El preferido

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Mi madre siempre la reñía porque ya no era una chiquilla y sus insinuaciones pasaban todo los limites.

Así que mi hermana Clara andaba siempre con airee de fugitiva tratando de disimular sus acciones al borde de lo permitido. Yo era su confidente y hasta su cómplice porque la aplaudía todos sus proyectos y a veces le ayudaba a realizarlos. Ella tenia confianza en mi porque yo era el menor, tenia 17 años pero era de desarrollo mas bien tardío y habia cosas de cuya intencionalidad no me daba cuenta.

Como esa vez que andábamos los cuatro hermanos por el bosque y la Clara se habia escondido para que la buscáramos y ya la tarde caía y no la podíamos ubicar y comenzó a darnos miedo particularmente a mi y al final después de tanto buscarla la encontramos dormida bajo un aromo frondoso y quedamos impactados, no porque se hubiese dormido, sino porque estaba completamente desnuda. Los tres nos asustamos porque pensamos que a lo mejor la habían atacado en el bosque, pero de pronto ella se puso de pie con sus ropas en las manos y arrancó hasta unos matorrales entre los cuales se vistió aceleradamente. Era la primera vez que yo veía una mujer en pelotas y de ese episodio recuerdo dos cosas impactantes, su chocho severamente peludo, negro y sus inmensas tetas balanceándose mientras corría a esconderse.

Después de ese episodio yo pude escuchar conversaciones de mis hermanos,porque teníamos un cuarto grande para los tres, en que ellos hacían comentarios promiscuos y desvergonzados sobre la anatomía de la hermana Clara y entre esas cosas decían que lo que mejor tenia la Clara era el culo ,porque era redondo y seguramente apretadito y uno de ellos dijo que a él le gustaría agarrarle el culo chapándole una teta, Yo le conté estos comentarios a la Clara, quien lejos de enojarse se reía como loca y después de calmarse me dijo si yo le ayudara a hacerle una broma a mis hermanos. Yo con el afán de ganarme la simpatía de Clara le dije que bueno,que me dijera de que se trataba y cuando me lo contó quedamos de acuerdo en que si yo le ayudaría. Y en realidad lo hicimos tal como ella lo habia planeado.

Se trataba que el viernes en la tarde , día en que mi madre no estaba en la casa, la Clara se acostaría desnuda en su cama y yo debería decirle a mis hermanos que ella se habia tomado unas pastillas que le producían un sueño profundo del que no despertaba sino después de dos o tres horas. Que yo mismo le habia ido a comprar las pastillas a la farmacia y havia visto como se las habia tomado y que era un remedio que el medico le habia dado para unos dolores a la columna de los cuales de verdad ella siempre se estaba quejando.

Mis hermanos que desde ese día del bosque andaban calientes con la Clara abrieron tamaños ojos cuando yo les conté lo que habia acordado con ella, pero después el deseo y la calentura los consumió y a los pocos minutos llegamos al cuarto de la Clara . Me dijeron que yo entrase primero por si la Clara en realidad estaba despierta. De modo que yo entre en el cuarto mientras ellos esperaban en la puerta y sin esperar ni un segundo, seguro de lo que hacia me acerqué a la cama y tiré de los cobertores hasta atrás dejando el escultural cuerpo de la Clara al descubierto. Estaba boca abajo y su culo precioso se mostraba en todo sus esplendor. La clara en ese entonces era una hembra en plena madurez, tenia 26 años y era de un moreno claro que a mí me gustaba mucho.

Mis hermanos se acercaron a la cama moviéndose lentamente, como animales en la selva que hubiesen descubierto una presa indefensa y se situaron al lado del lecho sin poder despegar los ojos del cuerpo de la mujer. Estaban en silencio con las pupilas dilatadas y brillantes. No se atrevían a tocarla. Yo estaba impactado porque mis hermanos tenían una cara extraña. La Clara solamente se movía con los movimientos de su respiración.

Habían pasado unos minutos de esta observación excitante cuando uno de mis hermanos se acercó a la Clara y le paso la mano por el pelo que ella habia distribuido cuidadosamente sobre su espalda desnuda. Ellos estaban muy atentos a que pudiese despertar pero ella estaba tan dormida al parecer que a mí me entraron algunas dudas.

Pero mi hermano habia dejado correr su mano por la espalda y la Clara seguía inmóvil. Luego el otro, animado por la situación paso su mano por las nalgas gloriosas de la Clara sin poder contenerse y fue en ese momento que vi como otro de mis hermanos desnudaba una polla descomunal y comenzab

a a masturbarse excitado por la visión de cuerpo desnudo. En ese momento yo también sentí una erección que me dejó paralizado.

Los hombres se habían ido excitando de tal modo que ya habían perdido todo cuidado y fue así que en forma súbita, como poniéndose de acuerdo sin hablar, tomaron a la Clara entre dos y la dieron vuelta en la cama, dejándola de espaldas. Sea por efectos del movimiento o porque la propia Clara lo hiciese voluntariamente, ella quedó con los muslos levemente separados de modo que lucía en forma descarada su abundante pelo en el chocho, en medio de los cuales se podía apreciar un rozado tajo vertical algo brillante. El cuadro era completado por sus tetas de una redondez impresionante y con sus pezones deliciosos apuntando al cielo. La clara no habia despertado.

Ahora los tres machos se estaban masturbando como locos y al parecer querían montarse a la mujer sin mayores miramientos, pues uno de ellos se estaba trepando a la cama con su mástil endiabladamente tieso como un caballo, mientras los otros dos, como sincronizados, por el demonio, explotaban en dos impresionantes chorros de semen que caían sobre el cuerpo de la mujer como una lluvia pecaminosa.

En ese momento la Clara emitió algo así como un grito dormida, se movió en la cama para darse vuelta y los cuatro arrancamos de la pieza como pudimos, en medio de un tropel de machos calientes y asustados. Yo me habia excitado tanto con la escena que se me habia olvidado que todo eso era una peligrosa farsa da la Clara.

Desde ese día nos hicimos mas amigos con la Clara, pues ella me pidió que le contara todos los detalles que no habia podido ver por estar con los ojos cerrados haciéndose la dormida y a medida que yo le iba contando, mientras caminábamos por el bosque, ella se reía con esa risa rara que tenia y aun tiene y cuando se reía se le movían las tetas que ahora a mi me gustaban mucho. Ella tenia ahora mucha confianza conmigo, de modo que no había problemas en que yo la viera cuando se levantaba los vestidos y en cualquier parte del bosque se bajaba los calzones para mear frente a mí y yo podía verle el chocho peludo y el chorro de liquido dorado que salía con fuerza desde el centro de su negrura y caía haciendo como un hoyo en la tierra húmeda del bosque y ella podía hacer que el chorro se interrumpiera y lo lanzaba a intermitencias y eso era para muy excitante.

Cuando hubo terminado su excitante demostración de pericia y se puso de pie para subirse los calzones, se dio vuelta y pude ver por primera vez allí, solo para mí y en medio de la naturaleza su culo prodigioso.

Nunca he podio olvidar esa imagen porque era un prodigio de curvas perfectas, ascendiendo y descendiendo, estirándose mas bajo de la línea de sus caderas y perdiéndose en la hendidura entre ellas como en un misterio enloquecedor. Ella me dejó contemplarlo largo rato y luego sin dejar de reír terminó de ponerse los calzones y caminamos unos cuantos metros hasta llegar al aromo bajo el cual la habia visto desnuda por primera vez.

Hacía calor y nos tendimos a descansar.

Estábamos en silencio, yo aún con la imagen de su culo en mi mente cuando ella comenzó a hablar.

– Tus hermanos son como unos animales – me dijo.

– Andan siempre calientes pensando puras cochinadas y si pudieran ya me hubiesen montado varias veces. A mí me gusta excitarlos para que sufran. Para que se calienten y para que la polla llegue a molestarles. A mí no me gustan esas pollas de potro que parecen palos quemados.

A mí me gustaba escucharla. Sus palabras sonaban en mis oídos como una especie de confesión bien intima y me hacia sentirme bien hombre al escucharla

– Tu, en cambio, eres tierno y aunque ya en dos días cumplirás 18 años eres suave y eres simpático… tu me gustas –

Habia acercado su mano a mi bragueta y sin pedirme permiso la habia abierto y habia sacado mi verga, que con sus palabras comenzaba a crecer. Ella la cogió en su mano con suavidad y comenzó a masturbarme con mucha delicadeza.

Yo sentí la calidez de su mano sobre la piel de mi miembro y me entregué a sus maniobras con deleite. Era delicioso. Ella continuó hablándome.

– Es suave – me decía – es tierna y a mí me gusta.

Ahora yo sentía que la presión de sus dedos era mayor y que el movimiento de su mano se hacia mas acelerado. La tenia cogida desde la base y yo me habia deslizado un tanto los pantalones para que ella pudiera maniobrar mejor. Me gustaba lo que

estaba pasando, nadie nos veía, habia un perfume de hojas y de flores y yo era su cómplice completo.

Nos habíamos quedado en silencio y solamente se escuchaba el sonido intimo de su mano agitando mi verga que habia crecido a una dimensión que nunca habría esperado.

Sentía su respiración caliente sobre mi cuello y al levantar la vista vi su rostro. Nunca he vuelto a ver en mi vida una expresión de lujuria más grande y explicita que aquella. Sus ojos estaban húmedos y brillantes, sus facciones contraídas, su cabello colgaba a ambos lados de su cara y ella tenia separados los labios y entre ellos la punta de su lengua entraba y salía, sus ojos estaban fijos en su mano que maniobraba sin pausa sobre mi verga caliente y descomunal.

Entonces con la mano libre desabrocho torpemente su blusa, sacó su sostén y enseguida, tomando mi cabeza la puso entre sus pechos calientes. Yo me habia liberado de temores y parecía haber crecido sin darme cuenta . Con desesperación busqué sus pezones para mamarla mientras ella comenzaba a quejarse de placer. Yo la mordía sin piedad pero ella parecía disfrutar de lo que debería haber sido doloroso. Tomando sus pechos me los pasaba por el rostro y luego me hacia hundir la cara entre ellos. Su mano habia alcanzado una velocidad diabólica y ella sintió entre sus dedos el latir de mi carne caliente y en ese momento se inclinó para meter mi polla en su boca. Ahí dentro de esa cavidad ardiente sentí como mi semen brotaba loco, en un estallido violento y placentero mientras seguía mamando de sus tetas hermosas.

Ella se habia quedado quieta mientras sentía tranquilizarse mi polla en su boca y luego levantó su rostro , me cogió la cabeza con ambas manos , puso sus labios sobre los míos , empujó con su lengua para separarlos y al fin abrió su boca para derramar en la mía el liquido caliente , espeso y denso que ella habia extraído de mi . Nos besamos largo rato hasta que todo el liquido habia desaparecido.

Cuando en medio de la noche ella entró en mi cuarto yo percibí su aroma desde la entrada y cuando se metió en mi cama venia rodeada del calor de todo su pecado.

Se subió sobre mí ubicando a tientas mi polla en su entrada y luego dejo caer el peso de su cuerpo sobre el mío para que yo entrara allí con toda la grandeza que ella habia despertado en mi.

El calor de su concha quemaba cada centímetro de mi hombría y sus paredes acariciaban mi grosor de una forma endemoniadamente placentera. Una y otra vez hasta el delirio.hasta su fondo. Mil veces, asta que sentí latir su intimidad entonces supe que habia aprendido y metiendo mi rostro entre sus muslos busque a ciegas con mi lengua su entrada sintiendo la calentura de su sexo y formando un capullo con mis labios ella derramó en mi boca primero sus gotas y luego su río caliente y viscoso, hasta el ultimo jugo de sus latidos y en seguida le devolví el beso de la tarde ahora con los aromas y los sabores de su diabólica intimidad.

Autor: willysolo40

willysolo40 ( arroba ) yahoo.com.mx

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Escrito por Marqueze

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