EL RAPTO Y VIOLACION DE LA INDIA MUDA

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Es el año de 1533.

El cabo Ricardo de Valdefuentes, junto al fraile Calvin Abad, y un grupo de soldados visitan una aldea indígena en la región de la Orinoquía venezolana; Es una visita rutinaria afianzando las relaciones de alianza entre españoles y nativos, quienes han sido buenos aliados en aprovisionar alimentos, servir como exploradores, y embajadores ante otras tribus muchos más belicosas.

De entre los soldados se halla un Arcabucero[i], Es el originario de Toledo Juan Gregorio De Bermeo e Ibarra, de 37 años y sobre quien pesan algunas reprimendas de su superior por conducta impropia y violenta contra indígenas.

Durante un momento de la visita, De Bermeo e Ibarra pone su atención en un anciano que entra y sale de la choza principal, la vivienda del cacique; El hombre mayor es muy abordado por varios indígenas que la reverencian; Según se entera por el Fraile Calvin Abad, el anciano es el chamán de la aldea, quien después del cacique es el indio con mayor rango en su comunidad… Al parecer él chaman está en un ritual importante que se realiza en cada estación, por lo que hoy es un día especial.

Es poco el interés del español, pero de pronto ve a una jovencita que sale de la misma choza con una gran vasija en las manos; El hombre queda fascinado con la belleza de la india, quien de edad aparentaba cuanto mucho unos 18 años… Es de bella piel canela, hermosos ojos oscuros, cabello negro brillante colgando a media espalda, senos pequeños -a la vista, al no usar estas indígenas vestido en el torso- Anchas caderas, y un muy gran trasero.

La muchacha se aleja en dirección al rio en busca de agua; Ahora viéndola de espaldas, el español babea al poder detallar sin obstáculos, unas amplias y carnosas nalgas, pues por detrás el taparrabo de las mujeres, no es más que un hilo grueso, y en esta india se pierde por completo entre sus gigantescos glúteos.

Impresionado, De Bermeo expresa entre dientes:

  • Ostias, que nalgones!.

Al regresar la india, el Arcabucero caminó tras ella, la joven se detuvo en una fogata a mitad de la aldea, y cuando se inclinó para colocar la vasija, De Bermeo pudo ver en todo su esplendor ese enorme culo; La joven sintió una presencia tras ella, y al voltear se asustó ante el alto español, quien le pedía se calmara y le dijera su nombre… La indígena no le entendía, y solo negaba con la cabeza, rechazando la cercanía del hombre.

La joven de baja estatura, apenas le llegaba a la mitad del pecho del hombre blanco, quien con su atuendo causaba impresión a la india. De hecho las vestimentas de los implicados contrastaban bastante…

…Así mientras el Arcabucero se veía imponente vistiendo casco, media armadura (sólo para el tronco) camisa, greguescos[ii], calzas (un tipo de pantalón ceñido) y zapatos de tirillas… la bella indígena con el torso desnudo, solo llevaba un taparrabo de color oscuro, que frontalmente no era más que una pequeña tela que cubría su área intima, y por detrás -como se dijo antes- era algo casi inexistente… Aparte de aquello, solo un collar y algunas pulseras de oro, adornaban la belleza natural de la india.

La extraña vestimenta del español, aumentaba al temor que ya presentaba la india por hallarse ante un varón de gran tamaño.

Prudentemente la joven decide alejarse, pero el Arcabucero la retiene de un brazo, mientras llama al fraile esperando que este se comunique con la india; Retenida, la muchacha forcejea tratando de alejarse, los pedidos del hombre para que se calme son en vano, sólo la llegada y palabras del Fraile en su idioma logran apaciguarla.

La conversación del fraile es corta, la muchacha no responde a los insistentes esfuerzos del fraile por comunicarse con ella, finalmente el religioso le pide al Arcabucero la suelte por hallarse la joven muy asustada.

Una vez libre la india abandona la vasija en el fuego y corre hacia la choza del cacique, con la carrera De Bermeo degusta el movimiento de contorneo en los grandes glúteos de la muchacha… De inmediato una leve erección le inicia, pero debe esconderla y aparentar normalidad ante la cercanía del religioso.

Es grande la extrañeza del fraile ante el comportamiento de la indígena, era normal su temor, pero porque no le respondía?, Un indígena observo la situación y respondió sus dudas…La muchacha es la nieta del anciano chaman, y no habla… es muda de nacimiento.  El fraile por previa experiencia en un caso de mudez, supone que debió nacer con alguna anormalidad en la garganta o en las vías aéreas, lo que le impide emitir sonido alguno.

El Arcabucero interesado en la atractiva muchacha, decide saber más de ella; Es así como aprovechando la curiosidad de fraile, permanece junto a este con el fin de obtener más información sobre la “India muda”.

Es así como se entera que la muchacha fue casada más tarde que las demás indias, cualquier india normalmente era casada al poco tiempo de volverse mujer, pero esta belleza muda al ser nieta del chamán ostenta un mayor rango, y la tardanza en casarla se debía a la búsqueda de un buen enlace matrimonial…

…Y es que las indias como ella, eran usadas para crear alianzas con otras tribus, tocándole a la joven como esposo un jefe tribal, desafortunadamente el marido murió a los pocos meses en una guerra con otra nación indígena, y sin haber tenido hijos del difunto la bella muda debió regresar a su hogar… Luego del respetable tiempo de duelo, se iniciaron negociaciones que terminaron en un nuevo compromiso con un miembro de otra tribu, ahora el hijo de un cacique será su afortunado marido; Mientras llega el momento de la nueva boda, la india permanece en su casa familiar, ayudando a su abuelo el chamán.

El fraile le explicaba al Arcabucero que tanto el primer matrimonio como el inminente, son formas de alianzas entre las facciones indígenas, para mantener lazos y una paz duradera.

De Bermeo no puede sacar de su cabeza la belleza de la joven, especialmente su gran trasero, desarrolla un enfermo deseo por ella, definitivamente le ha puesto el ojo!…De inmediato planea como raptarla y satisfacer sus enfermos deseos…cómo anhela disfrutar de su cuerpo.

Casi dos horas después, el grupo de militares abandona la aldea, junto al fraile, pero no es notada la ausencia de Juan De Bermeo, quien junto a su caballo se mantiene ocultó en la vegetación… Espera una oportunidad para apoderarse de la bella india.

El momento del perverso español se da cuando la joven pone nuevamente rumbo al rio en busca de agua para hervir. El hombre hace arte de buen sigilo, acercándose por detrás…lentamente puede ver el enorme trasero de la india hacerse cada vez más grande a medida que se le acerca…

…En el instante en que se inclinó para recoger agua con el recipiente, sintió como le daban una nalgada, la joven suelta la vasija y abre la boca por la sorpresa. La muchacha se molesta, algún indio atrevido -se imaginaba- le faltaba al respeto y le causaba dolor…el golpe recibido sin duda fue dado con una pesada mano, pues le dejó ardiendo su nalga derecha.

Decidida a reclamar al atrevido, voltea con un rostro de enfado, pero hay un cambio en su actitud al toparse con un pecho cubierto de metal, la brillante armadura del Arcabucero le informan que es un español quien esta tras ella, y la nalgueó…Debe elevar la cabeza para ver el rostro del hombre. Su actitud se torna asustadiza, más al notar que se trata de aquel mismo sujeto que la retuvo del brazo…Teme le haga algo, está alejada de la aldea y de la gente, quiere correr y poner distancia de ese hombre.

Mientras la india denota intenciones de huir, De Bermeo con una sonrisa y las manos elevadas y abiertas intenta hacerle entender que lo lamenta y que no le tema. Enseguida tratando de verse caballeroso, recoge la vasija, llenándola con agua y entregándola a la india, quien continua temerosa ante el enorme español.

Ante la insistencia del hombre por darle el agua y que le disculpe por nalguearla, la indígena decide recibir la vasija y asintiendo con la cabeza le hace ver que le disculpa. Seguidamente se voltea para regresar con prisa a la seguridad de la aldea…Pero una malévola sonrisa surge en el rostro del español, la joven india cometió el grave error de darle la espalda.

La vista del gigantesco trasero de la india, lo hace actuar, lanzándose por ella y agarrándola por la cintura, a la vez que le inmoviliza los brazos, es un abrazo fuerte y restrictivo; la vasija cae al suelo, y la india totalmente tomada por sorpresa abre la boca quejándose sin sonido, el hombre la eleva fácilmente, mientras esta se retuerce sin oportunidad ante la incomparable fuerza del varón.

De Bermeo se alegra de que la joven sea muda, y ningún sonido pueda emitir pidiendo auxilio. Seguidamente se burla de ella, pues fue una completa ingenua al no estar prevenida contra él y dejarse atrapar tan fácil… Con una rápida mirada al brillante cabello de la muda, llega a expresar:­

  • India tonta!, ahora sois mía!…de que os sirve la cabeza a ustedes las indias?, Entended muchachita que la cabeza servíos para más que sólo tener piojos…

El español tenía razón en lo visto y dicho, la indígena estaba infestada de piojos. A pesar de los parásitos el Arcabucero olió con gusto la negra cabellera de la joven, le admite que su cabello huele rico…Desconocía De Bermeo que la india usaba remedios a base de olorosas hierbas buscando liberarse de aquel mal chupasangre.

La joven india no debaja de moverse en el aire, buscando liberarse del sólido agarre; De Bermeo gozaba sosteniéndola en alto, y contemplando el trasero de la india contra el área de su abdomen…En sus intentos por soltarse, la joven restregaba sus grandes nalgas contra la lisa armadura del español.

Los esfuerzos de la india no dan resultado, y desesperada apenas puede usar las uñas en los antebrazos de su captor… A pesar de la gruesa camisa consigue rasguñarle, pero aquello es nada para el Arcabucero, quien una vez más se burla de la inútil defensa de la muchacha.

  • Auch!, Sois de uñas filosas indiecita, pero el que seáis una gatita no os salvará de ser mía.

­­­El Arcabucero la derriba boca abajo al suelo, y con una cuerda que cargaba le amarra las muñecas a la espalda, ahora la india está a su merced. Tentado a más no poder, le propina una nueva nalgada, mientras ríe:

  • Jajajaja!…India nalgona!.

Seguidamente la tiende boca arriba; La muda con las manos atrás, solo puede resistir ahora usando sus piernas, pero sentándose sobre su abdomen, el pesado Arcabucero la inmoviliza por completo.

De Bermeo intenta besarla en los labios, pero es rechazado por la joven quien ladea el rostro, entonces el español se dedica a su cuello…La muda siente mucho asco ante los besuqueos que descienden a su torso; Cuando el agresor llega a sus expuestos pechos, el resistir de la indígena es mayor, expresando en silencio un montón de quejas.

El Arcabucero es indiferente a la reacción de la muchacha, finaliza sus caricias besándole los pezones, y procede a incorporarse…En la orilla del rio no cometerá su acto vil.

Sin dificultad la sube al hombro y se aleja del sitio; Viéndose atada y colgando de cabeza tras la espalda del hombre, no es mucho lo que la joven puede hacer…Mientras camina con ella, De Bermeo aferrando con su brazo las piernas de la pequeña india, no para de darle besos a esa enorme retaguardia que lleva apoyada sobre su hombro derecho…ha salido de caza y ha obtenido su recompensa…esta bella india es su presa del día.

Tras un corto recorrido, llega a los árboles en donde se halla el caballo del Arcabucero;  La indígena es recostada boca abajo sobre el lomo del animal, mientras el hombre monta la bestia, Se alejará de la zona para tener total privacidad y a continuación accederá  sexualmente a la muchacha.

  • Tranquilizaos cariño, hoy no recibiréis el pene de un indio como el que tuvisteis por esposo, hoy sentiréis la verga de Don Juan Gregorio de Bermeo e Ibarra… No os imagináis cómo harás gozar a este español de Toledo.

Durante el trayecto a caballo la india se mantuvo en calma, nunca había estado sobre tal bestia, le asustaba lo enorme de ese animal y temía caerse de tan alta altura de moverse; Su impasividad fue tal que no reaccionaba ante las ocasionales y desvergonzadas tocadas de cola del excitado jinete…

…Obviamente ante esta pasividad, el Arcabucero daba por hecho que la muda se había resignado a su suerte. El español llevaba una dolorosa erección en la montura, no podía esperar a hacerle el amor a la belleza ante él; Pero la cabalgata era larga…debía salir del área territorial de los indígenas, una vez alejado no temería la presencia de indios y disfrutaría a comodidad de la muchacha.

Sólo gracias al caballo pudieron atravesar un rio crecido, no sin tener prudencia, al otro extremo estaba un prado y más allá un frondoso bosque…Habían llegado a su destino, el prado era un lugar aislado y alejado…sin duda el sitio perfecto!.

De Bermeo desmontaba y arrojaba a la atada muchacha sobre el pasto mientras enlazaba al caballo a un árbol cercano; Para su sorpresa, apenas la india sintió tierra firme se incorporó y emprendió la huida hacia el tupido bosque.

Sin prisa el español la dejaba alejarse, disfrutaría el atraparla; Pronto se inició una persecución, para el hombre era casi un juego, moviéndose por toda el área en busca de su premio.   

  • Os gusta en demasía jugar a las escondidas eh?, pues te enterareis que soy un as en estos juegos.

De Bermeo la divisó a la distancia entre los árboles, y sus gritos anunciando que se hallaba tras ella, hicieron desesperar a la muchacha. La india era ágil, pero el estar atada a la espalda le afectaba la velocidad, además el temor ante un perseguidor cada vez más cerca le hacía voltear constantemente entorpeciendo su carrera.

Pronto el hombre le apareció en frente… La india asustada volvía a escapar en otra dirección, El Arcabucero repitió la escena dos y tres veces más, siempre negándose a atraparla… Disfrutaba en acorralar a la joven muda.

Cuando finalmente ésta tropezó y rodó por el suelo cubierto de hojas, fue la señal para que el español terminase el entretenido juego. Había llegado por fin el momento de poseer el cuerpo de la india.

De Bermeo tomó en sus brazos a la muda, y la llevó al prado inicial, allí la violaría. Con la joven en el suelo impotente, el Arcabucero comenzó a retirar su ropas, primero fue la armadura y casco los que cayeron a un lado, seguido de los greguescos, zapatos y finamente sus calzas, únicamente la camisa le quedó encima.

La india puede ver los genitales del español, De Bermeo sabía que está bien dotado entre las piernas, era dueño de un largo pene circuncidado, ya hallándose semi erecto y con el que apuntaba a la muchacha… Más abajo le colgaban un par de grandes testículos, muy peludos y repletos de semen. El Arcabucero planeaba inundar la vagina de la muda con su abundante semilla hispánica.

La ansiedad hace que De Bermeo llegue pronto a la erección plena, y meneando sus 22 centímetros de pene, se jactaba de sus dotes frente a la alarmada mujer:

  • Habéis visto antes un garrote como este, amorcito?.

La india no entendía pero negaba con la cabeza, erróneamente el sonriente De Bermeo pensó que la india le ha contestado a su pregunta con un NO, pero en realidad la muchacha negaba pues no quería que el hombre le fuera a meter esa cosa tan grande, algo que sabía le causaría daño en su área íntima.

El español se lamia los labios, ya imaginaba lo delicioso que sería metérselo a la bella india muda.

  • No imagináis cómo adoro América, he venido por el oro, pero más me encantan las mujeres que habitáis aquí. Oh que manjares he gozado!…Mientras haya indias cómo tú, os juro que jamás habré de dejar estas tierras!.

Al acercársele, la india trata de resistir e incorporarse, pero la mano del español la alcanza de una pierna derribándola… de inmediato la mantiene acostada sobre el prado con su pesada mano sobre el abdomen de la muda.

La joven lanza con una multitud de patadas, pero hábilmente De Bermeo se coloca de rodillas entre los muslos de la joven, haciendo ineficaces sus esfuerzos.

El primer objetivo del español es la boca de la india, pero una vez más aleja sus labios de la boca con halitosis del Arcabucero…Divertido, él degenerado sostiene con su otra mano la barbilla de la muchacha mientras le lame las mejillas, generándole real repulsión.

  • Como gozaré el cojerme a la nieta de chaman.

En medio de su jactancia, el hombre decide bajar un poco y besa sus pequeños senos, su muy ensalivada lengua estimula los encarnados pezones de la joven, quien humillada mueve cabeza y torso de un lado a otro en señal de rechazo.

  • Que lindas teticas!.

La mano contraria del español, recorre el liso abdomen de la joven, llegando hasta el taparrabo que oculta su área intima, los pataleos de la india se intensifican, pero son inútiles…

…Ante la mayor tentación, repentinamente De Bermeo mete sus dedos bajo el taparrabo, hurgando en el peludo coño de la muda. La muchacha abre su boca alarmada ante la intrusión a su intimidad.

  • Vaya que estáis peluda aquí abajo mujer!, me pregunto si también tenéis piojos en estos pelos.

Los hábiles dedos estimulan la vagina, logrando el Arcabucero humedecerla un poco…La muda no quiere que sus partes respondan, pero ante la intrusión, su vagina reaccionó.

  • Parece que estáis lista cariño!.

A continuación hace dar vuelta a la muchacha…por detrás la india también tiene un inmejorable atractivo que enloquecía al originario de Toledo…

El Arcabucero se quedó observando su espalda y nalgas, mientras la muda apenas se vio boca abajo cerró las piernas buscando resguardar su intimidad de una nueva intrusión táctil. Ahora el español disfrutará de lo que la muda posee por detrás…

…Se colocó de rodillas abiertas sobre los muslos cerrados de la joven, enseguida De Bermeo se inclinó un poco y apoyó la punta de su húmedo glande entre las nalgas de la india, quien de inmediato apretó el trasero para impedir cualquier acceso a su culo… pronto el pene fue más arriba y en la región lumbar baja se tropezaba con las atadas manos de la muchacha…Sabiendo lo que la tocaba, la muda recogió lo más que pudo sus manos, alejándolas de esa pegajosa y olorosa secreción que goteaba del glande.

Seguidamente se acostó sobre la joven haciéndole sentir todo su peso, la muda apretó los dientes al verse aplastada ante tremenda carga. El español se restregaba a gusto, con su enorme, pétrea y caliente verga casi quemaba la baja espalda de la india…mientras descansaba sus gordos y repletos huevos sobre la cola de la muchacha.

Satisfecho de sentir plenamente el cuerpo de la muda, el Arcabucero retiró un poco su peso, para acercarse al oído de la joven:

  • Sé que no me entendéis, pero entérate que he violado a varias india, Oh pero ninguna tan bonita como Tú!…

En ese instante le plantaba un profundo beso tras la oreja, ante el contacto la muchacha se movió para rechazarle.

Feliz, descendió un poco para acariciar la espalda y los costados de la india, continuó expresándole:

  • …Y ninguna tan joven como Tú…

Sus caricias siguen descendiendo, hasta tocar las anchas caderas de la india…Cuando le palpa el enorme trasero exclama:

  • …Oh, y ninguna tan nalgona como TÚ!!!.

El depravado tocaba sin contenerse esas nalgas, pero sus manazas se veían pequeñas antes la enormidad de los glúteos de la joven india.

Enseguida el excitado hombre comenzó a nalguear a la muchacha…golpear con su fuerte mano los glúteos de la muda, era ya casi una adicción para De Bermeo.

ZAZ, ZAZ, ZAZ!, Los golpes de mano no cesaban, Ante tan seguido castigo, la muda paró de denotar queja, se dedicó a sollozar en su silencio eterno.

La falta de reacción de la muda ante los golpes, hacen que el Arcabucero se burle:

  • Sabed algo, Me pregunto si con tanta nalga sentís algo mis palmadas…Oh pero como sentiréis algo, si poseed más nalgas que tres mujeres juntas! Jajaja.

Con mala intención, preparó su mano diestra y con toda fuerza le descargó una poderosa nalgada, haciendo que la muda reaccionara ante tal maltrato…

…La india abrió la boca a toda capacidad expresando su dolor…de poder hablar su grito se habría escuchado en toda la desolada región.

  • Eso es piojosa!…no sabéis cómo me excita el hacerte quejar… Así sea en silencio!, Jajajaja.

La muda comenzó a llorar mientras su nalga derecha denotaba la marca de la mano del Arcabucero…marca que tomaba un tono rojizo.

De Bermeo alcanza a un lado sus calzas y gregüescos, los cuales dobló para colocarlos bajo el vientre de la india, levantándole así el trasero; Decidido a hacerla suya por detrás, lentamente De Bermeo le bajó el taparrabo, la india se retorcía como un gusano intentando evitar la desnudez completa.

A las malas abrió los muslos de la india, colocándose entre estos, y procedió a besar los enormes “cachetes” que eran sus nalgas; A pesar de los esfuerzos de la india, le separó los glúteos, observando a centímetros el ano de la muda, unos lengüetazos alrededor de este buscaban estimularla…

…Con la lengua pretende violar su retaguardia. Pero la india una vez más se resiste y apretando lo que puede, contrae los músculos de su ano, como sea preservará la obvia virginidad de ese orificio.

De Bermeo no insiste, será luego que profane ese punto, ahora su prioridad es su peludo coño. De nuevo sus dedos invaden la intimidad de la muchacha quién renueva su resistencia…pero los dedos son expertos en dar placer y aumentan la humedad de ese coño. Para el Arcabucero es demasiada lujuria y cambia de posición, alejándose de la india ubica su cara frente al estimulado coño…

..Ahora es la lengua del hombre la que invade la vagina indígena, Entra descaradamente lamiendo los jugos vaginales.

  • Oh, pero que delicia cariño.

Para De Bermeo, su próxima víctima –como si fuera un alimento- está en el punto deseado….y ahora la devorará!

La india desesperada cabeceaba de un lado a otro, negando los vejámenes del Arcabucero.

  • Tranquilizaos piojocita…que seguro sentís rico. Y espera, que habrás de sentir lo que te viene.

El Arcabucero se inclinó sobre la retaguardia de la india, acomodando el glande en la entrada del coño, la india sintió que estaba por metérsela e hizo un último intento de moverse, pero el español la tenía bien aprisionada…

De pronto y con toda brusquedad el español dio un fuerte empujón penetrando a la muda…La india abrió la boca grande al sentir el inmenso dolor…el pene del Arcabucero era grueso y largo, lastimaba demasiado la vagina de la muda, quien estalló en llanto…sus áreas intimas eran profanadas y maltratadas por el abusador; Pero era solo el principio, pues apenas la mitad del pene había ingresado…De Bermeo tomo nuevo impulso y se la metió hasta el pegue de los huevos.

  • Oh!, Oh, Soportadlo piojosa…Vaya que estáis apretada aquí abajo mudita.

La india apretó los dientes cuanto pudo, intentando soportar el padecimiento, pero no lo logró y una vez más abría la boca en toda su magnitud.

El duro pene entraba y salía del coño de la muchacha con gran rapidez, y a medida que De Bermeo jadeaba del goce, la muda lloraba

  • Que delicia!, Como adoro un coño apretado.

Ante las evidencias de dolor por parte de la muchacha, De Bermeo le decía:

  • Os entiendo mudita…estáis viuda, así que hace tanto no te la han metido…y apuesto que nunca tuvisteis dentro una tan grande.

Pronto su bajo vientre reacciono ante los fuertes estímulos masculinos y expulsaba abundantes fluidos vaginales…El sentir el pene del Arcabucero era placentero, y la agitación la hacía gemir lentamente, pero la india escondía sus reacciones, y se recriminaba por humedecerse.

De Bermeo notó por un instante el jadeo de la mujer y decidió molestarla:

  • Extrañabais una verga adentro verdad?, Jajaja… De seguro vuestro maridito te cogía bastante…Lo entiendo!, que varón no se cogería a una belleza como tú todos los días…y varias veces al día!, Ostias!, vaya que sí!

Ahí una vez más, usa su lengua para lamer las orejas y hombros de la muchacha, ante lo cual esta le rechaza asqueada una vez más. Todo esto sólo genera risas en el Arcabucero.

Pronto deja de acariciar a la mujer, y su mente egoísta ahora solo se centraba en mover las caderas y sentir placer de frotar su verga contra ese coño.

El Arcabucero continuó sus embates, cada potente penetrada llegaba hasta el fondo de la vagina de la india, tensando el cuerpo de esta y haciéndola sudar a montones.

  • Uhmmm… Mhmmm…Mmmm, que rico coño…guarra[iii]!.

El español sudaba también copiosamente, imponía toda la fuerza de su trasero para entrar con más potencia. Repentinamente mordisqueaba la nuca de la india, quien reaccionaba moviendo la cabeza.

Totalmente impotente…la muchacha lucha ocultando el placer, no le daría la satisfacción a su violador…pero su vagina no paraba de expulsar calientes líquidos.

Ocasionalmente y a propósito De Bermeo, sacaba su pene y lo volvía a introducir dejándose caer sobre la india, haciendo que su glande chocara con fuerza contra el fondo vaginal de la muda…la cual se quejaba en silencio del intenso dolor…El degenerado quería hacer sufrir a la muda:

  • Te duele perra?, Jajajaa.

Las grandes bolas del Arcabucero chocaban con violencia contra la vulva femenina, alcanzando el clítoris de la india, haciéndola reaccionar más caliente ante el estímulo en su área eréctil femenina.

El español aceleró sus embestidas al sentir un delicioso e intenso cosquilleo en su glande, el cual le anunciaba la cercana eyaculación…Sus colgantes bolas se recogieron, prestas a expulsar lo que guardaban en gran cantidad. 

  • No aguanto más…ME VENGO!!!

Gritó Juan De Bermeo cuando sintió que no podía evitar la eyaculada, sus glúteos se contrajeron, mientras sus grandes testículos comenzaron a palpitar.

La india se alarmó ante lo que venía, angustiada se movió intentando en vano sacarse el pene… pero nada pudo hacer!, sintió cuando el vertido de la caliente leche inundó su interior; Resignada se quejó en silencio, aunque se sintió aliviada de que hubiera terminado el embate a sus partes.

El Arcabucero jadeaba del gusto y el agotamiento, terminando acostado completamente sobre la espalda de la muda. La muchacha debió soportar una vez más el peso del hombre quien exhausto seguía dentro de ella, y le lamia la nuca.

De Bermeo mantuvo un rato el miembro dentro de la india hasta que expulsó toda su eyaculada, finalmente sus huevos dejaron de latir y el varón sacó la verga…

…Detalló una cercana roca de forma plana y con esfuerzo fue hasta ella, usándola de improvisado asiento… El español estaba muy satisfecho, hacía mucho tiempo no se venía tanto dentro de una mujer.

La india muda, una vez libre del peso y pene del violador, estaba agotada y empapada de sudor, por un instante no supo cómo reaccionar, pero al ver de reojo a su agresor sentado en aquella roca muy sonriente…estalló en un desesperado llanto…La habían violado!, ese miserable había disfrutado de su cuerpo y venido dentro, se sentía sucia!…Lloró como una niña.

La india permaneció un rato de medio lado sobre el pasto, algo de semen asomaba por su vulva; Cuando recogió sus lágrimas, se dedicó a ver la entrepierna del español… De Bermeo se dio cuenta y sonrió.

  • Parece que te gusta lo que vez…sin duda os agrada lo grande.

Sentado y con el pene colgando y goteando, el Arcabucero esperaba retomar su erección para volver a penetrarla:

  • No creáis que esto es todo dulzura, aún tengo mucha leche en estas que me cuelgan.

De Bermeo se agarró las bolas, enseñándoselas a la muda.

  • Hice este largo viaje para teneros sin interrupciones, Y entérate mudita, que os la meteré hasta que me queden vacías las pelotas.

De repente la joven se pone de rodillas, y avanza en esta postura hacia el hombre, finalmente se coloca ante las piernas abiertas del español acercando su cara contra el pene de su violador; Por reflejo y precaución De Bermeo la toma de la barbilla, impidiéndole llegar a su miembro viril.

  • Que pretendéis golfa[iv]?

El hombre por un instante cree que la india quiere morderle el miembro viril, pero la cara de la india denota excitación, y cuando la muda se ve impedida de llegar a su destino, saca la lengua con agilidad… El español confirma lo que ahora cree son sus intenciones…

…La muda dando lengüetazos al aire pretendía lamerle la punta de su empapado pene; la actitud de la muchacha alegra mucho al Arcabucero.

  • Ya veo!, Así que os quedó gustando mi verga…Entonces adelante guarra, levantádmela para haceros gritar de nuevo…Ah es cierto, eres muda…Pero igual la vais a sentir.

De Bermeo abrió más las piernas, mientras arrodillada e inclinada, la india daba pequeños y suaves lengüetazos en el glande del español, poco a poco la saliva recoge los restos de la eyaculación masculina, haciendo jadear al hombre…Más placer recibe cuando la lengua lame más abajo del glande, el tronco del varón también tiene algo de semen.

Para comodidad la atada india se sienta sobre sus propias piernas y glúteos; No tarda el pene en comenzar a reaccionar, y para cuando la indígena ha limpiado por completo el miembro del español, este se encuentra nuevamente a erección plena.

  • Oh si, puta!.

La joven saboreaba el duro garrote del Arcabucero, quien extasiado, jadeaba al cielo y agradecía a Dios la mamada recibida. Pero de repente gritó Juan Gregorio:

  • AAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHH!!!!!,

La india muda clavó con furia sus pequeños pero afilados dientes en el sensible glande del Arcabucero…La muchacha se estaba vengando por haberla violado…agrediendo aquello con lo que le causó tanto dolor…

…Que sufriera ahora el miserable!.

De Bermeo gritaba como un animal, al principio no sabía qué hacer…

  • AAAYYYYYYY…SUÉLTAAAAAA!!

… Pero cuando la india movió la dentadura de un lado a otro reforzando la mordida, el Español levantó el brazo, cerró el puño y lo lanzó contra quien agredía su área viril.

Precavidamente la muda siempre estuvo atenta a la respuesta del hombre, y vio venir el puñetazo, soltando el glande y arrojándose a un lado, evitó ser golpeada…

..De inmediato la india se incorporó y emprendió la huida.

Por fin libre su carne de aquellos brutales dientes, De Bermeo se agarró el pene, que perdía rápidamente su dureza.

  • AAYYYYYY…Maldita puta ,me mordisteis la verga!.

De Bermeo intentó seguir a la india que se alejaba, pero el electrizante dolor en su miembro viril le paralizó unos segundos, se levantó con una mano cubriendo su lastimado glande, pero las piernas no le dieron para avanzar, y se tuvo que doblar para mitigar el sufrimiento.

  • Desgraciada piojosa…Ayyyyy…Ostias!, MI MALDITA VERGA!.

Finalmente pudo caminar, primero lentamente, luego con más ritmo… Se vengaría de esa india, como se atrevía a morderle el miembro.

La india muda corría asustada ante una nueva situación de persecución, pero también se sentía orgullosa de haber mordido a su violador…y en una parte muy importante para él…aquel órgano con el que la violó; Le gustó cuando el español gritó, le hizo sentir dolor como ella lo sintió cuando la penetró …Se había vengado de él!.

En su escape la muda se dirigía en dirección opuesta al bosque, no intentaría escapar por entre los árboles, por ahí antes el español la había atrapado… Esta vez iría por el rio, de atravesarlo podría evadir definitivamente a su captor.

Pero el rio estaba crecido y era muy arriesgado cruzarlo, más esperaba hallar un lugar donde fueses más estrecho y se pudiera dar el cruce.

A distancia escuchaba los gritos del Arcabucero,

  • Espera a que os encuentre maldita piojosa!…DONDE ESTÁIS?, APARECED! maldita india puta!.

La india sabía que haberle mordido el pene es una sentencia de muerte para ella…un varón no perdona eso…si el español la atrapa no la volverá a violar… sin vacilar acabará con su vida.

De Bermeo duda si ir al rio o cambiar de dirección, a cada paso siente molestia en su pene, alcanza a ver los dientes marcados de la india en su rosado glande, se quejó una vez más:

  • Ostias, que dolor!, Con una boca tan pequeña, cómo esa india puede morder tan duro!… Vaya dientes afilados tiene la condenada!.

La muchacha se ve arrinconada, el hombre está cerca, y no encuentra un lugar seguro para atravesar el rio…Escucha ruidos de vegetación detrás de ella, y sabe que la va a encontrar, desesperada cierra los ojos y se interna en el rio…no tiene alternativa.

Había avanzado un par de metros, cuando de pronto… El español la agarra por las caderas elevándola más de un metro; El iracundo De Bermeo no se inmuta ante el gigantesco culo casi frente a su rostro…La india le mordió el pene y le hará sufrir por ello.

  • Grandísima golfa, me las pagaréis!.

Desesperada la muda patalea en el aire, y golpeando hacía atrás, logra acertar dos patadas en el pecho y rostro del Arcabucero, quien sorprendido la suelta, cayendo la muchacha al bravío rio.

  • Maldita yegua!.

El mortal rio arrastra con rapidez a la amarrada india, ante lo inútil de intentar ir por ella, De Bermeo le grita:

  • MUERE AHOGADA, GUARRA MALDITA!!

Y así, mientras la india encontraba de seguro la muerte en la corriente del crecido y caudaloso rio, De Bermeo se agarraba nuevamente la dolorida verga, y lentamente ganaba la orilla.

Dando por muerta a la india, el Arcabucero maldice su suerte, es cierto que la violó y gozó, pero la atrevida india le mordió la verga… Era la primera vez que lo agredían en su miembro viril…

…Observando nuevamente su glande, nota leves manchas rojas en las marcas de dientes dejadas por la india…la muchacha con tremenda mordida le saco sangre de la verga.

Además, De Bermeo debe aceptar que por algunos días no podrá fornicar, pues si se le erecta la verga le dolerán las heridas. Con su ataque la india le ha dejado sin sexo por un tiempo…Enfurecido, sólo pudo maldecir al viento a la muda por tal agresión.

La muchacha había resultado un hueso duro de roer, todo lo contrario a lo que esperaba. Su plan de pasar el día cogiéndose a la nalgona india se dañó…El Arcabucero no tuvo más alternativa que regresar antes de tiempo a su unidad militar.

 

Al día siguiente la india muda llegaba a su aldea…Había sobrevivido!

La india fue arrastrada por la corriente, pero rio abajo chocó contra una gran roca que le lastimó la espalda, pero la misma roca detuvo su arrastre… Al intentar ladear la piedra para alcanzar la orilla, terminó cortándose levemente en el codo…Ahora la india se daba cuenta de lo filoso que era ese lado del obstáculo, y no dudo en usarlo para cortar sus ataduras.

Ya libre le fue más fácil aventurarse y tocar la orilla. Luego caminaría toda la noche hasta ingresar al territorio de su gente, y para cuando salía el sol ya divisaba su aldea.

A salvo entre los suyos, dio parte a su abuelo el Chamán y al Cacique de lo que le había sucedido, incluyendo lo peligroso de su escape…

 …Hubo el reclamo por parte de los indios para con el grupo de españoles, el rapto y violación de la india amenazaba con dar fin a la beneficiosa alianza entre los indígenas e ibéricos; El acusado Juan De Bermeo negó haber tocado a la india, y si bien sus mismos compatriotas no le creían, el líder del destacamento militar español, el Capitán Sánchez-Arista (quien tampoco creía a De Bermeo), no podía anteponer el testimonio de una india por sobre la palabra de un militar español.

Pero había una solución…Desde hace tiempo De Bermeo no paraba de dar problemas, y este incidente fue la gota de derramó el vaso; Sánchez-Arista decidió expulsarlo de su tropa y enviarle a España, con recomendación de no volver a enlistarle hacía América.

De Bermeo pronto estuvo embarcado, y llegado a la península ibérica fue dado de baja del ejército, no pudo cometer más violaciones en las colonias, y en España no podía hacerlas, pues temía terminar en prisión largo tiempo; Amargado, se tuvo que resignar a una vida simple y que no le satisfacía.

La india muda tenía una fuerte voluntad y pronto se sobrepuso a la traumática experiencia; Continuó viviendo en la aldea, hasta que llegó el momento de partir y realizar la planeada boda con el hijo de un jefe tribal… La joven fue feliz con su nuevo esposo.

 

Fin.

 

 

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[i] Arcabucero era el soldado armado de arcabuz, un arma de fuego antigua. Tanto a pie como a caballo, siempre fue considerado como cuerpo de combate ligero respecto a la masa, batalla o columna de piquero

 

[ii] Los Greguescos son un tipo de calzón masculino, corto y abombachado. ​ De supuesto origen militar, se puso de moda en España en el transcurso del siglo XVI al XVII. Se usaba encima de las clásicas calzas. 

 

[iii] Guarra es una forma de referirse a una prostituta.

 

[iv] Golfa es otra forma de referirse a una prostituta.

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