimos moviéndonos cada vez más despacio hasta detenernos completamente, se quedó así adentro de mí y nos abrazamos. Nuestros cuerpos sudados, llenos de saliva del otro, se resbalaban al tocarse y decidimos que un buen regaderazo nos caería bien. Cuando me levanté se me escurría la mezcla de sus jugos con los míos, tuve que caminar hasta el baño como pude para limpiarme un poco y nos metimos a bañar juntos. Ese fue el regaderazo más rico que me he dado jamás.

Autor: Lamendoza lamendoza_77 ( arroba ) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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