El hijo del jardinero VI – Regalos de humillación

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Ahora me sentía amado y querido como nunca por el padre de mi amigo Juanchito, quien sobre mí, que me regalaba los mejores orgasmos y espasmos que podría sentir mi pequeño cuerpo. Y allí sobre esa hamaca con mis piernas sobre sus gruesos hombros me comía deliciosamente el culito… affff, como me raspaban sus bigotes y la barba de varios días se sentía exquisito con la mezcla de su saliva al subir y bajar por mi lampiña raja y posarse en mis granitos, donde por vez primera experimenté la sensación de que me coman el penesito y los huevos.

El jardinero era el trabajador de confianza de mis padres, tenía toda la vida trabajando en mi casa y podía ser mi padre también -Julián siempre me decía que mi madre era una sucia porque dormía con los empleados-  y ahora entendía a la perfección a lo que se refería cuando hablaba de dormir. Si dormir era tan divino como lo que exploraba en mi cuerpo, con toda razón mi madre quiere ser sucia.

Juanchito y Julián no han venido a la casa pero yo la pasaba delicioso en su ausencia, y aprovechaba los momentos donde la niñera se descuidaba y salía corriendo a comerle la verga a mi macho. La hamaca entre las guayabas al final del jardín era perfecto para darle rienda suelta a nuestras pasiones. Me volvía loco verlo rondar por la casa sin camisa, me posaba en la ventana a verlo labrar y él se agarraba los huevos por sobre la tela del jeans para que me prendiera, desde el fondo de el árbol de mango sacaba su verga erecta para orinar y se masturbaba a mi nombre y mientras lo observo me lanza besitos sonoros.

Pero llegaría el sábado y ese día vendría toda la familia. Estaba mi hermana mayor con su esposo, Julián con su esposa y su pequeño bebé, mis padres y abuelos, todos juntos comiendo en la misma mesa, sin olvidar a algunos empleados como la muchacha de limpieza que llegaba de su pueblo luego de unas semanas de vacaciones, mi amigo Juanchito y su padre nuestros jardinero -mi macho, al que tenía que visualizar con su torso cubierto por cortesía-

Cada que tenía la oportunidad me escapaba de todos y salía a buscar a mi hombre para que por lo menos me restregara su verga por los labios. Y Juanchito no se quedaba atrás, cada momento se dejaba agarrar el culo con Julián…Ya no me gustaba lo que mi amigo hacía, empezaban a perder el pudor, no les importaba si mis ojos presencian aquellos descaros.

Yo: Ya para lo que haces con mi hermano, no me gusta.

Juanchito: ¿por qué?, ¿estás molesto porqué tu hermano me agarra el culo?.

Yo: no me gusta. Tu eres mi amigo y él mi hermano, ya dejen eso…Y me fui molesto diciendo que no le hablaría nunca más.

Por dentro tenía tanta rabia, pero mas que rabia eran celos. Lo que quería era que Julián me deseara a mí nada más, quería ser la hembra de mi hermano, quería a todos los machos para mí y Juanchito era un estorbo.

Todos se marcharon cayendo la tarde en la que no le dirigí la palabra a mi ex-amigo, pero coordinaron ir a casa de mi hermana al día siguiente para un asopado de cangrejos. Por mi parte informé que no iría, y es que estando todos fuera quedaría solito con mi jardinero, que aunque era su día libre vendría por una filtración en la piscina.

Y ocurrió que todos se fueron y el jardinero Don David, filtraba el agua de la piscina y Juanchito no se le despegaba de su espalda, ya no quería jugar con él ni que se me acercara. Pero una visita inesperada ocurrió ante nosotros. Julián llegó con toalla al hombro, olvidando (según él) que la piscina está fuera de servicio por hoy y que todos excepto yo irían a casa de mi hermana por la dichosa sopa.

Julián: buehh… Tendré que ir a jugar al cuarto de juegos… Enano… ¿vienes por una ronda de poker?Me invitaba levantando su ceja y posando su mano entre su miembro, se acariciaba descarado la tela del pantalón mientras yo temeroso lo observo. Por fortuna la escena escapaba de la vista de mi jardinero, pero no de la de Juanchito, quien al ver mi negación con la cabeza ya se saboreaba los labios. Julián le movió su cara a un lado y le sonrió, y el putico captó de inmediato sin mediar.

Iba entonces Julián tocándose la verga mientras subía las escaleras y Juanchito detrás como una hembra caliente. Me invadía la rabia nuevamente, mi amigo ni se preocupaba que le haya suplicado por nuestra amistad que no se tire a mi hermano, él amaba tanto aquella verga que hacía caso omiso de mis peticiones.

Y mientras mi macho jardinero estaba dentro de la piscina, bastante ocupado, no podía salir, ni yo podía entrar… Me fui caliente a espiar con mucho bormo a los amates bandidos. Y juanchito estaba sobre el cuerpo de mi hermano en un mueble grande que hasta ahora apareció en la habitación, su shorsito y bóxer están tirados en el suelo junto con la camisa de mi hermano; esas manos grandes amasaban el culito tierno y lampiño y los chasquidos y quejidos empezaban a sonar con rudeza…

Julián: pasa pa’ que veas.Me decía Julián clavándome una mirada de lujuria.

Y aunque traté de hacerme el distraído ya mi cuerpo había atravesado el marco de la puerta que cerré con seguro una vez dentro. Julián me tomó con fuerza de la mano y me sentó a un lado de Juanchito, quien apretó durísimos los ojos con la verga de mi hermano atragantada hasta las amígdalas. ¡Qué grande se veía ese inmenso miembro en la boca de Juanchito! Y yo ahí, contemplando detenidamente cada arcada y mientras salía y entraba con aquella velocidad. Ambos disfrutaban del descomunal acto y yo convencido que nunca podría ser tan bueno como mi amiguito en eso.

Julián: mira con detalle para que aprendas y no andes llorando como una niñita.Me decía para humillarme, pero no me molestaba, lo que sí me enfurecía era la cara de gozo de Juanchito cuando Julián lo alababa a él y a mí me despreciaba.

Ahora acerco mi cara hasta el culo jugoso de Juanchito que se metía el mismo el glande de Julián con su mano y con la otra se aguantaba del espaldar del mueble. Ahí de cerquita hasta podía escuchar perfectamente el minucioso sonido de la cabeza enrojecida atravesando el culito pequeño. La cara de Juanchito se iluminaba y seguía mordiéndose los labios al introducirse por segundos un centímetro más y otro más, y otros…

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Escrito por MarianoKing

El rey del incesto y la pedofilia

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