El malandrín

malandrin

Fue un momento de locura, su cola se meneaba plácidamente sobre el mástil poderoso del malandrín.

El pequeño Camilo ya había perdido todo pudor. Habiendo sido víctima de su tío, cumplido sus fantasías con Eduardo (su vecino de enfrente) y con Gregorio (el musculoso recién llegado del ejército), ya comenzaba a disfrutar los placeres que le brindaba la vida aún siendo un puberto.

Éste día en especial un chico del colegio de unos años mayor a Camilo, lo abordó a unos metros de su casa:

-EPA!, párate ahí, necesito un favor… – En un tono bastante intimidante. Camilo se detiene nervioso.

-Si, dime…-

-Oye, es que me dejaron una investigación de internet y ahora no tengo en mi casa, ¿será que me prestas tu computador para investigar?, o ¿si puedes me haces la investigación y te pago?…-

-Bueno y que necesitas buscar- Accedió Camilo menos nervioso

– Ahora mismo no recuerdo con exactitud, el cuaderno lo dejé en casa. Dame tu numero de teléfono y te lo envío por un texto.-

-Ok, anota…- Ya Camilo comenzaba a notar algo distinto en la manera de hablarle de aquel muchacho.

Aquel joven no era otro que el famoso ‘Kila’. Así se hacía llamar dentro de la escuela y las redes sociales, aunque nadie más que él pensaba que era una famosa estrella de Hip-Hop; y es que ciertamente éste muchacho de no muy buen aspecto para la institución, era todo un patan, presumido y algo desadactado al que no le esperaba ningún futuro.

Lo mismo pensaba Camilo con respecto al aspecto de el Kila, que aparte de su estilo urbano y que bailaba al Break-Dance no tenía nada más que lo hiciese destacar. Aunque tampoco era tan feo. Pensaba.

Todo nervioso recibió Camilo el primer mensaje de éste muchacho en su teléfono donde le enviaba las preguntas (muy mal escritas) de lo que necesitaba investigar. Camilo se puso en marcha y rapidamente las busco y las dejo en su ordenador, el Kila debía volver volver por la tarde con un dispositivo USB para guardar las información.

El Kila le preguntaba de manera insinuante a través del celular que ¿cómo quería su pago?, y la alerta del joven se encendió, al parecer su intención desde el principio fue otra… Y es que hay que reconocer que los atributos del menor eran bastante notorios (como ya lo he dicho), sus fracciones hermosas y sus nalgas respingadas volvían locos a chicas y chicos y despertaba pasión en todos… Aun así se hizo el fuerte y concluyó diciendo que no era nada, que no debía nada y que si necesitaba otro favor sólo se lo pidiese.

Camilo resultó ser por mucho más astuto que el Kila. Que trató de probarlo y engatusarlo y resultó siendo él quién debía proponer algo mas que no involucra la escuela, lo dejó en su imaginación y salió fácilmente por la tangente.

Ahora ambos se hacían peticiones que a pesar de no ser directas, tenían contenidos subliminales y bastante sexuales para su edad. Se podría decir que por tantos días de estar escribiéndose fueron tomando confianza y volviéndose más íntimos, y aunque en el colegio el Kila lo evadía con descaro a Camilo poco le importaba, pues ambos sabían lo que quería, y sólo querían sexo.

-Tengo ganas de darte verga- Le escribía ya descaradamente el Kila a Camilo con quien parecía tener una relación de amantes.

-Dices eso, pero en el colegio me ignoras-

-Calma, cuando te haga mío y pruebes lo que te tengo guardado me perdonarás todas mis faltas…-

Los días pasaban y la relación aumentaba, aunque sólo fuese por mensajería, Camilo se sentía cada vez más atraído por el desadactado Kila, y aunque odiaba su escritura y su comportamiento machista y de malandro, no podía negar que la adrenalina le ganaba, era excitante su cuerpo flaco y desaliñado, su estilo de pandillero y verlo bailar haciendo su espectáculo de un robot averiado, ¡Waoo!… Realmente le estremecía cada parte de su ser, en especial su agujero que sentía que le palpitaba cada vez que imaginaba que el miembro de su nueva conquista lo perforaba sin piedad.

Cierta noche Camilo debió quedarse a dormir en casa de su tía, quien saldría de viaje y no tendría con quién dejar cuidando de su hogar. Camilo se ofreció voluntariamente, y es que a conveniencia el Kila vivía a unos metros. Esa noche hablaron mucho por texto hasta tarde, Camilo sólo en casa de su tía y el Kila por la calle como siempre con su grupo de amigos pandilleros también.

– ¿Por qué no vienes y te quedas aquí?

– ¿No es peligroso?.

– No, para nada, estoy sólo!

-Verrrr… Me da mucho corte, sabes que quiero cogerte y llenarte de mi lechita, pero tengo que llegar a mi casa a cierta hora o mi mamá se pone cómica.

-¿Y un rato?

– Ok. Dame chance que los panas se descuden y te caigo.

15 minutos después estaba el quila en la parte trasera de la casa en una bicicleta, a penas se veía por la oscuridad de la noche, Camilo salió a recibirlo con una pequeña prenda intima, pidiendole que escondiera la bicicleta entre los matorrales.

-¿Qué más?¿qué me cuentas? – Ambos nerviosos por la situacion, y se contestaban cuando entraban y cerraban todo con cautela.

Una cosa llevó a la otra y de pronto ya estaban acostando sus cuerpo entre la colcha que estaba en la sala de la casa y que Camilo había preparado intencionalmente. Los dos habían tardado mucho hablando y cada uno sabía lo que queria del otro. El jovencito con apenas su bóxer observaba como el torso del Kila se iba desprendiendo de su camisa ancha de colores, luego su jeans y zapatos, quedando en un pequeño interior rojo que le marcaba una verga gigantesca, aún mas grande de lo que Camilo se imaginaba. Para tener corta edad tenía un miembro bastante desarrollado y de proporciones conciderables.

Unos 19-20 centímetros de venoso y  herramienta fue descubriendo Camilo mientras se deshacía de tan incomoda prenda sobre la pelvis de su macho. Unos testículos redondos y potentes y cargados de leche completaban la escultura de pene que pronto el joven tragó como si fuese un postre… Atragantado hasta la garganta estaba Camilo y sin escapar de las grande manos a su cabeza, que le producían arcadas fenomenales, por otros momentos comía sus huevos con delicadeza y deslizaba su lengua por el lujurioso falo, humedeciéndolo, lubricándolo, saboreando cada centímetro mientras las manos del Kila le apretaban y atrapaban la cola, le daba de nalgadas, le perforaban el ano hundiendo su dedo medio…

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

7 votos
Votaciones Votación negativa

Escrito por MarianoKing

El rey del incesto y la pedofilia

3 Comentarios

Dejar un comentario
    • Está en la 2da entrega, aún mas excitante… Para los relatos hay un límite y por eso sólo agregué por ahora la mitad…
      saludos! Y gracias por estar pendiente!!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *