El profe pintor y yo: Él debía ser mío

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Soy una chica de posición social alta, vivo en una ciudad que nunca duerme y mis padres me cumplen todos mis caprichos.
Ellos están separados, yo vivo con mamá y su nuevo esposo que para nada es aburrido.
Hago lo que me place con quien me place y eso me recuerda una de esa veces.

Una temporada, mi madre me obligó a ir a clases de pintura todas las tardes a una sofisticada escuela de arte en el centro de la ciudad. Claro, lo único que deseaba era quedarse sola en casa para ser cogida por todos los lugares inimaginables (acaba de casarse de nuevo).
Ella creía que no me daba cuenta de eso, pero alguien tan bien vivida como yo sabe eso y más.

Las clases eran hasta cierto punto entretenidas, sin embargo uno de los profesores…¡qué bombón!
Alto, rubio, ojos azules…quizá el prototipo de príncipe azul que con semejantes pectorales era capaz hacer suspirar hasta a la más veterana.
Era pintor y también modelo, por lo que algunas veces llegué a escabullirme dos pisos arriba para verlo de lejos.
¡A veces, juro, podía sentir un orgasmo maravilloso de solo verlo de lejos!
Así que hice de eso un hábito y todas las tardes llegaba a clases de arte con tremenda motivación.

Por las noches me masturbaba pensando en que entraba en mi habitación y lo hacíamos salvajemente sobre la cama, el baño, la cocina…en cualquier lugar de mi enorme hogar y donde mi madre era cogida sin descanso.
Soy vouyerista por naturaleza, así que en noches dónde mi temperatura era alta y mis deseos frustrados se apoderaban de mi cuerpo, me escabullía a la habitación de mi madre para escucharla gemir mientras en cuatro patas era cogida por mi padrastro.
¡Ahhh!, mi mano viajaba sin dudarlo hasta mi conchita y mis dedos hacían cosas mágicas con ella. Tomaban vida propia y me hacían feliz por minutos enteros.
Y a veces, cuando el deseo era mucho, me atrevía a entreabrir la puerta y ver los dos cuerpos danzando, golpeando la cama contra la pared…”zaz, zaz, zaz, zaz, zaz”…una y otra y otra vez. Me mordía los labios para no gemir tan alto como mi madre e imaginar que éramos ese hombre de mis fantasías y yo haciéndolo sin descanso alguno.
Así que después de tanto deseo es que me decidí. Él debía ser mío, así como todo lo que deseaba.

Me desarrollé mucho más rápido que las demás chicas de mi edad, por eso no era de extrañar que en la calle los hombres y mujeres me miraran con algo más que asombro en el rostro. Nunca me había incomodado y era perfecto para realizar mi plan.
Elegía, sin culpa, lo más sexy de los departamentos de ropa, comprobando con felicidad que me quedaba muyyy bien.
Así que empecé a ir a clases de esa manera. Varios profesores lo reprocharon, pero contra la plata que cierra bocas nadie puede quejarse.
Me paseaba, descaradamente, frente a ese hombre que posaba cual estatua para sus alumnos, comprobando con emoción que apartaba de vez en cuando la mirada para posarla sobre mi o mis senos, quienes se erguían de solo sentir su caliente mirada en mi.
De más está agregar que me mojaba con tan solo imaginar que ese hombre pudiera comerme por completo. Lo quería y lo quería ya, por eso apresuré mi plan de seducción.

Uno de esos días me quedé hasta tarde, para ser invierno utilizaba una falda bastante corta, botas de tacón y una blusa que marcaba mis senos a la perfección.
Nunca me ha gustado darle vueltas a las cosas, por eso fui directo hacia el salón que él utilizaba para modelar e impartir clases.
Ahí estaba, portando una bata de baño blanca y dejando a mi deseo crecer.

-Hola-Le dije con mi voz más inocente.

Él se giró y simplemente no pudo pasar desapercibido nada sobre mí.

-Hola, que haces?-Indagó con mirada de lujuria.
-Sabes algo? Me perdí. Esta escuela es tannn grande. Voy al salón dónde guardan el material de esculturas.
-Ah, eres alumna?-Indagó siguiéndome el juego.
-Si.-Dije, recargándome en el marco de la puerta con un moviendo que hizo saltar un poquito a mis “bb’s”

Él pasó la lengua por sus labios y se acercó un poco a mí.

-Si quieres yo puedo llevarte.
-¡¿De verdad?!-Casi grité emocionada.-Te lo agradecería mucho.
-No es molestia…¿Cuál es tú nombre?

Sonreí coqueta pero sin dejar de lado mi aparente inocencia.

-Oh.-Dije, jugando un poco con mi cabello suelto.-Puedes decirme como te guste…ham…
-Entonces, tú también puedes decirme como gustes.

Nos miramos, el click estaba hecho, así que nos dirigimos hacia el aula, entre conversaciones absurdas y sonrisitas cómplices llenas de lujuria.

Cuando llegamos la luz estaba apagada.

-¿Sabes?-Dijo él después de encender la luz.-Te he mirado últimamente.
-¿Ah si?-Pregunté fingiendo demencia.-Yo no a ti.

Él rió, acercándose peligrosamente a mí. Estaba claro que había conseguido rápidamente lo que llevaba días planeando. Eso me gustó.

-No te hagas tontita, ¿lo hacías para que te mirara?

“Descuidadamente” rocé uno de mis pechos, el cual reaccionó irguiéndose, al igual que cierta parte que la bata de baño delataba bien.

Volvimos a mirarnos, ambos sabíamos lo que deseábamos y lo que hacíamos ahí, por eso no hubo objeción al beso que prosiguió.
Ohhh, me metió la lengua hasta el fondo, mientras estrujaba con fuerza mis pechos. Ahhh, me sentía en las nubes.
Mis manos viajaron rápidamente hasta su pene que acariciaron sin control sobre la tela de la bata que debía desaparecer.

-¿Te gusta, chiquita?-Preguntó tras morderme el labio inferior con fuerza
-Mucho.-Asentí, chupándole la lengua con todas mis fuerzas en una idea más que clara de lo que deseaba.

Sonrió y de inmediato desanudó la bata, dejando al descubierto el perfecto cuerpo producto de mi deseo.

-Entonces es todo tuyo, cachorrita.

Lamí mis labios y como muerta de hambre me abalancé hacia su hermosa y erguida verga.
Ya antes lo había hecho pero esa verga era enorme y era toda para mí.

La lamí rápido, como si se tratara de un helado a punto de derretir. Él lanzó un suspiro, agarrando mi cabeza y tirando un poco de mis cabellos rojos.

-Eso cachorrita, así es…ahhh…un poquito más chiquita.

Obedecí y de un solo empujón la metí en mi boquita.

Sube y baja
Sube y baja
Sube y baja

Slup
Slup
Slup
Slup

-Ahhh, ahhhh, siii, siiii, ahhh, más chiquita, más, no te detengas.

Me encantaba, que jalara mi cabello, así que seguí metiéndome su verga que crecía en el interior de mi boca.
Chupe sus huevitos…

-Hum…hummmm….hummmm
-¿Te gusta?, ¿Te gusta cachorrita? Ahhh, ahhh, ¿te gusta?
-Hummm…si…hummm…hummm

Tomó mi cabeza y con fuerza la empujó toda hacia él.

-Tragatela toda, cachorrita, eso era lo que querías, verdad?

Casi me ahogo pero afirmé con la cabeza. Eso quería, eso quería.

-Mmmm….mmmm….mmmm….mmmm…
-Sigue chupando chiquita, sigue haciéndolo…ahhh, lo haces muy…ahhh, ahhh
Él gemía y yo seguía chupando.

Adentro-afuera
Adentro-afuera

Volvió a tirar de mi y comenzó a cogerme la boca.
¡QUE MARAVILLOSA SENSACIÓN!

-Ahhhahhhahhhahhh
-Oh siii…eso….vamos….ahhh, ¿te gusta?, te gusta que te coja esa boquita de perrita que tienes?
-Ahhhahhhahhhahhh

Estaba toda mojada pero no me importaba, me estaban dando la cogida de mi vida y ni siquiera era por el coño.
Pero no tuve que esperar mucho pues de inmediato él me la sacó y ante mi carita de decepción me incorporó.

-Shhh, ahora verás, cachorrita.

-Me llevó hacia una de las mesas y antes de acostarme se dedicó a masajearme los senos por encima de la blusa que ya mostraba mis pezones duros.

-Qué preciosidad, con razón te paseabas todas las tardes. ¿Esto querías?, ¿Esto?
-Si.-Dije, sentándome sobre la mesa y abriendo las piernas.-Y que me cojas también.

Se abalanzó sobre mi, chupándome los senos por encima de la blusa que a los pocos segundos desapareció.

-Oh, preciosas, preciosas tetas, vengan con papi.

Aullé cuando las chupó.

Slum
Slum
Slum
Slum

-AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!

Grité cuando me mordió

-Ahhh, ahhhh, mas, mas, mas.-Dije como poseída.

El chupo como bebé, como tratando de sacarme lechita de mis tetas.

-Ahhh, ahhh, ahhh.

Slum
Slum
Slum
Slum

Chupó mis pezones y los mordió hasta ponerlos mucho más duros.
Mientras tanto sus dedos se habían abierto camino hasta mi coñito húmedo, el cual lo recibió gustoso y deseoso.

-Ahhh, que cuevita cachorrita…ahhh…ahhh… toda mojadita y mía.
-SIIIIIIIIII!!!!SIIIIIIIII!!!!

Siguió mordiéndome y chupando con fuerza, como si fuera biberón.
Me dolía, mucho, pero no quería que parara, quería tener su boquita en mis tetas y que sacara leche de ellas.

-¿Quieres leche, papito? Búscala, búscala, es tuya, búscala, búscala.

No lo dije de nuevo cuando ahhh de una succión me hizo gritar y tener mi primer orgasmo.

-AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!AHHHHHHHHHHHHHHH!!!!AHHHHH!!!! SIIIIIIIIIIII, SIIIIIIIIIIIIIII,SIIIIIIIIIII

-Dámela perrita, dame tu lechita, dámela, dámela, dámela.

Succionó más deprisa mientras sus dedos ya estaban dentro de todo mi coñito.
Salían y entraban, haciendo un ruido excitante que de solo recordarlo me excita aun más.

Slumm
Slumm
Slummm
Slummm

-Métemela, ya, ya, ya, ya

Seguía succionando mis tetas mientras con la otra mano masajeaba mi agujerito que con facilidad también se abrió para él.

-Oh, perrita, quiero que me des tú lechita, eso, eso, ladra para mi perrita. Dime, quieres mi verguita dentro de ti.

Hice sonidos de perrito y asentí…ohhh, ese hombre iba a matarme de placer!!!

-Dámela, métela, métela, ahhh, ahhh, busca tú lechita papito, búscala, ahhh, ahhh, ahhh, ahhhh, ahhhh, ahhhh

Se separó de mi, me abrió más las piernas y la metió de un solo empujón.

-Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh

Grité con dolor y excitación.

-¿Así querías?, ¿Así, perrita?

-Si, si, así, así, dame más….Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhh
-Te haré aullar de dolor perrita, ahhh, si, eso, ahhhh, ahhhh
-Ahhh, ahhh, ahhh, ahhhh

Comenzó a moverse rápidamente mientras volvía a comerme las tetas. Me encantaba como succionaba, como quería sacar algo que no tenía. Como ahhh, se me iba el aliento con eso.

-Lechita, perrita, lechita, lechita, eso, eso, muévete bebe, muévete para mi como lo haces cuando me coqueteas en la clase.

-Ahhh, ahhh, ahhh, ahhhh

Contonee mi cadera y eso me llevó a tener un orgasmo espectacular que el disfrutó mientras me mordía uno de los pechos haciéndolo casi casi sangrar.

-Ahhh, ahhh, duele, duele, ahhh, duele.
-Pero te gusta, yo se que si. A las perritas como tú les gusta, ¿verdad?

Dique que si, era la verdad. Me gustaba eso y él me estaba tratando tannnn…ahhhh

-Ahhh, ahhh, ahhh, ahhh, ahhh, más, más, más.

Metió dos dedos por mi agujerito y me cogió con ellos al ritmo de sus embestidas y mordidas.

-Si, eso, ahhh, muévete cachorrita, muévete mi perrita ahhh, ahhh, ahhh, ládrame perrita, pídeme más, ahhh, ahhh, ahhhhahhhahhh…
-Más, más, más, guauuu, guauuu, guauuu, ahhhahhhahhhahhhahhh, siii, siii, siiii, sacame leche papi, mucha, mucha, mucha, muérdeme ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh

Me mordió tan duro la teta que juré me la había arrancado pero siguió succionando como bebé hambriento. Ohhh, como me excitaba.

Metió otro dedo en mi agujero mientras sus embestidas eran aun más fuertes.

-Ahhh, ahhh, ahhh, ahhh,
-Eso perrita, eso, eso, toma, toma, toma, dime que quieres, dimelo.
-Que te tomes mi lechita y me des ahhhhh ahhhahahahahaha ahhh ahhhh

Sus embestidas aumentaron al igual que sus dedos en mi hoyito, ahora eran cuatro sino es que la mano completa ahhh ahhh eso me pone a mil recordarlo.

-Ya casi perrita, ya casi, sigue aullando para mi, preciosa, sigue, vamos perra, vamos, ya tienes lo que querías, ¿no?, ahora dimelo, dimelo perra zorra puta…

-Ahhahahahahahaha ahhhh ahhhh ahhh ahhhh SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII SOY TÚ PERRA, TÚ ZORRA TU AHHHH AHHHH AHHHH PUTA, DAME DAME DAME DAME.

Zaz
Zaz
Zaz
Zaz
Zaz

Se movía la mesa

Auuu
Auuu
Auuuu
Auuu

Ladraba yo

Slummm
Slummm
Slummm

Chupaba él sin parar, mordiendo, chupando, mordiendo.

Track
Track
Track

Metía sus dedos por mi agujerito abierto

Estaban dándome la mejor cojida que hubiera tenido y quería más y más y más.

-Ahhh ahhh ahhh
-Eso perrita puta, eso, eso, eso, dime…ahhh ahhh que puta eres cachorrita, eso, ahhh, dame lechita cielo, damela de tus ricas tetas.
-Tómala papi, tómala si ahhhh ahhh la quieres búscala.

Y la buscaba, en cada mordida, en cada succión me estaba volviendo loca.
Tuve tres orgasmos seguidos.

-Ahhh, ahhh, estoy al punto bebe
-Ahhh, ahhh, dame tu lechita dentro. TODAAAAA

Metía y sacaba sus dedos de mi hoyito y sus huevos chocaban contra mis muslos.

Zaz
Zaz
Zaz
Zaz

Me besó, succionando mi lengua y yo le correspondí de igual forma

-Ahhh ahhh auuu auuu auuu
-Ahhh ahhh ya casi, ya casi….

De un momento a otro se vino en mi interior, cayendo rendido sobre mí.

Estaba toda abierta, al fin había conseguido que mi hombre me cogiera.

-Oh, eres una cachorrita traviesa.-Dijo entrecortadamente
-Y eso que aun no te doy tú lechita, papi.

Nos sonreímos y en pocos minutos volvimos a empezar…

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Escrito por Sexy_Blue

Me encanta el sexo en todas sus formas, amo masturbarme y leer relatos.

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