El mecanico cumple

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Me dicen “La morocha” aquellos que lean mis historias van a reconocerme. Hoy tengo 35 casada, infiel por vicio,un hombre no me alcanza.

Ésto comenzó durante una fiesta familiar, mi padre tenía un negocio y los vecinos de al lado habían formado una gran amistad con mis padres. De vez en cuando yo iba a darles una mano. Allí también yo entable amistad con la familia.  Durante la fiesta todo marchaba normal hasta que una de sus hijas me pide acompañarla,dejo a mi marido y voy era cuestión casi normal. Esa noche vestía una blusa muy ajustada (con 120 de pechos)  parecía a punto de estallar, jeans y tacos. Como demoraba el asado atrás nuestro llegó la madre que debía preparar el baño para su otro hijo que era mecánico y no tardaría en llegar. Tomamos mate charlamos y de pronto apareció el. Cuarentón, reo, sucio y sin remera que se acercó y me dijo :

-Que haces petisa?  Estas hermosa

-Gracias loco- balbuceo, pero esa noche ahí tan cerca lo vi de otra manera, me calentó mal.  Seguimos la charla, pero no podía dejar de pensar en el. Apenas había podido retomar la charla y apareció envuelto en una toalla y ahí me moje como una nena. Lo recorrí de pies a cabeza, sus brazos enormes, sus hombros, juro que desbarranque. Me miro y me dijo :

-Estás bien?  Estás pálida – comentó

-SiSi – balbuceo de nuevo – el baño?- pregunto y fue la gota que rebalso el vaso.

-Vení – me dijo tomando mi brazo, llevandome por el pasillo y cuando tenía la puerta a la vista, zaz,me da un chirlo en la cola- ahí está – me dijo.

Cerré la puerta, me moje la cara, respiré profundo y casi recuperada intente salir, pero cuando abrí, mire para ambos lados y no sabía para donde ir. Y arranque para la puerta más cercana, otro grave error, caí a su habitación, estaba tendido en la cama aún con la toalla y cuando giraba para huir,me dice:

-Perdida?  O venís por otro?- me interrogó.

Otro? – Pregunto como perdida y zaz otro chirlo en mi cola,que me hizo saltar, cerrar los ojos y suspirar. Cuando abrí los ojos ya estaba el frente a mí cara a cara.

-Te gustó mamita, no? – Y me chanto un beso,que no tuvo resistencia alguna,de ahí en más, fue todo descontrol.

Tomo mi mano la guió a su bulto y vaya sorpresa, estaba muy caliente, dura y yo la comencé a frotar.  Me levantó la blusa arrancó mis corpiños y se dedicó a lamer mis pechos con una locura que volví a mojarme. Le arranque la toalla y bajé hasta ponerme frente a su herramienta y darle una chupada como si fuera la primera vez. Se retorcia, pero manoseaba mis pechos, rápidamente me empujó a la cama, sacó mis jeans, alzó mis muslos con sus manos y empezó a cabalgarme con locura.

Era un semental desbocado, me dio vuelta en dos movimientos, quedando en 4 y se acomodó atrás y volvió a darme una sesión increíble de dureza, ritmo y placer que me hizo acabar como loca una y otra vez. Fue un tremendo tratamiento sexual, cuando comenzaba a convulsionar, sacó su tronco me volvió a girar y llenó de leche mis tetas y mi cara.  Quedé tiritando de placer, fueron una catarata de orgasmos, me dio su toalla para limpiarme y salí sin decir una palabra, llegue a la cocina, salude a las mujeres y me fui a sentar con mi marido, aún sintiendo mi conchita vibrar.

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